miércoles, 14 de abril de 2010

Personajes y personas


Si algo bueno tiene la calle, es que provee al creador literario de todo tipo de personajes para las obras que hornea con tanto mimo. Desde seres mundanos hasta los de otra galaxia son bienvenidos en este repertorio sin límites de edad, sexo u oficio. Contemplen este surtido catálogo. Es gratuito y sin obligación de compra (¡estaría bonico!). Puede usted encontrar jueces venidos a menos por ganarse favores de unos a costa de la basura de otros, faranduleros con pose de eruditos, politicastros corruptos de pelo engominado que aspiran a usureros sin dignidad o ministras que quieren mudar la piel de la tradición oral a favor de intereses partidistas…
Pero otra cosa les digo: si yo me dedicara a esto de la narrativa, optaría por personajes más llamativos, que ando harto de tan copiosa realidad y me veo carente de esa suculencia que derrochan aquellos que se tambalean sobre los pasos de peatones mientras intentan esquivar lo raudo de los automóviles. Alguien como yo, como usted, no como ellos… Nosotros tenemos cosas más hermosas, más extrañas, más ladinas, más cínicas, más divertidas, más tortuosas, más grises y más tórridas que contar. ¿A que sí? Y mientras espero que a través de sus comentarios me cuenten asuntos algo inconfesables (y aquí viene lo difícil) relacionados con ustedes y los libros, les presento al personaje con el que Quentin Blake y la editorial Kalandraka pretenden hacernos sonreír estas tardes de tierra mojada… Lola. Conózcanla y ábranle la puerta de su risa, y si no encuentran el picaporte, búsquenlo en Los bolsillos de Lola, creo que es el lugar más indicado para encontrarlo…

5 comentarios:

Mónica dijo...

Gracias Román, voy a buscarlo, me he enamorado de este libro. Me lo voy a regalar. Feliz miércoles

monty dijo...

Ocupándome de la lectura de mis hijos encontré tu blog. Muy muy interesantes tus comentarios y una buena fuente blogosferica de literatura. Entraré a munudo si no te importa. Gracias!

miriabad dijo...

Inconfesables, no. Pero el otro día en el metro, saqué mi libro y me puse a leer. Estaba de pie, y sentados delante de mi había tres adolescentes. Al abrir el libro, uno de ellos le dijo a los otros: 'Hace un año mi tía me regaló un libro'. Y el otro le dijo: '¿y lo leiste?'. 'No', contestó el otro. Y el otro va y empieza a coñearle diciendo que cómo no lo ha leído... Me quedé alucinada. Se bajaron en la siguiente estación. Pero me quedé pensando en todos lo profes que intentáis sacar a los chavales de las garras de la estupidez. Esa que hemos agarrado todos alguna vez para pensar que no merece la pena salir de ella. Algunos salimos. Espero que muchos más salgan gracias a todos. Saluditos, Miriam

miriabad dijo...

Apunto el libro. Prefiero la imaginación, la realidad está bien. Me gusta leer libros muy reales. Pero me gusta mucho más disparar la imaginación. Me hace mucho más feliz.

Anónimo dijo...

Me encantan los libros imaginativos. Volver a sentirme como cuando era pequeña, tan viva cuando leía esas historias maravillosas que te llevan a un mundo donde todo es posible y donde no sabes lo que puede pasar, lleno de personajes sorprendentes y de situaciones simpáticas y originales. Gracias por el blog, es estupendo.

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