miércoles, 25 de octubre de 2017

Viajar, ¿para qué?


Viajar, viajar... ¿Qué tendrá viajar de bueno? A ver, que alguien me lo explique, por favor. ¿Lo de viajar será como lo de adelgazar o más bien como el comer?
Como en el sexo, el viajar tiene muchas variantes y dependiendo de la que nos toque tendremos diferentes opiniones... Los hay que se pasan el día viajando, como los como los maestros (entre los que me cuento), los conductores y los comerciales o los maestros, para los que lo de ponerse al volante es más una rutina que un vicio insano. Carretera para arriba, carretera para bajo, y el camino se va borrando.


También están los que nunca se mueven de su ciudad, de su casa, de su barrio. Un microcosmos más cerrado que les sacia todas sus necesidades sin aviones ni autocares. Aunque es una opción igualmente respetable, he de decir que no es de mi agrado. ¡Las jaulas! ¡Qué aburrimiento...¡ ¡Qué latazo..!
Por último tenemos a los del placer, los de los viajes culturales, los de las vacaciones pagadas. Estos si que se lo montan como Dios manda. Ofertas de última hora, pensión completa y a todo trapo. Si quieren algo de frío, Andorra y Praga. Si quieren más calorcito, la Costa Blanca, las Bahamas o el Adriático. El caso es disfrutar, que la vida son dos días y hay que cambiar de aires... ¡Eso es! ¡Cambiar de aires! Para viajar no hay que recorrer grandes distancias, tampoco pasarse doce horas en un barco, ni hacer escala en Frankfurt. Sobra con andar un poco, mudarse o dar una vuelta de 365º. Probablemente lo que era ya no es, y lo que estaba ya no queda. Conocer otras gentes, aunque provengan de la calle de enfrente, el portal de al lado. Otros contextos, otros humanos. Viajar es perderse, da igual dónde, pero sentirse perdido. Quizá en una clase de física cuántica, o porqué no en un equipo de balonmano, en mitad del parque, o con un libro en las manos...


Y en esas estaba yo, con Saltamontes va de viaje, un libro de Arnold Lobel recientemente rescatado de los anaqueles por Kalandraka, cuando, sin comerlo ni beberlo, me acaban de comunicar que dentro de unos días, me veré de nuevo dentro de un autobús rodeado de adolescentes. Espero que, al menos, el viaje sea tan trepidante y entretenido como el del ortóptero de Lobel, tan curioso como salado.  



1 comentario:

gabriela martinez dijo...

Pues para mi viajar es algo muy especial conocer a nuevas personas, y hasta puedes encontrar a tu amor. Para mi unos de los mejores viajes fue hacia brasil ya que tenida en ese momento diversas ofertas con respecto a hoteles en brasil ya que para ese entonces no era tan fácil con seguir. También allí encontré a mi amor y pues digo que viajar es algo que toda persona debe de realizar.

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