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viernes, 13 de febrero de 2026

¡Bienvenido sea el carnaval!


Mañana comienzan las carnestolendas y a mí, que me gusta mucho un disfraz, me apetece recomendarles dos libros para adultos (¡Que los monstruos leemos de todo!) en el mismo post. En primer lugar, quiero animarles a leer uno por el que siento predilección. Se trata de El Carnaval: análisis histórico-cultural, un estudio muy concienzudo de Julio Caro Baroja (vamos, una verdadera tesis doctoral que le ocupó más de treinta años investigando) sobre los orígenes de una festividad que se relaciona con ritos ancestrales y que ha ido amoldándose con el paso de los siglos a otras realidades, sobre todo religiosas, como la abstinencia pre-pasional.


Sin embargo, lejos de todas esas connotaciones cristianas que facciones y partidos políticos le dan a esta celebración, esta obra ensalza la desmedida, la inversión de papeles, la sátira, el simbolismo del exceso a través de la gula, la carnalidad y el despojo de las convenciones sociales que, tomando como excusa esa lucha entre Don Carnal y Doña Cuaresma, llevamos a cabo en numerosos lugares de Europa, sobre todo el sur del continente. Crímenes, fechorías, encuentros prohibidos…, el carnaval es así. Y si no, que se lo digan a Shylock, el mercader de Venecia...

LAUNCELOT.- Y han conspirado juntos…; no quiero deciros que veréis una mascarada, pero si la veis no fue entonces baldío el que mi nariz sangrara el último lunes de Pascua, a las seis de la mañana, que caía este año el mismo día que el Miércoles de Ceniza de hace cuatro años por la tarde.
SHYLOCK.- ¡Cómo! ¿Hay máscaras? Escúchame bien, Jessica. Cierra con cerrojo mis puertas, y cuando escuches el tambor o el silbido ridículo del pífano de cuello encorvado, no te encarames a las ventanas, ni alargues tu cabeza sobre la vía pública para embobarte ante los payasos cristianos de pintados semblantes, sino, al contrario, tapa los oídos de mi casa, quiero decir mis ventanas; no dejes entrar en mi severa morada los ruidos inútiles de la disipación. Por el báculo de Jacob juro que no tengo ninguna gana de festejar hoy; sin embargo, iré. Andad delante, bribón; decid que voy a llegar.

William Shakespeare.
El mercader de Venecia.
Acto II Escena 5.
1967. Madrid: Austral.

jueves, 9 de mayo de 2019

De familias muy humanas y un clásico remasterizado



Alumnos, compañeros de trabajo, repartidores, camareros, dependientes y desconocidos dan muchos calentamientos de cabeza, pero ¿y la familia, qué? No se crean ustedes que no ofrecen pocos disgustos. De hecho considero que tus allegados siempre son quienes tienen la mayor capacidad para sacarte de tus casillas. Bien por la confianza que depositas en ellos, bien porque los conoces demasiado bien, siempre acaban amargándote la existencia.
Viejos manipuladores, madres chantajistas, abuelas regentes, hijos parásitos, nietos lloricas, cuñados pusilánimes, otros también borrachos y cansinos, primos impertinentes, y demás fauna se entrenan para ponerte a prueba cada día, en cada reunión familiar, en los hospitales y los cementerios, en encuentros fortuitos y Dios-sabe-qué-más circunstancia.


Mi abuela, muy refranera ella, siempre decía que “El que se cabrea, tira la garrota, y cuando la recoge ya la tiene rota”. Hay que aprender a no molestarse, a hacer oídos sordos a todo tipo de necios, compartan tu genética o no, pues al final uno se lleva el sofoco y los demás se van de rositas, una opción poco contemplable pues también decía la matriarca que “Los disgustos se dan, no se toman”.
¡Ay, si Hamlet hubiera hecho caso a mi señora abuela! ¡No se hubiera ahorrado malos tragos…! ¡Incluso la vida! Pues esos congéneres obnubilados por la envidia y la miseria no merecían tanto drama… Y es que Shakespeare, que era muy listo sabía muy bien lo que decía en sus tragedias que, como esta, bebía de toda suerte de jugarretas familiares.


Ya sé que soy una rara avis y que no todo el mundo se encuentra con fuerzas de leer la más extensa obra de Shakespeare (admito que el teatro tiene su intríngulis pero una vez que cambiamos el chip, sólo hay que recrear escenario y actores en nuestra imaginación, y dejarse llevar), es por ello que hoy les invito a que disfrutar de Mira Hamlet, un albúm ilustrado sencillamente genial de Barbro Lindgren y Anna Hõglund editada en nuestro país por la editorial Thule.
La primera vez que vi este libro, me llamó mucho la atención, no sólo porque la historia de este príncipe de Dinamarca repleta de envidia, tretas palaciegas, inquinas personales y azar, está protagonizada por animales –conejos, zorros o ratas-, sino porque el texto se presenta de modo muy abreviado, pues en cada doble página aparecen las ideas básicas de cada acto de forma telegramática.


Les digo con sinceridad que la idea me ha fascinado, por un lado es fiel a los sucesos de la obra original, y por otro interna al lector, infantil o adulto (creo que muchos de ustedes, aunque crean conocer esta obra cumbre de la literatura, seguramente no sea así) en la lectura de creaciones sobre las que se construye la literatura occidental.
No debemos olvidar que, al igual que Shakespeare, este álbum de formato muy agradable e ilustraciones a grabado, adereza con cierto humor la acción a pesar de su vis trágica (me encanta que se aferre a la realidad ¡Cómo en la vida misma!). Ojalá hubiera más versiones como esta de El mercader de Venecia, Medea, La Celestina, Macbeth o La vida es sueño, que aproximándose a los pequeños lectores no dejen de ser los fieles reflejos de la vida pasada, presente y futura, pues ahí radica la importancia de los clásicos y su mensaje que sigue resonando en nosotros mismos: la humanidad.

martes, 23 de abril de 2013

Semana del Libro 2013 (2) - Book Week 2013 (2nd)





En cierta ocasión escuché que, de entre todos los inventos que había parido el hombre, el libro, era el mejor. Cosa que debe ser cierta ya que lleva varios siglos utilizándose, a pesar del empeño de Apple® o Amazon® en el libro electrónico. Ni la fregona ni el chupachups, le han hecho sombra; sólo clásicos como la rueda o la píldora anticonceptiva, han provocado cismas históricos semejantes. Será algo bueno (aunque no me suelo fiar de todo aquel que porte un libro bajo el brazo… Pensándolo bien, ¡no sé cómo me dan tanta credibilidad!), cuando le hemos asignado un día en el calendario y de paso nos excusamos ante los demás comprando algún que otro ejemplar del título de moda -aunque se cubra de polvo sobre las estanterías, un clásico de aquellos adictos al Círculo de Lectores…-. No sé qué hubieran pensado al respecto los dos autores en honor a los cuales se decidió que el 23 de abril fuese erigido como Día del Libro… Seguramente hubieran puesto a caer de un burro al gremio de libreros, bibliotecarios y otros seres de tejuelo y marcapáginas, pero lo cierto es que, en un mundo cultural corrompido por los medios de comunicación de masas y el arribismo de los llamados “artistas” contemporáneos, nunca está de más abogar por la libertad de abrir las páginas de un volumen apetecible y deleitarnos en nuestra propia soledad, la única parcela de nuestra existencia que, escondida bajo la luz de un flexo y el cobijo de una almohada, nos hace sentirnos vivos.
Felices lecturas nocturnas. Feliz Día del Libro.


I once heard that among all inventions which had given birth men, the book, was the best. Must be true, because it uses during several centuries despite the efforts of Apple® or Amazon® in the eBook. Neither the mop or the lollipops have shade it, only classics, like the wheel or the pill, have caused similar historical schisms. It will be good (although I normally do not trust anyone carrying a book under his arm ... On second thought, I don’t know how much credibility you give to me!) When we assigned a day on the calendar and we used to buy some other fashionable title -although it covers of dust on the shelves, a classic of those addicted to Ballantine Books ... -. I do not know what they would have thought about it the two authors in wich honor April 23rd was elected as World Book Day ... Surely they laugh of the guild of booksellers, librarians and others who love hardbacks and bookmarks , but the truth is that, in a cultural world corrupted by mass media and careerism of so-called contemporary "artists", it never hurts to advocate for freedom of opening the pages of a volume and savoring our own loneliness, the only area of ​​our existence, hidden under the light of a reading lamp and the shelter of a pillow, makes us feel alive.
Happy nightly reading. Happy Book Day.

lunes, 5 de marzo de 2012

Amor en vez de polémica


A lo largo de este fin de semana que nos anuncia una seca primavera -ni a tiros llueve-, he tenido tiempo para pensar en las causas que habrán diezmado los comentarios de este espacio durante los últimos meses… Apuntaba una seguidora que, con total seguridad, se debía a la escasez de polémica… Si bien es cierto que un servidor es bastante mordaz y sabe tocar la fibra sensible de todo aquel incauto que visite estos lares, hace semanas decidí centrarme en la LIJ y dejar apartadas todas las referencias políticas e incandescentes que tanto me gustan, por dos razones que a continuación les argumento.
La primera tiene que ver con la libertad de expresión… A veces no caigo en la cuenta de que muchos de ustedes pueden verse ofendidos con mis palabras, cosa que denoto cuando recibo algún grito malsonante que me hace empalidecer y encomendar mi alma pecadora al Altísimo, no sea que dé con mis huesos en el purgatorio o, lo que es peor, en el patíbulo, sitio muy frecuentado estos días de agitación popular y política, donde un sectarismo efervescente se adueña de todos los círculos sociales, léanse plaza de abastos o clubes de lectura.
En segundo lugar, decir quiero: ¡Mama, quiero ser como el resto de sitios lijeros!... Mientras todos los que vuelcan sus reseñas y noticias de LIJ en la blogesfera ven aumentar sus seguidores y participantes, un servidor se ve relegado a un segundo plano debido a su ¿criticismo?, ¿falta de sensibilidad?... Llámenlo como quieran pero observo que, cuánto más cera se reparte sobre las chepas de autores, ilustradores o editores, más visible es uno, una cuestión de reciprocidad que se acentúa cuando los contenidos se acompañan de clichés, premios varios, temas manidos y cultura de izquierdas (ahora es cuando suena esa de “Los Chichos”… “Libre, libre, quiero ser. Quiero ser, quiero ser libre…”).
Así que, olvidando la polémica que otrora me caracterizó (ja, ja, ja), les dejo con Romeo y Julieta, esa pizca de amor que viene de la mano del enorme Shakespeare y la emergente editorial Casals. Una historia eterna que nos evade de la cola del paro y del poco empleo que se esta creando pese al optimismo de los que llegan y la alegría de los que se van… ¡Manda huevos que siempre paguen los mismos!

viernes, 23 de enero de 2009

Seres nocturnos


Es sorprendente que tratándose este de un espacio dedicado a la Literatura Infantil, todavía no haya invertido unas palabras en unos personajes muy presentes (quizá se abuse de ellos en exceso…) en todo este tipo de literatura: las brujas. Estos seres de sexo femenino que surcan los cielos sobre escobas y cuyas intenciones son generalmente indeseables, han llenado cientos de páginas de libros dirigidos a todas las edades. Si bien es cierto que son personajes muy popularizados en los libros para niños (probablemente esta inclinación se deba a su notable presencia en todos los cuentos de hadas, desde aquí hasta Sudáfrica y desde Ushuaia hasta el estrecho de Bering), también los encontramos en muchas obras clásicas. Así que hoy, para honrar a estos seres de la oscuridad y rendirle un tributo a William Shakespeare (creo que es la primera vez que hablo de él aquí, cuestión imperdonable…), les dejo con un conjuro en verso, exquisito para cualquier edad.

Giremos en torno de la ancha caldera,
y cuaje los filtros de la roja lumbrera.
Oculto alacrán que en las peñas sombrías
sudaste veneno por treinta y un días,
sé tú quien se cueza de todos primero
al fuego del bodrio que dora el caldero.

¡No cese, no cese el trabajo, aunque pese!
¡Que hierva el caldero y la mezcla se espese!

Echemos el lomo de astuta culebra;
su unión con el caldo el infierno celebra;
garguero de buitre y de vil renacuajo;
alas de murciélago, pies de escarabajo,
ojos de lagarto, lengua de mastín,
plumas de lechuza y piel de puercoespín.
Así nuestro hechizo, y al hado le pese,
desgracias y horrores igual contrapese.

¡No cese, no cese el trabajo, aunque pese!
¡Que hierva el caldero y la mezcla se espese!

Colmillos de lobo, fauces de dragón,
humores de momia, hiel de tiburón,
sacrílegas manos de infame judío,
infectas entrañas de macho cabrío,
raíz de cicuta de noche cogida
-que en la extraña mezcla será bienvenida-;
abeto tronchado con luna eclipsada;
de tártaro labios; de turco, quijada;
los dedos de un niño ahogado al nacer
y echado en un pozo por mala mujer.
Con todo esto el caldo comience a cocer.
Y para pujanza del filtro hechicero,
añádanse tripas de tigre al caldero.

¡No cese, no cese el trabajo, aunque pese!
¡Que hierva el caldero y la mezcla se espese!

Con sangre de mono enfriará el caldo impuro;
lanzadla en el bodrio y acabó el conjuro.

William Shakesperare (Adaptación).
Acto IV. Escena Primera.
La tragedia de Mácbeth.
1967. Espasa-Calpe: Madrid.