jueves, 31 de marzo de 2011

De palabras...


Si por votación popular fuese, jugar al fútbol, salir de copas o escarbar en las montoneras de los mercadillos, serían elegidos como auténticos deportes nacionales, pero como quien hoy decide es un servidor, determino que lo que aquí se lleva es el marujeo. En este país, hasta las piedras meten el hocico en la casa del vecino. Cotorrear, marujear, despellejar o viborear son verbos básicos en la idiosincrasia española, exponentes todos de nuestra capacidad de poner de vuelta y media a todo quisqui. Para percatarse de ello sólo tienen que prestar atención a lo más visto en la programación televisiva: que si las vidas ejemplares de todos los que pasan por la caja de los viernes (¡Ay, que me da!), el circo de Paqui “Las coles” (¡Qué sobrenombre!), los dimes y diretes entre Mourinho y Guardiola, o las tan fingidas riñas del lumpenproletariado que participa en el “Big Brother” español. Si a ello añadimos ingredientes como el mamoneo, el morbo, la escatología, el humor, la ironía y la maldad, el resultado de esta coctelera es puro e irresistible gozo patrio del que se sirve hasta el más letrado para pasar el rato de vez en cuando... Curiosa paradoja esta, la del analfabetismo funcional en el reino de la lengua. Mediterráneos y viscerales, los habitantes de la Hispania moderna sentimos una fatal atracción por el cacareo de patio y corrillo, una afición desmedida por la palabra, el mejor invento del hombre, que desde bien pequeños practicamos a manos llenas para poder comunicarnos con uno mismo, con otros y con el más allá. La de hoy es una oda a la palabra cotidiana y vulgar. A esas palabras que aprendemos por la calle, tomando un café o dando clase. A las palabras que nos despiden y a las que nos dan la bienvenida. A las últimas palabras y a esas primeras, que, como La primera palabra de Mara (Ángel Domingo y Miguel Tanco, Editorial Narval), nos llenan el mundo y, de paso, también la risa.

lunes, 28 de marzo de 2011

Locos por vender



Preludio: No crean que intento boicotear el libre mercado o que oso enfrentarme al capitalismo (tarea de gigantes para la que no estoy preparado), sólo que… ¡Estoy hasta el culo de visitar bibliotecas y librerías atestadas de bazofia!

La crisis económica, la falta de ingenio, el poco riesgo empresarial y la escasez de nuevos autores, obliga a la industria editorial a exprimir hasta el extremo los productos que han alcanzado cierto éxito.

Llegan las ¿novedades? de la temporada y me encuentro con los mismos autores, las mismas temáticas, las mismas maquetaciones… ¿es el día de la marmota o me he perdido algo? Veamos como ejemplo el caso de Suzy Lee y sus dos últimas novedades, El pájaro negro (Barbara Fiore) y Pintores, junto con el escritor Seung-yeoun Moon (Libros del Zorro Rojo). El primer libro es una obra monocromática de corte psicoemocional que trata metafóricamente el tema de las relaciones familiares, concretamente la separación paterna, mientras que el segundo es un álbum ilustrado a rebosar de colorido y alegría tomando como excusa una situación cotidiana entre dos hermanos que deciden dejarse llevar por el imaginativo arte de la pintura. Los que conocemos el trabajo de esta autora podemos pensar que seguramente merecerá la pena invertir unos euros en adquirir los dos títulos, pero lo cierto es que no es así por diversas razones. Si atendemos a la primera y más importante, hablaríamos de la relación entre el contenido artístico y el literario. En mi opinión, la técnica de Lee es más apropiada para discursos hedonistas, juguetones, e incluso caóticos, no tanto para aquellos más dramáticos o cargados de mensaje, por lo que, si por mi fuera, descartaría El pájaro negro de mi biblioteca (no de otras, claro está). Secundariamente destacar males menores como la edición o el precio, que en vez de animar, desconsuelan.

Y es que aprovechando la cumbre que muchos autores alcanzan en el panorama internacional de la LIJ, las casas editoriales se disputan la publicación de sus trabajos esperando que algún seguidor incauto pique el anzuelo y de paso sacarle hasta la última peseta con tal de salvar la campaña anual de ventas, por lo que abogar por la calidad frente a la cantidad, máxime de cualquier crítico de tres al cuarto que se precie, es casi una obligación…, aunque bien mirado, también podemos colaborar en subvencionar a los tan denostados artistas ¿no creen?

viernes, 25 de marzo de 2011

En la orilla al caer la tarde...




Esta tarde me voy a la orilla del mar...

La barquita sardinera
lleva faroles detrás,
brilla lucera.

La luna peina caballas
con pincelitos de plata,
todas a rayas.

Boquerones y sardinas
parecen, alborotadas,
primos y primas.

[…]

La estrella miraba
el espejo del mar,
las olas de plata
la hacían bailar.

Una noche oscura
se quiso bajar
porque la llamaba
la estrella de mar.

[…]

Olga Xirinacs.
Barcas y estrellas.
En: Marina y Caballito de mar.
Ilustraciones de Asun Balzola.
1998. Madrid: Anaya.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Dormir ¿plácidamente?


Hace unos años era capaz de rebozarme en la cama hasta altas horas de la mañana, para levantarme a eso de las doce con la cara surcada por las impresiones de la sábana, cosa que ya no me ocurre a día de hoy, claro signo de que la vejez es para todos, no librándose nadie de ella. Créanme, da igual a la hora que uno se vaya a dormir a las nueve, las doce o las seis de la madrugada: a las siete tengo los ojos abiertos. No hablamos de insomnio (alteración del sueño con la que sólo lidio los días de luna llena… ¡espero no padecer de licantropía!), hablamos de la hora gallinácea, esa que se graba al rojo vivo en nuestras costumbres (sobre todo las laborales) y nos permite disfruta de “un rato más”.
Lo peor de todo es ponerse en pie a modo de muerto viviente y deambular, de la cocina al salón y del salón al dormitorio, arrastrando los pies y demacrado como los zombies, hasta que, llegada de nuevo la noche, nos dejamos caer sobre el catre e intentamos recuperar las horas de descanso perdidas.
Supongo que más de uno de ustedes se sentirán identificados con esta pequeña “patología” y que muchos también habrán intentado buscar un remedio o solución para soñar más y mejor. Si alguno tiene un antídoto para ello (somníferos no, gracias), le ruego me lo haga llegar a través de un comentario, siempre es de agradecer la solidaridad lijera.
En cualquier caso también les digo que prefiero no dormir por aburrimiento, apatía o edad, que no hacerlo por miedo, un hecho muy conocido por los niños. Y para ellos, los dormilones miedosos, están hechos los libros como el de hoy, un clásico del álbum ilustrado estadounidense. Firmado por John Irving Tatjana Hauptmann y editado por Tusquets, El ruido que hace alguien cuando no quiere hacer ruido es una pequeña historia que nos habla de crujidos, chirridos y otros sonidos extraños que rondan la noche y nos inquietan demasiado.

lunes, 21 de marzo de 2011

Primavera...


El final de la segunda evaluación siempre llega cuando el día se prolonga y las noches se hacen más cortas, los niveles hormonales de los púberes se disparan y uno tiene que enfrentarse a estos con todo tipo de artimañas. Entre las más utilizadas del profesorado se cuentan los trabajos en grupo, las actividades de repaso y… las películas. ¡Qué sería del profesor sin el séptimo arte!
Excuso decirles que un servidor no las utiliza continuamente por dos sencillas razones: el tiempo escasea y lo que se convierte en rutina acaba aburriendo.
En cualquier caso encontrar películas cuyo argumento esté relacionado con la materia que imparto se hace difícil (N.B.: Uno siempre puede salirse del contexto y aprovechar cualquier escena para sacar buen partido en pro de las áreas científicas), pero por si tienen curiosidad y les sirve de ayuda, citaré algunas que utilizo con cierta frecuencia:

- Los últimos días del edén.
- El jardinero fiel.
- Diamante de sangre.
- X-Men 3.
- Viaje al centro de la tierra.
- Océanos.
- Earth.

De entre estas, la que más veces he visto es Nómadas del viento, una película francesa de tipo documental con una fotografía excelente e imágenes impresionantes que narra las vicisitudes de las aves migratorias. Mis alumnos, pequeños y mayores, siempre quedan boquiabiertos y contentos tras verla, y cuando piden más, escaneo las imágenes de Un cuento de cigüeñas de Antonio Ventura y Leticia Ruifernández (editorial Tàndem) y finalizo con una pequeña historia a caballo entre la realidad y la ficción…

miércoles, 16 de marzo de 2011

De las revueltas en el mundo islámico


Está claro que lo del Magreb huele a muerto (con todos mis respetos), pero opinar de algo con tanta chicha se le antoja a uno suculento bocado, previo aviso de que las arengas ajenas hay que pasárselas por el arco del triunfo (no se me vayan a ofender).
Bajo ese manto impune que abriga a los caudillos, estáis vosotros y estamos nosotros, todos aplaudiendo sus decisiones, unos por miedo y otros con silencio. También están ellos, los poderosos, también conocidos como los invisibles, de los que hablaré más tarde si me queda tiempo.
Ni qué decir tiene que el fin de esta vida es vivir. De una forma u otra, pero hacerlo. Por ello, si vemos que algunos viven peor que las ratas, deberíamos plantearnos las razones que tendrán para ello... Si consideramos el patrón social de Marruecos, Túnez, Libia o Egipto, llama nuestra atención los cientos de miles de jóvenes sin oficio ni beneficio que invierten las horas en deambular por avenidas polvorientas buscando algún quehacer que les reporte un dinerillo. Si por otro lado atendemos a la economía, podemos destacar sus paraísos –turísticos, fiscales o petrolíferos-, alguna que otra plantación cannábica, y muchas vueltas de tornillo.
Concluimos por tanto con que en la orilla sur del Mediterráneo se asientan todo tipo de repúblicas bananeras que, con mucho versículo y más oración, se dedican a exprimir al ciudadano, impulsar la emigración (lo que por estos lares nos atañe…) y de paso, joderlo vivo, que es lo que verdaderamente importa.
Sin duda y como Dios manda, todo esto terminará en guerras civiles que, a golpe de cecme y bombas químicas, dejarán vacías las bibliotecas de libros… y niños.

Winter, Jeanette. 2006. La bibliotecaria de Basora. Barcelona: Juventud.

lunes, 14 de marzo de 2011

Ejemplo nipón


Boquiabiertos nos hemos quedado viendo cómo la mitad de Japón ha quedado enfangada por una ola desproporcionada. Pero más pasmados estamos contemplando cómo millones de japoneses se organizan para que todo vuelva a la total normalidad tras un desastre de semejante magnitud.
Ejemplo de cooperativismo llevado al extremo, los japos han demostrado una vez más que son los reyes del mambo, dejando a las hormigas en mantillas cuando se trata de poner un poco de orden. Ni tsunami, ni central nuclear que se les resista: los nipones son más duros que el pan congelao (pese a las bajas… siempre hay precio…). Con una cultura basada en el esfuerzo y la tradición, son capaces de poner a prueba a los volcanes, los seísmos, los cetáceos, la ley del suelo, el cultivo de arroz o a la economía mundial. Todo ello basado en una educación estricta que compagina el uniforme, la caligrafía, el manga y el respeto (¡cágate!).
Y ahora el chisme: ante la imposibilidad de emular este comportamiento frente a una catástrofe de tales dimensiones por parte de los ciudadanos españoles, el ejecutivo nacional ha decidido enviar a este archipiélago asiático una representación gubernamental abanderada por José Blanco para estudiar in situ lo que nos diferencia del lejano país vecino e introducirlo a posteriori en la nueva ley que se presentará próximamente bajo el título de “Ley Orgánica de Responsabilidad Civil”. A todo esto, yo advierto: Don Pepiño, si usted quiere conocer la sociedad japonesa desde una visión simple y cercana, no puede dejar de leer Estupor y temblores, de la belga Amèlie Nothomb, y quedará convencido de que, con personas como usted guiando al pueblo, tenemos más posibilidades de sufrir un patatús que de hacer frente a una crecida del Guadiana.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Híbridos literarios


Nunca he sido partidario de agendas ni dietarios, más que nada porque jamás he necesitado instrumento alguno para recordar qué hacer, qué decir o qué escribir. Siempre me he valido de una memoria que no me ha fallado… hasta ahora. De un tiempo a esta parte, tengo que hacer uso notas, cuadernos y repeticiones para no olvidar las obligaciones y necesidades, cuestión que comienza a preocuparme, sobre todo si atendemos a mi juventud… Sin ir más lejos, el otro día leí algo bastante interesante y no recuerdo dónde… Hagamos un trato: les explico el contenido y una serie de conclusiones que he extraído, a cambio de que me ayuden a encontrar dicho lugar.
El artículo en cuestión hablaba de que muchos de los grandes éxitos literarios (sobre todo referidos a las ventas, como el de la imagen que acompaña a esta noticia) de los últimos años podrían considerarse híbridos entre literatura infantil y literatura adulta canónica. Llamaba la atención sobre el hecho de que muchos de los protagonistas de estas novelas fuesen niños o jóvenes, personajes que casi siempre se mueven entre la inocencia y la curiosidad. También se destacaba que la mayor parte de ellos sufrían una transformación a lo largo de la acción, una especie de crecimiento personal con el que empatiza el lector…
Todo ello es bastante curioso ya que, muchas de estas novelas pueden ser leídas tanto por jóvenes como por adultos sin menoscabo de éxito, de hecho y a un mismo tiempo, la mayoría se transforman en lecturas obligatorias para muchos escolares y son recomendadas en clubes de lectores maduros de medio mundo. De esto podemos extraer dos conclusiones:
a. Las lecturas se democratizan.
b. Dicha democratización se consigue en detrimento de la literatura canónica y a favor de una infantilización en las obras de consumo.
Busquemos razones… Por un lado los “nuevos adultos”, sobre todo aquellos que han nacido y crecido en las urbes, en el asfalto, se han visto privados de la cultura y tradición orales, que inician al niño en la imaginación y proveen al futuro adulto de unas bases emocionales y morales necesarias para acercarse, no sólo al mundo real, sino a la literatura clásica (de hecho muchas editoriales venden sus productos bajo eslóganes como “un cuento de hadas moderno”, cosa que me suena a “Disfrute de placebos morales a edades tardías”).
Por otro lado, el ritmo de vida adulto, los innumerables compromisos laborales, familiares y sociales, necesita una evasión que puede enfocarse hacia la fantasía que destilan ciertos libros: cambiemos la realidad pasando páginas (se extrapola lo que sucede con la ficción televisiva a la ficción literaria).
Enfrente tenemos al joven que consume libros con ligeras dosis de alto voltaje que unos ven apropiadas para iniciarse en nuevas formas de vivir, y otros, consideran inadecuadas para ciertos lectores que todavía viven en una especie de limbo.
El último punto a tratar sería el concepto semiótico. La literatura se sirve de los mismos argumentos que los cuentos clásicos, de hecho, muchas novelas de tomo y lomo son revisiones kilométricas de pequeños relatos, por lo que, leamos una cosa u otra, siempre estamos leyendo la misma historia con matices diferentes. La cuestión es leer lo que nos guste.
Pero…, en realidad ¿aquel artículo decía todo esto o se debe a mi pura invención…? ¡Sólo espero que mi lucidez tampoco me abandone!

lunes, 7 de marzo de 2011

Carnaval


Entre que hoy es “lunes de coros”, las callejas de Cádiz están llenas de sabor, ritmo y color, y ya saben del cariño que le profeso al carnaval de esa tierra (a los de la mía también, que conste, por ejemplo Tarazona de la Mancha o Villarrobledo), he trasladado las rimas de los viernes para traerles, esta vez, una pequeña estrofa de la comparsa “Juana la loca”: cortita pero intensa…

[…]
Hay quien camina por la vida
y en su camino abre vereda.
Son caminantes de la historia
que tiran muros y barreras.
[…]

Autor: Tino Tovar.

viernes, 4 de marzo de 2011

No llegan los bichos


Aunque las noches se igualen a los días y el sol brille semana sí, semana no, es imposible librarse de los rigores del frío (¿será el anuncio del azote de esa crisis climática que nos espera?). A pesar de ello, los narcisos han empezado a romper la tierra y los almendros están en flor, pero… ¿cuándo llegarán los bichos, verdadero pregón primaveral?


-¡Para escarabajos,
pijamas a rayas,
camisolas largas
de todas las tallas!

[…]

-¡Para mariposas
que sean poetas
bordo cuatro versos
por cuatro pesetas!

[…]

-¡A grillos cantores
nuevos cascabeles,
tejidos de aroma
de lindos vergeles!

[…]

-¡A alegres chicharras,
de cantar silbante,
con tela de nube
les hago un turbante!

[…]

Xoán Babarro.
Diseñadora de hora en hora.
Ilustraciones de Pablo Otero “Peixe”
2004. Zaragoza: Edelvives.

miércoles, 2 de marzo de 2011

De niños enrabietados



Dice el decálogo de buen adulto que para ingresar en la vida del hombre hecho y derecho es necesario dejar las pataletas a un lado, encarar los problemas de frente y, si se pierde la batalla, admitir la derrota deportivamente. A lo que yo objeto que naranjas de la China, sobre todo si tratamos asuntos de Estado (español, el auténtico, claro está), en los que más vale agazaparse como un conejo asustado o berrear como un cordero destetado.
Todos sabemos que aquí, quien no llora, no mama. Y es que lo que les pasa a nuestros políticos tiene más que ver con los pezones que con la vocación. Les ilustro para la ocasión para que ustedes comparen: aquel que como inexperto lactante se engancha a una buena teta, succiona de ella hasta pegar un reventón o, en su defecto, un buen bocado, cosa que ciertas madres traducen en leche en polvo, tajadas de tocino, mendrugos de pan o un buen manotazo. Del golpe, el nene sale despedido hasta la ionosfera, y una de dos, o se harta de reír contemplando el espacio sideral, o pilla una llantina de siete pares de narices, a lo que mamá, esa que da mucho y pide poco, responderá con a) un arrumaco y varios mimos o b) decide dejarlo con la pataleta hasta que desciendan los decibelios de sus sollozos y se quede más suave que un guante.
¿Alguien me hace un cuadro comparativo entre los bebés y la clase política?
Y en honor de los adultos enrabietados por falta de un caramelo, carantoñas, alabanzas, aduladores, atención mediática, séquitos, sueldos inmerecidos, privilegios desorbitados y nombramientos de quita y pon, hoy recomiendo dos libros que tratan la furia desmedida y la rabia incontrolada: ¡Vaya rabieta! de Mireille d’Allancé -Corimbo- (un libro que le encanta a Encarnita… ¿será por el precio?) y Fernando Furioso, de Hiawyn Oram y mi admirado Satoshi Kitamura -Ekaré-.
Y no se mosqueen... El que se cabrea tira la garrota y cuando la recoge ya la tiene rota.

lunes, 28 de febrero de 2011

Vida real, personajes y novelas


Reconozco que mi curiosidad no tiene límites y que, muchas veces (la inmensa mayoría) me excedo hasta cuotas pecaminosas por querer aprender de esto y de lo otro. No sé de dónde vendrá tamaña voracidad por el conocimiento (muchas veces inútil, la verdad) pero me gusta hacer gala de ello.
No-sé-quién me definió en cierta ocasión como un “personaje del Renacimiento”, léanse Leonardo Da Vinci o Erasmo, hombres muy duchos en todo tipo de materias, a lo que respondí con una sonora carcajada, ya que, si un servidor es algo, sin duda es un catacaldos, definición a la que me acojo a tenor de mi desorbitada afición por picar todo tipo de mierdas, cosa que, bien pensada, se me hace más sugerente que dedicar el tiempo a observar embobado Gran Hermano o el estilismo de la Belén Estebán, cosa que también es necesaria… ¿o no?
Estoy en contra de todo tipo de reverendos pseudointelectuales que, desde todo tipo de palestras, vociferan enconando a la población, instando a la quema de estos personajillos de tres al cuarto que venden su alma a la mejor exclusiva y nos dejan embobados con suculenta carnaza.
No se dejen engañar, los personajes, que no las personas, siempre han sido necesarios para la humanidad. Un personaje, bien sea literario, televisivo o político, encarna un prototipo con el que el lector, el espectador, se identifica, sobre el que se vomitan los miedos, los anhelos, las frustraciones, las sonrisas o, incluso, el amor perdido. Los personajes no dejan de ser un reflejo, individuos y actores que concentran el testimonio de la colectividad humana, así que, disfruten de ellos y, si es necesario, destrípenlos.
Y hablando de personajes, he creído necesario, en honor a mis compañeros de grupo de lectura para profesores, a mi madre (gran lectora ella) y a mí mismo, sugerirles la lectura de una novela un tanto coral y algo esquizoide, una obra de Truman Capote, en parte autobiográfica y altamente recomendada para adolescentes con algo de cabeza, donde los personajes –extremos e hilarantes- son los verdaderos protagonistas de eso que es el fiel retrato de la vida: la literatura.

CAPOTE, Truman. 2008. El arpa de hierba. Barcelona: Anagrama.

viernes, 25 de febrero de 2011

Gramática...


Este fin de semana me toca estudiar gramática... alemana... Disfruten, ustedes que pueden...

Yo estoy, tú estás
y ella está y él también:
y todos los que estaban, estuvieron
y están muy bien.

Estamos, estaremos
nosotros: ella y él
estarán lado a lado y yo, que estuve,
estaré.

Y si acaso estuviera
alguien que no haya estado aquella vez,
¡bienvenido!, que estar es lo importante
-y que todos estén.

David Chericián.
Lección de gramática.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Crisis...


En la filosofía de la ciencia de T. S. Khun (N.B.: considero que esta disertación puede hacerse extensiva a otras áreas, en el caso de que alguien no comulgue con ello, que lo apunte en los comentarios, se lo agradeceré), la palabra “crisis” tiene una connotación positiva. Dice este autor que, básicamente, en cualquier ciencia, los paradigmas que la sustentan han de sufrir un proceso de revisión y posterior renovación que se desarrolla gracias a la crisis, es decir, toda crisis aporta nuevas ideas y establece nuevos puntos de vista desde los que el ser humano recupera la razón de ser y continúa perpetuando su pensamiento. Es lo que se llama revolución científica.
Si extrapolamos este razonamiento a la situación que sufre el mundo hoy día, se podría afirmar que una revolución ideológica está cerca… ¿O no?...
Desde mi azotea, no muy elevada y algo apocalíptica -todo hay que decirlo-, lo único que alcanza mi vista es la ropa tendida porque, más que revueltas ideológicas, contemplo sesos escalfados, la nueva especialidad de unas sociedades civiles cada día más apergaminadas, domesticadas e inertes. Así que, de revoluciones, ni hablar del peluquín… Ni en microscopios, ni en trigonometría, ni en la pintura, ni en el cine, ni en la música; a lo máximo que podemos aspirar es a comernos un mojón. Aunque pensándolo bien, intentaré consolarme concluyendo con que todavía es pronto y que el momento crítico no ha hecho más que empezar, que todavía hay cierta esperanza y que, de la imaginación de los hombres, nuevos gérmenes brotarán para alimentar nuestro pasar…
Resumiendo. He estado dos meses sin acudir a una librería y, cuando me doy un garbeo por algunas, me encuentro con los mismos títulos de siempre y el mismo centímetro de polvo cubriéndolos… ¿Acaso no hay escritores e ilustradores que rompan esta monotonía? ¿Acaso no hay editoriales dispuestas a arriesgar en beneficio de la literatura?
Seré rotundo: QUIERO VIBRAR LEYENDO.

lunes, 21 de febrero de 2011

MultiKulti




Los que trabajamos en el peliagudo mundo de la educación estamos más que hartos de ese invento denominado “multiculturalidad”... Que si “Indigestas jornadas gastronómicas bañadas en comino, jengibre y yerba mate”, que si “Hay que inscribirse en masa al curso de suahili que ha organizado el CPR”, o que “En este centro tan guay se puede entrar al aula con un sombrero mariachi, la gorra de los New York Yankees o una peluca al más puro estilo Celia Cruz”. Todo ello para ser más tolerantes, más aperturistas, más avanzados y más mejores.
Pero nos olvidamos de lo más importante: España.
En España nos encanta la lágrima fácil y la parranda a partes iguales, peculiaridad ésta de carácter mediterráneo. España también mama doble moral por un tubo, esa heredada del catolicismo. Si ponemos todo esto al servicio de la “multikulti” alemana, nos damos de bruces con ese coctel explosivo que reza “el cuscús catando y con el mazo dando”.
Está claro que la inmigración favorece que las sociedades se mezclen, enriquezcan y evolucionen (no somos más que un batido de circunstancias), sobre todo si todo ello se articula con naturalidad y respeto, nunca de manera forzada e inquisitiva, cosa que persiguen, no sólo las administraciones que dirigen el cotarro, sino toda una serie de trepas, léase editoriales de cualquier pelaje, que han visto en este asunto un filón para enriquecerse a manos llenas.
No son pocos los libros con títulos en la línea de “La vecina negra de Pablito” o “El corro de la patata de las mil razas”, lo difícil es encontrar publicaciones que, aparte de tratar el tema con cierta dignidad, tengan la suficiente calidad literaria como para recomendarlos en un lugar como este. Así que hoy dejo la LIJ patria a un lado y me decanto por otros títulos procedentes de esos EE. UU de Norteamérica que muchos odian porque sí.
Los libros de Rachel Isadora o The snowy day de Ezra Jack Keats son títulos ya clásicos dentro de la LIJ estadounidense que tratan de un modo elegante y responsable la variedad de razas y religiones que se pueden dar en la sociedad actual, cosa sobre la que esta nación nos lleva muchos años de adelanto.

viernes, 18 de febrero de 2011

Pintando pájaros...


Con un pincel de pelo de camello
pinté un pájaro.
Soplé tres veces al aire
y el pájaro salió volando.
Lo sorprendió en verano:
picoteaba el corazón de todas las frutas.

Con un pincel de pluma de pájaro
pinté un camello.
Di tres golpes en la tierra
y el camello salió andando.
Lo sorprendió el invierno:
nevaba sobre la punta de su joroba.

Roberta Iannamico.
Animales pintados.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (VI): Apel.les Mestres







Y para finalizar este periplo por los grandes personajes de la ilustración infantil de finales del XIX y principios del XX, nos acercaremos a la vida y obra de un español, ese que da nombre a uno de los premios decanos en el álbum ilustrado nacional, Apel.les Mestres, artista polifacético dedicado al dibujo y la ilustración gráfica, la escritura o la música.
Apel.les Mestres y Oñós nació en Barcelona en 1854. Hijo de Josep Oriol Mestres, arquitecto que intervino en obras como la catedral y el Gran Teatre del Liceu, cursó el bachillerato en un colegio francés y más tarde en Llotja. Discípulo de pintores como Antoni Caba, Lluís Rigalt, Claudio Lorenzale y Ramon Martí i Alsina, pronto mostró gran afición por la caricatura.
Tras realizar numerosos viajes alrededor de España, Francia, Suiza e incluso Japón, entrando en contacto con los círculos culturales y artísticos, comienza en 1874 un álbum de dibujos titulado Libro verde, una especie de dietario con apuntes del natural: impresiones, retratos, actitudes humanas, indumentarias, detalles arquitectónicos o paisajes rurales. A partir de 1877 colabora en revistas catalanas y nacionales como La Luminaria de Nueva York, donde edita su primera historieta conocida hasta ahora, en La Campana de Gràcia, revista republicana, trabaja como dibujante de caricaturas y sátiras, y renueva incluso la cabecera, en la L'Esquella de la Torratxa, comienza a firmar con el anagrama compuesto de sus iniciales que tanto lo identifican, en La Publicitat, Avance, La Ilustración, La Tomasa, El Globo, La Velada, El Siglo, Blanco y Negro, El Gato Negro o Madrid Cómico.
El 1882 reúne en un libro, Cuentos vivos, las tres primeras historietas más o menos largas dibujadas y escritas por un autor a nivel español.
En 1885 se casó con la parisina, Laura Radénez, con quien no tuvo hijos. Un año más tarde abandonó la escritura a causa del agravamiento de una enfermedad que padecía desde hacía tiempo. El 1898 se recluyó con su esposa en una torre del pasaje Permanyer donde vivió dedicado a cuidar un jardín lleno de hortensias, hecho que le valió el título de “rey de las hortensias”.
En 1912 tuvo que abandonar el dibujo a causa de una afección a la vista. En 1914 se quedó casi ciego, lo que le obligó a dejar el dibujo y prácticamente la escritura, hasta que unos años más tarde, publicó canciones que le hicieron recuperar una gran popularidad
En 1920 muere su esposa Laura, a la que dedicó dos libros, y durante la madrugada del 19 de julio de 1936, recién iniciada la guerra civil, fallece él, siendo enterrado en el cementerio de Montjuic.
Fue investido con el título de maestro en gayo saber en 1908 al ganar tres premios ordinarios de los Juegos Florales, condecorado con la Croix de la Legión d'Honneur del gobierno francés por su actuación a favor de los aliados (1920) y con la Medalla d'Or de la ciudad de Barcelona (1935).
Apel.les concebía el libro como objeto de arte global, que le permitía escribir poemas, ilustrar los mismos, poner música, cuidar la calidad del papel, del color de la cubierta, de la distribución de la página, de las filigranas, de las orlas, de las letras, y del diseño de la encuadernación del libro. Ilustró gran cantidad de libros entre los que destacan Vobiscum, con ilustraciones de espíritu medieval propias de los incunables , y Liliana donde la técnica realista se sirve de la fantasía. Por estos dos libros se considera precursor de los modernistas e impulsor del diseño editorial, reivindicando la categoría artística de la figura poco considerada socialmente del dibujante. Sin duda, la obra gráfica de Mestres es una referencia obligada para conocer los orígenes del cómic español.

viernes, 11 de febrero de 2011

De cómo germina el amor


Empezando con cierto cansancio las pequeñas vacaciones que nos regala el calendario escolar (Lunes, 14 de febrero: festivo…, pormenores de las fiestas locales), de las que no me quejo –aviso-, he decidido solidarizarme con los amantes y amados, y dedicarles (¡A veces el amor ajeno es tan satisfactorio…! Se lo dice un soltero… -Suspiro-) unos versos en forma de lección de biología, mi especialidad didáctica.

Planté una mata de amor
en el fondo de mi vida.
La semilla fue brotando.
Primero echó raíz,
de la raíz nació en brote,
del brote nació la yema,
de la yema nació el tallo,
del tallo nació la hoja,
de la hoja nació la flor
y de la flor nació el fruto.

Y el fruto, que estaba verde,
después se puso maduro.
Y con él yo hice un dulce,
que te di para probar,
que te di para querer,
que te di para gustar.

Ricardo Azevedo.
Lección de biología.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (V): Carl Larsson







Aunque Carl Larsson (Estocolmo, 1853- Falun, 1919) fue un pintor y diseñador de interiores sueco, ha pasado a la historia como uno de los grandes ilustradores de libros para niños.
Contrariamente a lo que se podría esperar de un artista de aquella época, la infancia de Larsson estuvo rodeada de pobreza y miseria. Sus padres carecían de ingresos económicos y escolarizaron a Carl y a su único hermano, Johan, en una escuela para pobres, la posterior escuela primaria de Ladugardsland. Cuando en 1866 contaba con trece años su profesor lo persuadió para solicitar una plaza en la Principskolan, el departamento preparatorio de la Academia de Arte de Estocolmo que finalmente obtuvo. Durante ese curso obtuvo hasta 12 medallas por su calidad como dibujante, pese a lo apocado que se sentía entre los demás estudiantes, generalmente de clases sociales superiores. Gracias a estos reconocimientos pudo optar a un curso en el departamento de dibujo antiguo donde, más seguro de sí mismo, logró destacar entre los círculos estudiantiles. En 1871, simultaneando sus estudios en la Academia, trabaja en el estudio fotográfico de los hermanos Roesler y como dibujante en la revista humorística Kasper.
Una vez terminados sus estudios en la Academia, Larsson trabaja duramente realizando numerosas ilustraciones para libros, revistas y periódicos, buscando su lugar entre el panorama artístico de la época, llegando incluso a instalarse en París en 1877, ciudad en la que, sumido en la pobreza, se dará cuenta de su fracaso e incluso pensará en el suicidio.
Sin embargo, dos años después, al trasladarse a Grez, una colonia de artistas escandinavos a las afueras de Paris, cambia su suerte al conocer a la que será su musa y gran apoyo moral para el resto de su vida, la también artista Karin Bergöö. Llegado a este punto y abandonando la pintura al óleo a favor del arte menor de la acuarela cuando comienza a recibir encargos y pintar algunas de sus mejores obras. Además, realiza varios viajes a Suecia, Italia y Londres que ayudan a conformar su talante artístico.
La familia Larsson se establece en 1888 en una propiedad que el padre de Karin posee, Lilla Hyttnäs, en Sundborn, en la cual reflejó la felicidad familiar y la prosperidad tomando como modelo a su esposa y sus siete hijos, premio a una infancia y adolescencia empobrecidas.
Entre sus obras, verdaderos éxitos de ventas en toda Europa, destacan Una casa (1890), Larssons (1902), La mujer sueca en las diferentes épocas (1907), Una casa al sol (1909), Hacia el lado del sol (1910) e Hijos de otra gente (1912), que se podrían calificar como álbumes ilustrados modernos, asi como ilustraciones para obras de otros autores como Schiller, Anna Maria Lenngren, Strindberg o Viktor Rydberg.
En el estilo de Larsson, enmarcado entre el realismo costumbrista y el modernismo, destaca la ternura y proximidad que evocan sus estampas, no sólo por la omnipresente institución familiar, sino por la importancia que adquiere la figura del niño, como en el caso de Kate Greenaway, lo que les hace valedores de una credibilidad frente al lector infantil: el niño se identifica con el niño y por tanto se acerca a él. De hecho, tanta es la caracterización de los niños en la obra de Larsson que son considerados como personajes con identidad propia. Por otro lado sus imágenes también persiguen proteger al menor del mundo, digamos que envolverlo en un cuento de hadas real y próximo.
En cuanto al estilo decir que, en la obra de Larsson, el dominio de la acuarela es evidente, tanto que la luz envuelve toda la atmosfera, y, como Hackham, dota a las escenas de cierto dinamismo.

viernes, 4 de febrero de 2011

De palabras



En días como hoy, en los que tengo que expresarme utilizando la tinta y el papel para que otros den fe de mis conocimientos, desearía que no nunca se hubiese descubierto la palabra. Más si cabe cuando la asignatura a examinar está repleta de palabras liosas, incomprensibles y paradójicas. ¡Menos mal que no hay demasiadas palabras compuestas! De esas como bicicleta, ferrocarril o aeroplano...

La bici sigue la cleta
por una ave siempre nida
y una trom suena su peta…
¡Qué canción tan perseguida!

El ferro sigue el carril
por el alti casi plano,
como el pere sigue al jil
y el otoño a su verano.

Detrás del hori va el zonte,
detrás del ele va el fante,
corren juntos por el monte
y a veces más adelante.

Allá se va el corazón
en aero plano plano
y con él se va la canción
escrita en caste muy llano.

Eugenio Montejo.
La bicicleta.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (IV): Kate Greenaway







La inglesa Catherine Greenaway más conocida por Kate Greenaway (1846-1901) se considera la primera ilustradora (en femenino) de libros infantiles, además de cromos y calendarios.
Hija de John Greenaway, dibujante y grabador (de casta le viene al galgo) y Catherine Elizabeth Jones, costurera y comerciante, Kate se formó artísticamente a partir de loas 12 años en la Escuela de Arte Finsbury, donde permaneció hasta los 18. Más tarde acudiría a la Escuela Central en Kensington (Londres), pero por aquella época a las mujeres no se les permitía realizar dibujos de desnudos, por lo que acabó yendo a la Escuela de Arte Slade, donde sí ofrecían una misma educación a ambos sexos. Además, por las tardes acudiría a la Escuela de Arte Heatherley.
Al terminar sus estudios en 1868 comenzó a exhibir sus acuarelas en la Galería Dudley (Londres) que llegaron a venderse por 54 libras inglesas. Además, durante ese mismo año, comenzó a diseñar postales de felicitación para Marcus Ward o editores como Goodall, que más tarde se publicarían en numerosos calendarios y libros ilustrados. Señalar que estas estampas no comienzan a registrarse bajo su nombre hasta el año 1879, año en el que se publica su primer libro, Bajo la ventana.
Bajo la ventana es una colección de sencillos e idílicos versos sobre y para niños editado por Edmund Evans utilizando un proceso ideado por él mismo para realizar xilografías en color. Se convirtió en un éxito de ventas de la época, vendiendo rápidamente las 20.000 copias iniciales y obligando a la editorial Routledge a realizar una nueva reimpresión.
Otras de sus obras son El jardín de las caléndulas, El flautista de Hamelín, El libro de los juegos y El libro de los cumpleaños. Señalar que sus dibujos se usaron para decorar otros objetos como azulejos y porcelana.
Tras una vida marcada por la dedicación a su trabajo, repartido entre Frognall (Londres) y Rolleston, Greenaway murió de cáncer a la edad de 55 años.
Respecto a su obra, tachada con frecuencia de ñoña y cursi, podríamos hacer una valoración muy positiva ya que, en contraste con la de sus “rivales” y compañeros Walter Crane y Randolph Caldecott, supo conectar excelentemente con el público –sobre todo femenino-, aspecto que reflejan las ventas de sus creaciones. También se podría decir que establece un punto de partida en la ilustración inglesa posterior, una corriente que bebe de líneas sencillas y tonalidades suaves basadas en la aguada y el pastel. En lo que se refiere al apartado de curiosidades decir que a) es la primera en incluir desnudos integrales en sus ilustraciones, lo que ciertamente tiene mérito dado el ambiente opresivo de la época, b) la ropa que vestían los niños de sus dibujos fueron inspiradas, en parte, por la ropa que se vendía en la mercería que regentaba su madre y, en parte, por la obra del pintor británico John Hoppner, y, por último, c) inspiró el movimiento “The souls”, un grupo de madres de pensamiento liberal y próximas a los círculos artísticos que vistieron a sus hijas durante las décadas de 1880 y 1890 con las vestimentas de los personajes de sus obras.
Para lijeros y otros seres afines decir que la medalla Kate Greenaway es uno de los premios más importantes en el apartado de ilustración infantil, establecido en su honor en el año 1955 y que se concede anualmente por el Chartered Institute of Library and Information Professionals, el colegio profesional que representa a los bibliotecarios y otros profesionales de la documentación en Reino Unido, a un ilustrador de libros infantiles.

lunes, 31 de enero de 2011

Literatura, libros y pornografía


Además de un hecho demostrable, para establecer una teoría necesitamos establecer un consenso, cosa demasiado difícil en los tiempos que corren, ya que sobre este suelo pisamos algunos que nos dedicamos a joder la marrana todo el santo día. No sé si dicha particularidad será buena o mala, pero el caso es que disfruto mucho apoltronándome en esta postura tan mía.
Poner en duda las normas y paradigmas establecidos es un buen ejercicio crítico, pero a un mismo tiempo no deja avanzar al pensamiento de cualquier materia. Ea, el revisionismo es así, y para demostrarlo me voy a marcar una disertación sobre el libro de conocimientos, que da mucho juego…
Como bien dice el nombre de este blog, dedico los días a reseñar obras de literatura infantil y juvenil, LIJ, concepto que necesita una definición… Acudo al diccionario de la Real Academia y leo: “Arte que emplea como medio de expresión a una lengua”. A lo que añado “realizado por y/o para el público infantil y/o juvenil” para hacer más completo el acercamiento. Ahora bien: ¿se considera literatura a cualquier libro?... Académicamente, no. Un libro no es un concepto abstracto, es un objeto (no especifiquemos el material porque si he de decidirme entre el papiro, el papel, el pergamino o el silicio, puedo volverme majareta) que contiene información codificada en un lenguaje –lingüístico, gráfico o numérico, por ejemplo-. Tanto academicismo por mi parte no quiere decir que, como el resto de los mortales, no relacione al libro con la literatura: siempre existirá tal comunión -por los siglos de los siglos, amén-, pero sí he de notar que esa literatura “sensu stricto” se ha quedado muy obsoleta (¡bibliotecarios del mundo, no os rasguéis las vestiduras… que hace frío!) a la hora de incluir libros como los que aquí se reseñan, es decir, volúmenes llenos de imágenes que también hablan, que acompañan a la letra impresa, que ayudan a la comprensión y que cuentan la misma u otra realidad.
El caso más peliagudo son los llamados libros de conocimientos, obras que aúnan el formato literario con el aprendizaje, libros de texto con formato divertido -pop-up, juegos o ilustraciones- que pretenden enseñar un porrón de conceptos. He aquí la polémica: ¿puede integrarse cualquier libro en la categoría de literatura infantil y juvenil?
Y mientras discurren, les dejo con un libro de conocimientos sobre la vida cotidiana para primeros lectores que me ha encantado, Mis pequeños tesoros de Édouard Manceau (editorial SM), y un pensamiento: ¿La aceptación del público y el éxito de ventas podrían bastar para integrar a la pornografía en el cine canónico?

viernes, 28 de enero de 2011

Frío


Hace unos días se me ocurrió pensar que habíamos dejado a un lado las gélidas temperaturas y los meteoros invernales, pero la atmósfera, con muy buen criterio, se ha encargado de recordarme que todavía queda un buen trecho de hielo y frío, por lo que, con este tiempo propio de pingüinos y otros seres de bajas latitudes, me despido hasta el próximo lunes. ¡Disfruten del fin de semana! (N.B.: aunque sea en el interior de un iglú…).

Si viera pingüinos
usando blue jeans
quedaría asombrado.
Parece gracioso
y un poco pomposo
que sólo usen frac.
Pero allá esta ropa
tiene su valor:
con frío riguroso
es muy apropiado
trajearse a rigor.

Marina Colasanti.
El pingüino.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.
Imagen de este post: Norman Lindsay (ya hablaré en otra ocasión de este hombre).

miércoles, 26 de enero de 2011

Grandes figuras de la ilustración LIJ (III): Arthur Rackham


Seguramente todos ustedes, grandes aficionados a los libros para niños han leído algún libro ilustrado por el señor Rackham, un dibujante e ilustrador inglés que vivió entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX (1867–1939). Londinense y perteneciente a una familia hipernumerosa -hasta 12 hermanos-, comenzó a trabajar como administrativo mientras estudiaba en la Escuela de Arte Lambeth, para más tarde colaborar como reportero e ilustrador con el diario The Westminster Budget, donde comenzó a publicar sus primeras obras (1883), cosa que no dejó de hacer hasta el momento de su muerte por cáncer en Limpsfield (Surrey).


Aunque en sus comienzos el ilustrador realizaría trabajos menores en los que reutilizaría ilustraciones que había hecho anteriormente, podemos considerar The Dolly Dialogues de Anthony Hope (1894) y The Zankiwank and The Bletherwitch (1986) 
como las primeras que ilustraría formalmente. 
Durante toda esa década, además de colaborar con revistas para niños Little Folks y Cassell's Magazine, colabora ilustrando libros como In the Evening of His Days. A Study of Mr Gladstone in Retirement, Bracebridge Hall de Washington Irving, The Money-Spinner and other Character Notes Captain Castle. A Tale of the China Seas. 



Es en 1898 cuando llega The Ingoldsby Legends, un libro con mucho éxito que sería revisado en 1907, y que le prepararía para una de sus obras maestras, el volumen de los Cuentos de los hermanos Grimm (1900). Inaugura así un nuevo siglo que vendría con un buen pulñado de sus obras más conocidas entre las que se cuentan Rip van Winkle (1905), Peter Pan en los jardines de Kensington (1906) y Alicia en el país de las maravillas (1907) -obra de la que proceden muchas imágenes que acompañan a este post-, El sueño de una noche de verano (1908), Undine y Los viajes de Gulliver (ambos en 1909), The Rhinegold and the Valkyrie (191o) Siegfried and The Twilight of the Gods (1911), Fábulas de Esopo (1912), el clásico de las "nursery rhymes" Mother Goose (1913), los relatos de Edgar Allan Poe y El viento en los sauces (1940, edición póstuma).




En su vida personal no hay demasiados hechos que destacar pues era una persona dedicada a su profesión y sus quehaceres familiares desde que contrajo matrimonio en 1903 con Edyth Starkie, con quien tuvo una hija, Barbara, en 1908.
En el terreno profesional cabe señalar que Rackham ganó innumerables premios y reconocimientos como la medalla de oro en la Exhibición Internacional de Milán en 1906 y otra en la Exposición Internacional de Barcelona en 1911, incluso en 1914, en el museo del Louvre (París) se expuso una antología de su obra. También fue miembro de la Royal Watercolour Society y en 1919 fue nombrado maestro de la Art Workers' Guild



Aunque sea evidente, hay que apuntar a que el trabajo de Rackham se encuadra dentro del arte victoriano, y bebe de los prerrafaelitas o autores como Charles Robinson, algo que se puede observar en sus temáticas rebosantes de naturaleza (fíjense en sus árboles), buen humor (ogros y trolls inspiran ternura) y sensualidad (fíjense en la anatomía femenina de sus hadas y ninfas).


A mi juicio hay que destacar tres características esenciales que lo hacen único. Por un lado tendríamos la línea, que, aparte de realista, confiere enorme movimiento a los personajes, dotándolos no sólo de fuerza, sino de vitalidad y energía. Por otro, el color. La aguada de Rackham no es débil ni sutil (como podrían considerarse las de Greenaway o Caldecott), sino explosiva, ello le permite imprimir carácter a sus obras. Esto junto a la composición estudiada de sus dibujos, tan cercanos al mundo del cómic (muchos estudiosos sobre el género ponen su mirada en él), las hacen más que adecuadas para el público adolescente. 




Si buscan donde contemplar las ilustraciones de este señor, les diré que pueden hacerlo en los Cuentos de Andersen, los Cuentos de Grimm y El libro de hadas, todos editados por Juventud, así como en las Fábulas de Esopo recién publicadas por Reino de Cordelia. ¡Que lo disfruten como se merece!