martes, 30 de abril de 2019

La carrera del poder



Dando por finalizada la primera sesión de elecciones que nos ha regalado este 2019, ya podemos seguir con lo nuestro, pues vencedores y no tan vencedores andan la mar de ocupados repartiéndose el pastel, sopesando futuras estrategias que les proporcionen el sustento durante los próximos años, pues como bien sabrán, los partidos políticos forman el perfecto escuadrón chupóptero junto a bancos, energéticas y multinacionales.
Mientras la gente se divierte en las redes sociales, el mejor de los escenarios para dar rienda suelta a las ocurrencias y los envenenadores (¡Que anda que no hay lenguaraces haciendo campaña gratuita a los de las corbatas!), yo me he dedicado a leer, no sea que luego pague yo el pato de sus frustraciones por libertino e indocumentado. Y de paso, me entretengo con algo enriquecido aunque llene menos el buche que las migajas de los planes de empleo y otras subvenciones.


El álbum del que hoy les hablo hubiera sido ideal para despedir la semana pasada con algo de criticismo hacia esa carrera del poder que todo lo magnifica y estereotipa (empobrecimiento cultural, lo llamo yo), pero las cosas del destino hicieron que cayera en mis manos el día de ayer. El libro en cuestión es La gran carrera, editado por Lóguez en nuestro país. En él, Heinz Janisch nos vuelve a sorprender con uno de esos álbumes que tras una apariencia humorística afianzada por las ilustraciones de corte caricaturesco de Gerhard Haderer, esconde una historia bastante crítica en la que los adultos se pueden ver reflejados.


Un hipódromo es el marco en el que se desarrolla la acción. Aunque en ningún momento se haga referencia a Ascot y sus famosas carreras, recuerda bastante a este lugar pues todos los espectadores van ataviados de etiqueta y tocados imposibles, en la línea de la extravagancia que allí se constata año tras año. Todo el mundo anda muy nervioso pues hay mucho dinero en juego y los corredores este año ¡son camellos!


Este es el disparatado punto de partida donde la descontextualización de las típicas carreras que se desarrollan en muchos países de África y Oriente Medio, sorprende a un público occidental. Si a esto añadimos un final atípico donde el ingenio animal rompe la casuística que espera el lector (¿Quién ganará la carrera?) y un guiño a El traje nuevo del emperador, uno de los cuentos más conocidos de H. C. Andersen, que afianza el sentimiento de ridículo del universo adulto frente a la perspicacia infantil, afirmo que es un libro con mucho encanto y enjundia, no sólo porque abre nuevos caminos discursivos, sino porque estimula el juego de preguntas y respuestas con los lectores.

viernes, 26 de abril de 2019

Próxima estación: la primavera



A la primavera, esa del calorcete, las flores, los insectos y la alergia, le está costando arrancar. Está claro que es una época de inestabilidad atmosférica, y que tan pronto hace viento, como refresca, llueve, o sale el sol, pero me parece a mí que lo de los últimos días podríamos encuadrarlo en el pleno invierno…
Hoy ha hecho acto de presencia el astro rey, cosa que me alegra soberanamente (más todavía siendo la llamada "noche de los libros"). Veremos qué nos aguarda mañana, que a los caracoles y a los humanos nos apetece seguir saludándolo y que de paso, brote la primavera.



E

Hay esperanza:
la flor entre el asfalto,
la primavera.

 […]

I

Y la ilusión…
Pequeña luz tilila
dentro del bosque.

[…]

V

Vive la vida:
pequeño colibrí
sobre las flores.

Mar Benegas.
En: Abecedario del cuerpo imaginado.
Ilustraciones de Raúl Nieto, Guridi.
2014. Barcelona: A Buen Paso.



jueves, 25 de abril de 2019

Ese algo especial...



Suelo hablar de libros. De este del otro y del de más allá. También me gusta hablar de comida, del tiempo, del precio del café, de los bares y de la rabiosa actualidad (¡Qué pena lo de Notre Dame!). Prefiero hablar de todas estas cosas que de economía (no estoy muy puesto en macroeconomía… con hacer la renta bien, me conformo), de moda (me voy quedando trasnochado) o de políticos (no estoy pa' ostias pre-electorales).


De los libros sobre los que más me gusta escribir es de aquellos que, de repente, te atrapan. Es como si algo especial morase en su interior. Los abres y te corresponden. Bien con una sonrisa, bien con una lágrima, y sabes que se quedarán contigo muchos años, en esa repisa de los elegidos. Que los llevarás de curso en curso y de charla en charla. Que, siempre que los presentes en sociedad o cuando los leas en voz alta, terminarás con un “Me encanta”.


Si además de todo esto empiezas a notar que casi todos los libros de ese autor, tienen duende, esa cosa que los impregna de un aroma y sabor característico (¿Se acuerdan de cuando leyeron algo de Oliver Jeffers, Shaun Tan, Tomi Ungerer, Suzy Lee, Roberto Innocenti o Maurice Sendak, por primera vez? Pues eso mismo), la cosa ya se sale de madre, porque estaremos ante un futuro clásico que llenará otras estanterías y trascenderá el tiempo.


Evidentemente, todos nos podemos equivocar, pero les diré que es la sensación que me recorrió el espinazo cuando leí los dos nuevos libros del genial Shinsuke Yoshitake, el autor de uno de los mejores álbumes del año pasado, Atascado (Barbara Fiore, 2018). Me aburro editado por Pastel de Luna y Ser o no ser… una manzana, publicado por Libros del Zorro Rojo, nos vuelven a sumergir en un universo muy especial donde el humor, lo surrealista y la filosofía se combinan a la perfección para elevar el álbum a una categoría superior en la que niños y adultos nos podemos ver reflejados.


El primer libro que traemos este miércoles es una oda al aburrimiento (me chifla el título en inglés, The Boring Book). En él, Yoshitake explora uno de los grandes adversarios de la humanidad desde el punto de vista de un niño que busca aburrimiento en los sitios más insospechados e idea teorías disparatadas que en realidad ensalzan estados dinámicos y enriquecedores que se alejen de las bocas abiertas y los cuerpos inamovibles. Me ha encantado, me ha levantado del sillón y, sobre todo, me ha sacado una sonrisa en estos días en los que ando bastante aburrido



El segundo libro de este japonés nacido en la prefectura de Kanagawa en 1973, pertenece a una serie de álbumes que tratan temas trascendentales. En este, un niño se encuentra una manzana sobre una mesa y comienza a plantearse una serie de cuestiones. ¿Es una manzana o no lo es? ¿Y si fuera un antepasado reencarnado en una manzana? ¿O un ovni? ¿O una futura casa? Todas estas preguntas son el interruptor que pone en marcha el engranaje de suposiciones y conjeturas que nos hacen pensar (reflexionar más bien) sobre la relación entre lo que nos rodea. Esperemos que no nos dejen con las ganas de leer en castellano los otros dos títulos de esta serie, What Happens Next? (se podría traducir como “¿Qué pasará ahora?” o “¿Y ahora, qué?”) o Can I Build Another Me? (“¿Puedo construir otro yo?”).
No se pierdan ninguno de los dos y ya verán como algo de razón tengo. Y si no me creen, pregúntenle a sus hijos, quizá entiendan estos libros mejor que ustedes…



martes, 23 de abril de 2019

Libros en los libros, una selección



Hoy es 23 de Abril, el Día del Libro. Seguramente esperarán de mi parte una oda a este maravilloso objeto cultural que debemos ensalzar por encima de todas las producciones artísticas (sí, esto lo leí hace poco en un ensayo sobre la alta cultura), pero les voy a decir que estoy un poco hasta la coronilla de libros, más todavía si consideran que he invertido muchas horas de mis vacaciones en ordenar mi biblioteca personal, una que necesitaba una buena purga y otro tanto de orden. Así que, perdónenme si se horrorizan por alguna de mis aseveraciones. Tengan en cuenta que los libros (y el agua) me salen por las orejas y preferiría hablar de algo más banal.


Y terminando con mi queja matutina, aquí me hallo un año más, en esta cita por la exaltación del libro, ese objeto (in)deseable. Y advirtiendo que me faltaba una selección de aquellos libros-álbum que hablan de libros y lectores (bien o mal, que de todo hay), he creído conveniente reunirlos todos aquí, para de paso proporcionarles un recurso más para organizar los faustos que durante esta semana se llevarán a cabo en la mayor parte de librerías, bibliotecas y otros centros del orgullo librero. 


Seguramente conozcan muchos de ellos, pues bien cierto es que algunos son joyitas que nos encanta difundir a los viciosos de la lectura. También convendrán en que unos les gustarán más que otros (ya saben que yo los prefiero canallas, divertidos o poéticos), pero teniendo en cuenta que hay tantos lectores como libros (¿o es al revés?), he querido condensarlos todos aquí para que cualquier pueda sacarle partido al tema.


Ya saben que, si me he olvidado de alguno, les agradeceré sobremanera que me escriban un mensaje a mis redes sociales (las tienen todas a mano derecha), a la dirección de correo-e dvlm.lij@gmail.com o lo comenten en esta misma entrada, y un servidor estará encantado de valorar la sugerencia y añadirla (recuerden que me he ceñido a libro-álbum y he dejado la ficción no ilustrada a un lado, si no esta lista seria interminable).
Espero que la disfruten tanto como yo de hacerla. Y no se olviden de regalar libros que aunque a veces empachan, todo sea por sacarle brillo al intelecto... ¡Feliz día!



Barbara Lehman. El libro rojo. Libros del Zorro Rojo.


José Jorge Letria y André Letria. Si yo fuese un libro. Juventud.


Aliki. Como se hace un libro. Juventud.


Jesús Ortiz y Kike Ibáñez. Migue hace un libro. Milrazones.


Jörg Müller. El libro en el libro en el libro. Serres.


Kirsten Hall y Dasha Tolstikova. Mi amigo libro. Blackie Books.


Barney Salztberg y Fred Benaglia. Abraza este libro. Phaidon.


Murray McCain y John Alcorn. Libros. Gustavo Gili.


Emily Gravett. ¡Otra vez! Picarona.


Taeeun Yun. El pez rojo. Faktoria K de Libros.


Oliver Jeffers. El increíble niño comelibros. Fondo de Cultura Económica.


Oliver Jeffers y Sam Winston. La niña de los libros. Andana.


Lisa Aisato y Klaus Hagerup. La niña que salvó los libros. B de Block.


Philippe Brasseur. El pequeño libro rojo. Océano Travesía.


Jennifer Berne y Keith Bendir. Calvin no sabe volar. La historia de un pájaro ratón de biblioteca. Takatuka.


Emma Yarlett. Ñac-Ñac, el monstruo comelibros. Bruño.


David Ezra Stein. ¡No interrumpas Kika! Juventud.



Chris Conover. Un tesoro para compartir. Juventud.


Emily MacKenzie. ¡Se busca! Lili la liebre, ladrona de libros. Combel.


Sophie Benini Pietromarchi. El libro de los libros. Cómo se hace un libro. Thule.


Heather Heonson y David Small. La señora de los libros. Juventud.



Michelle Knudsen y Kevin Hawkes. León de biblioteca. Ekaré.


Mar Benegas y Miriam Morales. Habla la palabra. La fabulosa historia de las letras, los libros y las bibliotecas. Milenio.



Fran Pintadera y David Guirao. Atilio. Libre Albedrío



Lane Smith. ¡Es un libro! Océano Travesía.


Jan Campbell y Katie Harnett. La librería voladora de Franklin. Blume.


David Miles y Natalie Hoopes. El libro. Picarona.


Lorenz Pauli y Miriam Zedelius. ¡Vaya, un libro! Takatuka.


Marije y Ronald Tolman. El libro. Adriana Hidalgo.


Sergio Ruzzier. ¡Qué libro más tonto! Liana editorial.


FRanziska Biermann. Al señor zorro le gustan los libros. Cuatro Azules.


Jim LaMarche y Dennis Haseley. El oso que amaba los libros. Juventud.


Katie Clemison. Otto, el oso de libro. Juventud.


Quint Buchholz. El libro de los libros. Nórdica Libros.


Anthony Browne. Me gustan los libros. Fondo de Cultura Económica.


Kate Bernheimer y Chris Seban. El libro que se sentía solo. Juventud.


Jacinto Benavente. El príncipe que todo lo aprendió en los libros. Juventud.


Manjusha Pawagi y Lenne Franson. La niña que odiaba los libros. Juventud.


Noé Carlain y Nicolas Duffaut. ¿Qué leen los animales antes de dormir? Juventud.


Brian Lies. Murciélagos de biblioteca. Juventud.


Chloé Legeay. ¿Para qué sirve un libro? Birabiro.


Jugho Lee. Paseo. Barbara Fiore.



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