Lo de
que los gatos se parecen a sus amos es algo bien cierto, pero también
lo es que hay gatos que van por libre y hacen de su capa un sayo. Me
gustan los gatos gandules, los libertinos y hasta los zalameros, pero
con los que no puedo, es con los chaqueteros. Lo mío es la gente con
las cosas claras no de los que se escudan en el "donde dije digo digo Diego". No sé porqué los veletas siempre me han inspirado
cierta rabia y repugnancia (su lema: todo sea por el mangoneo y la pasta). He aquí uno, que por cierto me recuerda a cierto
personaje de actualidad...
Rum Tum Tugger: no hay
un gato como él.
Dale un faisán, te
pedirá una gallina.
Si estás en casa
quiere irse a un hotel.
Si va al hotel añora a
las vecinas.
Ofrécele un ratón,
querrá una rata.
Dale una rata, quiere
un ratoncillo.
Rum Tum Tugger: no es
un gato sencillo.
Pero reñirle no podré,
pues siempre hará
lo que quiera sin más.
Y contra eso qué se
puede hacer.
[...]
T. S. Eliot.
Rum Tum Tugger.
En: El libro de los
gatos sensatos de la vieja zarigüeya.
Ilustraciones de Edward
Gorey.
2017. Madrid: Nórdica
Libros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario