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lunes, 16 de febrero de 2026

¿Genuinos?


En este mundo que vivimos lo más importante de todo es saber quiénes somos. Y no me refiero al nombre completo o el número de identificación fiscal (si me apuras, más importante que el de pasaporte), sino a ser conscientes de nuestra existencia, cómo la abordamos y cuáles son nuestras prioridades.
Es por ello que lo que más se castiga hoy en día en los medios de comunicación y las redes sociales, es la falta de entidad. Cuando alguien o algo se parece demasiado a otra cosa, la gran mayoría lo rechaza. La gente no quiere burdas copias de aquellas zapatillas, el partido político de turno, la canción que suena a todas horas o el libro que ha ganado ese galardón.


Y no me refiero a la originalidad, un rasgo muy difícil de alcanzar teniendo en cuenta que ya ha llovido desde que los griegos y los romanos inventaran nuestra cultura (N.B.: Hace poco visité Pompeya y les puedo asegurar que lo único que les faltaba eran los microchips), sino a lo genuino. Apunto a lo legítimo, a eso que nos define. Qué características nos diferencian de los demás y qué aportamos a este momento.


Cuando algo es demasiado manido, repetitivo, casposo y homogéneo, todo el mundo se lanza a desecharlo. Vivimos en una sociedad consumista que aboga por esa especie de sorpresa constante que le da un vuelco a la perspectiva. Golpes de efecto que, si además se acompañan de carisma y frescura, revolucionan la visión general de cualquier campo.
Probablemente en unas semanas, unos meses o unos años, nos olvidemos de lo vibrante que nos resultó, pero mientras tanto, nos anima el cotarro sobremanera toparnos con esos matices que lo convierten en hallazgo y serendipia, para más tarde ponerle nombre.


Precisamente de esto es lo que nos habla Foxy & Meg encuentran un pero-pero, el álbum de André Letria y Ricardo Henriques publicado hace unos días por La Topera editorial y que forma parte de una serie de gran éxito en el país vecino y que se desbordó allá por el año 2010 en forma de serie de animación con 26 episodios animados de tan solo tres minutos.


En la historia que nos ocupa, el zorrito y la gallina (no es difícil saber quién es quién) se encuentran con algo en mitad de un paseo. Es grande, de color grisáceo y con una forma más o menos ovalada. ¿Qué será? La miran, la rodean, la observan. Piden opiniones más o menos expertas. A un médico, a un grupo de turistas encaprichados con el arte. En grupo o en solitario, hasta que de repente, un cocinero clarividente toma las riendas del asunto. Pero…


Con un lenguaje gráfico muy económico y letra mayúscula, los autores dan vida a una comedia de situación con estructura de sketch que busca, no solo la interacción con sus lectores, sino poner en valor su capacidad inventiva y desbordar la imaginación. Con un pequeño juego de palabras un tanto repetitivo, los autores lusos nos acercan a esa incredulidad e inocencia infantiles gracias a la perspectiva de lo desconocido y las adivinanzas visuales que siempre ensalzan el humor.

lunes, 3 de octubre de 2016

¡Oh, mundo teatral!


No sé qué extraña razón me hace chocar estos días con el universo teatral. No es que me prodigue mucho entre las bambalinas (nunca he sido muy buen actor), pero sí hace eco en mi subconsciente esa palabra, “teatro”, por boca de otros que aman los escenarios...
Eco número 1. Acabamos de celebrar el centenario del nacimiento de Buero Vallejo y, aunque no soy de muchas efemérides, hay que apuntar a este gran autor teatral y algunos de sus dramas, como Historia de una escalera, La fundación o El tragaluz. La imperfección del ser humano, la falta de libertad, la denuncia social o la asunción de la lealtad llenan obras que se erigen entre las mejores del siglo pasado. Quizá estas representaciones trágicas sean demasiado complejas para los niños, pero si algo bueno tiene el teatro es que podemos disfrutar de él in situ, así que animo a las familias a regalar entradas para el teatro en cumpleaños y demás fiestas infantiles para abrirles la puerta a una experiencia diferente a las que acostumbran y que quizá redunde en ellos despertando aficiones hasta ahora desconocidas.


Eco número 2. Se ve que (¡por fin!) muchos padres y directores de colegio se han dado cuenta de que la iniciación al teatro puede ser una opción más que pedagógica en las tardes infantiles. Cada vez son más los actores y aficionados al noble arte de la interpretación que se ganan un dinerillo con expresión corporal, dicción y entonación. A los niños les viene la mar de bien para cultivar otros personajes que no sean ellos mismos e interaccionar entre iguales para perder el miedo a la vergüenza y conocerse más a sí mismos. Bonanzas sobre las tablas que los evaden de tanta tecnología y momentos de pasividad.


Eco número 3. Empiezo a pensar que lo de los socialistas es un entremés, no sólo por el jolgorio que se prometen, sino porque parece una pequeña comedia para justificar sus intenciones. Me gustaría echarle un ojo a los camerinos de Ferraz y constatar que la cosa no se va de madre. ¿Habrá abstención, no la habrá? Lo peor de todo es que el resto de partidos han dejado de aplaudir, empiezan a afilarse las garras, y los tomatazos salpicarán a los espectadores. Corroborando el desastre de la política española... una vez más.


Eco número 4. Con todo esto acaba de venirme a la memoria un libro informativo que no les dejará indiferentes... Teatro, con texto de Ricardo Henriques, ilustraciones de André Letria (autores de  Mar) y publicado por Ekaré en castellano, tardará muy poco en convertirse en una referencia en esto de la escena, no solo por ser un compendio alfabético de conceptos relacionados (si me apuran podemos llamarlo breve diccionario) con el mundo de las tablas, tan rico y variopinto, sino por ser una plataforma para que niños y mayores despeguen en las artes escénicas gracias a datos curiosos, diagramas gráficos y actividades sencillas relacionadas con el vestuario o las técnicas de expresión oral y corporal.


Lo dicho, echen mano de este libro exquisito y perfecto para regalar (para mi gusto es uno de los mejores del año en su categoría) y disfruten del teatro, ese arte que tanto hemos olvidado en estos tiempos pero que siempre está ahí.