lunes, 21 de febrero de 2011

MultiKulti




Los que trabajamos en el peliagudo mundo de la educación estamos más que hartos de ese invento denominado “multiculturalidad”... Que si “Indigestas jornadas gastronómicas bañadas en comino, jengibre y yerba mate”, que si “Hay que inscribirse en masa al curso de suahili que ha organizado el CPR”, o que “En este centro tan guay se puede entrar al aula con un sombrero mariachi, la gorra de los New York Yankees o una peluca al más puro estilo Celia Cruz”. Todo ello para ser más tolerantes, más aperturistas, más avanzados y más mejores.
Pero nos olvidamos de lo más importante: España.
En España nos encanta la lágrima fácil y la parranda a partes iguales, peculiaridad ésta de carácter mediterráneo. España también mama doble moral por un tubo, esa heredada del catolicismo. Si ponemos todo esto al servicio de la “multikulti” alemana, nos damos de bruces con ese coctel explosivo que reza “el cuscús catando y con el mazo dando”.
Está claro que la inmigración favorece que las sociedades se mezclen, enriquezcan y evolucionen (no somos más que un batido de circunstancias), sobre todo si todo ello se articula con naturalidad y respeto, nunca de manera forzada e inquisitiva, cosa que persiguen, no sólo las administraciones que dirigen el cotarro, sino toda una serie de trepas, léase editoriales de cualquier pelaje, que han visto en este asunto un filón para enriquecerse a manos llenas.
No son pocos los libros con títulos en la línea de “La vecina negra de Pablito” o “El corro de la patata de las mil razas”, lo difícil es encontrar publicaciones que, aparte de tratar el tema con cierta dignidad, tengan la suficiente calidad literaria como para recomendarlos en un lugar como este. Así que hoy dejo la LIJ patria a un lado y me decanto por otros títulos procedentes de esos EE. UU de Norteamérica que muchos odian porque sí.
Los libros de Rachel Isadora o The snowy day de Ezra Jack Keats son títulos ya clásicos dentro de la LIJ estadounidense que tratan de un modo elegante y responsable la variedad de razas y religiones que se pueden dar en la sociedad actual, cosa sobre la que esta nación nos lleva muchos años de adelanto.

1 comentario:

Noelia dijo...

Es posible, que mi comentario no tenga que ver nada con tú entrada. Como profesora de arte me ustaría recomendarte un libro: El libro negro de los colores...¡Una delicia visual!http://www.edicionestecolote.com/V14.htm

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