Mostrando entradas con la etiqueta LIJ y estatuas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LIJ y estatuas. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2025

Un libro de Flandes


Durante mi último viaje por Europa, aparte de mucho chocolate y buena cerveza, me he topado con un hallazgo LIJero.
Andaba yo paseando por Amberes cuando, en la puerta de su catedral, divisé sobre el suelo una estatua de mármol que representaba a un niño durmiendo encima de su perro y cobijados ambos por un manto de adoquines. La gente se hacía fotos y los chiquillos lo utilizaban como zona de recreo.
Me acerqué a leer la placa conmemorativa adyacente y, como sospechaba, se trataba de un homenaje al libro Un perro de Flandes, novela escrita en 1872 por la autora inglesa Marie Louise de la Rameé, también conocida como Ouida.


En ella nos cuenta la historia de Nello, un muchacho que queda huérfano a los dos años y del que su abuelo, Jehann Daas, se hace cargo. Un día, se encuentran con un perro que ha sido apaleado. A pique de perder la vida, Nello y su abuelo lo cuidan y, Patrasche, que así lo llaman, se recupera y les ayuda con el reparto de leche todas las mañanas.


La vida sigue y Nello se enamora de Aloise, la hija de un adinerado que no quiere un pobre como yerno. Pero Nello, analfabeto pero con buenas dotes para el dibujo, se presenta a un concurso artístico con la esperanza de ganar los doscientos francos del primer premio. Como nunca hay justicia para el pobre, además de perder, su abuelo muere días después y él es acusado de provocar un incendio, lo que lo lleva a una situación muy delicada.


Sin techo bajo el que cobijarse, familia ni novia, acude en plena Nochebuena acompañado de Patrasche a la catedral de Amberes con la intención de ver dos cuadros de Rubens que todavía hoy cuelgan de sus paredes: La elevación de la cruz y El descendimiento de Cristo.


Como no soy de joder al personal, si no han leído este libro, les dejo que descubran el final por ustedes mismos, pero también les comento que, a pesar de que la historia se desarrolla en esta ciudad, esta novela no goza de mucha popularidad en Bélgica. ¿Y entonces? ¿Qué hace allí esa estatua? Es una historia algo rocambolesca…
Esta novela fue adaptada como serie de dibujos animados en Japón hace cincuenta años (Nippon Animation, 1975), convirtiéndose en todo un éxito, tanto allí, como en Corea gracias a la labor de, entre otros de profesionales, Hayao Miyazaki o Isao Takahata. Los treinta millones de espectadores que la vieron en su primera emisión, así como sucesivas versiones (My Patrasche, en 1992, y Snow Prince, en 2009), produjeron que la novela se hiciese conocida y leída por varias generaciones de niños, llegando a considerarse un clásico de la Literatura Infantil. Por ese motivo, la mismísima Toyota (sí, la compañía de automóviles), viendo que la ciudad de Amberes no poseía ninguna referencia de este libro en sus calles, decidió colocar una placa en la puerta de la catedral, un lugar que ya se había convertido en un lugar de peregrinaje para muchos nipones.


Años más tarde, el ayuntamiento, viendo el éxito de este pequeño homenaje entre los asiáticos que visitaban la ciudad, decidió dedicar dos estatuas como reclamo turístico. La recogida aquí, creada por el artista Batist Vermeulen en 2005, y la situada en la Kapelstraat de Hoboken, un barrio periférico y supuesto lugar de inspiración para la historia, realizada por Yvonne Bastiaens en 1985.


Es curioso cómo todo se articula para elevar una obra escrita en el siglo XIX y que había pasado sin pena ni gloria por el país que constituye su escenario. ¿Por qué?
Lo más probable es que la propia nacionalidad de la escritora haya sido cortapisa en su difusión en una Bélgica en plena industrialización y con numerosos conflictos coloniales. Al haber sido publicada por primera vez en lengua inglesa, no forma parte del canon literario nacional ni del sistema educativo belga. Muchos belgas simplemente no crecieron con esta historia y ha perdido su valor nostálgico.
También se especula con que la visión que Ouida da del país vecino está basada en estereotipos románticos británicos de la época. Como resultado, los personajes, la sociedad y el entorno que describe no reflejan con precisión la realidad belga del siglo XIX, lo que genera una sensación de inautenticidad para los lectores locales.
Por otro lado, el tono profundamente triste de la historia, aunque muy apreciado en culturas que valoran el sentimentalismo como las orientales, en Bélgica es visto como innecesariamente melodramático y oscuro, especialmente tratándose de un libro infantil. Además, teniendo en cuenta la popularidad masiva de la novela en estos países, puede haber provocado que en Bélgica se perciba como una apropiación o exageración de un relato que no sienten propio.


Si no han leído este libro que acabo de incluir en mi selecciones sobre estatuas y libros infantileslibros infantiles navideños y libros infantiles adaptados al cine de animación, les animo a buscar una edición en español (muy raras, les advierto) y conocerlo de primera mano, ya que en él que pueden ver claros paralelismos con otras obras contemporáneas como el Grandes esperanzas de Dickens, la Heidi de Johanna Spyri, el Colmillo blanco de Jack London o La cerillera de Andersen, además de muchos deseos frustrados, sueños infantiles y respeto animal.

martes, 5 de diciembre de 2017

Estatuas y Literatura Infantil y Juvenil, un viaje por todo el mundo


Roman Shustrov. Ángel. Jardín Izmailov, San Petersburgo, Rusia.

En unas pocas horas se abre camino el puente más esperado de todo el año, unas mini-vacaciones que a más de uno le saben a gloria y son la mejor antesala de las fiestas navideñas. Descansamos, nos oxigenamos y cogemos fuerzas para todo lo que se avecina (bueno y malo, ya saben...).
Aunque muchos se quedarán en sus hogares haciendo de la manta y el sofá su santo y seña, otros nos aventuramos a coger coches, trenes, barcos y/o aviones para desconectar de una parte de la vida en otros lugares. Se abre el horizonte de lo desconocido y visitamos palacios, castillos, parques, cementerios, museos y bibliotecas. Escenarios todos ellos que, a pesar del clima invernal, nos invitan a descubrir. Espacios que se engalanan de setos, tapices, parterres floridos, luces navideñas y, cómo no, también de estatuas.
Llevaba tiempo queriendo hacer una colección de estatuas sobre personajes de la Literatura Infantil (dejando a un lado los autores, menos divertido). Aunque al principio no parecía un tema muy agradecido, tras tomar diversos caminos he logrado reunir un buen puñado de ellas (¡Y seguro que todavía hay más dispersas por plazas y avenidas! ¡Ayúdenme a encontrarlas!). Este paseo al que les invito, hará disfrutar a unos desde el sillón, mientras que a otros les abrirá las sendas inesperadas de este puente viajero. En lo que a mi respecta, espero encontrarme con alguna, y si quieren averiguar dónde, sólo tienen que seguir a este monstruo a través de la cuenta que este blog tiene en Instagram.
Sin más preámbulos les digo adiós. ¡Disfruten de estos días de asueto con mucha LIJ y libros infantiles! Y si no quieren leer, ya saben: ¡contemplen estas estatuas, que algo es!



Fontana del Porcellino (Florencia, Italia) Es la única estatua que ha inspirado un cuento (y no al revés, como en todos los casos posteriores), concretamente El jabalí de bronce (1842) de H. C. Andersen.


la estatua de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol en Central Park, Nueva York, EE.UU, es de las más conocidas en su categoría.


Estatua de Peter Pan basada en la obra Peter Pan y Wendy de J. M .Barrie (Kensington Gardens, Londres, Reino Unido).


Hay muchas estatuas dedicadas a H. C. Andersen, de las que traemos tres ejemplos, la de Central Park (Nueva York), en la que está acompañado del protagonista de su cuento El patito feo, la de Copenhague (Dinamarca) y la de Málaga.



Entre las estatuas dedicadas a la figura de Julio Verne y sus obras tenemos dos, la primera sita en Vigo (España) y la segunda en Nizhny Novgorod (Rusia).


Una de las más fotografiadas es La sirenita, estatua homónima del cuento de H. C. Andersen (Copenhague, Dinamarca)


Estatua basada en Historia de una madre de H. C. Andersen en Copenhague (camino del Kunstmuseum), Dinamarca.


Fremont Troll, un personaje del cuento popular Las tres cabras de Billy Gruff en Seattle (EE.UU.)



La estatua de la Señora Mallard y sus ocho patitos, basada en el libro Make way for Ducklings! (algo así como ¡Abrán paso a los patitos!) de Robert McCloskey en Boston (EE.UU.) a quienes la gente viste y adorna constantemente en Navidad, primavera o en los eventos deportivos.


Otro álbum que ha cobrado vida en esta estatua en bronce en Brooklyn es Whistle for Willie de Jack Ezra Eats.



En Erfurt (Alemania), podemos encontrar una dedicada al célebre pato-tigre de la serie Oso y Tigre (¡Qué bonito es Panamá!), de Janosch, 


Otra estatua es la dedicada al cuento de los hermanos Grimm Los músicos de Bremen Aunque en esa ciudad alemana está la más conocida hay muchas otras repartidas por el mundo.


De los montones de estatuas dedicadas al cuento El flautista de Hamelín esta de Hameln (Alemania) es la más fotografiada.



No podía faltar a esta fiesta la Caperucita Roja de los Hermanos Grimm y la que más me gusta es esta estatua de Munich, Alemania y la fuente de la Caputxeta Vermella en Barcelona.


Lo mismo pasa con Hansel y Gretel, véase este ejemplo en Märchenwald (Alemania),



o con Blancanieves en estos otros de Frankfurt am Main y Hessen en los que esta acompañada de sus siete amigos.



En Lindau, Alemania, también podemos ver la trenza de Rapunzel colgando desde la ventana de una torre...



o en Guadalajara (España), la dedicada a La bella durmiente con su rueca incorporada.


También tiene su estatua en La Haya El gato con botas de Perrault.






Es más que loable la idea de los rusos al disponer en esta fuente cercana a la Plaza Roja de Moscú estatuas que hacen referencia a pasajes de sus cuentos tradicionales entre los que podemos encontrar al príncipe rana, Vasilisa la bella, o la princesa cisne.


Probablemente esta es una de mis estatuas “lijeras” favoritas, el oso Paddington de Michael Bond en la estación de Paddington en Londres.



Aquí tenemos dos estatuas que se refieren a la novela "El perro de Flandes" de Marie Louise de la Rameé, aka Ouida, que se pueden encontrar en Amberes (Países Bajos).



Estas dos estatuas dedicadas a la Miffy se pueden contemplar en los Países Bajos (ya saben que Dick Bruna, su creador, era neerlandés). La primera forma parte de la serie de estatuas customizadas que hay en Amsterdam, y la segunda está en la plaza dedicada al personaje sita en Utrecht.


Aunque Amelia Bedelia no es un personaje de la LIJ muy conocido en nuestro país, este personaje de Peggy Parish es un clásico en EE.UU., por eso le dedicaron esta estatua en Manning.


Esta es la estatua conmemorativa del álbum Arándanos para Sal de Robert McCloskey en Boothbay Harbor, EE.UU. (¡Se le cayó el cubo con todos los arándanos!)





Seguramente los personajes del Dr. Seuss sean de los más representados en las estatuas sobre LIJ de Norteamérica pero había que elegir algunas y me he traído fotos de las de Springfield y Naperville, donde vemos personajes como el Lorax, el Grinch o su gato con sombrero.



Otra estatua muy entrañable es la inspirada en el álbum Buenas noches, luna de Margaret Wise Brown y Clement Hurd. En Greenville (EE.UU.) podemos encontrar los ratones que aparecen en este libro que nos conducirán por algunos de sus rincones.



También hay hueco para las fábulas clásicas como la de El león y el ratón (admiren esta estatua en Silver Spring, EE.UU.) y la de La liebre y la tortuga (Bronx, EE.UU.), ambas de Esopo.



Para hacerle un guiño a El león, la bruja y el armario, la obra de C.S. Lewis, hay dos estatuas que me gustan, la del fauno Tumnus situada en un parque de Kingsport (EE.UU) y la del rey Aslan en la C.S. Lewis Square de Belfast (Irlanda).



De las numerosas estatuas que de El principito de Saint Exupery hay esparcidas por todo el mundo, aquí recojo la sita en la biblioteca de Northport (Nueva York, EE.UU.) y la de Hanoke (Japón)



En el barrio de Carabanchel (Madrid) se homenajeó a La historia interminable de Ende, inscribiendo sus primeras líneas sobre la estatua que lleva por nombre El buzón de las palabras.


Y en la plaza dedicada a Michael Ende en la ciudad de Hannover prefirieron colocar a Momo, uno de sus personajes más queridos.


La estatua de la tradicional colección de rimas y retahílas anglosajona Mother Goose también tiene su sitio en el Central Park de Nueva York.



Bastantes estatuas del Pinocho de Collodi pululan por parques y jardines como las de St. Louis (EE.UU) y la gigantesca de Boras (Suecia)


Aquí tenemos a la Pollyana de Eleanor H. Porter inmortalizada en Littleton (New Hampsire, EE.UU.)




Tenemos que hablar de la estatua protagonizada por Pippi Calzaslargas, el personaje con el que Astrid Lindgren alcanzó la fama, en el Centro Cultural D'n Bogerd (Países Bajos) Tambien en Suecia, Polonia y Adelaida (Australia)



Esta obra la podemos contemplar en Houston, Estados Unidos, y hace un homenaje al Oliver Twist de Dickens.


Aquí tenemos la estatua de uno de los miembros de La familia Moomin de Tove Jansson en Tampere (Finlandia)


En el Central Park de Nueva York hay multitud de estatuas que se refieren a obras literarias para niños y jóvenes como la que se refiere a El jardín secreto de Frances. H. Burnett...


...esta otra es del Rip van Winckle de Irvington también en el Central Park de Nueva York


Sadako y las mil grullas es una historia real que hace referencia a la Segunda Guerra Mundial y que inspiró a autores como Eleanor Coeer en sus libros. De las múltiples estatuas que hay sobre este tema, esta está en Salt Lake City, Utah (EE.UU.)



Mary Poppins quizá sea la institutriz de ficción más conocida por los pequeños lectores. Este personaje de P. L. Travers tiene sus respectivas estatua en Bowral y Maryborough, ambas en Australia.


Dos personajes de Mark Twain muy venerados en la cultura estadounidense son Tom Sawyer y Huckleberry Finn a quienes dedicaron esta estatua en Hannibal (EE.UU.)


Este conejo de Urbana (EE.UU.) hace alusión a La colina de Watership, la novela crítica de que está protagonizada por estos animales.


Esta estatua conmemorativa de El viento en los sauces de Kenneth Grahame está en City of Mountain View (EE.UU.)


No podía faltar el Winnie-The-Pooh de A. A. Milne entre esta selección de estatuas. Esta en concreto se encuentra en Newton (EE.UU.)





El maravilloso mago de Oz, escrito por Frank L. Baum es de esos libros que dejan huella y por ello se erigieron estas estatuas de sus personajes en las ciudades estadounidenses de Chicago y Burlington.


Esta estatua de Anna Frank está en Amsterdam para recordar su diario y que en su día fue una niña de carne y hueso.


Aquí vemos inmortalizado a uno de los personajes más queridos en Australia, el Bunyip de Berkeley's Creek, en la State Library de Victoria (Australia).


La Heidi de Joana Spiry, también está inmortalizada en Maienfeld, Suiza.


El barón de Münchhausen, aunque existió en realidad, pasó a ser personaje de ficción de la mano de R. E. Raspe y aquí tenemos una estatua-fuente alemana que inmortaliza sus hazañas.


Esta otra esta en Frankfurt y está dedicada al Pedro Melenas (Struwwelpeter) de Heinrich Hoffman, uno de los primeros personajes en aparecer en un álbum y que da nombre a esta recopilación de cuentos en verso ilustrados.



Los personajes de El libro de la selva de Rudyard Kipling también están invitados a esta fiestas, por ello Mowgli y Baloo quedan para la posteridad en el Frederick Meijer Sculpture Park de Michigan y en Bensenville, Illionais tenemos a Kaa reptando entre las páginas del citado libro.




Querídisima es la pandilla de Charlie Brown y donde no puede faltar Snoopy, es por ello que en parques de California y Minessota les rindieron homenaje.


En la Jack London Square de Oakland (EE.UU.), tenemos a Colmillo Blanco.


Sam Retaco, Bill Percebe y El pudding mágico, protagonistas de la obra homónima de Norman Lindsay, aparecen en esta estatua sita en los Royal Botanical Gardens de Melbourne, Australia.


Ana de las Tejas Verdes, el personaje de Lucy Maud Montgomery, también tiene su propia estatua en la Prince Edward Island (EE.UU.).





Nils Holgersson es un personaje muy querido en toda Suecia, y no es de extrañar que haya repartidas por este país montones de estatuas en honor del protagonista de la novela de Selma Lagerloff.


Seguimos con este paseo por las estatuas más famosas de la LIJ con unas cuantas sobre cómic, les traemos la erigida en Bruselas en honor de Tintin y Milú junto a su padre Hergé.


Aquí, otra dedicada a los Pitufos de Peyo, en la capital belga.


La dedicada al marsupilami, entrañable personaje de la saga Spirou y Fantasio (Rob-Vel y Franquin), coronando esta fuente de Charleroi, Bélgica.


¡No podía faltar nuestro Capitán Trueno!, concretamente en Albuixech, Valencia.



No podíamos dejar pasar la Mafalda de Quino inmortalizada en dos estatuas de Pablo Irrgang, una vestida de verde en el Barrio de San Telmo (Buenos Aires, Argentina) y su gemela con vestido rojo en el Campo de San Francisco (Oviedo, España).


Aunque no está dedicada a ningún personaje en concreto, el O Mouchiño de Orense (España), que así se le conoce, representa a un fauno sobre una lechuza que homenajea a todos los héroes del cómic que en la España de posguerra hicieron volar la imaginación de todos los chavales orensanos que esta plaza intercambiaban tebeos y cromos, y cuyos nombres se pueden leer en una placa que hay en el suelo.


Y terminamos con la estatua dedicada a la LIJ más pequeña del mundo que se halla en Madrid, concretamente en la calle Arenal, y no podía ser otra que la dedicada al Ratón Pérez, creación del Padre Coloma.