
Si he de admitirlo, lo hago: me encantan los tacos. Brotan constantemente de mi lengua, de lo más profundo de las vísceras y de mi grácil corazón. No necesariamente son negativas las palabrotas -las hay que expresan alegría y son pocas las que usamos para amar-, pero en un alto porcentaje las nombramos durante un serio cabreo o cuando hablamos de temas peliagudos.
Muchas palabras soeces saben los subordinados y los jefes, los sabios e ignorantes, los de uno u otro confín, ricos y pobres, los que enseñan y los que aprenden, padres y también los hijos. Llamémosle “igualdad de palabra”, mejor dicho “de blasfemia”, una democracia que, al fin y al cabo, tan desagradable, nos define a unos y otros: visten el discurso diario, lo enfatizan y caracterizan.
Sólo les deseo un fin de semana cojonudo.
Muchas palabras soeces saben los subordinados y los jefes, los sabios e ignorantes, los de uno u otro confín, ricos y pobres, los que enseñan y los que aprenden, padres y también los hijos. Llamémosle “igualdad de palabra”, mejor dicho “de blasfemia”, una democracia que, al fin y al cabo, tan desagradable, nos define a unos y otros: visten el discurso diario, lo enfatizan y caracterizan.
Sólo les deseo un fin de semana cojonudo.
Una palabra
palabritera
despalabrábase
por la escalera.
¡Pobre palabra!
se apalabró
palabrincando
cada escalón.
Cayó de cola
la palabrisa y
palabrochóse
flor de paliza.
Despalabra
pala que brota
de ser palabra
ya es palabrota.
Silvia Schujer.
La palabrota.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.
La palabrota.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.