Este fin de semana, la gente ha salido de sus casas como alma que lleva el diablo. Algo que no me extraña teniendo en cuenta la de semanas que algunos llevábamos sin ver el sol. Hay que ver lo imposible que se pone un español cuando lo encierran en su casa. Bien sean las enfermedades o el mal tiempo, eso de ver pasar las horas entre cuatro paredes, nunca es de buen gusto.
Otra cosa es disfrutar de la vida de puertas para adentro, cosa que se agradece cuando decidimos darle utilidad a todos esos objetos que guardamos con recelo en nuestras cuevas particulares. Libros, electrodomésticos, instrumentos musicales, máquinas fotográficas, útiles de pintura, máquinas de coser, juegos de mesa o productos de limpieza. Tenemos a nuestro alcance montones de enseres que nos invitan a la productividad, el entretenimiento, el disfrute o el engorde.
Si bien es cierto que en nuestro país nos priva una cervecita en compañía para sintetizar vitamina D, estaría bien plantearnos sacarle jugo, aunque sea solo un par de días a la semana, a todas esas habilidades, aficiones e intereses que se pueden desarrollar en nuestros hogares. Que los bares están la mar de bien para orearse y socializar, pero nos envuelven en la improductividad.
Por eso y para que le encuentren sentido a su vivienda, aquí les traigo cinco álbumes donde las casas son las protagonistas, porque si bien es cierto que cada propietario busca una forma de ensalzar la suya, todas comparten un leitmotiv común.
El primero de esta pequeña selección de libros hogareños es Hogar, un álbum de Isa Pirracas publicado por Bindi Books. A Milo y Tula les encanta pasar el tiempo en casa y los días que hace buen tiempo les gusta desayunar en el balcón y observar lo que sucede a su alrededor. Todas las casas del barrio se parecen, pero al mismo tiempo son muy diferentes. Cada vecino hace las cosas a su manera y eso es lo que va construyendo un hogar, algo que descubriremos con Tula y Milo.
Hay hogares musicales y otros que parecen no estar habitados. Los hay en los lugares más insospechados y en mitad de la nada. Ambulantes o muy calurosos. Un faro, una caravana, una nave espacial o una colmena pueden ser lugares estupendos para vivir, pero cada uno con sus peculiaridades. Alejados de la civilización, ruidosos, muy cálidos o con demasiada animación.
Gracias a unos juegos de búsqueda que se plantean en cada doble página, los lectores no dejarán escapar los detalles y se adentrarán en las curiosidades de la naturaleza, de nuestras necesidades vitales y de los diferentes espacios que habitamos tanto humanos, como animales gracias a un lenguaje que galopa entre la ficción, la no ficción y el álbum de actividades.
Seguimos con La casa ruidosa, un álbum de Sally Nicholls y Gosia Herba, recién editado por CocoBooks. Detrás del portón está la casa ruidosa. ¿Qué esconderá en su interior? Hay un jardín. También una habitación llena de juegos. Podemos bajar al sótano y luego subir a la sala de estar. Entrar en el baño. Y terminar en el dormitorio. Aparentemente no parece una casa muy diferente del resto. ¿O sí…?
Con el dinamismo que caracteriza la obra de la ilustradora polaca, cada doble página se llena de montones de personajes que configuran una pequeña verbena en cada doble página. Niños y animales tocan instrumentos, exclaman, lanzan ruidos y sonidos, y exclaman. Así, montones de onomatopeyas llenan cada estancia de esta casa tan particular gracias a tipografías variadas que forman una parte importante de la composición visual.
Cambios de orientación (eso de obligarnos a girar el libro siempre es un plus), detalles que pueden pasar desapercibidos y mucho humor son el santo y seña de un libro que puede parecer silencioso, pero es capaz de dejarte sordo si se lo propone.
El tercer título de hoy es Mi hogar, mi casa, un libro de Carl Johanson publicado también por CocoBooks. ¿Alguna vez habéis imaginado como es una casa-manzana por dentro? ¿Y cómo se ve una casa-zapato? También hay peras que son perfectas para vivir. Incluso una cafetería o la consulta de una dentista. Si no me crees, abre este libro de gran formato en el que caben multitud de miradas.
Reales o imaginados, todos los hogares necesitan gente que los llene de vida. Solos o acompañados. Parejas o familias enormes. También muebles, comida y electrodomésticos. Una casa tampoco es divertida si no hay vecinos (aunque a veces sea mejor echarlos de menos). Pueden ser clásicas o modernas. Ubicadas en el fondo del mar o en lo más profundo del subsuelo. Hechas de ladrillo, cristal o madera.
Y así, disfrutando con la vis fantástica de su autor, terminaremos ayudando a Valentina a buscar las herramientas que se han ido perdiendo por las dobles páginas. Siguiendo en la línea de otros títulos como el Casas de Carson Ellis, pero más canalla y simpático, consigue establecer un diálogo tan lúdico como discursivo con el lector-espectador de 8 a 88 años.
Gracias a la labor de Studio These Days y Yaren Yavuz, Flamboyant acaba de lanzar al mercado Explora y descubre en casa. Incluido en la selección de boardbooks de este curso, este libro dirigido a prelectores y primeros lectores nos invita a conocer los diferentes elementos de nuestro hogar recorriendo habitación por habitación.
En la cocina encontramos un frigorífico, menaje del hogar y mucha comida (si abundan la fruta y la verdura, mejor que mejor). En nuestro dormitorio hay un despertador que nos da los buenos días, una cama que hay que hacer todas las mañanas y un armario con nuestra ropa. En la sala de estar tenemos la televisión, una mesa, un sillón y cuadros en las paredes. ¿Pero qué habrá en el cuarto de baño, el garaje o el desván?
De una manera colorista y divertida, los autores invitan a conocer las cosas que pululan a nuestro alrededor desde una perspectiva general y particular, gracias a una gran ilustración panorámica de cada habitación y una pequeña franja inferior donde podemos ver nombrados todos los objetos importantes. Del mismo modo, añaden cartelas y comentarios oportunamente, invitando al espectador a participar de este juego de conocimiento.
Para terminar, tenemos Cabañas de todo el mundo, un álbum de Emmanuelle Mardesson y Sarah Loulendo publicado por Thule. Aunque no esté dedicado a casas reales, hace un recorrido por un buen puñado de construcciones lúdicas alrededor de todo el mundo. Lucile, que así se llama la protagonista de este álbum a caballo entre la ficción y la no ficción, decide construir una pequeña cabaña, pero antes de hacerlo investiga cómo son las de otros chiquillos de diferentes partes del globo.
Las hay de madera y en mitad del bosque, también de hielo (es lo que abunda en el Polo Norte), e incluso con el tejado lleno de yerba. Tras visitar doce cabañas muy diferentes y fijándose en todos los detalles, decide incluir en la suya elementos como una chimenea o un pasadizo secreto. Acompáñala en este viaje, no solo para conocer las diferentes culturas que se recogen en este álbum, sino para disfrutar con los paisajes que rodean a cada una de estas construcciones.

















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