viernes, 10 de mayo de 2019

De dientes y dentelladas


No les miento si les digo que llevo una cruz muy gorda con cierta muela sin juicio. La cosa va para año y pico, pero nada, no hay forma de enderezarla. Lo han intentado todo, desde reconstrucción hasta endodoncia. Pero ella, terca y dura, se resiste a cualquier apaño. El caso es que tampoco se pone a bailar en la encía y como que me da pena arrancarla sin más, sin ninguna oportunidad. Los dentistas (que ya llevo un par) avisan de que tiene fecha de caducidad. Me sugieren un implante en su lugar, pero un servidor, que conoce bien su cuerpo, cree que no será una solución pues los rechazos son plausibles al fin y al cabo. El próximo lunes iré otra vez. Espero no acabar a dentelladas… Sólo nos queda rezar a mi muela y yo por seguir en comunión.

El tiburón gris
se fue al dentista.
¿Puede usted darme
alguna pista?

Abra la boca,
que voy a mirar.
Tiene usted dentro
más de medio mar.

Horas y horas
pasó limpiando,
rasca que rasca
y restregando.

Pero el dentista
tuvo mal final:
el tiburón gris
lo zampó sin sal.

Nota: no hay que dejar durante mucho tiempo a un tiburón con la boca abierta.



Leire Bilbao.
El tiburón va al dentista.
En: Bichopoemas y otras bestias.
Ilustraciones de Maite Mutuberria.
2019. Pontevedra: Kalandraka.



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