miércoles, 15 de octubre de 2014

De moda: Colección Otoño-Invierno 2014/2015


El primer mundo vive una pasión desatada por todo aquello que gira en torno a la ropa. Proliferan grandes empresas textiles, las rebajas se convierten en una locura desenfrenada, hordas de adolescentes buscan un estilo personal (y no se percatan de que van uniformados… y si no, visiten cualquier centro de educación secundaria), cada vez son más los blogs dedicados a las tendencias (incluido el de la esposa ñoña de Bustamante), la gente se da de palos por acudir a pasarelas donde descubrimos el glamur y las excentricidades de la próxima temporada, y un sinfín de “outlets” virtuales hacen las delicias de las clases medias con grandes marcas al alcance de su bolsillo en pro del enriquecimiento de las empresas de transporte.
Que me gusta la moda es algo innegable, pero afirmo que la sigo desde un prisma estético más que desde el personal. Prefiero la comodidad diaria a una imagen acorde con el fondo de armario del momento. Es cierto que hay que elegir en consecuencia y colgarse lo que se lleva, pero no tengo demasiado tiempo ni dinero para ello...
Estampados salvajes o motivos repetitivos en suéteres y camisetas, la piel (con pelo mucha y sin él también), la lana y el punto (menos gruesa que en temporadas anteriores), el rojo, el negro y los colores oscuros, las parkas acolchadas, un destierro paulatino del vaquero y el regreso del zapato, son las banderas de este otoño-invierno 2014-2015 (así que tomen buena nota los hombres). Pese a ello, me pondré lo primero que pille y dejaré lo más “trendy” para otro día en el que haya que lucir las vestiduras y conquistar miradas incautas.


Seguramente muchos/as digan que están fuera de toda onda y que esto de los trapos se la/o suda, pero he comprobado con mis estudios cinegéticos de fauna callejera que, a pesar de estos desprecios, todos tenemos un punto fetichista en lo que a prendas de vestir o complementos de moda se refiere. Corbatas, calcetines, ligueros, gorros, sombreros, bolsos, bufandas, sujetadores, calzones y cinturones, son los preciados objetos que muchos coleccionan como si de chucherías se tratase. Un servidor prefiere el calzado: zapatillas, botas y zapatos. Cómodos, de piel o de serraje, de corte clásico o más transgresores, ruidosos o muy silenciosos, callejeros, deportivos o elegantes, juegan un papel fundamental para nuestros pies, esos que tanto trabajan y de los que poco nos acordamos. Y sin más dilación, aquí les dejo con un libro-juego de Tomi Ungerer titulado ¿Dónde está mi zapato? (editorial Kalandraka) para que, como si de un maravilloso catálogo se tratase, elijan el más adecuado a su estilismo.

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