viernes, 1 de mayo de 2026

Pasiones y profesiones


Primero de mayo. Día del trabajo. “Arbeit macht frei”, rezaba aquella inscripción en algunos campos de concentración nazi. Pero se equivocaban, tanto en aquel contexto, como en el de hoy día. De libres nada, sino más bien esclavos y un poco más infelices, sobre todo si nuestro oficio se convierte en un desatino.
Algunos tenemos suerte porque nos encanta lo que hacemos para ganarnos el pan, pero otros lo sufren a diario como un castigo. No solo por obligación, sino también por elección. Es curioso cómo, a lo largo de todos estos años he venido constatando, muchos de mis alumnos, llenos de vida e ilusiones, frescos y joviales, se transforman en seres grises y hastiados. Se han ido contaminando poco a poco de esta forma de vida tan desalmada que va minando el espíritu.


Ahora que voy penando canas, empiezo a pensar que, aparte de nuestra naturaleza (no voy a negar que hay gente a la que le luce poco la vida) y nuestra buena o mala suerte, una de las hojas de ruta para mantenerse lozano y apasionado es despreciar las convenciones de un universo adulto que aboga por lo material, conformarse con lo posible (¿Para qué pensar en lo imposible? ¿Por qué desear lo ajeno?) y aprender a disfrutar de nuestra profesión. Quizá ese fue el secreto de Gianni Rodari, maestro de la LIJ que nunca permitió marchitarse…

A aquel niño le creció
una planta en la cabeza,
le brotaron flores blancas
que olían a primavera.

El niño también creció
y de joven su cabeza
lucía, en vez de cabellos,
una larga enredadera.

El joven se hizo mayor,
al sacudir su cabeza
caían frutas maduras,
ramas rotas y hojas secas.

Cuando aquel niño fue viejo,
una encina en su cabeza
cantaba llena de pájaros,
daba sombra y buena leña.

A aquel niño que vivió
floreciendo en primavera,
hondas raíces de sueños
le crecieron en la tierra.

Juan Carlos Martín Ramos.
Flores en la cabeza.
En: Rondas de Rodari.
Ilustraciones de Neus Caamaño.
2026. Pontevedra. Kalandraka.


No hay comentarios: