lunes, 5 de enero de 2026

La vida o ese mar agitado


El mar, la mar. Una masa de agua que ronda los 1380 millones de kilómetros cúbicos rodea a las tierras emergidas y nosotros, como seres insignificantes que somos, la contemplamos embobados. Producto de la desgasificación de la Tierra primitiva y su posterior condensación, no podemos imaginar nuestro planeta sin el océano. Tanto es así, que es su color el que le da nombre. Azul. Azul ultramar. Un color que se debe a que el agua absorbe el color rojo del espectro cromático y refleja este otro.
A pesar de tener unas condiciones muy estables (sus oscilaciones térmicas son muchísimo menores que en la atmósfera), es el gran desconocido para el ser humano. Será porque no tenemos branquias para respirar el oxígeno disuelto en sus aguas. Prueba de ello es que, a día de hoy, solo se conoce con detalle un 5% del fondo marino y nos quedan por descubrir el 85% de las especies que lo habitan. Ni Kraken ni Leviatán. Protoctistas, peces antiguos o invertebrados sorprendentes se esconden en su oscuridad.


Hasta diez kilómetros de profundidad. No es de extrañar que algunos le tengan miedo. Inmenso y bravo. No hay quien pueda con él. Por eso le ponen nombre de dios. Poseidón, Neptuno o Marduk. Habitado por sirenas y tritones, por atlantes y nereidas. Palacios de espuma y coral. Eterna morada submarina.
Y si no les gusta bucear, siempre pueden disfrutar de la superficie. En primavera, verano, otoño e invierno. Acercarse a sus costas siempre es un plan inmejorable en cualquier época del año. Para pasear, contemplar las puestas de sol o hacer deporte. Es uno de nuestros espacios de recreo favoritos. Sobre todo de los niños. Construyen castillos de arena, recogen conchas, capturan pececillos y chapotean sorprendidos, mientras lo contemplan en secreto.


Eso debió pensar Joanna Concejo mientras hilvanaba M como el mar. Publicado por la editorial canaria Diego Pun, esta suerte de libro intimista, nos relata las vivencias de M., un niño de ojos azules que se detiene reflexivo en la orilla. Crece y piensa. Ya no es un crío, aunque recuerde ese dinosaurio naranja que un día enterró cerca de allí. Quiere tomar decisiones, quiere hacer lo que le plazca. Como el mar en su vaivén. Al tiempo, se pregunta. ¿Hay alguien del otro lado? ¿Alguien como él? ¿Y cómo está allí? ¿También le dicen que es pequeño? ¿Se muerde las uñas? ¿Lo quiere su madre?


La autora polaca afincada en París combina dos formatos para explorar la última infancia. A caballo entre el diario personal y el álbum de fotos, despliega una serie de imágenes que, a modo de vivencias nos hablan de las diferentes perspectivas que se agolpan en ese estado transitorio de la primera pubertad. Juegos y divertimentos, ideas y fantasías, miedos y deseos pasados y futuros. Todo se articula en una amalgama de sensaciones que rodean al protagonista que se debate entre el enfado y la satisfacción. ¿Cómo puedes estar tan triste con un sol como éste? ¿Y tan feliz al mismo tiempo? Se pregunta mientras la niñez se escapa.


Páginas desplegables, reproducciones de fotografías (esta vez ha elegido un buen puñado de las que hace su marido durante las vacaciones familiares), paisajes evocadores, largas secuencias de imágenes, texto limitado a unas pocas páginas, estilo directo, metáforas visuales o un lenguaje muy cinematográfico (¿Se han fijado dónde está la portadilla? ¿Se han fijado quién está en la página izquierda?). Un amplio abanico de recursos narrativos que, desde esa lente contemplativa a la que nos tiene acostumbrados, ahondan en sensaciones encontradas que nos plantean las aristas de lo humano.


Y así, yendo y viniendo como las olas, Joanna Concejo nos invita a reflejarnos en ese niño cuyo nombre desconocemos, a especular sobre sus sensaciones basándonos en nuestra propia experiencia, a explorar el mundo que dejamos desde la atalaya que dibuja el tiempo. En definitiva, a sumergirnos en ese océano que es la vida. 

viernes, 2 de enero de 2026

Un año lleno de posibilidades


El comienzo del año siempre se carga de muchas sensaciones. Unas veces brilla la esperanza y otras nos aferramos la nostalgia. El miedo se cuela por las rendijas y la incertidumbre pesa en ciertos momentos. Ilusionados, reflexivos, contradictorios o cercanos. Mil y una sensaciones tapizan el camino y nosotros seguimos hacia delante (o no...).
Se abre una puerta. Espacio y tiempo que ocupar. Montones de opciones que nos invitan a lo posible desde lo imposible. Es lo que tiene el mundo. Deambular e imaginar. Dejarnos llevar sin mucho tino. Así descubrimos los que se esconde en las hojas del bosque, en la caricia de un erizo y en las noches que llenan los cuentos (¿o es al revés?).
Palabra a palabra, letra a letra, exploramos las posibilidades de lo venidero. Un sinfín de conjeturas y divertimentos que nos devuelven al pasado y nos transportan a los meses futuros. Y si no saben a qué me refiero, les invito a abrir las páginas de este tablero que, a modo de abecedario ilustrado y juego geométrico, deja escapar veintisiete historias mínimas pero muy inspiradoras. Léanlo y después me cuentan los relatos que les habitarán este año.


Nn

Leer un cuento, apagar la luz y llenar de noche cada rincón de la casa.


Qq

Hay palabras que, al leerlas, abren las alas y sobrevuelan los verdes de Mesoamérica sin advertir las largas y absurdas líneas de las fronteras.


Rr

Los animales se asustan, los pájaros se escapan volando. El rábano ya no se alimenta de agua, se ha vuelto carnívoro.

Joan Rioné.
En: Tablero natural de la A a la Z.
Ilustraciones de Paul Farrell.
2025. Barcelona: Yekibud.

martes, 30 de diciembre de 2025

Los mejores álbumes ilustrados infantiles del 2025 / 2025 Best Children's Picture Books in Spain


Hoy es 30 de diciembre de 2025 y toca echar la vista atrás. No voy a decir que ha sido un año malo, pero sí diferente. He desconectado mucho de las tristezas personales, he abierto nuevos caminos que transitar y he intentado hacer realidad algunos deseos. También hay miserias, pero prefiero alejarlas a rebozarme en ellas. Deseando que el 2026 nos traiga muchas cosas buenas, termino este 2025 con mi listado de los mejores libros infantiles, una selección que me da muchos quebraderos de cabeza, pero que sigo manteniendo para que sirva de faro a muchos monstruos. Antes de empezar y como siempre, les recuerdo mis criterios de selección, algo que siempre ayuda a entender las razones de presencia/ausencia. A saber:
Today is December 30th and it's time to look back. I won't say it has been a bad year, but it has been different. I've largely disconnected from personal sorrows, opened new paths to explore and tried to make some dreams come true. There have been hardships too, but I prefer to distance myself from them rather than suffer them. While I really hope good news for 2026, here you are my "2025 Best Picturebooks". A hard decission because of two reasons: the verb “to choose” and the big amount of picture books that are out of it.
Once again, I remind you my own criteria to elaborate this list:

- Seleccionar obras editadas por primera vez en castellano durante el 2025 (Este año, por sexto año consecutivo, he decidido abrir un hueco final para las re-ediciones y nuevas ediciones de obras ya publicadas en nuestro país).
- Select works published for the first time in Spain during 2025 (I include a little space for reissues at the end).

- Seleccionar obras con aceptación entre el público infantil (¿De qué me sirve darles opciones que no les van a gustar a sus hijos, sobrinos o nietos…? ¿Álbumes dirigidos a un público adulto? ¿Mensajes y discursos a los que un niño no tiene acceso? Creo firmemente en las ilustraciones de calidad, en las historias hermosas, con mucho humor, poéticas, juguetonas, bien editadas… ¡Hay que ser práctico!).
- Select works with acceptance among children (I prefer giving you options that are going to like children, nephews or grandchildren -not to parents, aunts or grandparents, obviously...- I firmly believe in great illustrations, beautiful stories, humorous, meaningful and successful ones... Let’s be practical!).

- Que el listado no supere los 30 títulos (este año 26), que ya son…- (debe ser variado, pero no una amalgama en la que te vuelvas a perder).
- The list will not exceed 30 titles (It must be diverse, but not a huge mess in which you ever lose).

- Dividirlas en dos grandes categorías: “Primeros lectores” y “Lectores competentes” (ver AQUÍ el porqué).
- Divide all titles into two categories: "First Readers" and "Competent Readers" (Why? see HERE).

- Combinar títulos patrios con otros foráneos. Este año, la presencia es similar a la del año pasado. ¡Qué alegría!
- Combine Spanish authors with foreign ones. This year the percentage is more or less the same... A piece of joy! 

- Incluir obras cuyas ilustraciones tengan un componente artístico-estético sobresaliente o cuya edición las haga destacar entre las demás (no olvidemos el valor intrínseco de la imagen, el formato y otros aparejos del objeto libro).
- Include works whose illustrations have an outstanding artistic or aesthetic component (Don’t forget the intrinsic value of the image!)

- Incluir títulos de poesía (¡la poesía al poder!), preferentemente originales en castellano.
- Include at least one Spanish poetry work. Long live Poetry!

- No he incluido títulos de las selecciones de formato. Ni boardbooks ni álbumes de no ficción, ni cómics. Y mira que hay autores excelentes (Katsumi Komagata, Marcos Farina, Byron Barton o Jon Klassen), pero si quieren consultarlos visiten estas selecciones AQUÍ y AQUÍ (informativos) y AQUÍ y AQUÍ (libros de cartón).
- Although I have included some informative picture books (non fiction) I made a selection of these before. You can see  HERE and HERE informative ones, and HERE and HERE , toddler books.

- En lo que a teatro se refiere, desisto y les invito a leer este pequeño panorama sobre teatro infantil y juvenil que publiqué hace unas semanas.
- Finally, I've decided to put children's theatre aside. Anyway, you can check all the Spanish production HERE.

Y así llegamos hasta los, para mí, mejores álbumes para niños del 2025 que, a excepción de uno (¿Por qué será?) están todos reseñados en este espacio, enlazan con su respectiva reseña y están enumerados por orden de complejidad creciente (textual y/o gráfica). Si se quedan con ganas de más selecciones de este tipo, les recomiendo que le den a ESTE ENLACE y echen un vistazo a las de años anteriores. Tampoco se olviden de echarle un ojo a nuestra cuenta de Instagram. ¡Disfrútenlos!
So here you are the best children's books of 2025 in Spain listed in order of increasing complexity (more or less). You can also see a lot of them in my profile in Instagram and all the previous selections HERE. Enjoy them!


PRIMEROS LECTORES / FIRST READERS












































LECTORES COMPETENTES / COMPETENT READERS






















REEDICIONES





Maurice Sendak. Minibiblioteca. Kalandraka.



lunes, 29 de diciembre de 2025

Sobre la inspiración


Tengo muy abandonados los pinceles. Aunque hice un amago de recuperarlos durante la pandemia, no me han acompañado mucho durante todo este tiempo. Si acaso, unos cuantos apuntes a lápiz sobre anatomía humana que voy guardando en un cuaderno plateado. Meras distracciones para no perder el hábito, pero nada que pergeñe una obra pictórica con cierta enjundia.
Quizá el comienzo del nuevo año sea un momento ideal para retomar esta afición que me ha acompañado desde bien pequeño, pues si bien es cierto que el artista nace, también se hace. Por mucho talento que uno tenga, el trabajo diario es imprescindible a la hora de cultivar un arte. Rembrandt, Rostropovich, Quevedo o Nureyev. Todos vinieron al mundo con una predisposición natural hacia una disciplina artística, pero la constancia, una formación de calidad y variada, la práctica deliberada, la experiencia, la experimentación y la autocrítica los auparon como grandes artistas.


Sin embargo y a mi juicio, lo verdaderamente difícil es la búsqueda de un estilo propio, un sello personal que te caracterice entre esa amalgama un tanto incierta en lo que se ha convertido el arte. Y es que las musas no nos visitan a todos por igual. Hay personas con un poder creativo extraordinario, mientras que otras necesitamos de esa inspiración un tanto divina que nos abre el camino hacia la certidumbre artística. En mi caso, a veces es chispeante, otras reveladora y las más de las veces tortuosa.
Quizá ahí reside el verdadero don, esa especie de magia que envuelve al artista en un mundo tan particular como universal, tan evidente como desconocido, tan imperfecto como sublime. Una combinación extraña que articula un discurso que se desliza entre quienes lo disfrutan y que reverbera en ellos ecos propios y ajenos.


Es aquí cuando aparece Pequeña y grande, el libro con el que Arianna Squilloni y Raquel Catalina ganaron la última edición del Premio Internacional Compostela para álbumes ilustrados que convoca la editorial Kalandraka en colaboración con el ayuntamiento de Santiago de Compostela.


El álbum cuenta la historia de Natalia, una mujer que vive en una casita a las afueras del pueblo. Como la casa se le queda pequeña, decide irse a la ciudad, donde crece un poco más y de hacer muchas cosas, entre ellas convertirse en artista. Pero un día, la ciudad empieza a ser demasiado grande y regresa a su casita. Ella sigue menguando hasta hacerse minúscula, tanto que un día, creyendo que la casa está deshabitada, aparece un vagabundo…



En este cuento de hadas contemporáneo, además de recoger elementos fantásticos que tienen que ver con el tamaño, también se contraponen el mundo urbano y el mundo rural, una dualidad tan diferente como necesaria en la que se balancea un discurso conciliador que queda muy patente en la dedicatoria de la Squilloni.
Por otro lado, se vislumbra un alegato a la experiencia, la de sus dos protagonistas. Una cultivada, otra más mundana, pero igual de válidas. Tanto Natalia como el desamparado sin nombre (un detalle muy sutil gracias al que todos los lectores podemos vernos reflejados) abordan su realidad a través de la pintura, un arte casi expiatorio que me ha recordado a novelas para adultos como El verano que mi madre tuvo los ojos verdes.


Según nos contó Arianna en su reciente visita a Albacete, Natalia está inspirada en la figura de una tía abuela suya, una señora minúscula con una vitalidad excepcional. ¿Acaso no les recuerda a las brujas? ¿Quién si no iba a vivir en el bosque, apartada de la civilización? Por su estatura, también podría ser uno de los duendecillos que ayudaron al zapatero durante la noche…


Colores vibrantes frente a dibujos en grafito, diferentes tipos de planos, imágenes secuenciales, perspectivas cinematográficas, juegos de luces y detalles muy caseros son algunos de los recursos narrativos que Raquel Catalina recoge en este trabajo tan delicado como inspirador.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Las huellas de la guerra


Hoy es el último viernes del 2025 y aprovechando esa mirada navideña que nos permite ponernos en el lugar del otro y participar de lo humano, quería hacerles llegar un libro hermoso que habla de las consecuencias de la guerra desde una perspectiva muy diferente a la que solemos encontrar. Y es que La espera, un foto-álbum de Arthur Binard y Tadashi Okakura (Kalandraka), aborda las historias de una serie de personas que fallecieron a consecuencia de la bomba nuclear lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.
Una tetera, un reloj, unas gafas, una dentadura postiza o incluso una sombra (sí, como otras radiaciones electromagnéticas, las nucleares producen este fenómeno) son algunos de los catorce objetos que, descansando sobre un pedestal de la llamada “piedra de parlamento”, nos cuentan las historias de sus dueños.


Si bien es cierto que el cine o la televisión nos muestran campos de batalla silenciosos y caóticos, hasta ahora no me había planteado que, detrás de ese vacío humano hay toda una serie de vestigios que, entre la metralla, dan buena cuenta de las vidas que se detuvieron y, en el peor de los casos, que también se perdieron. Los autores extraen de esa amalgama incierta huellas que personalizan la memoria y la vuelven nítida. Más todavía tratándose de una colección de fotografías que, balanceándose entre lo poético y lo documental, nos acercan a la realidad compleja de lo bélico.


Para despedirme, pues poco se puede decir de la deleznable y triste guerra, he elegido el diario de Sadako Kataoka, una chica de 15 años que viajaba en tren desde Yasumura hasta el distrito de Minami y cuyo cuerpo fue encontrado a setecientos metros de la zona cero.

Es secreto,
        secreto…

Yo esperaba con ilusión los distintos secretos.

Una niña llamada Sadako se mudó a Hiroshima
y una amiga decidió que yo podría ser un bonito regalo.
Pasé a ser el diario de Sadako, y ella pensaba escribir
en mis páginas secretos que nadie más sabría.
Poco después llegó el 6 de agosto.

        Aquella mañana, lo que se descubrió
        fue ¡PIKAAAA!, el gran fulgor:
        el mayor secreto que había ocultado
        el ejército de los EE.UU.
        incluso ante sus ciudadanos.

Ese secreto fue el que mató a Sadako,
y yo estoy ahora a la espera de encontrar
la forma de revelárselo a todo el mundo.

jueves, 25 de diciembre de 2025

Feliz Navidad (o como sea)


Si bien es cierto que la Navidad propicia un espacio esperanzador para el ser humano, también lo es que cada vez se ahoga más en su propio mensaje. Y no es que yo menosprecie los valores de solidaridad y fraternidad que defiende esta época del año, sino que empiezo a observar cómo crece una extraña impostura que da buena cuenta de las patologías que preñan a esta sociedad enferma.
Y ustedes dirán que estoy loco. Y yo seguiré rumiando La cinta blanca de Haneke mientras escucho los villancicos a modo de mantra inquietante. Y no es para menos, pues la dicha que cabría esperar de este tiempo, se ha transformado en un espectáculo grotesco y quimérico donde la supuesta pureza se torna despreciable.


La Navidad se transforma en tortuosa, doliente y vil. Y si no me creen, fíjense en todos los que huyen de ella. La Navidad está ahí, pero muchos no saben gestionarla. La Navidad es imposible en un mundo veloz, en un momento lleno de dobleces, de carencias humanas y desperdicios ingobernables. Sin principios no hay moral. Y sin moral, no hay Navidad que valga.
Y a menos que sepamos mirarnos, corremos el riesgo de ser fagocitados por la toxicidad que campa entre nosotros. Pues esa incoherencia que tanto hemos achacado a la religión, se ha multiplicado insana durante un nuevo milenio desprovisto de humanidad. Ya no sabemos quiénes somos ni quiénes son los demás. ¿Habrá marcha atrás?
Yo, lo único que puedo hacer es lanzarles un dardo con forma de libro. ¿Y yo qué puedo hacer? de José Camparini y Jesús Cisneros ha sido reeditado por OQO. Estaría bien aprovechar la coyuntura y leerlo en unas fechas que tanto inspiran.


En la cuarta planta de un edificio sin ascensor vive el señor Equis (Nota: he aquí un guiño a ti, a mí y a cualquiera). Todas las mañana lee las noticias del periódico con mucha atención y el cuerpo se le llena de preocupaciones. Es cuando empieza a asaltarle la pregunta que da título a este libro: ¿Y yo qué puedo hacer? De repente, la dice en voz alta y, como por arte de magia, empieza a obtener respuestas gracias a la vecina del tercero, la del primero o el anciano del parque. ¿Qué le dirán que haga?
Con un lenguaje sencillo e intimista, Camparini nos acerca una fábula cotidiana que defiende la vida en comunidad desde una perspectiva de proximidad. Gente que vive sola, vagabundos que deambulan por el barrio, inmigrantes sin trabajo, niños necesitados de atención. Pequeñas acciones con las que ayudar a los que están cerca también tienen su repercusión sobre los grandes problemas que llenan los medios de comunicación.


Mención aparte merecen los recursos narrativos de Jesús Cisneros para hacernos llegar la transformación de un protagonista que pasa de espacios cerrados, claustrofóbicos y vacíos a lugares abiertos, llenos de aire y vida, algo que se ve todavía más acentuado al enfrentar una realidad urbana a otra más agreste y natural. Composiciones que juegan con manchas y líneas, tipografías desorbitadas y metáforas visuales (¿Se han fijado en esa luna llena de titulares?) para lanzarnos un discurso que choca frontalmente con esa vis un tanto cainita que se respira en este país de prejuicios y envidias
Por último, si despliegan la camisa de este libro, encontrarán un magnífico teatro, en cuyo escenario podrán escanear un código QR que les llevará a la versión animada de este libro. Esta es una práctica muy habitual de esta editorial que ha adaptado muchos de sus libros gracias a la técnica del stop motion. Aunque ya incluí el enlace a su canal en mi monográfico sobre LIJ y cine de animación, se lo vuelvo a dejar AQUÍ para que disfruten y opinen sobre este desbordamiento visual tan interesante (Nota: solo hay unos pocos de libre acceso).
Feliz Navidad. O en su defecto, como quiera que sea.