jueves, 4 de enero de 2018

Hablando de LIJ con... El Dragón Lector, Librería Infantil


Román Belmonte: Ustedes, junto con un puñado de librerías más fueron los pioneros en esto de las librerías especializadas. Cada uno tiene su historia, ¡cuéntenme la suya! ¿Que les llevó a decidirse por la Literatura Infantil?
El Dragón Lector (Pilar Pérez): Después de 15 años de experiencia en una editorial especializada en literatura infantil y juvenil y con todo el apoyo de mi familia, puse en marcha el proyecto de la librería.
Abrimos las puertas el 5 de marzo de 2004 en uno de los barrios más emblemáticos de Madrid, el barrio de Chamberí, mi barrio. Un fondo de libros básico, algo de juego educativo, todo en un ambiente en el que la estancia era amable y cálida tanto para los pequeños como para sus familias. Unas cortinas rojas a modo de telón anunciaban lo que allí iba a suceder.
R.B.: ¿Y qué sucedió?
E.D.L. (Pilar Pérez): A partir de ese primer día, el proyecto se fue configurando como algo más que una librería. Sentimos que la cercanía con las familias nos pedía que fuéramos programando una fuerte actividad de animación a la lectura y así lo hicimos. Precisamente, aquel 5 de marzo se contó por primera vez el cuento de Leo, el dragón lector, escrito por mi marido José Andrés Villota. Un cuento a través del cual hemos transmitido y transmitimos desde entonces nuestra filosofía de empresa: lo que sentimos y en lo que creemos con relación a la lectura. Hoy el protagonista de ese cuento, Leo, es el personaje que acerca los libros a los niños en algunos colegios y bibliotecas y muchos hogares.
A partir de 2007 se incorporó mi marido a tiempo completo y abrimos nuestra segunda librería, con la misma filosofía y la misma personalidad. Ampliamos y ajustamos las actividades a todas las edades, comenzando por bebés y llegando a los lectores ya más expertos.
Quizás fue esta vertiente de promoción de la lectura la que nos ha diferenciado desde el principio. Como bien dices, junto con otras librerías en Madrid, “La Mar de Letras”, “Biblioketa” y “Kirikú y la Bruja” fuimos los pioneros en un modelo de librería especializada diferente.
Mientras tanto, los grandes protagonistas de las librerías eran ya los libros y nos entregamos por entero a crear un fondo de calidad. Una de nuestras grandes apuestas fue el álbum ilustrado. 


Noemí Villamuza

R.B.: Si no me equivoco, usted ya no regenta la librería, ¿no es así?
E.D.L. (Pilar Pérez): Cierto. Los años pasaron y en 2014 comenzó el relevo. Se incorporó al proyecto Alejandra Camacho, responsable de la biblioteca de uno de los colegios más prestigiosos de Madrid. En 2015, Clara Echeverría, gran conocedora del mundo de la literatura infantil, dio también ese paso y así ellas dos se convirtieron en las dueñas de las dos librerías. Tanto Alejandra, como Clara son grandes profesionales y enamoradas de su labor. Su juventud ha hecho que el proyecto que comenzó en 2004 haya cogido más fuerza aún con su ilusión y buen hacer. Sin duda la selección de fondo, el conocimiento del mismo y las actividades de promoción de la lectura son los puntos fuertes de “El Dragón Lector”.
R.B.: Y perdone la intromisión, ¿a qué se dedica una librera infantil jubilada?
E.D.L. (Pilar Pérez): Mi marido y yo seguimos con “El Dragón Lector”, llevando su mensaje ahora a colectivos a los que la librería no llegaba fácilmente. Colaboramos con instituciones sin ánimo de lucro, a veces de manera puntual; otras, de manera regular. Hay mucho que hacer y nos ilusiona poder seguir haciéndolo.


Ester García

R.B.: A todos nos gustan los buenos libros, pero para ustedes, que viven entre ellos, ¿qué cualidades debe reunir un buen álbum ilustrado?
E.D.L. (Clara Echeverría): Técnicamente en un álbum ilustrado la narración se desarrolla a través del texto y la ilustración. De esta manera una historia no puede comprenderse si se prescinde de alguno de los dos lenguajes. Un buen álbum ilustrado, además, tiene el poder de hablar de tú a tú a los niños y, a partir de ahí, proponer retos; siempre desde el juego y obviamente sin imposición moralista.
R.B.: Será difícil para un librero hablar mal de un libro y, como impertinente que soy, me gustaría pedirles que citen algunos títulos que detesten...
E.D.L. (Clara Echeverría): Yo, por ejemplo, detestaba El pollo Pepe, y ahora me parece un libro fantástico.
R.B.: Soy un fanático del libro-álbum, así que arriésguense y recomiéndenme un par.
E.D.L. (Clara Echeverría): Cualquiera de Tomy Ungerer puede valerte.


Adolfo Serra

R.B.: El eterno problema de los libreros es el espacio. Aparte de vender, confiésenme un truco para abrir hueco a nuevos títulos...
E.D.L. (Clara Echeverría): El truco es leer mucho y mostrarse abierto a las nuevas propuestas. Cuando te enamoras de un libro descubres con asombro que existía ya un lugar en tu librería esperándolo. Obviamente hay títulos que salen, no aguantan el paso del tiempo.
R.B.: En los últimos años, el negocio editorial pasa por lanzar al mercado novedades y más novedades. Pienso que debe ser una lata para ustedes el barajar esa ingente cantidad de nuevos títulos, que irá en detrimento de la visibilidad de títulos clásicos todavía vigentes... ¿Qué opinan ustedes? ¿Cómo lo gestionan?
E.D.L. (Clara Echeverría): No me siento obligada a albergar todas las novedades del mercado. Sencillamente resultaría imposible de manejar. Hacemos un trabajo de selección acorde con nuestros criterios estéticos y literarios.


Alberto Sobrino

R.B.: Hablando de la relación editorial-librería y de las obras en depósito, ¿sería posible crear un negocio del libro sin empresas distribuidoras, sin intermediarios?
E.D.L. (Clara Echeverría): Creo que es imposible, nos faltan recursos a todos. A nosotras el tiempo y a ellos la capacidad de llegar a recónditos lugares donde también se lee ¡y mucho!
R.B.: Cuando visito algunas librerías veo mucho lector adulto en las secciones dedicadas a la LIJ algo que creo que se debe al fenómeno de la literatura cross-over. ¿Por qué será que la literatura para niños ha trascendido esa invisible frontera para abrirse camino entre los lectores más experimentados? ¿Se debe a los formatos atractivos, al álbum ilustrado, a la brevedad de los textos, al tipo de argumentos, a los cambios sociales...? ¿Qué les dicen sus clientes más entrados en años?
E.D.L. (Clara Echeverría): Efectivamente las ilustraciones atraen mucho, y además los álbumes ilustrados te interpelan de una manera interesante. La demanda de buena literatura crece y en el LIJ se han hecho muy bien las cosas, la gente me dice: “Si hubieran existido estos libros cuando era pequeño...” o “Éste me gusta pero para mí”.


Momo Carretero

R.B.: En plena navidad a la mayoría no nos cuesta aflojar la cartera para tomarnos una copa con los amigos y familiares, pero sí a muchos se les hace cuesta arriba pagar quince euros por un libro. ¿Se valora el libro como un producto de primera necesidad o como un artículo de lujo?
E.D.L. (Clara Echeverría): Ni lo uno ni lo otro. De forma general creo que los libros se respetan y se valoran como bien cultural. En ese sentido se considera un "buen producto" en el que merece la pena invertir.
R.B.: Tengo otra duda... En la actualidad, ¿se compran más libros o se lee más?
E.D.L. (Clara Echeverría): No tengo datos pero observo que se lee mucho. Las escuelas y bibliotecas hacen un gran trabajo promocionando la lectura.
R.B.: Por lo general, somos los adultos quienes decidimos qué libros deben leer los niños, ¿nos iría mejor si les dejásemos escoger a ellos o han constatado que su criterio es muy influenciable por agentes poco literarios?
E.D.L. (Clara Echeverría): Los niños tienen muy buen gusto y dejarles escoger me parece fantástico siempre que, y esto es lo complicado, tengan buenos guías que les sigan los pasos.


Natascha Rosenberg

R.B.: El pasado 23 de abril me dio por pensar que necesitábamos nuevas formas de vender la cultura a las generaciones futuras. Creo que los que promovemos la lectura estamos muy trasnochados y no hallamos nuevas fórmulas de animar a ello. Necesitamos espectáculo, garbo y magia. ¿Qué piensan ustedes? ¿Alguna idea?
E.D.L. (Clara Echeverría): No estamos trasnochados, pero tenemos que reflexionar. Necesitamos sabios estudiosos que nos inspiren, profesores motivados, necesitamos padres comprometidos que no abandonen a sus hijos en el largo proceso del aprendizaje lector. Lo más sencillo es llegar a los niños, tienen un gusto excelente, y están deseosos de escuchar historias y ponerse retos.
R.B.: Para despedirnos, nos toca jugar, comer y leer... Pero para ello necesito saber antes cuáles son sus juegos favoritos, sus platos preferidos y sus libros predilectos...
E.D.L. (Clara Echeverría): Me gusta muchísimo jugar a inventar palabras y tirar globos de agua. La tortilla de patata y el gazpacho. Mis libros favoritos son Historias de Ratones de Lobel, la serie de Babar, Donde viven los monstruos, toda la colección de Pomelo y Guyi, Guyi. Mi favoritos adultos Nada se opone a la noche, Patria y una recopilación de cuentos de hadas de Andersen que edita Libros del Zorro Rojo.




El Dragón Lector es la librería infantil decana en Madrid y cuenta con dos sedes, la situada en la calle Sagunto número 20 y la del 72 de Fernández de la Hoz. Además del sinfín de lecturas que pueden encontrar en ella, pueden acudir a participar en todas las actividades que realizan periódicamente. Para más información sobre todas ellas, sólo tienen que dirigirse AQUÍ y de paso visitar su "Dragonario", una galería de relatos e ilustraciones (algunas recogidas en esta entrevista) con las que autores de la LIJ española han querido rendir tributo a este lugar donde también viven los monstruos.

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