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jueves, 20 de octubre de 2011

Cambiando de roles








Aviso para navegantes: Tras leer las palabras de hoy, muchos quedarán cariacontecidos, otros con visible enfado y algunos agradecidos, pero lejos de mi intención está el avivar la llamada “guerra de sexos”…

Tanto ha cambiado la vida en las últimas décadas, que nos resulta harto difícil saber qué papel desempeñamos en nuestro devenir… Jodienda al canto si tenemos en cuenta que todos tenemos que hacer lo que el resto de los humanos quiere que hagamos… ¡”Asín” no hay quién viva!
Los primeros en sufrir este problema son los niños que, entre tanta televisión, videojuego y tuenti, ¡ya no saben quienes son!… Se lo vocifero yo, que de púberes sé un poquito... Tendrían que ver a mis niñas, despojadas de todo decoro y amabilidad, auténticas pregoneras de la soez más baja, y esperpentos de los modelos femeninos de hoy día, a caballo entre La Esteban, Raquel Bollo y la madre de Aída Nízar… En cambio, los chicos, lelos y pavisosos hasta extremos insospechados, tienen menos arrojo que un avestruz y optan por hacer poca gala de su prestancia, pasando desapercibidos entre la marabunta de los pasillos…
Según cuenta el gremio de orientadores, no es más que un comportamiento transitorio, dado que el tiempo ubica a cada cual en el lugar que le otorgó la natura, volviendo los papeles a su sitio una vez abandonada la adolescencia, dejando que este mundo gire y gire como hasta hoy… Lo único que objeto a tanta receta psicopedagógica es que no me gustaría estar en el pellejo de algunos hombres que sufren las iras de sus malencaradas esposas con el rabo entre las piernas, o en el de algunas mujeres que piden a los hados noche tras noche porque corra la sangre en las venas de su marido... ¡Cómo han cambiado los tiempos!
Así que, como entre niños y niñas anda el juego, hoy les traigo dos alfabetos ilustrados muy especiales de la mano de Nikolaus Heidelbach y la editorial Libros del Zorro Rojo, ¿Qué hacen las niñas? y ¿Qué hacen los niños?, y que seguro Luis Daniel González los incluye en su listado de los mejores álbumes ilustrados del año en curso (no me apuesto el pescuezo por si lo pierdo… ja, ja, ja).

jueves, 10 de diciembre de 2009

Despotas a base de terrorismo


Todavía, no sé porqué, me sorprende lo que está sucediendo en este país. Ser testigo, día tras día, semana a semana, de las infamias que los unos soportan de los otros me produce vergüenza ajena, sobre todo si tenemos en cuenta que los otros proclaman la libertad y son –según ellos- más buenos que el fuagrás La Piara®, y los unos son peores que la carne de pescuezo, esa que te pone el morro chorreando pringue y deja el estómago de la misma guisa que el estofado de viento.
Esto es un dislate.
Jamás hubiese imaginado esta mente calenturienta (sí, la mía, lo admito) que los mártires pasasen a ser lobos y los mismísimos demonios, carne de cañón. La cuestión es que tanto “buenismo” empieza a tocarme la fibra…, y dejémoslo estar ahí, porque otras cositas son sagradas y prefiero un poco de dulzura cuando se trata de estas.
En fin, que todo este tejemaneje se me figura hasta soez y, por qué no, barriobajero. ¿Qué es eso de azuzar a las masas en contra de un periodista por expresar su opinión? ¿Qué es eso de acallar voces porque contrarían lo políticamente correcto? En una palabra (por cierto muy fea), fascismo. Y al que le pique, que se rasque, que ya está bien de pamplinas.
Y esperando que derroquen a todo aquel que no deje vivir más que a sus acólitos, les abandono hasta mañana, viernes (¡qué semana tan breve!), con un título ganador del Premio Nacional de Literatura Alemana en su edición del año 2007 y publicado en España por la editorial Juventud, Reina Gisela –Nikolaus Heidelbach-, que defiende una buena forma para plantarle cara al despotismo menos ilustrado.