jueves, 14 de mayo de 2015

Flores, plantas y ¡primavera!


Aunque están acostumbrados a verme deambular entre libros, muchos de ustedes no sabrán que otra de mis pasiones es todo lo relativo al mundo de las plantas. Botánico de formación y de vez en cuando por afición, gusto del mundo de la clorofila y la fotosíntesis, ese que agrupa al Reino Plantae (ya saben que adoramos las lenguas muertas) y que nos provee de la mayor parte de los recursos con los que subsistir (den buena cuenta de sus sábanas y el algodón que las teje, de las láminas de madera sobre las que dormimos, de los cereales del desayuno, del café de media mañana, de todas las verduras, legumbres y frutas que componen nuestra dieta, de los muebles que otrora eran robles, cerezos y árboles exóticos, del caucho sobre el que se desplazan nuestros automóviles… ¡Nuestra vida está llena de plantas!).


Seguramente algunos prefieren la faceta más estética de nuestras verdes amigas a base de parterres, bonsáis, arreglos florales e ikebanas (¡estos orientales siempre tan contemplativos!), mientras otros se decantan por una orientación más científica de sus pasiones, esa que trata de la taxonomía, la vegetación, la biorremediación, la evolución de estos seres vivos o sus aplicaciones dentro de los campos de la farmacia o los materiales biodegradables, tan de moda hoy día, pero tampoco nos olvidemos de que hay muchos que aborrecen las plantas, no las quieren ver ni en pintura, ni mucho menos en sus balcones, terrazas y salones (estarán al tanto de que no deben habitar dormitorios ni otros lugares en los que soñar) a tenor de la gran cantidad de bichos que atraen, la de hojarasca que producen (supongo que hay gente muy limpia a la que le gusta comer en el suelo…) y la esclavitud que supone el tener que regarlas con cierta frecuencia (ya saben que hacerse cargo de cualquier “mascota” –quietas o no- supone cierta responsabilidad para con ellas…).


Aunque soy un poco maniático a la hora de recibir flores como regalo (las prefiero enraizadas y en maceta para que perduren a lo largo del tiempo), me encanta disfrutarlas en plenas facultades vitales (ya saben que estamos acostumbrados a verlas en los cementerios, sobre las tumbas y en las habitaciones de los hospitales). Olerlas y tocarlas es un placer, pero sin duda, el poder mirarlas a lo largo del tiempo es la razón por la que muchos artistas han intentado captar su belleza, encerrar sus líneas en la quietud infinita… Paisajes, bodegones y naturalezas muertas son toda una suerte de representaciones botánicas que nos acercan a nuestro entorno y nos ayudan a valorarlo convenientemente, unas premisas que han llevado a la nipona (¡Otra! ¡Qué creativa es esta gente!) Sachiko Umoto a crear un libro para aprender a dibujar a estos seres verdes  titulado Plantas y pequeñas criaturas (Nota: también tiene otro muy zoológico llamado Animalitos) que ha editado en castellano la editorial madrileña Silonia para deleite de los más pequeños y que sin duda constituye un regalo primaveral inmejorable, sea usted alérgico, amante de la flora ibérica o vegano.



2 comentarios:

Laura Lomba García dijo...

Este no lo conozco, me lo apunto! Veo que también eres maestro así que ánimo con el final de curso!

Román Belmonte dijo...

Apuntalo porque es un gran recurso... ¡Mucho ánimo para ti también!

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