viernes, 19 de junio de 2009

Calores y sudores


Con esto del calor, los adolescentes, los pájaros, las libélulas y demás animales, además de estivales y sudorosos (¡qué barbaridad acabo de decir... que yo sepa sólo sudan los mamíferos...), se ponen la mar de cariñosos. Y como hace demasiado calor (hoy es un día horrible en la submeseta... ¡estaremos al borde de los 35 ºC!), me dejo de prolegómenos y les dedico este poema que bien vale una acalorada despedida. ¡Hasta la semana que viene, lectores y lectoras!

Sé que él me silba a mí sola.
Y su silbo suavecito
se suelta sobre el silencio,
a los saltitos.

Es una cinta de seda
el silbido que desgrana,
subiendo los escalones
de la semana.

Es una cinta de seda
que se ciñe a mi cintura.
Es caricia de sonidos
y de dulzura.

No me dice nada: silba.
El suyo es amor silbado.
(Por su silbo sale al sol
su corazón desatado)

Elsa Bornemann.
Poema del amor silbado.
En: Letras para armar poemas. Antología de poesía.
Selección de Ana Pelegrín
2000. Madrid: Alfaguara.

2 comentarios:

estrella polar dijo...

¡coño, que bonito! busco el libro inmediatamente. No se si voy a tener tanta vida para leer tanto. Besos abrasados desde Madrid.

kareche dijo...

Sí, qué linda la poesía de Elsa Bornemann...! El libro de los chicos enamorados es uno de los más hermosos que he leído.

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