lunes, 26 de enero de 2015

Nieve en los libros ilustrados / Snowy picture books


¿Qué magia tiene la nieve que a todos altera? Empiezan a caer los primeros copos tras la ventana y todos mis alumnos se agolpan sobre ella, pegan su nariz al cristal y empiezan a fantasear con las batallas que les traerá la tarde, con las carreras que sobre cualquier cosa que se deslice por ella echarán, y con quién hará el mejor muñeco. Algunos lo llaman “el síndrome de la nieve”. Yo prefiero llamarlo “ilusión”. Esa magia con la que no sólo los niños (y también el resto de los monstruos) viven algo tan sencillo como un fenómeno meteorológico (poco frecuente en algunas latitudes), inunda también muchos títulos de LIJ que bien merecían recopilarse en algún lugar… Y así es como un servidor, tras un fin de semana soleado -aunque frío- y habiendo consultado su propia biblioteca, dos bibliotecas públicas (adoro lo que es de todos) y alguna que otra virtual (cosas de la tecnología), les trae este lunes dos selecciones de álbumes ilustrados nevados. La primera reúne los diez mejores títulos sobre este tema, y la segunda es una serie de títulos menores que también se pueden disfrutar, realizar actividades con ellos, regalar u otros menesteres que consideren oportunos.
Aquí les dejo con el algodón que cae del cielo durante el invierno, uno de los mejores hilos conductores entre lectura y niñez.

Los 10 mejores álbumes ilustrados sobre la nieve / 10 Best snowy picture books


Un día de nieve. Ezra Jack Keats. (En inglés: The snowy day).


Snow. Walter de la Mare & Carolina Rabei.


Snow. Uri Shulevitz.


The mitten. Jan Brett.


El muñeco de nieve. Raymond Briggs. (En ingles: The snowman)


White snow. Bright snow. Alvin Tresselt & Roger Duvoisin.


Snowflake Bentley. Jacqueline Briggs Martin & Mary Azarian.


Snow sounds. An onomatopoeic story. David A. Johnson.


Owl Moon. Jane Yolen & John Schoenherr.


Flannel kisses. Linda Crotta Brennant & Mari Takabayashi

Otros álbumes ilustrados con nieve en sus páginas / Another snowy picture books


Elmer en la nieve. David McKee. (En inglés: Elmer in the snow).


Red sled. Lita Judge.


La manzana roja. Feridun Oral. (En inglés: The red apple).


Anna’s wish. Bruno Hachler & Friederika Rave.


Gatito y la nieve. Joel Franz Rosell & Constanze v. Kitzing.


Stella. Queen of the snow. Marie-Louise Gay.


Perdido en la nieve. Ian Beck. (En inglés: Lost in the snow).


The snowflake sisters. J. Patrick Lewis & Lisa Desimini.


Pip y Posy. Un día de nieve. Axel Scheffler. (En inglés: Pip and Posi. The snowy day).


The story of the snow children. Sibylle Von Olfers.


Snowballs. Lois Ehlert.


When it starts to snow. Phillis Gershator & Martin Matje.


viernes, 23 de enero de 2015

De blanca nieve...


Aunque muchos esperaban un grueso manto nevado que cubriese la geografía de nuestro país (incluidas las plazas africanas, Canarias y las Pitiusas) el pasado domingo, hay que ser consciente de que el cielo es bastante juguetón y nos juega malas (o buenas, según se mire…, los que conducimos a diario o nos consideramos torpones, agradecemos menos hielo en las calles) pasadas con las que vapuleamos a todos los meteorólogos (pobres…). Pero no se apenen, ¡acertaron a la segunda borrasca!, y ha nevado, hemos pasado bastante frío y hemos recogido los abrigos que habíamos abandonado a su suerte en la tintorería. Al menos, hemos visto el blanco sobre los tejados, que bien vale un invierno.

Todo se ve blanco
desde mi terraza.

Los jardines blancos
y las calles blancas.

Nieve en los tejados
y nieve en las plazas.

La ciudad parece
un pastel de nata.

Carlos Reviejo.
Blanco.
En: Versos de colores.
Ilustraciones de Xavier Salomó.
2013. Madrid: SM.


miércoles, 21 de enero de 2015

Panorama editorial emergente de LIJ en España


La crisis, además de negativas circunstancias, también nos trae grandes esperanzas, sobre todo en lo que a la edición de libros para niños se refiere, algo de lo que me he percatado durante los pasados meses en mis frecuentes incursiones por librerías y bibliotecas de mi rededor. Así, he constatado cómo no son pocas las nuevas editoriales que, utilizando el libro ilustrado como excusa, se están abriendo hueco en el mercado de la LIJ.
Prefiero encasillar a estas editoriales dentro del adjetivo de “emergente” que incluirlas en ese otro (el de “independiente”), por ser menos confuso y más práctico. Algunos no estarán de acuerdo conmigo y es a ellos a quién pregunto: ¿Qué significa “independiente”? ¿Poco comercial? ¿Exclusivo? ¿Edición limitada? ¿Pocos títulos? ¿Menos inversión y un mayor rendimiento? ¿Precio elevado? ¿Distribución selecta y minoritaria? ¿Gran calidad gráfica?... Como yo me hago un lío con tanto criterio prefiero referirme a los sellos editoriales que han nacido en los últimos años, que tienen pocos títulos publicados y que se preocupan por publicar libros ilustrados con un mínimo de calidad.
Así, procedo a enumerar y realizar un pequeño comentario de la mayor parte de ellas (pido disculpas por adelantado si me he dejado alguna en el tintero… Nadie es perfecto) en pro de bibliotecarios, libreros, autores, ilustradores y lectores que las desconozcan y quieran ampliar miras a este respecto.



En primer lugar hay que tener en cuenta las editoriales que prefieren los álbumes ilustrados de pequeño formato, hacen una apuesta exclusiva por la producción propia -contratando los servicios de ilustradores pocos conocidos dentro del panorama editorial español y echando mano de autores con cierto prestigio-, y cuentan con una distribución aceptable. Dentro de esta categoría contamos con la editorial Libre Albedrío, Canica Books, Apila Ediciones y La Guarida Ediciones. Tenemos en este grupo a la editorial Takatuka, bastante ecléctica a la hora del formato, trabaja para un público variado y no sigue demasiado las tendencias. En todas podemos encontrar álbumes de gran éxito y otros con menor seguimiento por parte de los lectores. En cualquier caso, ¡bravo por ellas! (más todavía desde que la producción propia en este país se ha convertido en una rara avis).



También hay otras, como por ejemplo la editorial Kokoro y Nubeocho Ediciones, que prefieren compaginar la producción propia con títulos de mucho o considerable éxito fuera de nuestras fronteras, de tal manera que se aproximan a un público más variado, realizan una inversión mucho más grande y pueden editar menos títulos al cabo del año.
Tampoco me gustaría olvidarme de sellos editoriales que, aunque tienen líneas editoriales diferentes a las del álbum ilustrado, se han decantado por la edición de estos. Entre las editoriales que son filiales o viven al amparo de otros géneros, público o intereses, podemos señalar:
- Blackie Little Books (línea infantil) y Milratones (editorial Milrazones), que prefieren sobre todo la coedición de álbumes ilustrados de autores de renombre.
- Cubilete (Editorial Bruño) y Picarona (Ediciones Obelisco), que adquieren derechos y editan obras de marcado carácter anglosajón y bastante comerciales.
- Bululú (Editorial Zaera Silvar) que apuesta por la producción propia entre los que destacan autores como Pinto y Chinto, Kike Gómez y Dani Padrón.


- Hotel Papel (Editorial Grupo 5) que apuesta por títulos de autores reconocidos como la canadiense Anne Herbauts, con otros patrios, con formatos en papel y e-book.


- Sushi Books, (Rinoceronte Editora) que ha publicado libro-álbumes y obras narrativas de algunos autores nórdicos muy reconocidos en sus respectivos países (por ejemplo Astrid Lindgren u Ole Lund Kirkegaard).


Dentro de esta última categoría, aunque sin líneas infantiles claramente diferenciadas, podemos citar casas editoriales que han apostado por uno o dos títulos en los que la temática infantil tiene algo que decir como son la colección “El cuarto de las maravillas” (Editorial Turner), cuya carta de presentación ha sido una de las títulos más aclamados en el mundo de la literatura infantil al otro lado del charco, El dragón de papá, Malpasito (Editorial Malpaso) con su álbum ilustrado juvenil Gus y yo, y Kailas con dos álbumes menores.


Por último, cabe destacar las tendencias menos comerciales dentro de la edición de libros para niños. En ellas destacan dos casas que son la editorial Amigos de papel, un sello dedicado sobre todo a las obras de poesía nacional, y La Tribu Ediciones, una recién nacida y modesta editorial que, como muchas filiales de grandes firmas, se decanta por los cómics infantiles (Súper Jaime)  además de los álbumes ilustrados (Ratolino Culo Fino).


martes, 20 de enero de 2015

De egoísmo, ideas y superviviencia


Que el egoísmo es innecesario, es una auténtica falacia, no sólo por el buenismo que nos ampara en una sociedad del bienestar como esta, sino por las leyes “non scripta” que la madre naturaleza nos recita asomándose a nuestra cuna.
Fuertemente criticado, el egoísmo, ese que deriva del individualismo (cositas vanas del lenguaje), habita en todos nosotros –y no precisamente como el espíritu santo…- para, de una forma u otra, modelar nuestro comportamiento para con los demás y nosotros mismos.
Aquí todo el mundo es egoísta. Los  primeros, los padres (sobre todo cuando sus grilletes sobre la prole se hacen demasiado patentes o cuando prefieren hacerse los suecos ante los requerimientos filiales), después van los hijos (sobre todo cuando exigen más cariño del que ellos ofrecen), les siguen los hermanos/as (sobre todo cuando la cuota de envidia supera al respeto co-sanguíneo), detrás quedan las parejas (sobre todo cuando te consultan todas las gilipolleces y toman las decisiones importantes a la ligera y unilateralmente). También tenemos amigos (sobre todo cuando pasas de patente a inexistente si en sus vidas se cruzan hombres, mujeres y viceversa… ¡Ah! También los niños, que no se me olviden), a los compañeros de trabajo (sobre todo cuando se trata de horas libres, guardias y festivos) y a todos los demás (esos siempre son egoístas porque no necesitan bailarte el agua).



¡Pero no olvidemos que este post es una oda en pro del egoísmo! ¡Ese que nos provee de la realidad! ¡El que nos aporta soledad! ¡Individualismo! He ahí el verdadero valor de convertirse en un egoísta nato: la calma propia, la tranquilidad personal y el tiempo intransferible. Todo ello permite que, de repente, las ideas emerjan de entre la sustancia gris y fluyan por todo nuestro organismo para decidir sobre el existir y el vivir. Quizá algunos prefieran desaparecer de un mundo difícil y extraño que, muchas veces se olvida de nuestra existencia, pero otros, los supervivientes como el de Soy Pepín Pinzón (un personaje maravilloso ideado por Alexis Deacon, ilustrado por Viviane Schwarz y editado en castellano por Milratones/Milrazones) y un servidor, preferimos elucubrar debidamente, no cejar en el empeño, y salvarnos de las fauces de cualquier bestia que quiera engullirnos sin razón.


lunes, 19 de enero de 2015

Poniéndole alas a los retos


El año nuevo, además de presentarse con atentados terroristas, los mugidos de Cristiano Ronaldo y la Belén Estebán llorando cual Zarzamora en el "reality" de turno, nos dice hola con multitud de desafíos que parecen ruedas de molino (sobre todo para el que debe hacerles frente). Dejar el tabaco a un lado, erradicar nuestra dependencia del teléfono móvil (sé de algunos/as que sufren calambres en los pulgares de tanto darle al guasap) o desintoxicarse de parejas malnacidas, pueden ser el gran reto de lo que queda de este mes de enero, tan malo para los supermercados, tan bueno para los gimnasios.


Me encantan los retos, gusto de sacar pecho ante las complicaciones, no amedrentarme por los vientos (hipo)huracanados y dar un paso al frente pese a quien pese. Créanme, cuanto más tengo que hacer, más animado me veo a llegar a buen puerto con todo ello. Llámenlo masoquismo o hiperactividad, pero prefiero estar más que entretenido con mis quehaceres diarios (léase este blog, mis lecturas y mis dibujos) que andar aburrido por los rincones, más si cabe cuando las cosas se presentan negras (sí, sí, más todavía…).


Y así les aconsejo (ríanse, hoy me he puesto en “modo evangélico”…): no se rindan ante las dificultades, ante las bofetadas que nos propinan los días. Quizá necesitemos algo de colapso diario, de prender esa fuerza inflamable que todos atesoramos, para quemar los lípidos almacenados durante la pasada Navidad y obtener unos resultados óptimos en aquellas facetas que deseemos ver nacer, desarrollar o fortalecer en nosotros.
Apelo al sentido común y al esfuerzo diario para templar el carácter y luchar contra las adversidades, eso que nos diferencia del resto de los animales… ¡Ups, perdón! ¡¿De todos los animales…?! ¡Se me olvidaba un pequeño ratón de biblioteca cuyo nombre da título a uno de los libros más preciosistas del curso! Lindbergh, la increíble aventura de un ratón volador, ideado por el ilustrador Torben Kuhlmann y publicado en nuestro país por la editorial Juventud narra las peripecias de este ser bautizado como el primer piloto que gestó una de las más importantes hazañas de la aviación.


No desprecien a este roedor, el protagonista de una historia en la que la inteligencia, el valor y la constancia, se unen en pro de un sueño (el de cruzar sobrevolando el Atlántico para reencontrarse con sus congéneres), ya que, con total seguridad aleccione a más de un humano con sus artes para la aeronáutica, su perseverancia y su afán de superación. Porque no lo olviden, queridos primates, querer es poder, y quien no se aprieta las tuercas para cambiar lo que en principio puede parecer imposible, poco merece la condescendencia del tiempo.


viernes, 16 de enero de 2015

De grandes habilidades


Hay gente ducha en animar el cotarro. Estando con otros te invaden la paz y la tranquilidad. Los hay que saben mandar. Mientras otros muchos cocinan divinamente, los de más allá no paran de tragar. También los tenemos risueños, cuidadosos, grandes artistas, sumamente limpios y ordenados, inmejorables jardineros, grandes escritores… Y algunos, hasta leemos. ¿Quién da más?

Mejor nadador, el pez.
Quien más se ríe, la hiena.
Cuellilarga, la jirafa.
Gordísima, la ballena.

Gigantesco, el elefante;
elegante, la gacela.
El más malo, el tiburón.
La más negra, la pantera.

Pequeñísima, la pulga.
El más charlatán, el loro;
sucia y muy fea, la rata;
el más divertido, el mono.
La más rayada, la cebra.
El que más pica, el mosquito;
el más dormilón, el oso…
El más suave, el conejito.

El más sabihondo es el búho.
La que trabaja, la hormiga,
el más silencioso, el gato
y la eléctrica, la anguila.

María Goyri.
Habilidades.
En: Ventanales. Poemas para mirar el mundo.
Selección de José María Plaza.
Ilustraciones de Agatha Ruiz de la Prada.
2013. Barcelona: Edebé.
Autora de la fotografía de la entrada: Rose Nadau. 1947.


miércoles, 14 de enero de 2015

Decálogo del buen editor (de libros infantiles)


Tom Schamp

Los que vemos los libros desde el otro lado de la barrera, esa en la que, expectantes, nos adentramos en las historias que otros han escrito para uso y disfrute de terceros, solemos desconocer en mayor o menor medida lo que conlleva el proceso creativo de un libro ilustrado; un camino la mar de complicado, sobre todo cuando has de lidiar los llamados editores, un sector entre el que encontramos con relativa frecuencia seres que quieren sacar buena tajada del arte y buena fe de otros, y de paso, provocar terribles dolores de cabeza.
Por ello, considerando los comentarios de muchos autores, ilustradores y diversos seres que revolotean en los despachos donde se cuecen los libros, aquí les dejo con diez cualidades que debe reunir un editor (de libros infantiles en este caso), sino bueno, medianamente aceptable.

1. Abierto. Un editor debe abrirse de par en par a diferentes propuestas, debe aprender a ser receptivo ante nuevos desafíos, a comprender los cambios que ocurren en el público y el ámbito literario para valorarlos convenientemente. Quizá la extraña propuesta de hoy sea el superventas del mañana… La innovación no certifica el éxito pero sí constituye un valor añadido.
2. Claro. Si algo debe ser evidente en una empresa que se dedica a la publicación de libros infantiles es su línea editorial. Una vez esté ésta bien definida, se optimizará la inversión de tiempo, trabajo y tiempo. Un editor críptico, cambiante y retorcido, acarreará (con total seguridad) más desgracias a la casa editorial que éxitos de ventas.
3. Analítico. Un editorial no vende chocolatinas, tampoco trajes de baño, ni perfumes de alta gama. Una editorial vende libros y por ello el editor debe analizar convenientemente el sector, a quién va dirigido su producto, su tipo de cliente, el lugar de venta, el precio del producto, los costes y las ganancias, su rentabilidad y otras variables que pueden condicionar la elección/rechazo de las obras recibidas.
4. Generoso. El editor, aunque corre con un riesgo mayor, posee un elevado margen de ganancias comparado con el que reciben los autores (generalmente dos o más por cada título), es por ello que en el proceso de negociación y firma de acuerdos sobre la explotación de los derechos, debe ser generoso para con los autores, sopesar pros y contras e intentar que todo el mundo gane con la publicación.
5. Ordenado. El tiempo para cualquier editor es fundamental. Las campañas comerciales están muy marcadas y la planificación debe estar bien pensada. Se tiene que actuar con diligencia para estar en el mercado, más todavía cuando en muchos casos, la ilustración y la maquetación conllevan un proceso lento que añade costes adicionales y muchos imprevistos.
6. Dinámico. La edición no es un proceso estático, sino que está vivo, es cambiante, y hay que buscar soluciones a los problemas de última hora. Un editor negligente, huidizo y ausente es un verdadero problema si de libros con diversas facetas como los infantiles están en juego.
7. Dialogante. El editor que se precia de serlo, debe escuchar y hacerse escuchar. En un proceso interactivo como el de la publicación de un libro es necesario conversar, dejar la abnegación a un lado, intercambiar opiniones, diferentes puntos de vista, para, en una palabra, crecer.  
8. Respetuoso. El editor no es el gran gurú al que todo un equipo ha de venerar, su palabra no es la ley aunque financie y coordine el proceso de publicación. El editor no es el caudillo del papel impreso y debe respetar, tanto el proceso creativo, como las decisiones de su equipo dentro de un contexto y un ideario. Por ello es preferible rechazar un proyecto no acorde con la línea editorial en vez de retorcer, mangonear y vapulear a sus creadores hasta la extenuación.
9. Serio. Un editorial es una empresa y no conozco negocio boyante alguno que adolezca de falta a la verdad, fallos torpes y giros inesperados. Las empresas viables y autosuficientes son serias y fehacientes, rigurosas y concisas.
10. Amable. Un editor es un intermediario entre autores, ilustradores, maquetistas, correctores, traductores, impresores y distribuidores. Es un nexo de unión en un engranaje complejo en el que trabajan multitud de personas y, por si no lo saben, les diré que para interaccionar con personas, además de mucha mano izquierda, es necesaria la cortesía y el agradecimiento. Eviten a los déspotas, deslenguados y negligentes.

martes, 13 de enero de 2015

Niños desenmascarando mentirosos


El engaño es el pan nuestro de cada día. Desde que nacemos nos enseñan a creernos a pies juntillas todo lo que nos cuentan. No sé si para inculcarnos esa hipotética ignorancia que nos proveerá de la felicidad necesaria para soportar el peso de los días, o para manipularnos al antojo de los tiempos y las necesidades… Creo que, en el fondo, se trata de una emulsión de ambos fines: por un lado nos avían de espejismos, por otro amordazan nuestra alma para convertirnos en marionetas de este teatro que se figura la vida.
Empiezan contándonos que si vendrá el coco y nos comerá, siguen con que los niños buenos van al cielo o que si el caballo de Santiago es blanco, y al final, terminamos por adivinar que es mejor no creerse nada que venga de la abuela Paca, el inspector de turno o un ministro apellidado Montoro (tanta recuperación y “El Corte Inglés” ha empezado a vender deuda... ¡Agárrense que vienen curvas!).


El caso es que desde temprana edad hasta bien entrados en años, debemos vigilar con cautela a todo aquel que nos quiera vender una moto, no sea que nos la dé con queso y alguna que otra tara, para terminar viajando sobre una cafetera con neumáticos a lo largo de carreteras plagadas de quitamiedos (¿ven?, incluso la semántica es dudosa, ¡¿por qué los llaman así con lo peligrosos que son?!).
Lo dicho: es mejor empezar a desterrar de nuestra metodología las cartillas Rubio® (no se echen las manos al moño ya que otros, léase finlandeses, quieren erradicar la escritura en pro de otros lenguajes más útiles… Y yo sigo dictando, ¡seré subnormal!), barrer de las aulas esa estupidez titulada “Educación para la ciudadanía” y enseñar a nuestros pupilos el cómo desenmascarar a un embaucador. Sin duda mejoraría nuestro rendimiento industrial y empresarial, no daríamos pábulo a inútiles reconvertidos en aves de rapiña, mantendríamos a raya la obesidad infantil, controlaríamos a bancos, partidos políticos y sindicatos y, lo más importante de todo, dejaríamos de ver la tele.


Y si los adultos no ponemos un poco de sentido común ante tanta mentira, seguiré confiando en los niños, esos que como el pequeño batracio de La tarta de hadas (Michael Escoffier y Kris Di Giacomo – Editorial Kókinos), interroguan mil y una veces a todo el que se cruza en su intelecto, preguntan a diestro y siniestro el porqué de las cosas, ponen en duda la omnipresente palabra de los demás y siguen desenmascarando impostores.
Y si es con una gota de humor, ¡mejor!