viernes, 8 de enero de 2016

Cuando el frío llega despacio


Estamos a día 8 de enero y aún no ha llegado todo el frío. Va apeteciendo hincarle el diente al gorrino pero no se curan los jamones, ni toman cuerpo los salchichones. ¿Y qué me dicen de las tiendas de ropa? A pesar de que han vendido algún abrigo, no se están haciendo de oro con las suculentas rebajas que nos están llegando... Los habrá encantados con este invierno veraniego, pero yo necesito gélidas temperaturas para mantener mi tejido adiposo a raya (tirita que tirita, del michelín me voy librando). Así que hagan procesiones o recen a los dioses nórdicos para que el mercurio baje más todavía y los pingüinos no tengan que marcharse de la Antártida..., ¡lo que llorarían!

El pingüino llora
lágrimas cuadradas.
Crash, crash...
Cubitos de hielo.

Lágrimas azules
del color del cielo,
que se van rompiendo
cuando caen al suelo.

Beatriz Oses
Qué difícil es llorar en el Polo Norte.
En: Lo que saben los erizos.
Ilustraciones de Miguel Ángel Díez.
2015. Faktoría K de Libros: Vigo.

2 comentarios:

biblioabrazo dijo...

Feliz año nuevo, Román. Ando yo también cogiendo calor con estos poemas de Beatriz. Continuamos con el hilo de la lectura. Un abrazo. Ana N

Román Belmonte dijo...

¡Feliz año, Ana! ¡Qué bien eso de que nos tapemos con la misma manta, con las mismas palabras!

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