martes, 30 de diciembre de 2025

Los mejores álbumes ilustrados infantiles del 2025 / 2025 Best Children's Picture Books in Spain


Hoy es 30 de diciembre de 2025 y toca echar la vista atrás. No voy a decir que ha sido un año malo, pero sí diferente. He desconectado mucho de las tristezas personales, he abierto nuevos caminos que transitar y he intentado hacer realidad algunos deseos. También hay miserias, pero prefiero alejarlas a rebozarme en ellas. Deseando que el 2026 nos traiga muchas cosas buenas, termino este 2025 con mi listado de los mejores libros infantiles, una selección que me da muchos quebraderos de cabeza, pero que sigo manteniendo para que sirva de faro a muchos monstruos. Antes de empezar y como siempre, les recuerdo mis criterios de selección, algo que siempre ayuda a entender las razones de presencia/ausencia. A saber:
Today is December 30th and it's time to look back. I won't say it has been a bad year, but it has been different. I've largely disconnected from personal sorrows, opened new paths to explore and tried to make some dreams come true. There have been hardships too, but I prefer to distance myself from them rather than suffer them. While I really hope good news for 2026, here you are my "2025 Best Picturebooks". A hard decission because of two reasons: the verb “to choose” and the big amount of picture books that are out of it.
Once again, I remind you my own criteria to elaborate this list:

- Seleccionar obras editadas por primera vez en castellano durante el 2025 (Este año, por sexto año consecutivo, he decidido abrir un hueco final para las re-ediciones y nuevas ediciones de obras ya publicadas en nuestro país).
- Select works published for the first time in Spain during 2025 (I include a little space for reissues at the end).

- Seleccionar obras con aceptación entre el público infantil (¿De qué me sirve darles opciones que no les van a gustar a sus hijos, sobrinos o nietos…? ¿Álbumes dirigidos a un público adulto? ¿Mensajes y discursos a los que un niño no tiene acceso? Creo firmemente en las ilustraciones de calidad, en las historias hermosas, con mucho humor, poéticas, juguetonas, bien editadas… ¡Hay que ser práctico!).
- Select works with acceptance among children (I prefer giving you options that are going to like children, nephews or grandchildren -not to parents, aunts or grandparents, obviously...- I firmly believe in great illustrations, beautiful stories, humorous, meaningful and successful ones... Let’s be practical!).

- Que el listado no supere los 30 títulos (este año 26), que ya son…- (debe ser variado, pero no una amalgama en la que te vuelvas a perder).
- The list will not exceed 30 titles (It must be diverse, but not a huge mess in which you ever lose).

- Dividirlas en dos grandes categorías: “Primeros lectores” y “Lectores competentes” (ver AQUÍ el porqué).
- Divide all titles into two categories: "First Readers" and "Competent Readers" (Why? see HERE).

- Combinar títulos patrios con otros foráneos. Este año, la presencia es similar a la del año pasado. ¡Qué alegría!
- Combine Spanish authors with foreign ones. This year the percentage is more or less the same... A piece of joy! 

- Incluir obras cuyas ilustraciones tengan un componente artístico-estético sobresaliente o cuya edición las haga destacar entre las demás (no olvidemos el valor intrínseco de la imagen, el formato y otros aparejos del objeto libro).
- Include works whose illustrations have an outstanding artistic or aesthetic component (Don’t forget the intrinsic value of the image!)

- Incluir títulos de poesía (¡la poesía al poder!), preferentemente originales en castellano.
- Include at least one Spanish poetry work. Long live Poetry!

- No he incluido títulos de las selecciones de formato. Ni boardbooks ni álbumes de no ficción, ni cómics. Y mira que hay autores excelentes (Katsumi Komagata, Marcos Farina, Byron Barton o Jon Klassen), pero si quieren consultarlos visiten estas selecciones AQUÍ y AQUÍ (informativos) y AQUÍ y AQUÍ (libros de cartón).
- Although I have included some informative picture books (non fiction) I made a selection of these before. You can see  HERE and HERE informative ones, and HERE and HERE , toddler books.

- En lo que a teatro se refiere, desisto y les invito a leer este pequeño panorama sobre teatro infantil y juvenil que publiqué hace unas semanas.
- Finally, I've decided to put children's theatre aside. Anyway, you can check all the Spanish production HERE.

Y así llegamos hasta los, para mí, mejores álbumes para niños del 2025 que, a excepción de uno (¿Por qué será?) están todos reseñados en este espacio, enlazan con su respectiva reseña y están enumerados por orden de complejidad creciente (textual y/o gráfica). Si se quedan con ganas de más selecciones de este tipo, les recomiendo que le den a ESTE ENLACE y echen un vistazo a las de años anteriores. Tampoco se olviden de echarle un ojo a nuestra cuenta de Instagram. ¡Disfrútenlos!
So here you are the best children's books of 2025 in Spain listed in order of increasing complexity (more or less). You can also see a lot of them in my profile in Instagram and all the previous selections HERE. Enjoy them!


PRIMEROS LECTORES / FIRST READERS












































LECTORES COMPETENTES / COMPETENT READERS






















REEDICIONES





Maurice Sendak. Minibiblioteca. Kalandraka.



miércoles, 24 de diciembre de 2025

La evolución de la dieta navideña



En estos días de excesos gastronómicos en los que todo el mundo cuenta lo que se ha metido en el buche, uno empieza a cavilar sobre los platos que llenan la Navidad española y concluye que hasta en la comida se han instaurado las modas.
Si la memoria no me falla, en los años 80 el besugo al horno era lo más. Empezaron a ponerse de moda el jamón, los embutidos, las gambas, los langostinos cocidos, el cóctel de marisco y las ensaladillas. En lo que a carnes se refiere, empezaban a verse los primeros pavos y pollos rellenos y despegaron con fuerza los asados de cochinillo y cordero. A la hora del postre empezaron a combinarse turrones y mazapanes con bombones y chocolates.
Esta tendencia continuó hasta finales de los noventa, cuando se introdujo cierta sofisticación en los menús favorecida por una economía más boyante que perduró hasta la primera década de los 2000. Caviar, ostras, patés, dátiles con beicon, pescados ahumados y salazones. Setas, cremas de ave y pescado, pasta rellena y quiché francesa. Merluza al cava, solomillo Wellington, roastbeef, pulardas y rodaballos, carrilleras y magret de pato.
El tiempo discurre y llegamos al ahora, la época que sigue tras la crisis económica. Un momento en el que convive todo lo anterior con una profunda debacle culinaria (¿Quién hace de comer?) y una amplia gama de necesidades dietéticas que van desde las intolerancias hasta el veganismo. Todo esto unido al avance de la comida para llevar, nos presentan una variedad más que asombrosa en los menús navideños actuales.


Y antes de todo esto ¿qué? En otro tiempo, la Navidad no fue una época de excesos. Primero, porque no había dinero. Y segundo, porque era una fiesta religiosa donde la austeridad y el ayuno iban de la mano. En todas las regiones de España se usaba la cuchara para cenar y las cazuelas bullían en el fuego durante la tarde. Sopas, escudellas, arroces, cocidos, guisos de pescado, estofados y calderetas. Hacía frío, faltaban calorías y se usaba lo que pillaba a mano. Patatas, verdura, casquería, pan, tocino, embutido y mucho magro.
De todos ellos, hay un guiso navideño del que siempre se habla en mi casa, el pollo en pepitoria, un plato muy típico en el centro de la Península, que en La Mancha y el Levante se entremezcla con el potaje a base de unas pelotas hechas a base de pan desmigado y la sangre del pollo. Y así, con pollo, almendras, huevo cocido, ajo, caldo y azafrán, llegamos a El equívoco, un librito de Erich Fried, ilustrado por Ignasi Blanch y publicado en nuestro país por Lóguez.


Cada vez que su dueña se acerca a darles de comer, los pollos de un gallinero salen despavoridos. Les da muy mala espina esa mujer pelirroja de pico azulado que les da pienso y agua. Un recelo que aumenta conforme aprenden a leer y se encuentran con un anuncio en el periódico que reza “Ojos de gallo. Se arrancan rápida y fácilmente”. Ante la locura desatada entre los jovenzuelos del corral, su madre, una gallina sabia y experimentada, tendrá que amainar el temporal y tranquilizar sus ánimos pues ella sabe muy bien que esa mujer es nunca les hará daño, pues es su bienhechora.


Aunque pequeñito (16x16 cm) y aparentemente inofensivo, este libro es de una perversidad encantadora por varias razones. Por otro lado, tiene un mensaje bastante complejo. Nos damos cuenta del arma de doble filo que significa el discurso buenista de la madre, pues hace dudar a sus hijos sobre su propia perspectiva. ¿Acaso están ciegos? ¿Acaso la invalida su edad? Probablemente sea bienintencionado y proteccionista, pero hacemos bien poniendo en entredicho su punto de vista porque, primero, su experiencia como vieja gallina ponedora no es comparable con la de unos hijos criados por su carne jugosa, y segundo, lo utiliza de corsé frente a la subversión infantil, cosa que abunda mucho en ese universo adulto del que tanto nos apartamos los monstruos.
No se esperen fuegos artificiales de este álbum, pero denle muchas oportunidades para conversar. Esconde muchos debates, no solo sobre padres e hijos, sino sobre temas más sustanciales como el tándem comodidad-esclavitud. Sobre los recursos narrativos apuntaré la disyunción (no se dejen engatusar por el texto y fíjense bien en las ilustraciones), los guiños lingüísticos (comparar al callista con la granjera tiene miga) y esa caracterización bien simpática de los personajes (que no falte el humor).
¡Y disfruten de la cena!

viernes, 19 de diciembre de 2025

Fabricando trinos


Siempre he creído que la palabra “creación” se utiliza muy a la ligera. Sobre todo en lo que se refiere a lo literario. Y no es que me vaya a meter en un berenjenal retórico, sino más bien intentar lanzar una crítica constructiva a novelistas o poetas, pues si bien es cierto que cualquiera puede crear una obra literaria, no toda creación sería sinónimo de literatura. Seguramente dé para un debate más que extenso en el que entren en juego etimología, epistemología y dialéctica, pero yo prefiero centrarme en la estética, ya que sin ella, no hay arte posible.


Y así, columpiándome en la poiesis, la esencia y la belleza, les dejo caer sobre la mesa el delicioso poemario que ganó el Premio Hispanoamericano de Poesía para la Infancia en su edición del 2022. Con él, el chileno Felipe Munita sigue dando buena cuenta de su calidad creativa, pues no solo domina las palabras, sino que las hacer cantar a su antojo. No pueden ser indiferentes a su arte. No solo fabrica, también deleita. ¡Qué menos esperamos de un poema!

Llegada del poema

Escurridizo cual pez
visitante fugaz, ¡rayo!
el galope de un caballo
que escuchas pero no ves
pluma que cae a tus pies
(un cosquilleo florece)
hay días que el verso crece
y días en que se esfuma
como en la ola la espuma
que viene y desapar


Árbol y sueño

Mi sueño es un árbol: crece
en silencio y sin apuro
lo alimento, lo aventuro
cada día que amanece
así fluye y reverdece
como agüita de arroyuelo
enraizado en un anhelo:
que nadie me lo derribe.
Mi sueño es un árbol: vive
entre la tierra y el cielo.

Felipe Munita.
En: Trinares.
Ilustraciones de Sozapato (Diana Sofía Zapata).
2024. México: Fondo de Cultura Económica.


jueves, 18 de diciembre de 2025

Un lugar para la imaginación


Recapitulando un poco, les diré que he estado muy tranquilo este primer trimestre del curso. No solo en lo personal, sino también en lo laboral. Cuando los grupos de alumnos con los que tratas hora tras hora te dejan trabajar y no dan demasiado la lata, es una maravilla. La vida es así, unos cursos escolares son insoportables y otros los vives relajadamente. Esto va por hornadas.
Y no es que los críos sean revoltosos o maleducados, que también, sino que influyen numerosos factores que condicionan la buena o mala marcha de los días. Algo bien certero cuando tu trabajo tiene que ver con las personas, tengan estas setenta años o catorce primaveras. Quien trabaja de cara al público sabe de sobra que nada es blanco o negro, sino que las sutilidades, los pequeños detalles y sobre todo, el instante, moldean las relaciones que establecemos. Todo se basa en congeniar.
Como prueba de ello les diré que, mientras un servidor está encantado con la clase de 3º de E.S.O. que le ha tocado este curso, un grupo de compañeras están de ellos hasta las mismísimas narices. Puede que yo sea menos exigente que ellas, que ellos se porten peor en sus clases que en las mías o que se conozcan más en profundidad (la confianza...). El caso es que mis clases son una balsa de aceite. Eso no quiere decir que todo cambie en un mes o que el año que viene me vea al borde del ataque de nervios, pues en los ecosistemas escolares, una brizna de hierba puede desencadenar un huracán. 


Lo único que puedo apuntar es que, por el momento, no he tenido que enviar a nadie a lo más recóndito del aula, lo que llamamos la soledad académica, un lugar en el que los alumnos sean incapaces de desarrollar sus habilidades sociales en el sentido equivocado.
Y cruzando los dedos para que ese espacio siga vacío en mis aulas, abrimos El rincón de pensar, un libro de Pieter van der Heuvel publicado en nuestro país por la editorial Litera y que nos acerca a una historia ambientada en esa zona que puede albergar a los personajes más inesperados.  


Alguien envía al niño al rincón de pensar. Seguramente ha hecho alguna travesura. Pero, precisamente, no está solo. Conforme pasamos las páginas, vemos cómo aparecen sus compañeros en escena. Un perro, un alce, una bandada de gaviotas, una serpiente, una jirafa, tres cabras, un gato, un periquito… Conforme van llegando el niño entabla conversación con ellos. Todos participan de ese momento, dialogan y se interpelan mientras graznar, rebuznan o balan. Pero poco a poco, el niño se va quedando solo de nuevo. ¿Qué habrá sucedido?
Aunque son muchos los que se posicionan en contra de este tipo de zonas escolares o familiares (desde que la Supernanny entró en el juego, muchos padres lo instauraron también en casa), el autor nos plantea una vuelta de tuerca en la que cabe una reflexión sobre su utilidad. Puede que, desde el aburrimiento, estos castigos a la antigua usanza permitan un paréntesis tanto imaginativo, como reflexivo en el que tranquilizarse, evadirse y pensar en cómo nos hemos comportado, pues no solo se refiere a una isla en mitad del universo, sino a un momento donde se instaura la calma.


Desde el humor surrealista, este álbum que recuerda al teatro de lo absurdo y funciona a modo de slow-motion (mismo escenario con ligeras modificaciones en los personajes), nos cuenta una historia visualmente acumulativa (esta mezcla de zoo doméstico y salvaje me vuelve loco) en la que podemos jugar a las adivinanzas (¿Se atreven a descubrir las razones que han llevado a cada uno de los personajes a estar ahí? ¡Fíjense en los detalles!) o simplemente disfrutando de las travesuras recordando las nuestras propias. ¡Y que vivan este tipo de rincones!

lunes, 15 de diciembre de 2025

Secretos poderosos


Quien diga que no tiene secretos, miente como un bellaco, pues todos ocultamos cosas, Pueden ser objetos o cuestiones que no queremos que no sepa nadie (como los que esconde los partidos políticos). Un secreto puede ser la combinación numérica que abre la caja fuerte de un millonario y secreto puede ser un claro en mitad de un bosque frondoso al que nos gusta acudir en los momentos de introspección.
Hay secretos a voces y secretos de familia, secretos profesionales y secretos de estado. Hay secretos para todos los gustos. Mientras algunos pueden arruinar la vida de todo un país, otros provocan carcajadas a quiénes los descubren. Los secretos son así. Hay gente que le gusta compartirlos aunque dejen de ser secretos y otra gente que prefiere llevárselos a la tumba pese a quien pese.


Bien mirado, cada vez hay menos secretos. Con esto de las redes sociales y ese exhibicionismo social que se ha instaurado, los secretos están de capa caída. Lo más curioso es que, incluso secretos inocentes y sin importancia, han empezado a adquirir demasiada importancia gracias a todo este engranaje de vigilancia social. Engordan y se vuelven ingobernables, dragones que nos devoran sin saber muy bien porqué.
Los secretos siempre han existido porque los necesitamos. Sin ellos la vida sería demasiado aburrida, demasiado normativa, demasiado predecible. Los secretos instauran un régimen de silencio que tiene sus propias reglas. Si bien es cierto que los secretos pueden ser juguetones, también pueden ser un lastre difícil de gestionar. De esos nos habla el álbum de hoy.


Les diré que el libro de Andrea Maturana y Francisco Javier Olea que les traigo este lunes de diciembre, me ha parecido uno de los libros más poderoso que he leído durante las últimas semanas. Secreto está publicado por Fondo de Cultura Económica y nos cuenta la historia de Amalia, una chiquilla que no para de hablar. Es capaz de dibujar mundos con las palabras que salen de su boca. Nombrándolo todo ella es feliz. Pero un día, sin querer, en un momento cualquiera, Amalia abre una puerta y ve algo que no entiende. Desde ese momento, Amalia se ve incapaz de contarlo, por lo que decide guardar el secreto. ¿Será capaz de contárselo a alguien algún día?


A rebosar de metáforas visuales que enriquecen un texto directo y sin florituras (ha aquí un buen ejemplo de complementación), este libro se merece una lectura grupal. No solo porque pone en la palestra cuestiones que se prestan a muchas interpretaciones, sino porque tratas aspectos como el trauma desde una perspectiva inspiradora y nada ejemplarizante ni moralizante. Me gustan esos libros de opiniones abiertas en los que cabemos todos. Quizá, las miradas más utilitaristas, vean en este libro una forma de abordar el trauma o la gestión de las emociones, pero lo cierto es que se puede mirar desde diferentes posiciones.


Hay elementos narrativos muy hermosos. Fíjense en las guardas peritextuales, en ese catálogo de cosas tan bien nombradas, la caracterización de la protagonista (¡Mucha expresividad!) o la secuencia temporal de la maceta. Todo el libro nos habla de ese secreto que, curiosamente, nadie conoce. Tan solo Amalia. Y eso, permítanme que les diga, es un punto a favor para un libro honesto.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Selección de cómic infantil y juvenil 2025-2026


Como viene siendo tradición, esta semana me dedico a las selecciones de formato para que los regalos navideños tengan forma de libro y chiquillos y mayores disfruten de la letra impresa y las literaturas gráficas. Hoy le llega el turno al cómic y la novela gráfica dedicadas a niños y jóvenes, un género que si bien está más presente en las librerías (cosa que agradecemos los enamorados del universo gráfico), dista mucho de lo que vemos en países vecinos como Francia o Bélgica.
Esta temporada he tenido menos tiempo para escarbar en las estanterías y dedicarme a las lecturas furtivas, por lo que aquí solo están las obras que han llegado a mi hogar por gentileza de algunas editoriales del ramo (cosa que agradezco). Aunque me da pena no dar alcance y visibilidad a ciertas obras seguramente reseñables, estoy aprendiendo a ser más conformista y centrarme en lo posible.
Además de esta selección, les animo a echar un vistazo a las que he ido recopilando durante el 2018, el 2019, del 2020, el curso 2020-2021 (primera parte y segunda parte), el curso 2021-2022 (primera parte y segunda parte), el curso 2022-2023 (primera parte y segunda parte), el curso 2023-2024 (primera parte y segunda parte) y el pasado 2024-2025. También pueden acudir a la etiqueta "cómic infantil y juvenil" o a este monográfico.
Para no variar, unas consideraciones sobre la presentación:
- los he ordenado por orden alfabético teniendo en cuenta el apellido del primer autor
- he incluido un breve comentario/reseña sobre cada uno de ellos
- esta vez no he señalado mis propuestas favoritas con las ya clásicas tres estrellas, porque todos son estupendos.
¡Que se diviertan!


Jonna Bjornstjerna. El tren fantasma / El retorno de la momia. Col. Los misterios de la familia Conejo. Juventud. Empezamos esta pequeña selección con dos títulos de una colección de cómic que además de divertir, permite al lector jugar a los detectives mientras resuelve los entuertos que rodean a la familia Conejo. 
En la primera historia tenemos al conejito Lillebro, que forma parte de un club ferroviario que se reúne los jueves. De repente, aparece la Lechuza y les dice que hay un tren fantasma en el metro que todas las noches se precipita al Terrible Abismo. Ya ha anochecido y Lillebror recuerda que debe irse a casa ¡en metro! ¿Adivinan dónde se mete? ¿Conseguirá descubrir que sucede en ese tren?


En la segunda historia, Lillebror se queda a dormir en el hotel de la abuela Conejo. Lo único que debe tener en cuenta su nieto es cuidarse del cuarto Engúllelo Todo. Durante la noche, Lillebror escucha un grito. Ha sido el gnomo que ha visto a una momia horrorosa. Así que los dos se dirigen a la habitación de la abuela, pero ¡la abuela ha desaparecido y en la puerta de su habitación hay un agujero con su silueta! ¿Qué habrá pasado? ¿Conseguirán esclarecer el misterio?


Un par de libros bien simpáticos, llenos de brujas, fantasmas, lobos y un montón de personajes muy expresivos, que invitan al lector a sumergirse en un ecosistema muy especial gracias a los mapas que esconden sus guardas y una dinamismo extremo gracias a diálogos, viñetas, cartelas y bocadillos.



Kim Fupz Aakeson y Rasmus Bregnhøi. Manu y Moha. ¿¡En serio!? Takatuka. Regresa a las librerías esta pareja de amigos que tanto sufren (y disfrutan) de la pre-adolescencia. En esta ocasión sus niveles hormonales están por las nubes y nos regalan discusiones desencadenadas por la presencia de chicas que pasan totalmente de ellos, se obsesionan con los pelos de una barba incipiente o hacen una fiesta de pijamas amenizada por películas de terror que consiguen atemorizarlos más de la cuenta.


Un total de diez pequeñas historietas que son el fiel reflejo de una etapa muy difícil a la que hay que quitarle hierro con buenas dosis de humor. Incluso hay un pequeño episodio navideño a cuenta de las diferencias culturales que podría iniciar más de un debate. ¡Son geniales estos dos pájaros!



Vikram Madan. Búho y Pingüino / ¡El mejor día de todos! Corimbo. Nos detenemos en dos títulos dirigidos a primeros lectores y que forman parte de la colección Mini Cómic que ha lanzado la editorial catalana. Cada uno de ellos cuenta con varias historietas protagonizadas por Búho y Pingüino, dos amigos bastante diferentes que, a pesar de parecer incompatibles, se darán cuenta de que complementan a la perfección. Uno es tranquilo mientras que el otro no puede estarse quieto. Pueden compartir un helado, volar juntos o chapotear en los charcos. Y así, volando cometas, disfrutando de los peces o dando un concierto disfrutarán de una bonita amistad.


Con el texto en mayúsculas, diálogos basados en pictogramas y la voz en mayúsculas de un narrador, acercarán el mundo de las viñetas a los lectores más inexpertos gracias a una lectura autónoma o guiada por un adulto (se presta a las dos cosas, lo he comprobado). ¡Bien por estos dos libritos!



Max. El laberinto del cuco. La Cúpula. Llegamos a una de las joyas de esta pequeña selección de cómic infantil y juvenil. No se echen atrás por sus 164 páginas y  déjense seducir por este libro interactivo en el que podemos elegir nuestro propio camino, o mejor dicho, el camino de la urraca, su protagonista. Encuadernado en rústica e impreso en blanco y negro, este laberinto en formato libro recrea la experiencia inmersiva de El laberinto del Cuco, una instalación de calle que desarrolló el siempre elocuente Max para la compañía Itinerània y que empezó a itinerar por diversos espacios nacionales e internacionales en 2021. 


Así, el lector/visitante puede acompañar a este personaje tan especial que camina a derecha e izquierda y saltando las páginas a su antojo. No hay que perder de vista su dedo, pues nos indica el sentido de la lectura. ¿Llegaremos hasta el final de este curioso laberinto? Y lo más importante de todo, ¿qué nos encontraremos durante el recorrido? 



Pato Mena. Operación Christmas. Libre Albedrío. Seguimos con un cómic infantil muy navideño de la mano de Pato Mena, autor chileno residente en Barcelona. Con su humor habitual nos presenta una historia en la que cuatro árboles de Navidad artificiales condenados al stand de las ofertas en mitad de unos grandes almacenes, planean su fuga para dirigirse al bosque. Todo está más que estudiado: irán pasando por cada una de las plantas hasta alcanzar la libertad. Deportes, electrónica, electrodomésticos, infantil, ropa de hombre y de mujer. No se dejarán ni una sola sección por visitar. Además, han previsto todos los detalles. Desde los niños porculeros, las secuencias repetitivas de los televisores o los insistentes vendedores de perfumes. Todo ello amenizado con unos cuantos villancicos en inglés ¿Conseguirán ser libres?



Con esta divertida y absurda historia, Mena no solo consigue hacernos reír, sino que desarrolla toda una parodia sobre el universo de las grandes superficies y el consumismo navideño. Observador a rabiar, se mete de lleno en los pormenores y estrategias de venta de estos espacios sin los que occidente no sabe vivir. ¿Acaso habrá trabajado en alguno?



K. O’Really. Una canción para dos. La Cúpula. Vuelve la autora de novelas gráficas tan emblemáticas como La sociedad de los dragones de té o Bahía Acuicornio. Esta vez se centra en la historia de Rose, una chica que Rose, una joven que se prepara para las pruebas de guardabosques. Antes de obtener su título, es enviada al prado Oreja de Conejo para echarle un ojo a Leone, un pastor de ovejas bastante holgazán que parece prestar más atención a su violín que a su rebaño. Al principio todo es coser y cantar, pero una noche de tormenta sufren un accidente que hiere a Krestel, la yegua alada de Rose. Ese es el punto de inflexión que necesitan para emprender su camino y encontrarse con un buen puñado de personajes que les ayudarán a solucionar su falta de autoestima y las dudas que les asaltan en ese tránsito a la vida adulta. Porque en todo viaje iniciático encontramos respuestas, sobre todo si este se hace en compañía y apoyo mutuo.


O’Really se interna de nuevo en un relato intimista donde el crecimiento personal y la búsqueda del sentido vital se acompañan de un universo mágico donde la naturaleza, los seres fantásticos y lo humano se entremezclan en suntuosa armonía.



Helena Bonastre y Catalina González Vilar. Caperucita en Manhattan. Siruela. El pasado 8 de diciembre Carmen Martín Gaite hubiera cumplido cien años. Un centenario que el mundo de las letras españolas se ha propuesto celebrar editando de manera especial, algunas de sus obras más conocidas. Es el caso de Caperucita en Manhattan, una de sus novelas más exitosas que Helena Bonastre y Catalina González Vilar han adaptado al cómic gracias a la editorial Siruela.


Para quien no la haya leído durante la educación secundaria o su madurez, les resumo: Sara Allen vive en Brooklyn y le encanta visitar a su abuela, una cantante de music-hall que vive en Manhattan y ha sido abandonada por un librero misterioso. Siempre que van a verla, su madre le prepara una tarta de fresa que hace con una receta secreta heredada de su madre. Precisamente esa tarta será el detonante de una aventura donde se mezclarán la excéntrica Miss Lunatic, Edgar Wolf, el magnate de la industria pastelera, y la famosísima estatua de la libertad. 



Si bien es cierto que antes de abrir esta novela gráfica andaba con pies de plomo (una adaptación siempre es un terreno difícil, más todavía si se refiere a una obra tan conocida), no me ha decepcionado en absoluto, pues no solo me he encontrado con mi yo de finales de los noventa, sino que he descubierto nuevos detalles e interpretaciones de esta revisión que Martín Gaite hizo del cuento tradicional por excelencia. Me ha encantado esa primera parte llena de detalles que caracterizan a los personajes (véanse los libros de Sara o las cartas de Aurelio) y el misterio que rodea a la segunda parte donde todo se desdibuja un poco y permite al lector elegir su propio final. Un tributo excelente para una obra y autora atemporales.