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viernes, 28 de febrero de 2025

Risas contagiosas


Queridos monstruos, ya huele a carnaval y, aunque se anuncian lluvias por toda la península, un servidor pone pies en polvorosa hacia Cádiz y se dispone a disfrutar de ese espacio popular dedicado a la sátira y la crítica social que tanto bueno nos ha dado desde hace siglos. Y así nos mezclamos entre la gente, nos recreamos en multitud de personajes propios y ajenos, y nos lo pasamos como enanos a costa de un sinfín de artistas callejeros que, llegados de buena parte de Andalucía, nos llenan el alma de carcajadas entre tangos y cuplés.
Disfraces, dobles sentidos, juegos de palabras, soniquetes de moda, gestos y coreografías, guitarra, bombo y platillos. Un cóctel muy nutritivo con el que aupar la risa y el disparate, ese santo y seña que, a modo de bandera, nos cobija e identifica. Una bendita enfermedad más que contagiosa…

Tengo una sonrisa
roja con lunares,
que me hace cosquillas
si hago malabares,

si monto en triciclo,
si planto un cerezo,
al pintar un cuadro
o cuando bostezo.

Tengo una sonrisa
que me pica mucho,
se la he sonreído
a un señor flacucho.

El señor flacucho
que recoge botes,
se la ha sonreído
a Pepe Bigotes

Y Pepe, que come
compota de pera,
se la ha sonreído
a la peluquera.

Felisa, que corta
de un tajo el flequillo,
se la ha sonreído
a un gato amarillo

Y el gato con gafas,
cortito de vista,
se la ha sonreído
a un submarinista.

[…]

David Hernández Sevillano.
De boca en boca y río porque me toca.
Ilustraciones de Carmen Queralt.
2018. Salamanca: La Guarida.


miércoles, 1 de mayo de 2024

Frustrados por el trabajo


Se calcula que un treinta por ciento de los trabajadores españoles no están satisfechos con su ocupación. Mientras unos aducen falta de incentivos, otros expresan sus frustraciones tras darse de bruces con la elección incorrecta. 


A veces pienso que todo se resume en esas falsas expectativas que todos tenemos durante nuestros años escolares, cuando, sumidos en nuestros ideales y ansias de triunfar, nos encontramos con una realidad que poco tiene que ver con ese estrellato que promulgan las redes sociales. 
Dinero, viajes por medio mundo,  crecimiento personal, estabilidad, mucho tiempo libre... La mayor parte de los puestos de trabajo no tienen nada de eso. Todo lo contrario. Mal pagados, estáticos, aburridos, esclavistas, inestables... ¿y necesarios? Creo que nadie nos hacemos la pregunta correcta cuando se trata del tema laboral, pues el trabajo, además de permitirnos sobrevivir, dignifica y edifica. 


Pensarán que es una frase muy manida, pero sinceramente, y aunque a un servidor también le encante rascárselos a dos manos, en muchas ocasiones y gracias a mi trabajo, me siento útil para otros seres humanos, presto un servicio a los demás y permito en el avance de nuestra sociedad. Todo (o casi todo) trabajo es necesario, incluso los artistas de circo o los barrenderos. Y eso, ya es bastante

Cuando la noche extiende
su capuchón de estrellas,
el circo también cierra
lentamente sus párpados,
y los artistas sueñan
con playas, con delfines,
con barcos, con sirenas...
Y sueñan que caminan
por las calles estrechas
-entre el ruido y la gente-
de una ciudad cualquiera
y que compran entradas
para ver las proezas
que hacemos las personas
de a pie: el poeta,
la médica, el sastre,
el pastor, la maestra,
la lechera, el mecánico,
el albañil, la obrera
o aquel que con su escoba
va limpiando la acera.
Cuando la noche arranca,
el circo sueña y sueña.

David Hernández Sevillano.
Sueño de circo.
En: Días de circo.
Ilustraciones de Neus Caamaño.
2024. Madrid: Bookolia.



domingo, 14 de junio de 2020

Secretos a voces




Mientras contábamos los días perdidos, la naturaleza se abría camino. Sobre los muros, bajo las piedras, por las sendas angostas, o entre la maleza. Lo llamo el avance de lo agreste, de lo terco e indomable. Trinos y huellas, hormigueros y madrigueras, brotes y aromas. Secretos a voces de un mundo que, al fin y al cabo, sigue palpitando. Una prueba más de esa insignificancia que se nos olvida con frecuencia: la nuestra.

Cerradas las maletas,
dispuesto el equipaje…
A su modo, los arboles
también viajan:
esperan
al tren-viento, que lleve
su grana a otra estación,
su semilla a otros campos.

* * *
Las flores y los árboles
se vocean lindezas por el aire,
se recitan,
se cuentan
y se cantan
por el aire.
Y, a veces,
cuchichean secretos por la tierra.

El viaje de los árboles y Secretos.
David Hernández Sevillano.
En: Arbolidades.
Ilustraciones de Maite Mutuberria.
2020. Pontevedra: Kalandraka.


jueves, 11 de octubre de 2018

Reír en compañía



En este “juernes” (algunos no entendemos el concepto hasta que se nos avecina un puente como este) sólo tengo ganas de reír. De disfrutar como un chiquillo, por cualquier tontería, cualquier chiste absurdo. De bailar a lo loco, sin importarme los sones ni las razones. De despertarme con la luz del sol, también con el viento juguetón. De que no se acaben las sonrisas. De tu dulce compañía...

Las truchas
viajeras
no quieren
peceras

Los fieros
leones
no quieren
jaulones.

Las nubes
farraguas
no quieren
paraguas.

Los frescos
membrillos
no quieren
cuchillos.

Las flores
coquetas
no quieren
macetas.

-¿Y tú,
qué quieres,
amigo?
-¡Que rías
conmigo!

David Hernández Sevillano.
Deseos.
En: De boca en boca y río porque me toca.
Ilustraciones de Carmen Queralt.
2018. Salamanca: La Guarida Ediciones.