viernes, 16 de octubre de 2026

Amor extraterrestre


En lo que al amor se refiere, debo ser extraterrestre. O eso dicen los que me conocen. No es que no crea en tamaño sentimiento, pero déjenme decirles que soy bastante escéptico en esa afirmación que solo defiende el amor romántico. A lo largo de todos estos años, bajo mi experiencia y la de otros seres humanos a los que me siento cercano, he llegado a la conclusión de que hay muchas formas de profesarlo y procesarlo.
Fidelidad, cercanía, respeto, libertad… ¿Por qué solo prevalece esa imagen del amor cuando estamos hartos de ver parejas que no cumplen ni tan solo una de esas premisas? Solo tienen que tocar a la puerta del vecino y constatar que su concepción nada tiene que ver con la suya. Quizá tenga un harem de queridas, pero está loco por su esposa aunque esta no pueda satisfacerle sexualmente. Quizá se comporte como un corderito ante su señora, pero en la cama sea un tigre de Bengala. O esa compañera de trabajo que parece sacada de un monasterio pero sodomiza a su encofrador favorito.


El amor vive de estereotipos. Menos mal que la literatura se ha encargado de soterrarlos bajo historias más que complejas en las que los deseos, las frustraciones, las necesidades, las diferencias de clase o los traumas se entremezclan sin remisión. Hoy toca una de esas.
Con forma de poema y echando mano del humor, está incluida en la segunda parte de esa miniserie que Javier González le ha dedicado a los seres fantásticos a golpe de rima. Seguro que les encanta (sobre todo si han sufrido en sus propias carnes un desplante de estas características, como es mi caso). ¡Recomendadísimo!

Dije “Te quiero”
soportando tu gélida indiferencia o también podría ser
que no logres escucharme
debido al rítmico pero atronador
regurgitar emitido por tus orificios alimenticios.

Volví a decirlo, “Te quiero”,
renaciendo mis esperanzas al creer ver ruborizarse
la pegajosa y aleteante masa cartilaginosa de tus membranas.

Una vez más lo dije, “Te quiero”,
y en ese momento lanzaste sobre mí
un chorro de espesa masa verde
haciendo que me sintiera el más feliz de los enamorados
al confesarme de esta manera tu amor ¿o será que
te sentó mal algo que comiste ayer?

Javier González.
Mariposas y xenomorfos en el estómago.
En: Mi hermano es un marciano.
Ilustraciones de Lluïsot.
2026. Madrid: Pastel de Luna.

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