Dos viernes y dos abecedarios. Parece que el 2026 quiere alfabetizarnos. Cosa que no me extraña. Viendo el panorama...
Si la semana pasada dedicábamos a desentrañar un abecé inspirado en la naturaleza, hoy le llega el turno al que Piu Martínez, Cibrán Rico y Suso Vázquez han parido desde la editorial Fabulatorio en colaboración con la Fundación Luis Seoane.
Titulado ABC Seoane, este álbum gráfico hace un recorrido por las letras del abecedario gracias a veintitrés obras que el artista gallego realizó con diferentes técnicas como el dibujo, el grabado o el óleo. Una miscelánea de imágenes y palabras que recorren el ideario de un creador poliédrico que, inspirado por Matisse, Picasso o Klee, aunó vanguardia y lirismo.
Para el que no lo sepa, Luis Seoane fue una figura muy relevante de la cultura española fuera y dentro de nuestras fronteras a la que, desgraciadamente y como a otros muchos, maltrataron la Guerra Civil y la posguerra. Entre otras cosas, fue un reconocido pintor y grafista (véanse sus carteles abstractos para las marcas Cinzano y Otard Dupuy en Argentina), y desarrolló iniciativas culturales como el Laboratorio de Formas, que intentó recuperar la Cerámica de Sargadelos, fundó la editorial Ediciós do Castro y le dio vida al Museo Galego de Arte Contemporáneo Carlos Maside.
Haciendo hincapié en esa mirada tan infantil por la que todo artista transita y que seduce a cualquier espectador (¿Acaso no lo consigue cualquier garabato?), Seoane desarrolla una cosmovisión muy potente basada en la composición y el color. Maneja diferentes medios y técnicas que resuelven escenas tan localistas como plurales. Cubiertas de libros, portadas de revistas, murales o vajillas. Soportes cotidianos que alcanzan cualquier estrato social desde un lenguaje tan universal como certero, algo muy interesante cuando hablamos de arte.
Trazos firmes y expresivos. Litografías, xilografías o serigrafías. Sus trabajos desprenden fuerza y determinación. Un espíritu moderno que se relanza con una estética exquisita gracias al buen hacer de la editorial gallega. Encuadernación en espiral, páginas en rojo, azul, amarillo y rosa, tipografía en mayúscula, letras como antesala, créditos de cada obra… Para derretirse jugando a las adivinanzas.
Aunque está en gallego, no permitan que esa nimiedad les aleje de un álbum muy singular que podría compararse al libro de artista. Por último, mi pequeña lista de palabras/imágenes favoritas: la B, la D, la N, la Ñ, la P, la S y la Z (prometo enseñarles algunas en Instagram). ¿Y las suyas?





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