viernes, 15 de enero de 2016

En defensa de la poesía


Teniendo en cuenta que la mayor parte de las publicaciones o bitácoras dedicadas a la Literatura Infantil marginan a la poesía como a un hijo bastardo, y lejos de emular a Shelley (a Percy, no a su esposa), hoy me he atrevido con este pequeño alegato.
A pesar de que el mundo editorial presta cada vez más atención a las obras poéticas (al César lo que le corresponde) y que, durante los últimos años, se han buscado nuevos autores y formatos en los que darle protagonismo -véase el álbum ilustrado, las antologías y otras obras más personales y experimentales-, su visibilidad dentro de los círculos lijeros sigue siendo la misma: testimonial. Aunque si bien es cierto que poetas y poetisas han abandonado esa imagen mística del pasado para hacer gala de cierto aperturismo mundano, rimas y sonetos siguen varados, a la espera de que especialistas, mediadores y lectores, por ella queden encantados (pareado al canto).


Aunque esta marginación va perdiendo gravedad, hay que seguir gritando que todo lo que no sea narrativa permanece en un segundo plano (y menos mal que no estamos como el teatro infantil, eso sí que es para llorar...) y es necesario darle alas entre los lectores para que las palabras sigan volando, algo que defiende la (mi) concepción (visión) diversa de la palabra, esa en la que todo cabe.
¿No creen que es una pena? Si no me equivoco, la mayor parte de nosotros (no digo todos porque siempre hay excepciones), procedamos de un sitio u otro, pertenezcamos a una u otra cultura, nos hemos criado al son de nanas, canciones, retahílas, rimas, juegos de palabras y, por supuesto, rimas, esa patria común por la que, hace mucho tiempo, decidí dedicar los viernes a este género.


Jean Cocteau dijo en cierta ocasión “Sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué”, y es hora de esgrimir una buena tanda de motivos para replicar a tan absurda aseveración: ¿Quién de ustedes no conoce el fragmento de un poema? ¿Quién no ha declamado una rima en voz alta jamás? ¿Nunca han buscado versos en las palabras? ¿Fue consonante o asonante su primer amor? ¿Sabía usted que las bromas lucen más con ritmo y entonación?
Está claro que la poesía está presente en las ocasiones especiales, pero también nos cuenta cosas, nos transmite mensajes que, aunque rítmicos y sonantes, tienen inspiración en lo cotidiano. Es por ello que narrativa y poesía se cogen de la mano... Al igual que novelas, cuentos y relatos, la poesía toma prestada la realidad para ordenarla en otro formato, quizá más estético, menos mundano, pero, al fin y al cabo, toda la literatura confluye en el mismo punto, el ser humano, sólo que los poemas saborean su existencia con ritmo, sonido y métrica, con pureza y tiempo, pero nada vano.

[...]
En un instante , la tinta de sus dos caligrafías
se fundió en un rojo bermellón,
tan intenso como su pasión.

Y el beso se vistió de amor,
Un amor transparente, dulce, cálido.
Con un toque de bruma y espuma
y una pincelada de papel celofán.
Un amor de caricias y adverbios en flor,
de palabras tendidas al sol.
Un amor de verbos conjugados
en el vapor de recuerdos y anhelos.
Un amor rumor de galaxias, espiral en el tiempo.
Un amor de ecos, sonidos y voces mirando al cielo.
Un amor con mil mariposas dentro.
Un amor casi sueños...
casi versos...
[…]

Asunción Carracedo.
En: Leyenda de un beso.
Ilustraciones de Bett.
2015. Villaobispo de las Regueras (León): Amigos de Papel.
Imágenes de la entrada: Bett.


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