martes, 12 de diciembre de 2017

Nieve, viento, frío y tirabuzones


Gracias a Ana -la última ciclogénesis explosiva, no la de Codorniu- ya se nota el frío. No es que tiritemos mucho, la verdad, pero el viento bien que jode por las noches. Bufa que te bufa no hay quien pegue ojo. Y si uno está baldao de tanto ir de aquí para allá, la cosa empeora con la falta de sueño, necesario no solo para el cutis sino también para cerebro y esqueleto... Ya sé que algunos andan cegados por esa luz chirriante que emite la última campaña publicitaria de Burguer King© (No me imagino a los repartidores de mi barrio soltando disertaciones sobre el nacionalsocialismo alemán o la poesía de Szymborska), pero un servidor prefiere fijarse en la climatología que, aunque insalvable, tiene mucho aquel. Y si no, díganselo a los cientos de españoles que se han quedado atrapados en los aeropuertos ingleses (A eso le llamo yo mala suerte... ¡Si al menos hubiera sido en un país donde no haya que andar con la tarjeta de crédito en la boca!).


No obstante les diré que ya era hora de que arreciase el invierno, que uno andaba lleno de cercos de sudor y harto de lucir chicha. Necesitábamos cubrirnos con bufandas, trencas y jerseys de cuello vuelto y así darle rienda suelta a la imaginación, que a veces mola más que quedarse petrificado ante las vergüenzas personales -o ajenas-.


También estaría bonito que nevase, aunque fuera para proporcionarnos la tan ansiada postal navideña (Instagram no tiene bastante con jerseys horteras de navidad, así que, ¡por favor, atmósfera, proporciónanos más madera con la que prenderles fuego!). Un momento, pensemos... ¡No! Creo que no es muy buena idea... Ya saben que el cuñado español es poco ducho a moverse con un palmo de nieve. Rompernos algún brazo, alguna pierna, la cadera, magullarnos, lo hacemos la mar de bien con un poco de hielo, pero que no nos den un par de patines o un trineo, que los vendemos en un segunda mano.


Y con mucho chiste -que hoy me he levantado con guasa para rato-, arribamos al último título de Suzy Lee publicado en castellano. Línea (Barbara Fiore Editora) es una de esas fantásticas creaciones a las que nos tiene acostumbrados la autora. Tomando en este caso el patinaje sobre hielo, nos introduce en un mundo de trazos y tirabuzones. En este libro sin palabras la ilustradora incluye una nueva forma de interacción en la que el libro sirve de puente entre ella y el lector, es por ello que tenemos dos niveles discursivos, por un lado el ficcional propiamente dicho y por otro el de un plano más real. Aunque el libro gira y gira, termina con un final muy coral, en el que el personaje logra una comunión excelente entre autor y lector. Recomendado de principio a fin.

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