miércoles, 16 de diciembre de 2015

De ojos


Hay ojos para todos los gustos. Ojazos, ojillos, ojales, y hasta ojetes, dan buena cuenta de que nos observan desde cualquier lado, desde todas las perspectivas y angulos posibles. No cabe duda de que a todos nos encanta mirar y remirar, por aquí y por allí, a la novia, al vecino y a la camarera (¡Mírala, qué graciosa!). También está claro que unos miran mejor que otros, sobre todo si prescinden de anteojos que corrijan defectos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo (¡dichosa involución!); aunque también debemos señalar que hay miradas limpias y otras que se ensucian tras el velo de la envidia, la lujuria o la codicia (N.B.: Una pena teniendo en cuenta que muchos invidentes darían lo que fuera por saber cómo son sus seres queridos...). Así y todo, me cruzo con mucha gente que me mira de buena gana, mientras que otros me borrarían del mapa para no tener que hacerlo de reojo (seguro que al final se los tapan, y dejan asomar mi imagen entre los dedos... Ji, ji, ji...).


Y ahora, una lección de anatomía ocular... Mis ojos son de color neutro (ni marrones, ni verdes, ni azules... ¡una cosa rara!); ¿cómo son los suyos? Seguro que le hacen su apaño, así que no hay que preocuparse demasiado por si los tiene rasgados, tristes, hundidos, entornados, ojerosos o chispeantes... Hay cuestiones secundarias... Lo importante es que el cristalino enfoque bien las imágenes, la pupila se dilate y contraiga debidamente, y los conos y bastones de la retina creen una imagen en condiciones, lo demás depende de la capacidad de nuestro cerebro para asimilar la información...


Ver ya saben que, a pesar de relacionarse con los globos oculares, tiene mucha relación con lo que guardamos dentro de la testa y su mirada mucho más trascendental (“No hay mayor ciego que el que no quiere ver”, refranero dixit). Y teniendo en cuenta esto, hoy les he traído una de Ojos, más concretamente la recopilación que Iwona Chmielewska ha realizado y que obtuvo en el año 2013 el premio Bologna Ragazzi (categoría de ficción) y que este otoño ha sido editado por Tramuntana en nuestro país. En un alarde de pura ilustración y con algún que otro truco troquelado, la autora polaca da su visión poética sobre lo que se esconde tras la mirada del Hombre, del día a día, de como lo cotidiano trasciende, de como lo extraño seduce, de la conexión que se establece entre las personas a través del iris, del significado dual de las cosas, de su cara y su cruz. De todas estas cosas y muchas más habla en su juego Chmielewska, algo que bien vale una reseña.


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