viernes, 28 de febrero de 2020

¿Y qué tipo de lector de LIJ eres tú? 12 años de blog



Señoras y señores, ¡hoy cumplo 12 años en la red! La docena, ni más ni menos. Nadie hubiera puesto la mano en el fuego por mí pero todavía sigo aquí dándoles la murga, reseñando lo que puedo (este año está siendo muy ajetreado y tengo poco tiempo) y hablando de lectura y libros infantiles.
Hay quien dice que los blogs hace tiempo que murieron. Yo no hago ni caso. Este sigue más vivo que nunca. No sé si gracias a las redes sociales o a mi verborrea caustica, pero el caso es que sigo poniendo ladrillos a esta casa de monstruos lectores por si acaso un día hay que buscar un refugio.
Sí. He organizado una exposición virtual, he hablado de política en la literatura infantil, de protagonistas con gafas, también de pelirrojos, de tipos de librerías, de la censura en los libros para niños, de la muerte en los libros infantiles, de filatelia y LIJ, de álbumes pop-up, de flip-books… He hablado de tantas cosas que cuando me he levantado esta mañana he dicho: “Román, ¿y cómo pijo vas a celebrar tú este doceavo aniversario?” Yo venga darle vueltas a la cabeza y nada, todo eran clichés muy manidos...
Aburrido, finalmente he cogido el “García Rollán” (uno de esos tochos de botánico venido a menos) para cotejar una especie, y se me ha encendido la bombilla. “Y si hicieras una clasificación de los tipos de lectores adultos de literatura infantil, ¿qué categorías incluirías?”
Me ha parecido una idea bastante chistosa esta de la taxonomía, más que nada porque mientras le daba a la manivela se me venían a la cabeza montones de seguidores, de amigos LIJeros y de conocidos que podían pertenecer a una u otra tipología.
De esta manera he llegado a completar doce (una por cada año de existencia) y aquí las tienen, para que se vean reflejados en ellas (yo me veo en muchas a la vez), para que disfruten y se echen unas risas a costa de ustedes mismos, de todos los monstruos que disfrutamos de la literatura infantil y juvenil, y sobre todo, para que me acompañen mientras soplo las velas de una tarta que merece ser compartida un año más.
¡Muchísimas gracias por seguir ahí!


 TIPOS DE LECTORES ADULTOS QUE LEEN
 LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

1. Lector por daño colateral. En esta primera categoría se incluyen a todas esas madres, padres, maestros y público en general que jamás se interesaron por los libros para niños hasta que un día tuvieron que acompañar a sus críos a la biblioteca o contarles un cuento gracias al empeño de la directora de turno y, sin saber cómo, quedaron envenenados por la literatura infantil. Son peligrosos, con tendencias adictivas y pueden mutar en el resto de tipologías aquí descritas. Con frecuencia sus hijos acaban aborreciendo los libros infantiles y se suelen avergonzar de ellos en público.

2. Lector ñoño. Se adscriben a ella todos aquellos lectores adultos que por una extraña razón sienten una atracción irremediable hacia las historias empalagosas en las que el amor paternal, el buenismo, lo emotivo y el amaneramiento abundan. Son muy numerosos en puertas de colegio, clases extraescolares y fiestas de cumpleaños. Sienten debilidad por libros con tapas color pastel, preferentemente de color rosa o azul. Todavía se sigue estudiando el origen de esta cuasi-patología que probablemente tenga que ver con una concepción sobreprotectora hacia la infancia.

3. Lector coleccionista. Entre estos se incluyen a todo tipo de personas que sienten una atracción sistemática por adquirir y atesorar libros, sobre todo aquellos que incorporan sugerentes ilustraciones o trabajados engendros móviles en sus páginas. Tratan al libro, sobre todo al álbum, como un oscuro objeto de deseo que hay que mimar y cuidar. Su manía por la correcta conservación de los volúmenes les lleva a comprar estanterías y soportes de exhibición cada dos por tres. Esta adicción puede ocasionar el divorcio y/o la bancarrota.

4. Lector utilitarista. Siempre buscan una utilidad a cualquier libro para niños que cae en sus manos. Los libros sirven para enfrentarse a la timidez, para hablar de feminismo, o para contar hasta tres. Da igual el argumento, el lector utilitarista estirará del hilo hasta conseguir su objetivo. Desarrollan actividades de todo tipo con recursos variopintos, bien para reforzar la idea primigenia del libro, bien para ensalzar cualquier otra que no tenga nada que ver con ella. Se relaciona con cierto síndrome didáctico.

5. Lector temático. Es un tipo de lector de libros infantiles que se rige por las modas. Si se llevan los libros sobre emociones, llena la casa de estos, si más tarde le llega el turno a los informativos, es capaz de comprar todos los que encuentra en los grandes almacenes. No se rige por un gusto estético determinado, solo por su ingesta masiva y sus tendencias exhibicionistas. Tiene lazos de parentesco con el lector utilitarista y el coleccionista, aunque este tipo de hibridación no es frecuente.

6. Lector sectorial. La literatura infantil es su ámbito laboral. A él se adscriben otros subtipos como el lector escritor, el lector ilustrador o el lector editor. Se dedica a darle vida a los libros para críos. Son bastante exigentes y buscan la innovación literaria, valoran la experiencia estética e intentan dar una vuelta de tuerca a la lectura. Es frecuente encontrarlos en corrillos junto a lectores prescriptores mirando por el rabillo del ojo a lectores ñoños y utilitaristas.

7. Lector hedonista. Lee lo que le viene en gana. Aunque tiene sus preferencias bastante claras está abierto a todo tipo de sugerencias. Álbum, narrativa, cómic… Suele seguir las tendencias y las novedades del mercado. De amplia sonrisa, se deja aconsejar. Acude a bibliotecas y librerías con frecuencia. Lee para darle gusto al paladar. Es muy disfrutón y vive ajeno a poses elitistas y otras chanzas de poder.

8. Lector prescriptor. Lector voraz cuya máxima es valorar y clasificar lecturas de primera mano. Bibliotecarios, libreros y algún que otro especialista intentan dar cabida a buenas lecturas en sus bibliotecas. Rescatan libros expurgados y se abalanzan sobre las librerías de viejo. No siempre dejan sus prejuicios a un lado. Son bastante disciplinados e intentan equilibrar la balanza de la lectura. Quien tiene un lector prescriptor como amigo, tiene un tesoro. Hazte con uno pronto o tu mesita de noche puede convertirse en un estercolero.

9. Lector académico. Lectores de aire refinado que pululan en los pasillos de escuelas de magisterio, universidades e instituciones afines. Diseccionan cualquier libro que pillan entre las manos, y hurgan en los intereses y miserias de los pequeños lectores. Sonreír poco y exhibir cierta soberbia intelectual son dos de sus rasgos definitorios. Acostumbran a camuflarse entre los lectores profesionales y los lectores prescriptores. Por todos es conocida la épica batalla entre lectores académicos y lectores ñoños.

10. Lector fanático. Son entusiastas a rabiar. Si dos de estos lectores se encuentran, que Dios pille confesado a quienes los acompañe. Que si has leído este libro o este otro, que si Jon Klassen u Oliver Jeffers. No se cansan, nada puede pararlos. Atesoran un bagaje tan grande sobre libros y lecturas para infantes que son verdaderas enciclopedias andantes. En exceso pueden perjudicar gravemente la salud. Lástima del que se encuentre con uno de ellos en la librería infantil de turno.

11. Lector influencer. Nacidos al amparo de la burbuja de la LIJ de los últimos años, estos lectores tienen una clara vis mediática. Bloggers, booktubers y bookstagramers se deshacen en elogios sobre la LIJ, bien para potenciarla, bien para obtener visibilidad y/o beneficios a través de campañas y publicidad (N.B.: A estos hay que cogerlos con pinzas). Fotografías, vídeos y reseñas de todo tipo de libros ponen la nota alegre en eso de la mediación lectora, no sea que los lectores académicos aburran a las piedras.

12. Lector fetichista. Sienten fijación por obras concretas de la LIJ y algunos personajes de ese universo. Clásicos y no tan clásicos, este tipo de lectores se pirran por Peter Pan, Dorothy, Pomelo o Tom Sawyer. Sapo y Sepo, Harry Potter, Alicia, Mary Poppins o el Max de los monstruos son los alter ego infantiles de muchos lectores adultos que los internalizan hasta cotas insospechadas. Compran todo el merchandising, ven todas las versiones cinematográficas e incluso se disfrazan de ellos. El clímax de la locura lectora, vaya.

11 comentarios:

Carmen Mateo dijo...

Jajajaja. Qué buena la clasificación. Yo me identifico con varios en algunas cosas (o soy una mezcla de todo): por daño colateral, utilitarista, influencer y fanático!

Marta G. (A Bilingual Baby) dijo...

¡Aquí una coleccionista y también influencer (mis amigos con hijos solo respetan mi opinión en este tema). ¡Feliz aniversario!
Marta

Maku Carroquino dijo...

Me he partido de risa.
Totalmente identificada con los tipos coleccionista y fetichista. ¡Que le voy a hecer! Así soy yo.

Alicia Sanchis Pérez de León dijo...

En mi caso, de niña, se me dijo que tenía que empezar a leer libros más acordes a mi edad y tuve que dejar de disfrutar de las ilustraciones. Ahora, con esta magnífica edad en la que te todo te da igual, vuelvo a los álbumes (tampoco es que abundaran cuando era niña) y paso grandes momentos con ellos. Lo que me lleva al tipo hedonista y, por consiguiente, al coleccionista. Menos mal que mi pareja me entiende...
¡Muchas felicidades!

Román Belmonte dijo...

Carmen, eso esta genial, así te puedes poner en el papel de una lectora u otra según las circunstancias! ¡Muchas gracias por el comentario! ¡Un abrazo!

Román Belmonte dijo...

¡Muchas gracias, Marta! ¡Ya somos dos coleccionistas e influencers (o eso creo... que a veces se hace difícil convencer, incluso a los amigos... ¡Ahí me llevas ventaja!) ¡Gracias por comentar y un abrazo!

Román Belmonte dijo...

¡No esperaba menos de ti, Maku! Yo fetichista poquito, pero soy bastante fanático! Me alegro de haberte sacado carcajadas. ¡Un abrazo fuerte!

Román Belmonte dijo...

Alicia, ya somos dos hedonistas y coleccionistas. Aunque yo me estoy quitando, que si no voy a tener que comprarme otra casa y conforme están las hipotecas, me parece que no... ¡Lo más importante en una pareja es la comprensión, y si es por los libros, mil veces mejor! ¡Un abrazo y gracias por comentar!

Encarnita dijo...

Felicidades por estos doce años y gracias infinitas por todos los momentos que a lo largo de ellos nos has proporcionado.No puedo elegir entre coleccionista,hedonista o fanática...que gusto ese encontrar a alguien con quien compartir novedades, opiniones,etc.
Tus reseñas, opiniones (la mayoría de las veces) e información ( cuanto aprendo!) ME ENCANTA

Román Belmonte dijo...

¡Encarnitaaaa! A mi ME ENCANTA también tenerte por aquí. A ver si nos vemos y damos rienda suelta a nuestros fanatismos :) ¡Un besico!

Susana Encinas dijo...

Yo soy un híbrido entre lectora por daño colateral, lectora hedonista y lectora fanática.
Me ha encantado esa clasificación, muy completa y acertada.

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