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viernes, 7 de noviembre de 2025

Asoma el otoño


Por fin se atisba el otoño por las rendijas de noviembre. Parecía que nunca iba a llegar. Lluvia, viento y frío, una tríada necesaria para continuar con el ciclo del año, ese que sigue tan alterado a expensas del llamado cambio climático. Seguramente no vendrá de golpe, pues ese tiovivo que es el termómetro, subirá de nuevo los próximos días. Me da Todavía tendremos tiempo de acalorarnos…
Mientras tanto, los días se acortan y las hojas se van dorando. El olor de las castañas asadas invade las calles y todo afuera parece aletargado. Adentro, la vida. En las casas, en los bares, en las librerías, en los teatros y en los centros comerciales. Unos alimentan el buche y otros los corazones, pero todos se afanan con las provisiones.
Y para los que hagan acopio de lecturas con las que abrigar el tiempo que se avecina, aquí un poemario lleno de juegos de palabras y vaivenes musicales para disfrutar del ritmo del calendario.

Están desnudos los chopos
porque el otoño ha venido,
y con sus manos de viento,
les fue quitando el vestido.
¡Ay, cómo tiemblan sus ramas!
¡Cómo tiritan de frío!
Y están ahora esperando,
en las orillas del río,
una nueva primavera,
para que venga a vestirlos.

***

Al son del viento,
ritmo sonoro,
las hojas secas,
alados gnomos,
danzan y danzan
jugando al corro.

Dorada lluvia
de hojas de oro.
Hasta el robledo,
llegó el otoño.

Carlos Reviejo.
Esperanza verde y Ballet de otoño.
En: Versos a la luz de la luna.
Ilustraciones de María Rico.
2025. Valencia: Iglú.

viernes, 8 de octubre de 2021

De fauna marina


Con esta curiosidad científica que la naturaleza me ha dado, no puedo evitar acercarme a la playa y disfrutar de la fauna variopinta que allí acampa. Están los deportistas de orilla, esos que exhiben su destreza con las palas o el balón, y de paso se remojan los pinrreles o se dan un chapuzón. También los paseantes… playa pa’rriba, playa pa'bajo, no pierden ripio de lo que sucede debajo de las sombrillas o a pie de chiringuito mientras charlan y mueven un poco las carnes sobrantes. Guiris en modo cangrejo que no falten. Bien untados de aceites bronceadores o protectores solares siguen a la carrera del moreno perfecto y un cáncer de piel galopante. ¿Y qué me dicen de los chulazos bien tuneados? Cuerpos de gimnasio, tetas postizas, rayos UVA, extensiones capilares, bien de tatuajes… Da gusto verlos aunque no vayas a catarlos. No se nos deben olvidar los hamaqueros, los clanes playeros, las viejas amargadas, los buitres madrugadores y los niños porculeros.
Prometiéndoles un análisis más pormenorizado de todos ellos más adelante, les dejo en compañía de otros animales, esos que llenan las páginas de un libro tan marino, como simpático.

Envuelta en tules y gasas
va flotando la medusa
por los jardines del mar.
-¿Adónde vas con tus velos,
campanita de cristal?
-Yo voy a los lavaderos
que hay en la orilla del mar
para lavar mis cabellos
con el jabón de las olas
hicieron de espuma y sal.

* * *

El pez sierra no corta.
El pez perro no ladra.
El pez rata no roe
y el pez loro no habla.

El pez sol no calienta.
El pez gallo no canta.
El pez luna no alumbra
y el pez lija no raspa.

La del fondo del mar…
¡vaya fauna más rara!

Carlos Reviejo.
La medusa quiere lavar su cabello y ¡Vaya fauna!
En: Abezoo Océano. Un abecedario pasado por agua.
Ilustraciones de Javier Aramburu.
2021. Madrid: SM.

sábado, 21 de marzo de 2020

Poesía somos todos


La primavera brota otro año más. Se nos había olvidado que la naturaleza sigue su curso, que vive ajena a los problemas de los hombres. El campo florece de súbito, las yemas empiezan a romper, los pájaros se alborotan un año más y volvemos a celebrar el Día de la Poesía (¿Se han fijado en la cantidad de cosas que celebramos este mes de marzo?).
Quizá este sábado sea el más indicado para darle el valor que merece a la belleza de las palabras. Porque necesitamos volar, caminar, sonreír, saltar, bailar, correr, bromear, navegar, acariciar, charlar, compartir y soñar. Todo eso es posible con la poesía, porque poesía somos todos.
Desde aquí les invitamos a leer todas estas entradas sobre poesía y participar en la iniciativa/reto que he realizado a través de las stories de la cuenta de los monstruos en Instagram. Que se unan a los monstruos y así podamos llenar de rimas asonantes y consonantes un día como este que tanta luz necesita.
Como muchos padecen de falta de sueño en esta cuarentena interminable (no me extraña… Todo el santo día perreando en casa tiene que pasar factura a los ritmos circadianos), les mando un poquito de ánimo para que duerman como niños y que sea el sol quien les despierte todas las mañanas. ¡Y tan a gustito!

Despierta, niño, despierta,
que el alba recién nacida
está llamando a tu puerta.

Abre, niño, ya los ojos,
que el sol viene con urgencias
y está abriendo los cerrojos.

Deja tu sueño en la almohada,
que la noche ya se ha ido
y viene la madrugada.

¡Que ya está aquí la mañana!
¡Despierta, niño, despierta,
que da el sol en tu ventana!

Carlos Reviejo.
Despertares.
En: Versos para ir a dormir.
Ilustraciones de Miren Asiain Lora.
2019. Madrid: SM.




viernes, 15 de abril de 2016

Risas azules frente a realidades mundanas



Tras una semana de emociones y sensaciones, y concluir con que el teatro, los lametones, los aplausos, la vulgaridad y la torpeza llenan los lugares de trabajo (de todo tienen las reuniones...), espero que este fin de semana me traiga las risas del pasado, esas que me tararean los recuerdos del Mediterráneo, en sus historias y azul enjugados.

Escondida entre las rocas
junto a la orilla del mar,
habitaba una sirena
que no quería nadar.

Por más que se lo decían
los delfines, las gaviotas,
los pulpos y las pijotas,
ninguna la convencía.

Un día frente a la costa,
un barquito naufragaba,
y le advirtió una langosta
que el marinero se ahogaba.

La sirenita varada
no se lo pensó dos veces
y nadó, como si nada,
más rápido que los peces.

Salvando al lobo de mar,
ella también se salvó.
Nunca dejó de nadar
y este cuento se acabó.

Carlos Reviejo y Javier Ruiz Taboada.
En: Versos del mar.
Ilustraciones de Paz Rodero.
2015. Madrid: SM.


viernes, 23 de enero de 2015

De blanca nieve...


Aunque muchos esperaban un grueso manto nevado que cubriese la geografía de nuestro país (incluidas las plazas africanas, Canarias y las Pitiusas) el pasado domingo, hay que ser consciente de que el cielo es bastante juguetón y nos juega malas (o buenas, según se mire…, los que conducimos a diario o nos consideramos torpones, agradecemos menos hielo en las calles) pasadas con las que vapuleamos a todos los meteorólogos (pobres…). Pero no se apenen, ¡acertaron a la segunda borrasca!, y ha nevado, hemos pasado bastante frío y hemos recogido los abrigos que habíamos abandonado a su suerte en la tintorería. Al menos, hemos visto el blanco sobre los tejados, que bien vale un invierno.

Todo se ve blanco
desde mi terraza.

Los jardines blancos
y las calles blancas.

Nieve en los tejados
y nieve en las plazas.

La ciudad parece
un pastel de nata.

Carlos Reviejo.
Blanco.
En: Versos de colores.
Ilustraciones de Xavier Salomó.
2013. Madrid: SM.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Arte y poesía



Siempre he tenido sana envidia de aquellos compañeros de instituto que elegían la asignatura de “Arte” en el antiguo C.O.U., más todavía desde que me he convertido en un acérrimo defensor de los cursos didácticos que organiza el Museo Nacional del Prado (ya llevo dos, que podrían ser muchos más si no fuese por los cientos de kilómetros que me separan de Madrid…). La pintura, la escultura, en una palabra, el Arte, esconde infinidad de recovecos, de sensaciones, de palabras, que podrían llenar cientos de páginas, y, porqué no, un poema.

[…]

Está en un hotel
de un barrio cualquiera.
En el suelo hay
zapatos, maletas…

Y encima de un mueble
un sombrero cuelga.
Sentada en la cama,
parece que piensa.

[…]
Carlos Reviejo.
S. Sombrero. Sábana. Sillón.
En: Abecedario de Arte.
Textos pedagógicos de Ana Moreno Rebordinos.
2007. Madrid: SM - Museo Thyssen-Bornemisza.
Imagen:  Hooper, Edward. 1931. Habitación de hotel.