domingo, 27 de diciembre de 2020

Una prueba de fondo y mucho equilibrio


Se acerca el final de un año marcado por el dichoso bicho, el mismo que tampoco nos dejará disfrutar del 2021, pues a pesar de la propaganda, las perspectivas sanitarias son a largo plazo. Una carrera de fondo para la que hay que prepararse a conciencia. Dejar la mente en blanco, tomar aliento, llenar los pulmones, mantener el ritmo y cruzar la meta sin muchas secuelas físicas ni psíquicas (que la cosa emocional está que arde).
Nada es imposible si actuamos con un poco de juicio y precaución, no sea que después de tantos meses penando lo echemos todo a perder. Tampoco consiste en vivir acojonado y arrodillarse ante los miedos colectivos, esos que, a base de mezclarse con otras miserias, están destruyendo a más de uno. Con un poco de equilibrio, tiento, arrojo y suerte (que todo cuenta), lograremos cruzar la cuerda floja.


Tiende una cuerda floja sobre lo que te dijeron
y tantas veces te repitieron:
“no tienes ni idea”,
“hazme caso a mí”,
“tú te crees muy grande”,
“estás perdiendo el tiempo”,
“no vas a poder, no eres capaz”.
Que si pensamientos juiciosos,
que si sueños ambiciosos.
Que si risitas y bromitas,
simplonas y bobaliconas,
susurradas y malvadas.
Tú a lo tuyo, venga,
tiende la cuerda y da el primer paso y otro y otro.
Y los de abajo, admirados.
Y los de abajo, embobados al verte valiente allí arriba.
Tú bailando en la cuerda floja,
ellos con la cara roja de pura estupefacción.

Edward van de Vendel.
En: Entre palmas y aplausos.
Ilustraciones de Wolf Erlbruch.
Traducción de Goedele de Sterck.
2020. Albolote, Granada: Barbara Fiore.


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