San Valentín se abre paso en pleno carnaval y, aunque sea poco, hay que celebrarlo. Que si bien es cierto que un servidor ya no está para demasiados arrumacos, otros le dan mucha importancia al 14 de febrero y hay que contentarlos.
Y como ayer le di prioridad al teatro, hoy toca una pizca de poesía, un género que siempre se agradece cuando se trata del corazón y sus bondades. Así recupero un álbum que bien vale una visita y les invito a disfrutar de ese amor tan verbal que en él se recoge.
Si no lo conocían, ya pueden acercarse a su librería más cercana y hacerse con un ejemplar. Para leerlo en compañía, susurrarlo o regalarlo. No se preocupen, estoy seguro que darán en el clavo. Juegos de palabras, realismo metaliterario, líneas sinuosas, formas grotescas, erotismo a raudales, lo mínimo, libertad y espacio, signos ortotipográficos y el rojo, siempre el rojo. ¿Qué más se le puede pedir al amor?
Dale la vuelta al amor,
busca el significado,
y quédate
con el contrario.
Eso es lo que
siento por ti.
Yo te escribía
y tú me leías.
Aunque no por mucho tiempo.
Pues yo era ilegible
y tú indescriptible.
***
Me encadené a ti,
y tú a mí.
Así de enamorados
anduvimos,
-que no andamos-,
en el pasado.
Te acompañé
a casa.
En el vano de la puerta
te conté
un cuento
antes de dormir.
Estabas pendiente
de mis labios…
Geert de Kockere.
En: Amo amar, amor.
Ilustraciones de Sabien Clement.
Traducción de Goedele De Sterck.
2012. Albolote: Barbara Fiore.



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