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viernes, 8 de mayo de 2026

De rimas y cocinas


El consumo de pescado en España ha descendido un treinta por ciento en la última década. Tanto es así que las pescaderías se ven obligadas al cierre, las grandes superficies están considerando eliminarlas para dedicarse al producto envasado y la variedad de especies que consumíamos antaño ha quedado diezmada por esos paladares tan pueriles que criamos hoy día en el terruño.
Y la cosa no va solo de peces, pues las legumbres y la fruta empiezan a brillar por su ausencia en la cesta de la compra, el cordero y el conejo son testimoniales, la casquería ni verla y lo del pan es para echarse a llorar. Sí, ahora echen mano de su querida IA y constaten la realidad.
Lo más gracioso es que al españolito medio se le llena la boca con la dieta mediterránea y la cocina casera, mientras los pucheros se llenan de polvo en los armarios, los restaurantes y establecimientos de comida preparada hacen el agosto a diario y las familias solo comen como Dios manda los domingos en casa de las abuelas.


No me vengan con rollos. Abundan los cuchiflitos instagrameros, la cocina de fusión, las dietas fit y, sobre todo, la dejadez, la holgazanería y la pereza. Todos tienen tiempo para ir al gimnasio, procrastinar en las redes sociales, atiborrarse de series o irse de cervezas, pero ninguno para encender los fogones. A eso, en mi pueblo, también se le llama no tener vergüenza.
Por eso, yo siempre pienso que el mejor regalo que puede hacerte alguien hoy en día, es cocinarte. Pensar el guiso, ir al mercado, colgarse el delantal y meterse en harina. ¡Eso es amor y lo demás tonterías...! Si además consideramos que todo ese trabajo se resuelve en un instante tan efímero llamado bocado, el gesto merece silencio, respeto y cariño. He dicho.
Así llegamos al libro de hoy, un poemario que toma por bandera sartenes y pucheros y nos invita a probar un menú bien sabroso en el que se intercalan rimas que saben a entrantes, platos principales y postres. Hay de todo. Adivinanzas y chanzas hortofrutícolas, sabores conocidos y desconocidos, juegos refrescantes y palmas con mucho salero. Palomitas de maíz para acompañar la tarde, un café en rica compañía, historias de amor o recetas tan repugnantes como divertidas. ¡Reciten en voz alta y disfruten de la comida!

Tomate frito

Yo te quiero y te requiero,
como la mera a su mero,
y mi corazón ya late
como si fuera un tomate.

Late así, tomate frito,
que si no yo me derrito,
que me sabes a patatas,
que te meto en una lata.

Yo te quiero y te requiero,
como la mera a su mero,
y mi corazón ya late
como si fuera un tomate.

Late así, tomate frito,
que me lo dijo Pepito.
Comeremos ensalada
y no te daremos nada.

***

Pillo, pillo

Pillo, pillo,
pepinillo,
cebolletas
con barquillo.

Vinagreta,
cuchufleta,
babarillos
en chancletas.

Pillo, pillo,
pepinillo,
entra a casa
que te pillo.

Mar Benegas.
En: Con mucho gusto.
Ilustraciones de Rosa Ureña.
2026. Madrid: Bookolia.

viernes, 16 de mayo de 2025

Juegos lingüísticos


El que no juega es porque no quiere. Y muchos dirán que no siempre, pues hay mucha gente que no tiene acceso a balones, videoconsolas o fichas de ajedrez. Y yo replicaré que el juego, como bien indica Stern en su libro Jugar (Litera), “el juego es la única interfaz entre el mundo real y el mundo imaginario”. Esto quiere decir que el juego es una mera conexión entre dos ámbitos cualesquiera. Y no necesariamente se refiere a lo material, a los objetos, sino que lo inmaterial también bebe del juego. 


Fíjense en las palabras y sus juegos retóricos. El calambur, el malapropismo, el oxímoron o el palíndromo. Diferentes formas de girar, remover y liar consonantes y vocales para que nuestro universo reaccione con una sonrisa porque el juego nos ha provisto de su sorprendente magia. Como toda la que encierra el libro de hoy, un poemario inspirado en el oulipo, un movimiento literario francés que usó en la década de los 60 las matemáticas para crear nuevas forma de expresión. Lo dicho: ¡Jueguen!

Por la senda va un danés,
va en camino, sin camión,
desde Roma hasta el amor.
Dice alegre: “El árbol labro
para acombar lo macabro”.
Y muerde muy fuerte: “Roí el río”
y canta en el nido: “Pió el pío”.
Parece que al amar la rama,
Él al águila se igualaba.
Pues parlaba la palabra:
¡Se amargarán!, ¡anagrama!
Un mapeo es este poema:
todas las letras apenas pasean.
Sigue la senda de este danés,
con cuidado no pise tus pies.

***

PIOUN PIOPÁPIOJAPIORO
PIOCANPIOTA
PIOY PIOSUS PIOMAPIOLES
PIOESPIOPANPIOTA

PIOMAS PIOSI PIOCANPIOTA PIOUN
PIORUIPIOSEPIOÑOR
PIOTOPIODO PIOSE PIOLLEPIONA
PIODE PIOAPIOMOR

Mar Benegas.
Amagarán anagrama y Pajarístico
En: Con las botas de la A.
Ilustraciones de Olga Capdevila.
2025. Barcelona: A buen paso.



viernes, 21 de febrero de 2025

Como una... mesa camilla


Me pongo negro cuando los compañeros de trabajo no parar de preguntarte sobre tu vida privada. Quieren saber dónde te vas de vacaciones, qué comes, cómo pasas tu tiempo libre y con quién follas. Lo peor de todo es cuando no se zafan de ello y tienes que soltarles una fresca para que te dejen de hablar hasta la jubilación. 
Si bien es cierto que a todos nos gustan los chismes, por lo menos que no se note. Que cuando el cotilleo es tan evidente, me genera rechazo. Entiendo que la gente quiera saber con quién se juega los cuartos, pero sin rozar la obscenidad. Además de ser desagradable, produce demasiado ruido y no nos deja ver lo que de verdad importa: trabajar. Que cuanto más roce, más dimes y más diretes, más se empercuden las relaciones y menos se produce.
Lo dicho: aléjense de chafarderos y correveidiles laborales o acabarán envueltos en un serio problema.

Le dijo que, sin querer,
había roto un plumier.
Aquel dijo que fue adrede:
-Rompió plumier y un juguete.
Y así llegó hasta otra oreja:
-Plumier, juguete y la mesa.
Siguieron cuchicheando:
-Y una silla. Fue bailando.
Luego, a modo de reproche:
-Y también ha roto mi coche.
-Y el perchero y la pizarra,
y tres libros con la jarra.
-Y también se cargó la escuela
y la casa de mi abuela.
-Es que ha roto la ciudad,
quiere romper hasta el mar.
-Y también se cargó el mundo
y el garrote de Facundo.
-Las galaxias y hasta el sol,
eso fue metiendo un gol.
-Un plumier… ¡Será perverso!
¡Si se cargó el universo!

***

Que hay una vaca que vuela.
Que hay un melón que camina.
Que hay una mujer que sabe
cantar ópera dormida.
Que una hormiga tiene manos.
Que hay un perro que habla inglés.
Que han llegado los marcianos
montados en aeroplanos
y con pelotas por pies.
Que si vieron una momia,
Que si bailaba claqué.
Que si había un restaurante
servido por tres ciempiés.

¡Qué barbaridades cuentan!,
lo que dicen por ahí
y aseguran que son ciertas.
¡Hay que ver lo que hay que oír!

Mar Benegas.
Cuchicheos y habladurías y ¡Hay que ver lo que hay que oír!
En: Ruidos y ruiditos.
Ilustraciones de Laia Domènech
2023. Madrid: Bookolia.

viernes, 21 de junio de 2024

Hogares que son bosques


Se aventura el final de curso y toca darle una vuelta a la casa. Después del recogimiento de esos meses que han quedado atrás, empezamos a aventar nuestros hogares. Lavamos las cortinas y los edredones, quitamos el polvo, cambiamos la ropa de los armarios, sacamos brillo a los azulejos, guardamos los abrigos, limpiamos ventanas y persianas, abonamos las plantas y le damos una mano de pintura a manchas y desconchones. Una suerte de ritual que se repite cada año y nos prepara para el estiaje desde la frescura que se respira en una casa limpia y ordenada. Un espacio que, a modo de bosque umbroso, nos acoge en ese largo paréntesis que es el verano.


Ya llegará el otoño y caerán las hojas. Ya llegará el invierno con su manto blanco. Respiremos ahora en mitad de la calma, cojamos aliento para lo venidero. Detengámonos a escuchar el susurro de lo acontecido. Démonos un respiro. Reposemos sin recelo. Siempre tranquilos.

La flor de la maceta
dentro de casa, muy quieta.
Sueña cada mañana
con volver a ser montaña.

***

La partitura del verano
la teje la araña,
la interpretan chicharras,
los sapos y ranas,
la voz de los grillos
e intensas urracas.

Yo solo cierro los ojos
y escucho desde mi ventana:
teje la araña, teje
y la vida canta, canta.

Mar Benegas.
En: Para decir un bosque.
Fotografías de Ima Garmendia.
Ilustraciones de Laura Borràs.
2024. Barcelona: Yekibud.


lunes, 22 de mayo de 2023

Albacete y su rima


Los albaceteños llevamos muy mal el maltrato que recibe nuestra ciudad en las rimas populares. No sólo porque denigra un tanto el espacio que habitamos, algo incomprensible teniendo en cuenta que está considerada, no por nosotros, sino por algunos estudios, una de las capitales españolas con mejor calidad de vida.
Somos conscientes que nuestras calles no están llenas de edificios históricos, los japoneses no abarrotan nuestros museos ni somos un puerto de primera magnitud, pero sí hay comercio para aburrir, unos servicios municipales que ya quisieran otras, y, sobre todo, una oferta gastronómica y lúdica sin parangón.


De esto ha debido darse cuenta Mar Benegas a la hora de incluir el nombre de nuestra ciudad en su último poemario y desligarla así de soeces varias que nos han hecho flaco favor a lo largo de los años. Así que lean Contar del humo al vente, un libro ilustrado por María Ramos que, con mucho humor, nos invita a caminar por los números de una forma muy especial, sino también a perdernos por el disparate y el sinsentido, dos recursos que, bien utilizados, siempre son síntoma de buen gusto.

Una,
de aceituna.
Dos,
le da la tos.

Tres,
que no la ves.

Cuatro,
va al teatro.

Cinco,
pega un brinco.

Seis,
toda de beis.

Siete,
barrilete.

Ocho,
de bizcocho.

Nueve,
a la nieve.

Diez,
color de pez.

Once,
son de bronce.

Doce,
dando coces.

Trece,
todo mece.

Catorce,
de alcorce.

Quince,
como un lince.

Dieciséis,
no las veis.

Di Albacete:
¡cacahuete!

(Canción de elegir)

Mar Benegas.
Di Albacete.
En: Contar del humo al vente.
Ilustraciones de María Ramos.
2023. Madrid: Pastel de luna.


martes, 18 de abril de 2023

Monstruos culinarios


Nadie hace el cocido como mi madre. Ni las lentejas, ni las croquetas, ni las albóndigas, ni el arroz caldoso. Supongo que todos pensarán lo mismo de la suya. “Mi madre guisa estupendamente”. Eso es porque le pone mucho amor, dedicación y parsimonia. Es meticulosa, no abusa de la grasa ni los aceites, tampoco de la sal ni de las especias. Algo que tiene como resultado una comida ligera, pero sabrosa.
Yo le he dado alcance en ciertas ocasiones. Con el guisado de costillas y el asado de cordero, el sabor ha estado muy igualado, pero con otros platos es casi imposible rozar su perfección. Lo de la bechamel es toda una incógnita. Mira que observo, utilizo las mismas cantidades, idénticos productos y técnicas similares, pero nada, no hay manera de conseguir un resultado parecido. Espero cogerle el punto pronto y transformarme en un monstruo de la cocina. Como los que nos traen Mar Benegas y Ana G. Lartitegui en un libro simpático y alocado que se basa en el recurso de las solapas móviles.
Montones de monstruos que divierten, inspiran y abren el apetito (¡Vaya platos más jugosos se han marcado!). Mientras que la ilustradora juega con el bodegón y la pareidolia para marcarse un claro homenaje a Giuseppe Arcimboldo, la poeta nos descubre las enormes posibilidades de alimentos, vajillas, cuberterías y electrodomésticos a golpe de rima.
Casi 200.000 engendros diferentes que, a golpe de dedo, pueden habitar cualquier fogón pero, sobre todo, nuestra imaginación.

De sopa bien calentita
su cabeza es un puchero.
Tiene nariz de tortilla
y sus dientes son de fuego.
Un cuerpo de kiwi y piña
y de yogures enteros.
Barriga de col y endivia
con seis picantes pimientos.
Dos panes sus pantorrillas
de semillas y centeno.
Usa unas botas alpinas
en sus pies de caramelo.


Cabeza de artillería,
lo ralla todo sin peros:
espaguetis, tinta china,
tomates o chubasqueros.
Los brazos son golosinas
con dedos de caramelo.
Cintura de lata fina
donde comen los jilgueros.
Con piernas de mandarina
que huelen a limonero,
echa raíces finitas
que se enredan en tu pelo.

Mar Benegas.
En: Monstruos de cocina.
Ilustraciones de Ana G. Lartitegui.
2023. Barcelona: Combel.



viernes, 24 de enero de 2020

De operación bikini



Con los gimnasios y otros centros del bienestar hasta la bandera, comenzamos la operación bikini con bastante antelación. Ya saben que la Navidad ha hecho estragos en nuestras anatomías y hay que recuperar la línea, que luego llegan los calores y hemos de destaparnos las vergüenzas. No es que haya que ponerse en modo fideo -ya saben que donde hay chicha, también hay alegría-, pero sí evitar los excesos, que luego nos pasan la minuta las enfermedades cardiovasculares. Berzas, borrajas, alcachofas y bien de legumbres, menear un poco el culo, y a lucir un palmito espectacular. Si por el contrario se deciden por la comida ultraprocesada, los salsotes (que no salseos), los embutidos y todo tipo de derivados harinosos, ya pueden seguir soñando.
Hagan lo que quieran, pues yo soy más de interiores, pero luego no vengan con sus culpas, lloren y aduzcan aquello de “¡Si no comí nada!”…

[…]

-Por favor, doctor,
haga que no duela.
-¿Será que ha comido
exceso de abuelas?

Salen de una en una
haciendo calceta,
cuentan veintiuna
y tres bicicletas.

-¡Me duele la tripa!
¿Y ahora qué es?
Si son los cerditos,
¡solo comí tres!

Y salen tres cerdos,
con paja y madera,
trescientos ladrillos
y una hormigonera.

[…]

Mar Benegas.
En: ¡Si no comí nada!
Ilustraciones de Andreu Llinàs.
2019. Barcelona: Combel.



viernes, 26 de abril de 2019

Próxima estación: la primavera



A la primavera, esa del calorcete, las flores, los insectos y la alergia, le está costando arrancar. Está claro que es una época de inestabilidad atmosférica, y que tan pronto hace viento, como refresca, llueve, o sale el sol, pero me parece a mí que lo de los últimos días podríamos encuadrarlo en el pleno invierno…
Hoy ha hecho acto de presencia el astro rey, cosa que me alegra soberanamente (más todavía siendo la llamada "noche de los libros"). Veremos qué nos aguarda mañana, que a los caracoles y a los humanos nos apetece seguir saludándolo y que de paso, brote la primavera.



E

Hay esperanza:
la flor entre el asfalto,
la primavera.

 […]

I

Y la ilusión…
Pequeña luz tilila
dentro del bosque.

[…]

V

Vive la vida:
pequeño colibrí
sobre las flores.

Mar Benegas.
En: Abecedario del cuerpo imaginado.
Ilustraciones de Raúl Nieto, Guridi.
2014. Barcelona: A Buen Paso.



viernes, 28 de septiembre de 2018

Especialistas en adivinanzas



Me gustan las adivinanzas. Tienen algo bonito. El ritmo, la rima, los mil y un intentos. Dar vueltas sobre las palabras, rodear las pistas. Todavía recuerdo las competiciones de adivinanzas familiares… Mi hermana, era (y es) muy rápida, una chica avispada. Mientras yo tardaba en dar en el clavo, ella siempre ganaba. ¡Y eso que mi madre siempre decía las mismas…! Pero a un servidor se le olvidaban... Mi hermana era como el ratón de la historia donde el viento soplaba adivinanzas.

[…]

Soy muy transparente,
o color azul.
Soy fuerte, soy suave,
de huracán o tul.

Los pájaros vuelan,
rugen las tormentas.
Tengo nidos, nubes
y muchas cometas.

A ver si adivinas,
si sabes quién soy:
juego y te despeino,
te soplo y me voy.

[…]

Mar Benegas.
En: Blanco como nieve.
Ilustraciones de Andrea Antinori.
2018. España: A buen paso.


viernes, 12 de enero de 2018

Versos para todos los colores


Cuando estamos azules y tranquilos queremos sentirnos rojos y vivos. Alcanzamos el rojo y de repente buscamos el verde sereno. Entonces el verde nos parece poco y nos decantamos por el radiante amarillo. Rojos, azules, verdes, amarillos... la cuestión es estar de un color u otro, pero estar. Y si no los tienes todos, pídelos. ¿Quién quiere un arco iris que yo se lo presto?

Te cuento que hay un iglú
donde vive un pez azul,
que te dice: glu, glu, glu.
¿Es azul el pez azul?

[…]

Te cuento que el cielo azul,
por si no lo sabes tú,
lleva un vestido de tul.
¿Es azul el cielo azul?

[...]


Mar Benegas.
En: El libro azul.
Colección Cocolor.
2017. Litera-Libros: Albuixech.


viernes, 29 de septiembre de 2017

Termina septiembre


Termina septiembre, 
lo vamos dejando...

Y en las tardes amarillas 
me acuerdo callado 
del mar de otro tiempo, 
del verano lejano. 

Mecían las olas tu risa, 
tan tranquilas nos arrullaban, 
que en ese vaivén flotante, 
terminé dormido entre peces.

Termina septiembre, 
lo vamos llorando...

*     *     *

Tantos peces en el mar
como niños que se pierden
buscando playas mejores
en barcos que no sostienen.

Tantos niños en el mar
pececillos que se pierden
niña barco flotará
trayéndolos sonrientes.

Tantos miedos en el mar
tantos niñitos y peces
con la niña volverán
en su barquito de nueces.

Mar Benegas
La niña barco.
En: Las niñas o cómo suceden las cosas.
Ilustraciones de Rocío Araya.
2017. Valencia: Litera Libros.


viernes, 2 de junio de 2017

Junio o los monstruos salen a la calle


Escaparate de Wild At Heart, 20 Pimlico Road, Belgravia, Londres.

Brilla el sol. Junio ha llegado. Y los monstruos españoles salen a la calle. Me los encuentro por todos lados. De caseta en caseta por elPaseo de Carruajes (¿Quién le cambiaría el nombre?) del Retiro madrileño, morando el bosque infinito de Ríocantos, o contando cuentos en los jardines del Palacio del Infantado de Guadalajara. Cada vez más monstruos salen de su letargo. Y yo me alegro de que también se abra ese armario.

Debajo de la cama
o cruzando el mar,
me llame Alicia
o me llame Max:
¿los monstruos habitan
en un gran armario
o será en este cuerpo
que visto a diario?

Mar Benegas.
Donde viven los monstruos.
En: Versos como una casa.
Ilustraciones de Francisca Yáñez.
2017. España: A buen paso.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Reparando sueños


Hay mil maneras de romper un sueño. Unos se quiebran a base de puntapiés, mientras que otros lo hacen delicadamente: y a costa de un beso inesperado. Hay sueños de unos que destrozan sueños de otros, los peor parados. Hay sueños que se desinflan con el paso del tiempo y otros que revientan de éxito desmesurado. Los hay que se estampan con la cruda realidad y otros que se van construyendo paso a paso. También tenemos los que no paran de batir las alas y se pierden en un vuelo, a los desnutridos, a los que merman a mordiscos... ¡Cuiden a sus sueños! ¡Estoy harto de verlos tullidos y desamparados!... No se olviden de alimentarlos, acurrúquense junto a ellos en invierno y mójenlos en verano, y, si ven la mínima fisura, acudan al médico, el sabrá cómo repararlos...

Con hilo de coser o pegamento
y aquel temblor que has de robarle al viento.

Migas de pan o una cinta adhesiva
y un poco de ilusión que aún esté viva.

Tal vez cemento o barro de montaña
bien mezclado con lluvia del mañana.

Con risas, plastilina y alboroto
-te digo, te aseguro y te lo anoto-,
se puede reparar un sueño roto.

Mar Benegas.
Canción para reparar sueños rotos.
En: ¿Qué soñarán las camas?
Ilustraciones de Ester García.
2016. Alicante: Libre Albedrío.


viernes, 2 de octubre de 2015

Montar el circo...


No soy un hombre circense aunque algunos me tachen de ello... Quizá un hombre orquesta, estrambótico o llamativo, pero no me gusta el espectáculo, sobre todo porque ya hay muchos que gustan de serlo y montar un número vayan donde vayan. Se ve que últimamente se lleva lo de dar el cante y dar poco el callo, una forma de sobrevivir, vender humo o engatusar a otros. ¡Qué pena que ya no queden directores de circo que, como Don Nicanor, pongan orden entre tigres, monos, pingüinos y osos...! Y dando así buena cuenta que todavía quedan personas que hacen que el mundo gire por una pizquita de amor.

Este es Don Nicanor,
que vivía en una flor.
Esto que os voy a contar
lo saben aquí y allá:
que el bueno de Nicanor
montó un circo por amor.

Un día se fue a una granja
y vio una vaca naranja.
Ella se llamaba Paca
y estaba requeteflaca,
miraba el suelo temblando
y lloraba sin descanso.

-Es que me quieren matar
porque leche no doy ya.
¿Cómo voy a dar yo leche?
No es porque yo lo sospeche:
no soy vaca, soy un tigre,
yo sólo quiero ser libre.

[…]

Mar Benegas.
En: Cómo abrió Don Nicanor el gran circo volador.
Ilustraciones de Ximo Abadía.
2015. Sevilla: Tres Tristes Tigres.


viernes, 5 de junio de 2015

Buscando personajes...


En ocasiones, mientras los alumnos terminan los ejercicios (yo soy de los que mandan pocos deberes para hacer en casa), cojo el primer papel que veo y empiezo a garabatearlo, buscando alguna línea que me inspire, que me evoque una figura. Continuo con ella buscando los volúmenes, topándome con las sombras, con el gesto, y, tras haber finalizado la obra y levantar la mirada, me topo con las caras embobadas de mis alumnos pidiéndome el sencillo boceto a modo de regalo, a lo que asiento y objeto que no es difícil dibujar algo, es cuestión de encontrarlo…

Con una gran cereza
haremos la cabeza.
Serán tres las hormigas
para hacer la barriga.
Poniendo dos linternas
tenemos las dos piernas.
Un pez y el otro pez,
así quedan los pies.
Con dos bonitos lazos
haremos los dos brazos.
De trigo muchos granos
para que tenga manos.
[…]

Mar Benegas.
En: ¿Le pondremos un bigote?
Ilustraciones de Lalalimola.
2015. Barcelona: Combel.