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miércoles, 8 de enero de 2025

Aprendiendo de LIJ. Obras de referencia y consulta. 3ª Parte.


La Navidad, y esta con mucha más razón, se presta a los vicios. Si a eso añadimos la inactividad laboral que disfrutamos los docentes, además de dedicarnos a menesteres tan gustosos como la gastronomía o las reuniones sociales, el aquí firmante puede consumir más lectura. 
Lo cierto es que estas vacaciones han sido bastante productivas en este quehacer, pues tenía una buena pila de libros divulgativos y ensayos sobre cuestiones relacionadas con la literatura infantil y la lectura que quería considerar. Sí, me ha cundido mucho. Por eso, he aquí este puñado de reseñas presentadas por orden alfabético que espero les sirvan de utilidad a la hora de valorar obras teóricas de este mundo monstruoso.
Ni que decir tiene que si están aquí, es porque todas me han gustado en mayor o menor medida, pues a esta relación de títulos debería añadir otros dos que me han parecido infumables. A decir verdad y siguiendo mis propias normas deontológicas, prefiero omitir que hablar mal del trabajo de otros, pues al fin y al cabo, eso, el trabajo, siempre conlleva una respetable inversión de tiempo que no siempre fructifica a gusto de todos (léase mi caso). No obstante, lo importante es participar y darle vueltas a los engranajes de los libros para niños, que es de lo que nos ocupamos los monstruos.



María Isabel Borda Crespo (coord.), Aurora Gavino, Carmen Niño, María Isabel Borda y Rocío Antón. Ilustraciones de Pilar Ríos. El álbum ilustrado: pasen y lean. Los cuentos con palabras e imágenes. Pirámide. Siguiendo la línea de obras como álbum(es) de Sophie Van Der Linden, este monográfico se adentra en el universo del álbum desde diferentes puntos de vista. Especialistas, mediadoras y lectoras urden un libro dividido en cinco apartados, que aborda temas como la definición del libro-álbum, su estructura o sus tipologías.
Alternando cuestiones técnicas sobre el formato o los recursos narrativos, su relación con las competencias educativas, experiencias individuales, colectivas y académicas, las autoras de este manual a todo color ensalzan el valor que supone este tipo de libros en diferentes contextos y situaciones. Recursos electrónicos (¡Mencionan este blog! ¡Qué alegría!), una amplísima bibliografía (les confieso que me he topado con muchos libros desconocidos) y un enfoque multidisciplinar muy útil, hacen de este libro una necesidad para cualquier especialista y mediador. Además de entender los mecanismos que se utilizan en este tipo de literatura gráfica, conocerá obras clásicas y de renombre para llenar sus estanterías (lo que voy a hacer yo) o enseñárselas a otros.
Recomendadísimo a todos los padres, maestros y bibliotecarios que quieran una primera toma de contacto con el universo teórico-práctico de este género.



Paula Bravo López. Yo leo. Descubre el poder de la lectura y cómo fomentarla desde la infancia. Autoedición. Aunque este librito no ha sido escrito por una experta en la materia, me alegra leer a Paula Bravo, madre y licenciada en Traducción e Interpretación que nos brinda su experiencia como mediadora en el seno de su propia familia.
En un manual muy bien traído nos explica técnicas muy sencillas para llamar la atención de los pequeños de la casa hacia los libros y así ponerlos en valor dentro de un contexto esencial en la mediación lectora. Cómo relacionar la escritura con la lectura, qué tipos de libros podemos encontrar en una librería, un anexo donde recoge sus imprescindibles o el capítulo dedicado a sortear la omnipresencia de las pantallas, son los puntos fuertes de este libro de recetas lectoras.
Me gusta porque no hay nada de pretencioso en él. Es honesto y se deja a un lado los fuegos artificiales que muchos intentan vendernos en otras publicaciones de este tipo. Una propuesta muy recomendable para padres que no saben cómo inculcar la lectura, tras la que se esconde el trabajo y dedicación de una persona como tú y como yo.



Ana Garralón. Las incursoras. Las afueras. Llegamos a uno de esos libros que, lejos de abrir un debate feminista (si eso es lo que esperaban, olvídense), pone nombre y apellidos a la gran cantidad de mujeres que han contribuido a engrandecer el universo de la LIJ desde diferentes parcelas.
Autoras, bibliotecarias, recopiladoras, ilustradoras, editoras… La Garralón se interna en los recovecos de la historia para contarnos la vida y obra de Mary Norton (a quien hace un guiño en el título de este estupendo ensayo), hablar de la singularidad de Ursula Nordstrom, recordar la labor poética de Gabriela Mistral, Carmen Conde o María Elena Walsh, ensalzar el nombre de investigadoras de LIJ como Bettina Hürlimann, Virginia Haviland o Carmen Bravo-Villasante, y dedicar un capítulo a todas las fotógrafas que crearon historias infantiles utilizando sus instantáneas.
Bien escrito y muy cercano (se lee de un tirón), este libro que cabe en un bolsillo (ideal para llevarlo de viaje) llena un vacío documental sobre una realidad que los enteraos y especialistas en libros para niños sabemos desde hace mucho tiempo: el gran papel que muchas féminas de toda condición social han desempeñado en la literatura para niños.



Daniel Goldin. Los días y los libros. Kalandraka. Con el subtítulo Divagaciones en torno a la hospitalidad de la lectura, la editorial gallega recupera uno de los primeros libros de este editor y bibliotecario mexicano archiconocido en el universo de la LIJ hispanoamericana.
Construido a base de diferentes conferencias y artículos, este ensayo trata temas muy interesantes desde perspectivas algo controvertidas, sobre todo para todos aquellos que se acercan a los libros infantiles con esa condescendencia que amalgama buenismo y utilitarismo. Los libros de su niñez, la mirada literaria desde la paternidad, reflexiones en torno al concepto de infancia y su evolución histórica o la relación entre lo multikulti y la lectura, son algunas de las cuestiones que se abordan en él.
Por si no fuera poco, Goldin incluye en esta nueva edición un capítulo titulado Reverdecer o fenecer. Una perspectiva procesual de la LIJ y sus dilemas, hoy. Esta quizá sea para mí la parte más interesante, ya que en ella tiene la oportunidad de opinar de las realidades, paradojas y sinsentidos que vive actualmente el universo de los libros para críos, una suerte de prospectiva que el autor se encarga de diseccionar con prosa sesuda y elocuente no apta para lectores lineales.



Guadalupe Jover. Un mundo por leer. Educación, adolescentes y literatura. Octaedro. Había oído el nombre de esta mujer en varias ocasiones durante el último curso y me decidí a leer su ensayo más conocido.
Ya saben ustedes que, en lo que a enseñanza literaria en educación secundaria se refiere, soy bastante crítico y creo firmemente que debería orientarse en otro sentido. Es aquí donde entra en juego una de las mayores defensoras de los itinerarios lectores, esa suerte de caminos por los que transitar lo literario desde un prisma que combina clásicos y nuevas tendencias.
Con un discurso nada enrevesado, la profesora nos invita a unir la lectura, el mundo real y las experiencias compartidas en sus llamadas constelaciones de lectura (si tienen curiosidad, la imagen de cabecera de este post simboliza una). Estas creaciones contribuyen, no solo a enseñar literatura, sino que ayudan a ensalzar las palabras como un vehículo del que participan los miedos, inquietudes y sueños de unos adolescentes que, a pesar de los cambios generacionales, siguen en sus trece. Pero para eso, señores, los docentes tienen que leer, no solo las lecturas de ese corpus curricular, sino atreverse con muchos otros que, tildados frecuentemente de literatura comercial, establecen sinergias con los primeros. Profesores ¡échenle un ojo!



Felipe Munita. Yo, mediador(a). Mediación y formación de lectores. Octaedro. Tenía muchas ganas de pillar este libro en el que, el poeta y doctor en Didáctica de la Lengua y la Literatura, nos dibuja un panorama muy sugerente sobre la labor del mediador de lectura desde dos perspectivas: la promoción lectora y la enseñanza literaria. Aunque pueden parecernos muy cercanas, suelen excluirse con frecuencia. ¿Por qué? Porque generalmente, la mediación lectora suele echar mano de muchos fuegos de artificio, mientras que la didáctica de la lengua y la literatura necesita del ejercicio reflexivo, cosa que se olvida con frecuencia entre docentes y bibliotecarios, máximos exponentes en esta labor.
Lejos de abandonarnos a nuestra suerte, Munita nos regala una serie de directrices y propuestas que, desde su propia experiencia o la de otros, surten efecto entre los críos a la hora de inculcar esa lectura del disfrute con la que se nos llena la boca. Bitácoras de lectura, conversaciones en torno al Zorro de Brooks y Wild, juegos poéticos que invitan a la disección o novelas que se convierten en proyectos integradores son algunas de sus recetas.
Si bien es cierto que el autor hace gala de ese lenguaje inclusivo que tanto me empalaga, el contenido es muy necesario, ya que pone en tela de juicio una serie de prácticas en torno a la lectura que estamos acostumbradísimos a ver en escuelas e institutos. Pegar, colorear y recortar, tres verbos que hacen reflexionar al chileno sobre cómo debe ser el encuentro entre libros y lectores.



Michèle Petit. Los libros y la belleza. Somos animales poéticos. Kalandraka. Con prólogo de Daniel Goldin (el de tres libros más arriba), este libro se revela (¿o se rebela?) como un ensayo poético sobre la belleza: la que habita los libros y la que los rodea. Dos tipos de belleza que se complementan y que la especialista en LIJ y socióloga francesa ensalza mientras desgrana una serie de experiencias reales desarrolladas en diferentes ámbitos como la escuela o instituciones sociales.
Michéle Petit vuelve a poner en valor la humanización de la lectura desde el punto estético en un librito que se articula gracias a varias de sus conferencias que ha impartido entre 2015 y 2020. Como en otras obras (véanse Leer el mundo o Lecturas: del espacio íntimo al espacio de la lectura), ensalza el impacto de los libros y la lectura sobre personas que sufren todo tipo de miserias, como los migrantes, los habitantes de zonas despobladas, los refugiados o los pobres de solemnidad. Más concretamente, Petit nos habla de la palabra como legado, del valor cultural del lenguaje o del vínculo perdido y recuperado. También de la capacidad evocadora de las palabras, de la descriptiva y sus sinergias, de esos paisajes imaginarios que nos recuerdan a los propios. Tampoco se olvida de las bibliotecas ni de la dichosa pandemia.
Si bien es cierto que a veces me suena un tanto utópica, se agradece esa mirada alentadora sobre el valor de la lectura en tiempos revueltos. Y menos mal, porque los que nos dedicamos a la mediación lectora, muchas veces necesitamos de este tipo de arengas para seguir remando.
Lleno de referencias y muy ameno, es de esos libros que uno puede releer con facilidad para insuflarse una pizca de esperanza lectora y llenarse de preguntas sobre las que reflexionar.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Aprendiendo de LIJ. Obras de referencia y consulta. 2ª Parte.


Empieza un nuevo curso escolar y todos los engranajes, aunque a duras penas, se ponen a trabajar. Bajamos el interruptor y padres, maestros, bibliotecarios, editores, libreros y demás animadores,  echamos combustible a la caldera, no sea que deje de moverse esa máquina llamada lectura.
Es por ello que he creído conveniente ampliar la selección bibliográfica que titulé Aprendiendo de LIJ. Obras de referencia y consulta. Una segunda entrega que incluye otros títulos que complementan en gran medida a los de la primera y de paso hacen justicia con aquellos que olvidé en ese acercamiento inicial.
Seguramente esta pequeña selección de libros académicos y/o especializados en diversas facetas de los libros para niños no nos conviertan en eruditos sobre el tema, pero sí creo que nos pueden ser útiles, sobre todo a la hora de mirar y valorar este tipo de libros en el contexto actual, una época un tanto convulsa para la LIJ en lo que a cantidad, calidad, tipología y utilitarismo se refiere (revolución lo llaman algunos, crisis otros).
También decir que, tanto los que hoy presento, como los anteriores, han pasado por mis manos y las considero pequeñas parcelas del saber dentro del mundo lij-ero. Quizá unas les sean más útiles que otras, pero todas ellas configuran una pequeña biblioteca sobre lo que esconde este mundillo.
Y sin más, continuo desgranando, que a fin de cuentas, es lo mío.


El primero de los títulos que forman esta segunda entrega es la Introducción a la Literatura Infantil y Juvenil actual de Teresa Colomer (2010, Síntesis). Aunque en principio pudiera ser un libro concebido como manual universitario, ayuda a sentar las bases sobre lo que es la LIJ, presta atención a sus géneros y formas, y plantea los nuevos caminos que se abren hoy día en este tipo de literatura. Si a esta obra unimos la que ya citamos de esta misma autora en la primera entrega y el de Pedro Cerrillo que lleva por título El lector literario (2016, Fondo de Cultura Económica), tenemos una inmejorable triada para todos aquellos estudiantes de los grados de magisterio que deseen introducirse en estas lides.



En relación al género del álbum ilustrado y considerando que cuando elaboré la primera parte de esta selección todavía no lo había leído, he de llamar la atención sobre How picturebooks work de Maria Nikolajeva y Carole Scott (2001, Routledge), seguramente sea el texto más concienzudo y exhaustivo del análisis del libro-álbum que conozco (A ver si pillo alguno de Perry Nodelman y amplío la oferta...). Muy académica, esta obra sigue vigente y abre puertas a pesar de la revolución que ha sufrido este género en los últimos tiempos. (Aviso para navegantes: Sólo existe la edición inglesa).


Sobre los géneros de la poesía y el teatro infantiles, unos que, a pesar de la gran aceptación que tienen por parte del público no reciben mucha atención desde mundo adulto, quiero citar dos pequeños estudios. En materia de poesía infantil hablar de Tomar la palabra: la poesía en la escuela de Mercedes Calvo (2015, Fondo de Cultura Económica), un libro delicioso en el que lo poético toma las aulas. Su autora defiende a ultranza actividades con los niños, las traslada y sugiere diferentes visiones sobre lo que debería ser y la mayor parte de las veces no es. La poesía se integra en el camino educativo de manera integral y seduce al lector-creador. ¡Te dan ganas de recitar!


En cuanto al teatro destacar la Guía de teatro infantil y juvenil (2002) que Julia Butiña, Berta Muñoz Cáliz y Ana Llorente Javaloyes realizaron con el patrocinio de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, la ASSITEJ y la UNED y en la que incluyeron las obras de teatro infantil en castellano más conocidas y representadas por parte del público. Necesitaría una revisión (ya han pasado 15 años y se podrían incluir algunas otras) pero a falta de pan buenas son tortas...

Son muchas las personas que me escriben para pedirme listados de libros imprescindibles y títulos que no pueden faltar en una buena biblioteca. Yo siempre les contesto que hay bastantes de estas selecciones publicadas ya y que deberían echarles un ojo. De entre estas, voy a citar cinco.


Cien libros para un siglo: una historia de la Literatura Infantil y Juvenil del siglo XX a través de cien libros es un volumen escrito por los integrantes del Equipo Peonza y publicado por Anaya en el año 2004. En él se selecciona un título por cada año del pasado siglo y se comenta. Aunque tiene limitaciones (¿Son suficientes cien libros? ¿Incorporan todos los géneros?) sí nos da una visión de conjunto de las obras canónicas que pueden resultar interesantes para gestionar el catálogo/depósito de una biblioteca infantil.


Más completo y profuso es el Tesoros para la memoria: una visión de conjunto y una selección de obras de literatura infantil y juvenil de Luis Daniel González (2002, CIE Dossat), en el que álbum ilustrado y cómic infantil y juvenil tienen una presencia destacable, así como incluye consejos y criterios de selección para los mediadores de lectura. De mis favoritos.


Dentro de este apartado y por hacer referencia a dos de estas guías de libros infantiles que tanto han proliferado durante los últimos tiempos les apunto 150 libros infantiles para leer y releer, editado por A Mano Cultura (2011) que incluye un interesante corpus de libros seleccionado por el Club Kirico (grupo de librerías CEGAL) junto a Ana Garralón, y 1001 libros que hay que leer antes de crecer de Quentin Blake y Julia Eccleshare (2010, Grijalbo) que aporta una selección desde un punto de vista más anglosajón. 


Por último decir que muy sencillito e interesante me resulta el listado incluido en los Cuadernos Blitz, Ratón de Biblioteca una serie de documentos casi imprescindibles editada por el Gobierno de Navarra y dirigida a centros educativos y bibliotecas escolares que pueden descargar en ESTE ENLACE.


Aunque considero que las obras especializadas en creación dirigidas a escritores, ilustradores o editores no deberían tener cabida en una selección como esta, no he podido obviar un título que a día de hoy es el gran abanderado del mundo fantástico que envuelve a las historias infantiles. La Gramática de la fantasía de Gianni Rodari (varias ediciones, la más barata en Booket) es una lectura obligada, no sólo por contener multitud de recetas de las que se servía el genio italiano para acercar la lectura a los niños y que ustedes mismos pueden poner en práctica, sino por defender una literatura preñada de sinsentido, símbolos, humor y juego.


En penúltimo lugar y en el apartado de curiosidades no quería dejar escapar la oportunidad de hablar del Psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bettelheim, una obra especializada que con cierta dualidad (buena o mala, depende de quien la mire) ha contribuido a entender los cuentos tradicionales desde una perspectiva freudiana y para mi gusto, un tanto utilitarista. Las narraciones que han acompañado al hombre desde sus inicios contienen figuras y símbolos que la mente humana puede traducir y procesar de un modo distinto al meramente literal. Quizá a estas alturas de la vida puede sonar anecdótico y trasnochado, pero siempre interesante. 
Si quieren algo más actual aunque no tan concienzudo les recomiendo a Lisa Cron y su Enganchados a los cuentos, una especie de manual para crear historias y editado por Milrazones, que trata algo de este tema desde perspectivas más actuales como la neurociencia o la psicología cognitiva. Un libro a caballo entre los dos anteriores que nunca está de más leer.


Para despedirme, les dejo el nombre de dos estudiosos que reflexionan sobre la lectura y sus formas poliédricas, Michèle Petit y Aidan Chambers (casi cualquier cosa que encuentren de ellos seguramente les parecerá interesante y les incite a hacerse preguntas sobre esto de los libros para críos)...



... y una escritora, Ana María Machado, de quien recomiendo su inspirador Entre gansos y vacas incluido en el libro cuya portada da fin a esta pequeña pero intensa bibliografía.


martes, 12 de abril de 2016

Aprendiendo de LIJ. Obras de referencia y consulta. 1ª Parte.


Desde que empecé a olisquear en este mundo de la literatura para niños, me vi en la necesidad de buscar información más allá de lo que encontraba en las estanterías de la sección infantil de bibliotecas y librerías para entender mejor de lo que estaba hablando y poder contextualizar todas aquellas obras que encontraba reseñables, citables o detestables (de todo tiene que haber...). Necesitaba conocer todo lo que rodeaba a los libros para niños y jóvenes, no sólo históricamente, sino teóricamente; saber qué puntos eran comunes y en qué zonas los caminos se hacían divergentes, qué relación unía a unos libros pero que los hacía distintos a otros, y, sobre todo, conocer la opinión de otros que llevaban mucho más tiempo que yo metidos en este ajo.
Teniendo en cuenta que muchos me suelen preguntar sobre obras de consulta o de referencia y que están interesados en aprender un poco más sobre este gigante llamado Literatura Infantil y Juvenil, hace tiempo que me planteé esta pequeña selección que, a modo introductorio, les ayudase. 
De entre todas las posibles obras y ensayos que he barajado para este “Aprendiendo sobre la LIJ”, me he decantado por una serie de títulos que pueden ser de iniciación o medianamente aclaratorias (he omitido estudios muy académicos, artículos científicos y tesis doctorales) para sumergirse en el mundo que rodea a la LIJ y ampliar su mirada hacia otros derroteros que los puramente lúdicos o didácticos de la lectura. Cuando terminen esta, si quieren conocer la segunda parte, sólo tienen que hacer click en ESTE ENLACE
¡Disfruten!


Teoría de la Literatura Infantil, de Juan Cervera (Mensajero, 2004. Última edición). Aunque ya tiene unos años y las cosas han cambiado bastante en la óptica con la que se mira la LIJ actualmente, nunca está de más leerse este libro clásico que, de modo asequible, nos describe las bases sobre las que se asienta la literatura para niños, de sus géneros, el proceso de la lectura y su contexto, a la vez que nos sirve como obra de referencia primaria (si tiran del hilo pueden toparse con infinidad de estudios especializados y seguramente más actuales que este). Todo un libro de cabecera en lo que a teoría de la LIJ se refiere.


La Historia portátil de la literatura infantil de Ana Garralón y editada por Anaya (2005), es un libro (edición de bolsillo) que incluye una manera rápida y práctica de hacer un recorrido histórico por la LIJ de un modo general sin tener que echar mano de otros estudios más profusos (Carmen Bravo-Villasante, 1959). Con un lenguaje claro y conciso, la autora establece una cronología muy acertada del mundo de los libros para niños y algunas pinceladas interesantes en cada una de sus épocas doradas.


La obra Bienvenidos a la fiesta, de Luis Daniel Gónzález (CIE Inversiones Dossat, 2006), a modo de diccionario-guía enciclopédica, constituye uno de los libros de consulta más útiles -y necesarios- para todo aquel que quiera conocer los títulos y autores más importantes dentro del panorama nacional y mundial de LIJ. Aunque yo me la he leído de cabo a rabo (tengo más vicio que un gato en las uñas), no deja de ser una obra de consulta que puede ayudar mucho en una tarea más formativa y/o especializada.



Album[es] de Sophie van der Linden (Ekaré, 2015) y El arte de ilustrar libros infantiles. Concepto y práctica de la narración visual de Martin Salisbury y Morag Styles (Blume, 2013) son dos diamantes que hacen referencia al género del libro-album o álbum ilustrado. Los dos tratan conceptos básicos para entender este género, tratan temas dispares, la importancia de la ilustración, su estilo, elementos y lenguaje, el análisis y los recorridos históricos, la temática... Dos buenos libros que unidos al 100 Joyas de la Literatura Infantil Ilustrada de Martin Salisbury (Blume, 2015), un recorrido por cien de los mejores títulos de álbum ilustrado bajo la mirada de este autor e ilustrador inglés que complementa desde una perspectiva más artística los dos anteriores, pueden configurar un primer acercamiento al mundo de los libros con imágenes. Les recuerdo que nadie es infalible y que hay muchos libros que tratan este tema desde el grafismo, la ilustración más contemporánea (por ejemplo el Little big books) y otras muchas perspectivas. Buceen y elijan por sí mismos, pero yo entono el “Tengo una debilidad y tu lo sabes bien...”



No se lo cuentes a los mayores. Literatura infantil, espacio subversivo de Allison Lurie (Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1998). Constituye uno de los ensayos sobre LIJ más leídos y en el que la autora incluye la perspectiva menos utilitarista de la Literatura Infantil para aproximarse a la visión que el niño tiene sobre algunos libros creados para él. Aunque se basa en ejemplos muy conocidos dentro de la LIJ anglosajona, no hay que perderse sus argumentos y conclusiones, tan válidas y extrapolables a otras geografías y otros libros. Existe una secuela complementaria y actual de este libro (Niños y niñas eternamente).


Siete llaves para valorar las historias infantiles, coordinado por Teresa Colomer y publicado en la colección Papeles de la Fundacion Germán Sánchez Ruiperez (se puede descargar en pdf AQUÍ), es un libro básico que nos abre las puertas hacia el análisis de los libros para niños utilizando para ello siete capítulos ejemplificados en los que se van desgranando elementos y recursos que utiliza la literatura infantil para interaccionar con los lectores.


También de Teresa Colomer y editado por Fondo de Cultura Económica (2006) encontramos Andar entre libros: La lectura literaria en la escuela, un ensayo-estudio asequible que habla de las relaciones entre la lectura y sus dos concepciones (ocio o instrumento) y la omnipresente escuela, el entorno donde se desarrolla el vínculo entre lectores y palabras, desde una mirada crítica pero siempre aportando posibles soluciones.


La penúltima de mis recomendaciones es el Albafeto sobre literatura infantil, un brevísimo ensayo de Bernardo Atxaga editado por Media Vaca con Alejandra Hidalgo a los dibujos que se interna en qué tiene de especial la literatura infantil y cómo se relaciona con el universo adulto a través de una suerte de abecedario que nos hace reflexionar sobre el género a partir de textos referidos al universo de los libros para niños.


Por último y para terminar leyendo sobre la lectura no puedo dejar de recomendarles a Víctor Moreno y cualquiera de sus libros ensayísticos (No es para tanto, divagaciones sobre la lectura -mi favorito-, La manía de leer, Preferiría no leer o Metáforas de la lectura) sin menosprecio de sus libros de carácter didáctico (Leer con los cinco sentidos, Va de poesía, El deseo de leer, El deseo de escribir o Cómo hacer lectores competentes). Su prosa llena de humor y sus múltiples miradas sobre el objetivo final que tiene la Literatura, me chifla hasta lo irrisorio (seré que soy un cafre, pero prefiero el discurso realista, práctico, empírico y mundano del Sr. Moreno que el edulcorado y constructivista de Pennac en su Como una novela).

Y sin más que decir por hoy, les emplazo a echar un vistazo a estas obras para sumergirse un poquito más en el vasto y extraño océano de la LIJ.

jueves, 16 de abril de 2009

Enciclopedia de la fantasía



Nuestra misma historia se alimenta de ese halo mágico que recubre todo bosque, todo paisaje, cualquier campo bajo una noche de verano… La naturaleza tiene algo misterioso, sublime, que se escapa a la razón y nos pervierte de una forma embriagadora, algo que trasciende a lo comprensible y se pierde por los recovecos de nuestra existencia humana.
Cualquier persona que se deje abandonar entre los juncos de un apartado arroyo, puede experimentar esa sensación de arrullo mientras se hace diminuto entre los brazos de una peculiar nana… Esa extrañeza que todavía me sigue recorriendo cuando duermo entre grillos y chicharras es una prueba más de lo minúsculos que somos ante el mismo universo…
Siempre he creído que los hombres tuvieron que acompañarse de historias y cuentos, de todo lo fantástico, para sobrevivir a ese abrazo implacable que nos recuerda nuestra fragilidad… Unicornios y cíclopes, elfos, yetis o gremlins, leprechauns, trolls, dragones, banshees, países desconocidos, cielos e infiernos, goblins, gnomos y centauros, gorgonas o minotauros nos han ayudado a una existencia llena de miedos, deseos e ilusiones. 
La fantasía, esa extensión de la imaginación (N.B.: No son sinónimas mientras la fantasía sólo viva en la mente del hombre, sea intangible y ficticia. En el momento que se hace real, deja de ser fantasía. ¡Que se lo digan a Verne...!), esa que hace referencia a lo inverosímil, a lo que no ha existido o a lo que ya no está, eso por lo que todos los humanos nos dejamos llevar en algún momento, nos ayuda a convivir, no sólo con los retos que nos sorprendió el ayer, sino también a los que nos propone el hoy. 


Hablando de fantasía con la mirada perdida, mis ojos se han posado en la estantería... Enciclopedia de las cosas que nunca existieron de Michael Page y Robert Ingpen. Y si nunca existieron, ¿porqué dedicarles una enciclopedia? ¿No sería esto otorgarles un espacio donde crecer, donde tomar forma? Qué paradoja. Un libro, un objeto, un montón de páginas sobre cientos de cosas que jamás hemos visto ni tocado. Será esa la magia de los libros... 
Cojo este libro enorme editado por Anaya unos cuantos años atrás (creo que la edición más actual es del 2000, pero no sé si anda descatalogado) y empiezo a pasar otra vez las páginas. De repente noto como mi cuerpo mengua, los dedos pasan a ser más rechonchos, y ya no hay rastro de vello. La butaca ha crecido bastante y mi salón parece otro. Se ha llenado de otra luz, como la que brillaba en la casa de mis padres hace bastantes años, cuando utilizaba las ilustraciones de este libro para practicar el dibujo.
Este es un libro que habré leído cientos de veces, incluso hoy, suelo recurrir a él, no sólo porque sea un apasionado de la obra sino porque, cada vez que lo abro, aprendo algo nuevo que hace volar mis sueños hasta otro punto en el que no había tanta rutina, tantas facturas que pagar, ni tanto guasap.


Es curioso constatar como Michael Page, a pesar de bautizar este diccionario temático con un título tan categórico (Parece decir: “¡Señoras, señores, nada de lo que lean aquí ha habitado nunca nuestro mundo, ninguna de estas cosas es real!”), hace un ejercicio de estilo tratando cada uno de los temas, personajes o lugares incluidos en este libro desde una perspectiva cercana, da por hecho que han existido, existen y existirán, pone en tela de juicio su calidad ficcional y reaviva esa dualidad de lo creíble-increíble en el lector desde un punto de vista de inmersión fantástica (como mucho de lo literario).
Esto casa a la perfección con el estilo figurativo realista de Robert Ingpen, Premio Hans Christian Andersen en 1986 (N.B.: Siento pasión por este la obra de este autor. Seré de esos niños que, como dice Innocenti en El cuento de mi vida se inclinan más por los detalles, la perspectiva, las amplias gamas de color), ya que añade más certidumbre si cabe a este juego sobre lo que es y no es, la percepción del lector se sumerge en la necesidad de los consciente, como si fuera un acto de fe, casi religioso.


Cosas del cosmos... Cosas del suelo y del subsuelo... Cosas de la noche... Cosas del país de las maravillas... Cosas del agua, el cielo y el aire... Cosas de magia, ciencia e invención... La obra está estructurada en seis grandes apartados en los que se pueden descubrir infinidad de sitios, leyendas, anécdotas, que proceden de la mitología, de la tradición oral y, sobre todo, de la Literatura. Brujas, enanos, dioses romanos, aves de las culturas precolombinas, seres de las tradiciones asiáticas, deidades de los aborígenes australianos, personajes de los cuentos celtas, atlantes, islas del tesoro... Toda una suerte de creaciones que los hombres han inventado para aprender, enseñar o explicar el mundo a otros. 


Aunque se le clasifica como un libro informativo de corte infantil (los adultos siempre empeñados en clasificar lo inclasificable), siento la necesidad de recomendárselo a cualquiera, más todavía si se dedica a esto de la fantasía, la creación, la ficción, porque pone en evidencia que el ser humano lleva en dicho mundo mucho tiempo. Un libro a cuyo título yo hubiera añadido un pequeño detalle (no me privo de nada…): Enciclopedia de las cosas que nunca existieron (pero que nos hacen soñar)
Que no sólo sueñan los niños. También lo hacen los hombres