viernes, 17 de octubre de 2008

África


A África

Estoy intentando meter en vereda a la grasa sobrante de mi abdomen, es decir, he comenzado la operación “sex-symbol”, que por otro lado no creáis que no cuesta… Y es que tanta cerveza, tanta tapa grasienta y tanto bar, no perdonan. La cuestión es el estilo de vida, que no nos deja vivir… A ver si llega de una vez la crisis económica (y es que no llega, créame: todas las tardes contemplo anonadado el bullir de los comercios y el tembleque que sufren las tarjetas de crédito) y nos deja bien escuálidos, que nos lo merecemos después de tanto derrochar en este capitalismo que nos engulle. Eso sí, todo vale mientras nos reduzca la ingesta calórica, porque muchos no estamos por la labor de pasar hambre… Y hablando de hambre: lo que es una verdadera desgracia son los millones de muertes por inanición que sufrirá Africa estos años, continente que, como siempre, pagará el pato para que muchos sigamos dándonos caprichos… Esto es de otra galaxia… Pero hasta el domingo, que televisan la versión cinematográfica de El jardinero fiel, novela de John Le Carré, aparquemos África… ¡Pero qué coño! Basta de aparcar lo que no queremos ver, lo que no queremos leer…Hoy, por mi parte, África será la protagonista de este espacio… Lástima que ningún niño pueda leer estas palabras, lástima que ninguno tenga Internet, tampoco un ordenador, que no sepa mi idioma, que no pueda comprar ninguno de los libros que sugiero día tras día, lástima… También es triste que un niño no sepa leer… pero pese a esto, lo más triste de todo es que no pueda vivir.
A esos niños, a los que mueren porque yo pueda escribir estas palabras, van dedicados los colores de África.

Obiols, Anna. 2002. Africa y los colores. Barcelona: Beascoa. Il. de Subi. Col. ISBN: 84-448-1649-8.
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