viernes, 20 de abril de 2018

Libros exquisitos que marcan un punto y aparte.



A veces te topas con libros tan hermosos que crees enloquecer. No sólo porque los versos son como el agua, clara a veces, otras calmada, quizás juguetona, o puede que templada. También te gusta como se mueven sus páginas tachonadas de la risa dulce, del viento ágil. Te fijas al mismo tiempo en el sol de su portada, en el día que en su guarda empieza y la tarde que se pone en la contraguarda. Y con todo y su música, crees volar como los pájaros que allá, en el infinito, puntean el mundo una y otra vez.

¿Qué es eso que llamamos
tan simplemente un punto?

Del universo entero
es un planeta,
un pequeño tornillo en
la bicicleta.

En la playa es un solo
grano de arena,
mar adentro es el lomo
de una ballena.

Muy de cerca, una hormiga
con su alimento,
lejos, un elefante
en movimiento.

Desde abajo ¿es un globo
que busca el cielo
o un avión que en el aire
remonta el vuelo?

A la mesa es un hoyo
en el salero,
calle abajo es un calvo
sin su sombrero.

En mi frente, está claro
es un lunar,
y es un signo en el verso
al terminar.

Felipe Munita.
Un punto.
En: Diez pájaros en mi ventana.
Ilustraciones de Raquel Echenique.
2017. Caracas: Ekaré.




1 comentario:

miriabad dijo...

¿Qué tiene la Belleza que nos arrebata y nos enamora? Muy bonito poema presagio de un dulce libro. Gracias, Román.

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