miércoles, 15 de abril de 2026

Pequeños catálogos


Siempre que me topo con libros como el de hoy, me viene a la cabeza el título del disco que El último de la fila publicó en 1990. Nuevo pequeño catálogo de seres y estares. Era el favorito de mi madre. No sé cuántas veces lo pondríamos. Toda la familia nos sabíamos de memoria las letras de aquellas canciones de pop noventero. Músico loco, Cuando el mar te tenga, En mi pecho, Todo el día llovió… Un manojo de temas que he ido guardando en mi subconsciente durante todos estos años y que siempre aflora cuando me encuentro con estos libros-manuales.


Si bien es cierto que este tipo de álbumes híbridos entre la ficción y la no ficción abundaron durante un tiempo, cada vez los encontramos menos en las librerías. No obstante, siempre aparece alguno que nos recuerda a aquellas obras tan disfrutonas de los años 80 o 90, incluso del nuevo milenio que aupaba el sector más comercial de la LIJ (no se olviden el Princesas olvidadas o desconocidas de Dautremer y todos esos que incluí en este post.


Quizá esta realidad se deba al auge del álbum informativo estricto, pero eso no quita para darles un poco de vuelo cuando caen en nuestras manos, pues si bien es cierto que son productos con mucho tirón, también tienen una parte fantástica más que destacable y desbordan ciertas temáticas con imaginación y elegancia. Como los tres libros que traigo hoy.


Empiezo con El libro de los gnomos, una pequeña enciclopedia sobre estos seres ideada por Loes Riphagen y que ha sido recientemente publicada por Kókinos. Aunque les recuerde a Los gnomos, el volumen enciclopédico que Wil Huygen y Rien Poortvlietde desarrollaron sobre estos seres fantásticos, el aquí reseñado, tienen un aire mucho menos solemne y se dirige a prelectores y primeros lectores por varias razones.


Aunque está dividido en diferentes secciones (la familia, la casa, la ropa o el colegio), todo se orienta al conocimiento de un universo mágico desde una perspectiva más lúdica. Si bien es cierto que esta compartimentación facilita la lectura por parte de lectores menos competentes, ayuda a organizar el contenido de una manera más reconocible por los primeros lectores, como pueden ser las actividades cotidianas. Por otro lado, siempre hay lugar para anécdotas, recetas o actividades sencillas que pueden expandir el conocimiento del mundo real e invitar a la interactividad.


Inventos como el levantaánimos o el lenguaje de signos, los disfraces que usan o los peligros más comunes a los que se enfrentan estas criaturas, son una buena excusa para leer y releer sus páginas una y otra vez. Textos breves, pequeñas historietas y cierta perspectiva humorística hacen de este libro una buena apuesta en lo que a álbumes-manual se refiere


Seguimos con Érase una vez… Los récords de cuento, un libro escrito por Laura Ortega Vesga e ilustrado por Anna Aparicio Català (editorial Flamboyant). Con apariencia de revista, este libro de grandes dimensiones y a todo color hace un recorrido por los personajes de cuento y otros hechos maravillosos que recogen ciertas obras de la literatura infantil.


Reunidos por categorías, las autoras nos hablan de la cabellera de Rapunzel, la nariz de Pinocho o la sensibilidad de la protagonista de La princesa y el guisante. Tampoco se olvidan del espejo de la madrastra de Blancanieves, el mal humor de Campanilla o de esos duendes que ayudaron al zapatero. Un sinfín de cuestiones que nos llevan a conocer estas creaciones tradicionales o clásicas desde un punto de vista muy desenfadado.


Con entrevistas al Gato con botas, el Lobo Feroz o uno de los tres cerdidos, un apéndice final en el que podemos encontrar todos los títulos de las obras que recoge este manual y un desplegable interior que reúne a lo más florido de la LIJ, hace de este libro una apuesta muy interactiva con la que ahondar en ese acervo colectivo, así como descubrir elementos curiosos y llamativos que invitan a la lectura (o relectura) de estos.


Terminamos con la Enciclopedia de medicina fantástica que Pedro Mañas y Mariana Alcántara acaban de publicar gracias a la editorial Thule. Como el título sigue así: “…de la doctora Anastasia Cienmales. Con el apoyo del Colegio de Médicos expulsados del Colegio Oficial de Médicos”, ya nos podemos imaginar que este compendio médico tiene mucho de inverosímil, algo que se agradece teniendo en cuenta la de sinsabores que nos acarrea esta ciencia experimental cuando no hay cura para ciertos problemas.
Así uno se puede tomar las patologías como un invento más, cosa que bien vale una lectura, pues ya está bien de dramas. Es hora de hacer las delicias de todos aquellos que fantasean con la medicina como disciplina mágico-artística.


Empezando con una breve historia de la enfermedad firmada por su supuesta autora y terminando con una serie de contratiempos para pasar el tiempo como la miopía inversa o la intoxicación cosmética, ya se pueden imaginar lo que les espera. La fiebre del baile, el mal del contorsionista o el aliento tóxico, son algunas de las enfermedades que pueden conocer a través de sus páginas.


Alejado de toda realidad fisiológica, este libro juega con las palabras, modifica expresiones conocidas, diagnostica lo imposible, pero sobre todo, nos hace reír, que al fin y al cabo, es la mejor de las medicinas.

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