miércoles, 16 de febrero de 2011

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (VI): Apel.les Mestres







Y para finalizar este periplo por los grandes personajes de la ilustración infantil de finales del XIX y principios del XX, nos acercaremos a la vida y obra de un español, ese que da nombre a uno de los premios decanos en el álbum ilustrado nacional, Apel.les Mestres, artista polifacético dedicado al dibujo y la ilustración gráfica, la escritura o la música.
Apel.les Mestres y Oñós nació en Barcelona en 1854. Hijo de Josep Oriol Mestres, arquitecto que intervino en obras como la catedral y el Gran Teatre del Liceu, cursó el bachillerato en un colegio francés y más tarde en Llotja. Discípulo de pintores como Antoni Caba, Lluís Rigalt, Claudio Lorenzale y Ramon Martí i Alsina, pronto mostró gran afición por la caricatura.
Tras realizar numerosos viajes alrededor de España, Francia, Suiza e incluso Japón, entrando en contacto con los círculos culturales y artísticos, comienza en 1874 un álbum de dibujos titulado Libro verde, una especie de dietario con apuntes del natural: impresiones, retratos, actitudes humanas, indumentarias, detalles arquitectónicos o paisajes rurales. A partir de 1877 colabora en revistas catalanas y nacionales como La Luminaria de Nueva York, donde edita su primera historieta conocida hasta ahora, en La Campana de Gràcia, revista republicana, trabaja como dibujante de caricaturas y sátiras, y renueva incluso la cabecera, en la L'Esquella de la Torratxa, comienza a firmar con el anagrama compuesto de sus iniciales que tanto lo identifican, en La Publicitat, Avance, La Ilustración, La Tomasa, El Globo, La Velada, El Siglo, Blanco y Negro, El Gato Negro o Madrid Cómico.
El 1882 reúne en un libro, Cuentos vivos, las tres primeras historietas más o menos largas dibujadas y escritas por un autor a nivel español.
En 1885 se casó con la parisina, Laura Radénez, con quien no tuvo hijos. Un año más tarde abandonó la escritura a causa del agravamiento de una enfermedad que padecía desde hacía tiempo. El 1898 se recluyó con su esposa en una torre del pasaje Permanyer donde vivió dedicado a cuidar un jardín lleno de hortensias, hecho que le valió el título de “rey de las hortensias”.
En 1912 tuvo que abandonar el dibujo a causa de una afección a la vista. En 1914 se quedó casi ciego, lo que le obligó a dejar el dibujo y prácticamente la escritura, hasta que unos años más tarde, publicó canciones que le hicieron recuperar una gran popularidad
En 1920 muere su esposa Laura, a la que dedicó dos libros, y durante la madrugada del 19 de julio de 1936, recién iniciada la guerra civil, fallece él, siendo enterrado en el cementerio de Montjuic.
Fue investido con el título de maestro en gayo saber en 1908 al ganar tres premios ordinarios de los Juegos Florales, condecorado con la Croix de la Legión d'Honneur del gobierno francés por su actuación a favor de los aliados (1920) y con la Medalla d'Or de la ciudad de Barcelona (1935).
Apel.les concebía el libro como objeto de arte global, que le permitía escribir poemas, ilustrar los mismos, poner música, cuidar la calidad del papel, del color de la cubierta, de la distribución de la página, de las filigranas, de las orlas, de las letras, y del diseño de la encuadernación del libro. Ilustró gran cantidad de libros entre los que destacan Vobiscum, con ilustraciones de espíritu medieval propias de los incunables , y Liliana donde la técnica realista se sirve de la fantasía. Por estos dos libros se considera precursor de los modernistas e impulsor del diseño editorial, reivindicando la categoría artística de la figura poco considerada socialmente del dibujante. Sin duda, la obra gráfica de Mestres es una referencia obligada para conocer los orígenes del cómic español.

viernes, 11 de febrero de 2011

De cómo germina el amor


Empezando con cierto cansancio las pequeñas vacaciones que nos regala el calendario escolar (Lunes, 14 de febrero: festivo…, pormenores de las fiestas locales), de las que no me quejo –aviso-, he decidido solidarizarme con los amantes y amados, y dedicarles (¡A veces el amor ajeno es tan satisfactorio…! Se lo dice un soltero… -Suspiro-) unos versos en forma de lección de biología, mi especialidad didáctica.

Planté una mata de amor
en el fondo de mi vida.
La semilla fue brotando.
Primero echó raíz,
de la raíz nació en brote,
del brote nació la yema,
de la yema nació el tallo,
del tallo nació la hoja,
de la hoja nació la flor
y de la flor nació el fruto.

Y el fruto, que estaba verde,
después se puso maduro.
Y con él yo hice un dulce,
que te di para probar,
que te di para querer,
que te di para gustar.

Ricardo Azevedo.
Lección de biología.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (V): Carl Larsson







Aunque Carl Larsson (Estocolmo, 1853- Falun, 1919) fue un pintor y diseñador de interiores sueco, ha pasado a la historia como uno de los grandes ilustradores de libros para niños.
Contrariamente a lo que se podría esperar de un artista de aquella época, la infancia de Larsson estuvo rodeada de pobreza y miseria. Sus padres carecían de ingresos económicos y escolarizaron a Carl y a su único hermano, Johan, en una escuela para pobres, la posterior escuela primaria de Ladugardsland. Cuando en 1866 contaba con trece años su profesor lo persuadió para solicitar una plaza en la Principskolan, el departamento preparatorio de la Academia de Arte de Estocolmo que finalmente obtuvo. Durante ese curso obtuvo hasta 12 medallas por su calidad como dibujante, pese a lo apocado que se sentía entre los demás estudiantes, generalmente de clases sociales superiores. Gracias a estos reconocimientos pudo optar a un curso en el departamento de dibujo antiguo donde, más seguro de sí mismo, logró destacar entre los círculos estudiantiles. En 1871, simultaneando sus estudios en la Academia, trabaja en el estudio fotográfico de los hermanos Roesler y como dibujante en la revista humorística Kasper.
Una vez terminados sus estudios en la Academia, Larsson trabaja duramente realizando numerosas ilustraciones para libros, revistas y periódicos, buscando su lugar entre el panorama artístico de la época, llegando incluso a instalarse en París en 1877, ciudad en la que, sumido en la pobreza, se dará cuenta de su fracaso e incluso pensará en el suicidio.
Sin embargo, dos años después, al trasladarse a Grez, una colonia de artistas escandinavos a las afueras de Paris, cambia su suerte al conocer a la que será su musa y gran apoyo moral para el resto de su vida, la también artista Karin Bergöö. Llegado a este punto y abandonando la pintura al óleo a favor del arte menor de la acuarela cuando comienza a recibir encargos y pintar algunas de sus mejores obras. Además, realiza varios viajes a Suecia, Italia y Londres que ayudan a conformar su talante artístico.
La familia Larsson se establece en 1888 en una propiedad que el padre de Karin posee, Lilla Hyttnäs, en Sundborn, en la cual reflejó la felicidad familiar y la prosperidad tomando como modelo a su esposa y sus siete hijos, premio a una infancia y adolescencia empobrecidas.
Entre sus obras, verdaderos éxitos de ventas en toda Europa, destacan Una casa (1890), Larssons (1902), La mujer sueca en las diferentes épocas (1907), Una casa al sol (1909), Hacia el lado del sol (1910) e Hijos de otra gente (1912), que se podrían calificar como álbumes ilustrados modernos, asi como ilustraciones para obras de otros autores como Schiller, Anna Maria Lenngren, Strindberg o Viktor Rydberg.
En el estilo de Larsson, enmarcado entre el realismo costumbrista y el modernismo, destaca la ternura y proximidad que evocan sus estampas, no sólo por la omnipresente institución familiar, sino por la importancia que adquiere la figura del niño, como en el caso de Kate Greenaway, lo que les hace valedores de una credibilidad frente al lector infantil: el niño se identifica con el niño y por tanto se acerca a él. De hecho, tanta es la caracterización de los niños en la obra de Larsson que son considerados como personajes con identidad propia. Por otro lado sus imágenes también persiguen proteger al menor del mundo, digamos que envolverlo en un cuento de hadas real y próximo.
En cuanto al estilo decir que, en la obra de Larsson, el dominio de la acuarela es evidente, tanto que la luz envuelve toda la atmosfera, y, como Hackham, dota a las escenas de cierto dinamismo.

viernes, 4 de febrero de 2011

De palabras



En días como hoy, en los que tengo que expresarme utilizando la tinta y el papel para que otros den fe de mis conocimientos, desearía que no nunca se hubiese descubierto la palabra. Más si cabe cuando la asignatura a examinar está repleta de palabras liosas, incomprensibles y paradójicas. ¡Menos mal que no hay demasiadas palabras compuestas! De esas como bicicleta, ferrocarril o aeroplano...

La bici sigue la cleta
por una ave siempre nida
y una trom suena su peta…
¡Qué canción tan perseguida!

El ferro sigue el carril
por el alti casi plano,
como el pere sigue al jil
y el otoño a su verano.

Detrás del hori va el zonte,
detrás del ele va el fante,
corren juntos por el monte
y a veces más adelante.

Allá se va el corazón
en aero plano plano
y con él se va la canción
escrita en caste muy llano.

Eugenio Montejo.
La bicicleta.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (IV): Kate Greenaway







La inglesa Catherine Greenaway más conocida por Kate Greenaway (1846-1901) se considera la primera ilustradora (en femenino) de libros infantiles, además de cromos y calendarios.
Hija de John Greenaway, dibujante y grabador (de casta le viene al galgo) y Catherine Elizabeth Jones, costurera y comerciante, Kate se formó artísticamente a partir de loas 12 años en la Escuela de Arte Finsbury, donde permaneció hasta los 18. Más tarde acudiría a la Escuela Central en Kensington (Londres), pero por aquella época a las mujeres no se les permitía realizar dibujos de desnudos, por lo que acabó yendo a la Escuela de Arte Slade, donde sí ofrecían una misma educación a ambos sexos. Además, por las tardes acudiría a la Escuela de Arte Heatherley.
Al terminar sus estudios en 1868 comenzó a exhibir sus acuarelas en la Galería Dudley (Londres) que llegaron a venderse por 54 libras inglesas. Además, durante ese mismo año, comenzó a diseñar postales de felicitación para Marcus Ward o editores como Goodall, que más tarde se publicarían en numerosos calendarios y libros ilustrados. Señalar que estas estampas no comienzan a registrarse bajo su nombre hasta el año 1879, año en el que se publica su primer libro, Bajo la ventana.
Bajo la ventana es una colección de sencillos e idílicos versos sobre y para niños editado por Edmund Evans utilizando un proceso ideado por él mismo para realizar xilografías en color. Se convirtió en un éxito de ventas de la época, vendiendo rápidamente las 20.000 copias iniciales y obligando a la editorial Routledge a realizar una nueva reimpresión.
Otras de sus obras son El jardín de las caléndulas, El flautista de Hamelín, El libro de los juegos y El libro de los cumpleaños. Señalar que sus dibujos se usaron para decorar otros objetos como azulejos y porcelana.
Tras una vida marcada por la dedicación a su trabajo, repartido entre Frognall (Londres) y Rolleston, Greenaway murió de cáncer a la edad de 55 años.
Respecto a su obra, tachada con frecuencia de ñoña y cursi, podríamos hacer una valoración muy positiva ya que, en contraste con la de sus “rivales” y compañeros Walter Crane y Randolph Caldecott, supo conectar excelentemente con el público –sobre todo femenino-, aspecto que reflejan las ventas de sus creaciones. También se podría decir que establece un punto de partida en la ilustración inglesa posterior, una corriente que bebe de líneas sencillas y tonalidades suaves basadas en la aguada y el pastel. En lo que se refiere al apartado de curiosidades decir que a) es la primera en incluir desnudos integrales en sus ilustraciones, lo que ciertamente tiene mérito dado el ambiente opresivo de la época, b) la ropa que vestían los niños de sus dibujos fueron inspiradas, en parte, por la ropa que se vendía en la mercería que regentaba su madre y, en parte, por la obra del pintor británico John Hoppner, y, por último, c) inspiró el movimiento “The souls”, un grupo de madres de pensamiento liberal y próximas a los círculos artísticos que vistieron a sus hijas durante las décadas de 1880 y 1890 con las vestimentas de los personajes de sus obras.
Para lijeros y otros seres afines decir que la medalla Kate Greenaway es uno de los premios más importantes en el apartado de ilustración infantil, establecido en su honor en el año 1955 y que se concede anualmente por el Chartered Institute of Library and Information Professionals, el colegio profesional que representa a los bibliotecarios y otros profesionales de la documentación en Reino Unido, a un ilustrador de libros infantiles.

lunes, 31 de enero de 2011

Literatura, libros y pornografía


Además de un hecho demostrable, para establecer una teoría necesitamos establecer un consenso, cosa demasiado difícil en los tiempos que corren, ya que sobre este suelo pisamos algunos que nos dedicamos a joder la marrana todo el santo día. No sé si dicha particularidad será buena o mala, pero el caso es que disfruto mucho apoltronándome en esta postura tan mía.
Poner en duda las normas y paradigmas establecidos es un buen ejercicio crítico, pero a un mismo tiempo no deja avanzar al pensamiento de cualquier materia. Ea, el revisionismo es así, y para demostrarlo me voy a marcar una disertación sobre el libro de conocimientos, que da mucho juego…
Como bien dice el nombre de este blog, dedico los días a reseñar obras de literatura infantil y juvenil, LIJ, concepto que necesita una definición… Acudo al diccionario de la Real Academia y leo: “Arte que emplea como medio de expresión a una lengua”. A lo que añado “realizado por y/o para el público infantil y/o juvenil” para hacer más completo el acercamiento. Ahora bien: ¿se considera literatura a cualquier libro?... Académicamente, no. Un libro no es un concepto abstracto, es un objeto (no especifiquemos el material porque si he de decidirme entre el papiro, el papel, el pergamino o el silicio, puedo volverme majareta) que contiene información codificada en un lenguaje –lingüístico, gráfico o numérico, por ejemplo-. Tanto academicismo por mi parte no quiere decir que, como el resto de los mortales, no relacione al libro con la literatura: siempre existirá tal comunión -por los siglos de los siglos, amén-, pero sí he de notar que esa literatura “sensu stricto” se ha quedado muy obsoleta (¡bibliotecarios del mundo, no os rasguéis las vestiduras… que hace frío!) a la hora de incluir libros como los que aquí se reseñan, es decir, volúmenes llenos de imágenes que también hablan, que acompañan a la letra impresa, que ayudan a la comprensión y que cuentan la misma u otra realidad.
El caso más peliagudo son los llamados libros de conocimientos, obras que aúnan el formato literario con el aprendizaje, libros de texto con formato divertido -pop-up, juegos o ilustraciones- que pretenden enseñar un porrón de conceptos. He aquí la polémica: ¿puede integrarse cualquier libro en la categoría de literatura infantil y juvenil?
Y mientras discurren, les dejo con un libro de conocimientos sobre la vida cotidiana para primeros lectores que me ha encantado, Mis pequeños tesoros de Édouard Manceau (editorial SM), y un pensamiento: ¿La aceptación del público y el éxito de ventas podrían bastar para integrar a la pornografía en el cine canónico?

viernes, 28 de enero de 2011

Frío


Hace unos días se me ocurrió pensar que habíamos dejado a un lado las gélidas temperaturas y los meteoros invernales, pero la atmósfera, con muy buen criterio, se ha encargado de recordarme que todavía queda un buen trecho de hielo y frío, por lo que, con este tiempo propio de pingüinos y otros seres de bajas latitudes, me despido hasta el próximo lunes. ¡Disfruten del fin de semana! (N.B.: aunque sea en el interior de un iglú…).

Si viera pingüinos
usando blue jeans
quedaría asombrado.
Parece gracioso
y un poco pomposo
que sólo usen frac.
Pero allá esta ropa
tiene su valor:
con frío riguroso
es muy apropiado
trajearse a rigor.

Marina Colasanti.
El pingüino.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.
Imagen de este post: Norman Lindsay (ya hablaré en otra ocasión de este hombre).

miércoles, 26 de enero de 2011

Grandes figuras de la ilustración LIJ (III): Arthur Rackham


Seguramente todos ustedes, grandes aficionados a los libros para niños han leído algún libro ilustrado por el señor Rackham, un dibujante e ilustrador inglés que vivió entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX (1867–1939). Londinense y perteneciente a una familia hipernumerosa -hasta 12 hermanos-, comenzó a trabajar como administrativo mientras estudiaba en la Escuela de Arte Lambeth, para más tarde colaborar como reportero e ilustrador con el diario The Westminster Budget, donde comenzó a publicar sus primeras obras (1883), cosa que no dejó de hacer hasta el momento de su muerte por cáncer en Limpsfield (Surrey).


Aunque en sus comienzos el ilustrador realizaría trabajos menores en los que reutilizaría ilustraciones que había hecho anteriormente, podemos considerar The Dolly Dialogues de Anthony Hope (1894) y The Zankiwank and The Bletherwitch (1986) 
como las primeras que ilustraría formalmente. 
Durante toda esa década, además de colaborar con revistas para niños Little Folks y Cassell's Magazine, colabora ilustrando libros como In the Evening of His Days. A Study of Mr Gladstone in Retirement, Bracebridge Hall de Washington Irving, The Money-Spinner and other Character Notes Captain Castle. A Tale of the China Seas. 



Es en 1898 cuando llega The Ingoldsby Legends, un libro con mucho éxito que sería revisado en 1907, y que le prepararía para una de sus obras maestras, el volumen de los Cuentos de los hermanos Grimm (1900). Inaugura así un nuevo siglo que vendría con un buen pulñado de sus obras más conocidas entre las que se cuentan Rip van Winkle (1905), Peter Pan en los jardines de Kensington (1906) y Alicia en el país de las maravillas (1907) -obra de la que proceden muchas imágenes que acompañan a este post-, El sueño de una noche de verano (1908), Undine y Los viajes de Gulliver (ambos en 1909), The Rhinegold and the Valkyrie (191o) Siegfried and The Twilight of the Gods (1911), Fábulas de Esopo (1912), el clásico de las "nursery rhymes" Mother Goose (1913), los relatos de Edgar Allan Poe y El viento en los sauces (1940, edición póstuma).




En su vida personal no hay demasiados hechos que destacar pues era una persona dedicada a su profesión y sus quehaceres familiares desde que contrajo matrimonio en 1903 con Edyth Starkie, con quien tuvo una hija, Barbara, en 1908.
En el terreno profesional cabe señalar que Rackham ganó innumerables premios y reconocimientos como la medalla de oro en la Exhibición Internacional de Milán en 1906 y otra en la Exposición Internacional de Barcelona en 1911, incluso en 1914, en el museo del Louvre (París) se expuso una antología de su obra. También fue miembro de la Royal Watercolour Society y en 1919 fue nombrado maestro de la Art Workers' Guild



Aunque sea evidente, hay que apuntar a que el trabajo de Rackham se encuadra dentro del arte victoriano, y bebe de los prerrafaelitas o autores como Charles Robinson, algo que se puede observar en sus temáticas rebosantes de naturaleza (fíjense en sus árboles), buen humor (ogros y trolls inspiran ternura) y sensualidad (fíjense en la anatomía femenina de sus hadas y ninfas).


A mi juicio hay que destacar tres características esenciales que lo hacen único. Por un lado tendríamos la línea, que, aparte de realista, confiere enorme movimiento a los personajes, dotándolos no sólo de fuerza, sino de vitalidad y energía. Por otro, el color. La aguada de Rackham no es débil ni sutil (como podrían considerarse las de Greenaway o Caldecott), sino explosiva, ello le permite imprimir carácter a sus obras. Esto junto a la composición estudiada de sus dibujos, tan cercanos al mundo del cómic (muchos estudiosos sobre el género ponen su mirada en él), las hacen más que adecuadas para el público adolescente. 




Si buscan donde contemplar las ilustraciones de este señor, les diré que pueden hacerlo en los Cuentos de Andersen, los Cuentos de Grimm y El libro de hadas, todos editados por Juventud, así como en las Fábulas de Esopo recién publicadas por Reino de Cordelia. ¡Que lo disfruten como se merece!



lunes, 24 de enero de 2011

Dibujar


Siempre he pensado que una de las razones por las que vivo pendiente de esos libros llamados álbumes ilustrados es la de sentir al mismo tiempo una gran pasión por la pintura, no sólo como aficionado a contemplar los cuadros que llenan museos, galerías de arte o salas de exposiciones, sino como artista amateur. Desde bien pequeño me he enfrentado con el aterrador papel en blanco y, echando mano de lápiz o bolígrafo, lo he garabateado hasta la extenuación. La mayoría de las veces no sucede nada, pero otras, en la magia de las líneas, uno descubre un pájaro, una silla o una forma indefinida que se puede transformar en algo hermoso. Nunca llegaré a la altura de mis admirados Durero, Velazquez o Antonio López, pero si al menos puedo disfrutar de ese instante atemporal y volátil que tiene empuñar el pincel, me doy con un canto en los dientes.
No voy a discutir que el dibujo, el óleo y la aguada tienen un componente místico y creativo, pero, como todo en la vida, se basa en la voluntad y el empeño. Práctica y más práctica es lo que forja a un buen profesional. Pintar una y otra vez, llenar cuadernos de bocetos, buscar el trazo adecuado cientos de veces, son ejercicios que cualquiera que quiera dibujar tiene que hacer a diario en vez de convencerse de su supuesta inutilidad a la hora de copiar una imagen, de inventar un momento.
Conozco a mucha gente, alumnos, compañeros o amigos, que siempre han querido dibujar, que sienten cierta envidia de los que lo hacen. Unos pasan toda su vida sin intentarlo y otros, una pequeña porción, por una extraña causa que desconozco, deciden intentarlo. En ese instante nacen los artistas. Artistas como Marita, la protagonista de un libro de Monique Zepeda editado en Fondo de Cultura Económica que nos habla de lo que mueve a crear, de que los sentimientos son extraños motores para despertarnos, de que podemos crecer pese a los trágicos momentos, de que con un tiempo que no cabe en los relojes, Marita inventó su cocina, con una ventana donde es de día y otra donde es de noche.

viernes, 21 de enero de 2011

De palabrotas


Si he de admitirlo, lo hago: me encantan los tacos. Brotan constantemente de mi lengua, de lo más profundo de las vísceras y de mi grácil corazón. No necesariamente son negativas las palabrotas -las hay que expresan alegría y son pocas las que usamos para amar-, pero en un alto porcentaje las nombramos durante un serio cabreo o cuando hablamos de temas peliagudos.
Muchas palabras soeces saben los subordinados y los jefes, los sabios e ignorantes, los de uno u otro confín, ricos y pobres, los que enseñan y los que aprenden, padres y también los hijos. Llamémosle “igualdad de palabra”, mejor dicho “de blasfemia”, una democracia que, al fin y al cabo, tan desagradable, nos define a unos y otros: visten el discurso diario, lo enfatizan y caracterizan.
Sólo les deseo un fin de semana cojonudo.

Una palabra
palabritera
despalabrábase
por la escalera.

¡Pobre palabra!
se apalabró
palabrincando
cada escalón.

Cayó de cola
la palabrisa y
palabrochóse
flor de paliza.

Despalabra
pala que brota
de ser palabra
ya es palabrota.

Silvia Schujer.
La palabrota.
En: Poemas con sol y son.
Ilustraciones de Vicky Ramos.
2001. Coedición Latinoamericana.

miércoles, 19 de enero de 2011

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (II): Randolph Caldecott









Uno de los precursores de los actuales libros para niños fue sin duda Randolph Caldecott, a cuya vida y obra le dedicaremos hoy unas líneas.
Caldecott nació en Chester (1846) y era el tercer hijo de un hombre de negocios, John Caldecott, y su primera esposa Mary Dinah.
Durante su niñez dibujó y modeló, sobre todo animales, iniciando así una carrera dedicada al arte. Al abandonar la escuela a la edad de quince años, Caldecott comenzó a trabajar en Whitchurch, en el Banco Whitchurch & Ellesmer. Durante los paseos que daba mientras visitaba a ciertos clientes, tomaba apuntes y dibujos de lo que observaba, generalmente de la campiña inglesa y las construcciones que allí había. Este espíritu campestre se conservó a lo largo de su vida y quedó plasmado en sus ilustraciones, donde con frecuencia se contemplan escenas agrícolas de corte humorístico. Es en este tiempo (1861) cuando aparece publicada su primera obra en el Illustrated London News, concretamente un apunte sobre el fuego desatado en el Queen Railway Hotel de la ciudad de Chester.
Después de seis años en Whitchurch, Caldecott se traslada a otro banco en Manchester y comienza a estudiar en las clases nocturnas de su Escuela de Arte mientras sigue publicando sus ilustraciones en periódicos locales y londinenses. En 1870, a través de un amigo se pone en contacto con Henry Blackburn, el editor de London Society, que publica sus dibujos en varias entregas de esta revista mensual.
A la edad de 26 años, animado por los acontecimientos y con la ilusión de vivir en calidad de artista, Caldecott decide abandonar su trabajo y probar suerte en Londres, donde trabaja durante siete años como ilustrador de varias revistas, al tiempo que se relaciona con los círculos culturales y artísticos de la ciudad, llegando a ser seleccionado para formar parte del Real Instituto de Acuarela, disciplina en la que destacaba, en 1872.
Es en 1877 cuando Edmund Evans, impresor y grabador, tras perder los servicios de Walter Crane, apuesta por el talento de Caldecott para realizar las ilustraciones de dos libros navideños infantiles, The house that Jack built y The diverting history of John Gilping, que tuvieron un éxito inmediato.
Posteriormente, Caldecott trabajó en las ilustraciones para dos libros de Washington Irving, tres de Juliana Ewing, uno de Henry Blackburn y otro del Capitan Marryatt.
En 1879 se mudó a Wybournes donde conoció a Marian Brind, con quien contrajo matrimonio en 1880 y se traslada a Surrey en 1882.
En 1884, las ventas de sus Nursery Rhymes alcanzan las 850000 copias, lo que le convierte en un autor reconocido internacionalmente. A pesar de ello, su salud, muy delicada desde la infancia, se ve afectada en un viaje alrededor de los Estados Unidos de Norteamérica y fallece casi a la edad de cuarenta años en St. Agustine (Florida) en 1886.
Respecto a su obra cabe destacar no sólo su técnica, llena de colorido y líneas firmes, o los motivos que presenta, tan cercanos a la sociedad a la que iba dirigida, sino la ironía y el humor con los que critica las aspiraciones modernas de la época, esa Inglaterra victoriana de la Revolución Industrial, que se podría considerar una continuación de las burlas que años antes incluyó Edward Lear en sus limericks. Esta conexión entre lector e imagen es uno de los pilares de la ilustración infantil actual, que no sólo acompaña al texto, sino que complementa y añade contenido.
Para finalizar y como curiosidad, apuntarles que dos famosos admiradores de su trabajo fueron Gaugin y Van Gogh.
Fin.

lunes, 17 de enero de 2011

Perdidos y encontrados



Miente como un bellaco aquel que afirme no haberse perdido jamás, ya no físicamente, sino de un modo más interior, porque no sólo en los laberintos que esconden las ciudades o tras los árboles de tupidos bosques, puede uno extraviarse: dentro de la mente de uno mismo, también. Ese sitio donde todo se enreda y nos es complicado encontrar los extremos de inicio y final, es muy propicio para el caos, excelente para liarse.
Es de notar que estas pérdidas muchas veces son repentinas y nos sorprenden, otras las buscamos con absoluta desesperación, ejercicio que nos parece necesario para encontrarnos de nuevo. Unos prefieren perderse debajo de una manta, otros en mitad de un jardín. Los hay que suben a lo alto de una montaña y más intrépidos que eligen ciudades como Tumbuctú u Osaka. Y en el último rincón estamos aquellos que preferimos las páginas de un libro para no dar con la puerta de salida. El caso es perderse… para ver si nos encontramos.
También existe la paradoja del miedo, que nos advierte de que lo que se figura un laberinto para unos, otros lo sienten como un mero viaje. Para ilustrarse sobre esta cuestión lean el libro de hoy, Zoo de Suzy Lee (editorial Los cuatro azules), en el que la protagonista siente el extravío como un viaje, un casi sueño, mientras que sus padres, alarmados y temerosos, recorren todo el parque zoológico buscando a su hija.
A pesar de tanto lío, productivo o no, advierto de que no puede ser muy saludable vivir en la eterna madeja de nudos y embrollos que muchos se construyen a medida, porque luego nos volvemos locos y caras son las cuentas que ajustan los ansiolíticos.
Por todo ello, concluyo: no se extravíen, marquen una “x” visible en la puerta de entrada y claven un legible cartel en la de salida, tracen el camino con todo tipo de líneas rectas, sinuosas, espirales y discontinuas, pero háganse un favor, no inviertan demasiado tiempo en solventar lo incomprensible, fíjense etapas factibles, metas alcanzables, y así, con esfuerzo y una pizca de ingenio, recorrer ese camino que es la vida.

viernes, 14 de enero de 2011

Despedidas a la argentina


Querida María Elena:
Te marchaste de domingo a lunes, despacito, tranquila... y no me dijiste adiós. Esperaba una última canción, esa nota que sonase, desde Ushuaia a Formosa, de La Plata a Neuquén... Más tarde que temprano, tan en silencio te fuiste, que ya sólo una palabra te pido: quédate.

Soy la maestra argentina
segunda madre y obrera
mis niños andan descalzos
mi escuela es una tapera
mis niños andan descalzos
mi escuela es una tapera.
Soy la que forma destinos
del mar a la cordillera
donde no existe la tiza
y el libro es una quimera.
Campana de palo
repica en la soledad
detrás de pólvora y piedra
que el tiempo abandonará.
Pobrecita patria en flor
hasta aquí llego mi amor.

* * *

Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marcó.
Nadie supo bien por qué
a París ella se fue
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.
Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.
Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.
En la tintorería de París
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.
Tantos años tardó en cruzar el mar
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

Campana de palo y La tortuga Manuelita.
María Elena Walsh
Imagen: Diario Clarín. http://www.clarín.com/

miércoles, 12 de enero de 2011

Grandes figuras de la ilustración de LIJ (I): Walter Crane


Dado que en el transcurso de los meses venideros las novedades brillan por su ausencia y también es necesario impartir algo de dogma lijero, he tenido la increíble idea de dedicar los miércoles de las sucesivas semanas para hablar de grandes figuras de la ilustración infantil y juvenil. Y sin más preámbulos, comienzo… Hoy: Walter Crane.


Walter Crane, el segundo hijo de Thomas Crane -pintor de retratos y miniaturista-, nació en Liverpool en 1845. Su familia se trasladó a Torquay, donde tuvo sus primeras impresiones artísticas recibiendo la influencia de la "Hermandad pre-Rafaelita" e interesándose por la obra de John Ruskin.


En un segundo traslado a Londres, la primera de sus obras, un conjunto de diseños con páginas coloreadas para ilustrar "The Lady of Shalott" de Tennyson, ganó la aprobación de William James Linton, un grabador para el que Walter Crane trabajó como aprendiz durante tres años (1859-1862), lo que le brindó la oportunidad de estudiar la obra de artistas contemporáneos como D. G. Rossetti, J. E. Millais, J. Tenniel y F. Sandys, y de los maestros del renacimiento Italiano, su principal influencia (mármoles de Elgin conservados en el Museo Británico), al mismo tiempo que asistía a clases de dibujo en la Escuela de Arte Heatherly. Cabe destacar que un cuadro inspirado en esos diseños se exhibió en 1862 en la Royal Academy, el único de Crane, puesto que posteriormente la entidad rechazaría sus trabajos más maduros.


En 1864 comenzó trabajando para el impresor Sr. Edmund Evans, ilustrando una serie de libros de juguete de seis peniques que contenían rimas de guardería. Esta representó la primera tentativa seria de producir libros para niños en masa bien dibujados, diseñados e impresos.


Dispuso de más libertad en The Frog Prince una serie iniciada en 1873, donde mostró una marcada influencia del arte Japonés y de una prolongada visita a Italia que siguió a su matrimonio en 1871. También destacan otras obras como The Baby's Opera, un libro de canciones de cuna (1877), la serie de libros A Romance of the Three R's, un curso regular de lecciones de arte para el cuarto de los niños, The First of May: A Fairy Masque junto con R. Wise y usando la técnica del fotograbado, Goose Girl basado en los cuentos de Grimm (1882), Flora's Feast, The Wonder Book de Nathaniel Hawthorne, Old Garden de Margaret Deland, y The Story of the Glittering Plain junto con William Morris (1894) donde los huecograbados se realizaron en el estilo del siglo XVI italiano y alemán entre otros.
Al comienzo de los años ochenta, bajo la influencia de Morris, se relaciona con el movimiento socialista y trató de llevar el arte a la vida cotidiana de todas las clases sociales diseñando desde papeles pintados o mobiliario del hogar, hasta viñetas semanales de propaganda por la causa.


Aunque las ilustraciones de Crane, auténticas vidrieras sobre el papel (evidentemente bebe de las técnicas del grabado y del espíritu neoclásico, aproximándose en cierto modo al modernismo), sean estáticas y rígidas, tienen un hermoso contraste en cuanto a colorido y composición, aspecto que llama la atención del lector, garantiza el disfrute y apoya la historia narrada, verdadera intención de Crane ya que podríamos decir que nunca pretendió contar su propia historia sino mejorar, perfeccionar y experimentar con las técnicas que trabajaba. Por todo ello se podría decir que, aunque innovador y con éxito, se limitó a desarrollar un camino creativo inmerso en la técnica ilustrativa que acompaña al texto.


lunes, 10 de enero de 2011

Volver a la escuela...


¡Estoy de un perro...!, tanto que intuyo un comienzo de año con una pendiente del veinte por ciento, asunto escabroso este si tengo en cuenta que lo que me espera durante este mes de enero no es un camino de rosas, sino algo menos mullido. De buena gana pediría un mes sin empleo y sueldo para invertir mi tiempo entre vahos, aguas termales y almohadas de plumón, cosa imposible hoy día a menos que la diosa Fortuna se acerque hasta el umbral de mi puerta. Y ustedes pensarán que ya estamos con la misma historia de siempre, el típico maestro quejica y apesadumbrado que no contento con sus privilegiadas vacaciones quiere todavía más… No es eso. Soy consciente de mis privilegios (también de mis deberes y labores, que conste), pero uno no puede evitar ser humano y querer vivir como un marqués, cosa que me empieza a preocupar ya que un servidor nunca se ha sentido tan gandul o, al menos, no lo percibía.
¡Ahora entiendo lo que sienten mis alumnos cuando el regreso a la escuela se hace inminente! Madrugones, libros, cuadernos, quehaceres navideños sin terminar, exámenes de recuperación, afilar lápices, volver a copiar las interminables peroratas de ese cabrón que imparte las naturales… Si la escuela fuese una fiesta (a veces lo es, sobre todo para el alumno, que hoy día se encuentra con toda una suerte de actividades extraescolares y divertimentos ajenos al puro leer y escribir… a veces sólo faltan los cubatas y la píldora del día después), sería más fácil regresar a ella…, pero ¿será posible llevar a cabo eso que muchos pedagogos, psicólogos y experimentólogos llaman “reinventar la escuela”? Lejos de contestarles (cada uno que piense lo que le dé la real gana) les dejo con La excursión, de Tjibbe Veldkamp y Philip Hopman–editado en Libros del Zorro Rojo-, un librito tela de divertido que habla de eso mismo, de inventarse una escuela.

viernes, 7 de enero de 2011

Nanas y sueños para recobrar fuerzas


Y tras unas fiestas que nos han dejado exhaustos, física y económicamente, sólo nos queda tumbarnos sobre la cama, abrigarnos con el mullido edredón y descansar durante este fin de semana, para despertar llenos de la energía que nos hace falta para afrontar un año entero…

Duérmete, gusano, duérmete,
que los piececitos se te ven.

Duérmete, castaña, duérmete,
que Luisa ya tiene quinqué.

Duérmete, pingüino, duérmete,
que tu cama ya tiene dosel.

Duérmete, mi oruga, que dormir,
es inmejorable cicatriz.

Gloria Fuertes.
Nana al nene.
En: Libro de nanas.
Ilustraciones de Noemí Villamuza.
2004. Valencia: MediaVaca.

miércoles, 5 de enero de 2011

Dejar de fumar por arte de magia


Llega el año nuevo y, pese a que durante los últimos minutos del pasado año nos hartamos de uvas y deseos positivos, con él afloran todas las miserias: la consabida cuesta de enero, toda la basura que nos quieren endilgar en las rebajas, los cientos de coleccionables con los que nos bombardean las editoriales y, por supuesto, los procedimientos milagrosos para dejar de una vez por todas el tabaco (¿Acaso pensaban que iba a pasar por alto la maravillosa oportunidad que el gobierno, en su afán por domesticarnos, le brinda a mi sucia mente?).
En su pubertad y como cualquier hijo de vecino, al Román le dio por fumar. Bien por resultar más adulto, bien por imbecilidad, con catorce años me compré un paquete de Celtas Largos Extra emboquillados. Y me lo fumé. Así estuve hasta el 2004, año en el que, tras echarle mucho vicio y dejarme demasiados billetes en los estancos, que es lo que más jode -a priori, después vienen los enfisemas, las bronquitis crónicas y los carcinomas, que dan por culo más y mejor-, abandoné este hábito poco honroso … Recuerdo aquella época de fumador empedernido como el festival de las toses, los gargajos, esputos de todos los colores, afonía, tez cetrina, ronquidos, catarros espantosos y otras “delicias” derivadas de la nicotina, el alquitrán y el dióxido y monóxido de carbono. Así que, después de dejar que por un oído me entrasen y por otro me saliesen las peroratas de mi madre, mi padre, mi abuela, el médico y las campañas contra el tabaquismo, lo dejé de “motu propio” (voluntad y no más, damas y caballeros: como todo en la vida.).
Los vicios, bien sean caninos, felinos, filiales (¡Hay que ver el vicio que le echan algunos a sus hijos! ¡Unos tanto y otros tan poco!...), telefónicos o lectores, son personales e intransferibles -quien diga lo contrario, miente-, por lo que Dios me libre de meter las narices en los vicios de otros…, mientras no me salpiquen. Y cuando lo hagan, a título personal le haré la queja oportuna esperando que atienda a razones y apague el cigarro. En el caso de no hacerlo, ya acudiré a la comisaría a ver como se ríen en mis narices mientras relleno la oportuna denuncia y me doy por satisfecho al haber contribuido al perfecto funcionamiento del estado de derecho siendo un chivato (¡Qué cosa más fea!) más del régimen que impera en este país y dando pábulo a la doble moral de un gobierno que en vez de prohibir la venta y consumo de los vicios insanos se hincha a costa de los impuestos indirectos y las sanciones que pretende imponer a hosteleros y fumadores… ¡Bien podría proponer una desgravación fiscal a los que no fumamos, que aparte de chupar el humo de otros y cargar con los costes sanitarios que se derivan de las afecciones relacionadas con la Nicotiniana tabacum, nos piden ejercer de mamporreros en una guerra civil de poca monta! ¡Anda y que les den!
Y si quieren dejar de fumar espero que los Reyes Magos les traigan unas sesiones de acupuntura, parches de nicotina, meditación tántrica o el último libro pop-up de Robert Sabuda y Matthew Reinhart, Hadas y otros seres mágicos (SM) por si algún ser sobrenatural, léase unicornio, gnomo o hada puede echarles una mano en tan dura tarea.

lunes, 3 de enero de 2011

Días de reyes magos... solidarios



Créanme, la Nesspreso no es más que una reminiscencia de los tiempos de bonanza. De ahora en adelante los patucos que la tía Juana tricota como churros, la heredada vajilla de porcelana o los botes de tomate en conserva que cada año nos regala ese buen vecino, serán objetos de culto… Y en el caso de que no sepan usar sus manos para el disfrute de otros, siempre quedarán esos manuales de reciclaje que tanto polvo han cogido durante los años pasados.
La escasez de recursos que esta crisis ha parido es la cura más eficiente para todo tipo de tonterías. Dudo seriamente sobre la capacidad de los españoles a la hora de recuperar la imaginación que perdimos cuando nos llovían los billetes y los bancos “regalaban” pasta sin orden ni concierto… aunque siempre podemos confiar en el mercado negro, el trueque o la economía sumergida, híbrido de compra-venta y picaresca, práctica hispánica muy socorrida desde no se sabe cuándo.
En fin, que si se ven sin un duro para adquirir los juguetes que unos y otros han solicitado a los magos de oriente, les recomiendo recurrir a la sinceridad (“Hijo mío, los reyes pasarán de largo este año…”) o, en su defecto, a un clásico tablero de parchís, la baraja de naipes, un dominó, el juego de la comba o trompos y peonzas, que, si bien es cierto que son bastante más baratos que muchos artilugios sin sustancia, también son mucho más divertidos que pasar las horas desenrollando los cientos de cables de la Wii®.
¡Se me olvidaba! También pueden acudir a una librería y comprar un libro… pero ¿cuál? Prefiero no inmiscuirme y dejarlo a su elección, aunque bien es cierto que, por no ser egoísta (recuerden al Scrooge de Dickens…) y ayudar a una buena causa, les invitaría a comprar los libros de la colección “Barco de vapor” de la editorial SM y aquellos que pertenecen a la línea editorial de Silabario (en las imágenes tienen un buen título de ambas propuestas), compañías que cooperan con parte de sus ventas en proyectos solidarios, que a fin de cuentas, también es ayudar.