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viernes, 9 de diciembre de 2016

Nuestro oro líquido


Doherty, Shevaun. 2015. Olea europaea. Acuarela sobre pergamino.


Doherty, Shevaun. 2015. Olea europaea. Estudio de fruto. Acuarela sobre papel.


Doherty, Shevaun. 2015. Olea europaea. Estudio de hoja. Acuarela sobre papel.

N.B.: En plena campaña de recogida de la aceituna, hoy toca una reivindicando.
A pesar de que los españoles miramos a Europa con frecuencia (y se nos nota sólo en lo malo), nunca he comulgado con las políticas comunitarias, más que nada porque nunca nos dejan en bien parados en comparación a otros países vecinos y sus intereses. Un claro ejemplo es lo vapuleado y maltratado que se encuentra nuestro oro líquido (entre otros muchos de nuestros productos señeros) frente al óleo de dudoso sello italiano. Que sí, que sí. Que nos compran el aceite por cuatro duros y lo venden al precio que vale. Y mientras, nosotros, trabajando. Así que yo grito: ¡Qué viva nuestro aceite de oliva y que les vayan dando!

Olivo,
el tronco del tiempo
herido:
sanita, sana,
con aceite de oro
se curaba.
De madrugada,
sorda de ceniza
la muda plata:
sanita sana.
Nace el día
de mañana:
mariposas de aceite
a luz lo daban:
sanita sana.
Olivo, olvido,
el tronco del tiempo
herido.
Isabel Escudero.
Olivo.
En: Quesia. Cifra y aroma.
Ilustraciones de Zuzanna Celej.
2015. Kalandraka: Vigo.


viernes, 17 de mayo de 2013

Plantando semillas en cualquier lugar




Aunque los libros para niños son una de mis pasiones, tengo muchas otras… De entre ellas y como biólogo que soy, la de cultivar clorofila es una de mis favoritas. Si quieren hacerme feliz, nada mejor que un buen libro o una planta rara. Sé que las flores cortadas son más bonitas, pero prefiero que sean más duraderas, es por ello que me gusta verlas crecer poco a poco, descubrir como el botón se torna capullo y florece llegado el día. No es necesario que las compren, me conformo con un pequeño esqueje para prenderlo en una lata vieja, en una tetera desconchada…

Mi abuela ponía semillas en tazas, potes vacíos de yogurt
y ollas viejas
que al llegar la primavera florecían.
Y era una primavera en la que no había horario ni había escuela.

Mi abuela hacía pequeñas camas de tierra para alojar la luz.
Tazas, potes vacíos de yogurt, ollas viejas y dedales,
de los que brotaban todo tipo de plantas.

Recuerdo especialmente la menta
porque de ella colgaban los pequeños fantasmas de la familia.
También la manzanilla.
El cedrón.

María José Ferrada
En: El idioma secreto.
Ilustraciones de Zuzanna Celej.
2013. Pontevedra: Faktoría K de Libros.