jueves, 30 de junio de 2016

Este verano, ¡juegos y caracolas!



¿Hoy es 30 de junio...? ¡Qué rápido ha pasado el curso! Sin darme cuenta, la verdad... Parece mentira que hace unos meses empezara a hacerme eco de las novedades (siento que algunas, a pesar de su calidad, se hayan quedado en el tintero..., la semana tiene siete días y cada día, veinticuatro horas, que estiro bastante, todo sea dicho), a elaborar selecciones temáticas (tengo varias en mente para el curso que viene), entrevistar a gente que orbita por el universo lijero, recitar poesía con rima o sin ella y, sobre todo, a disfrutar como un enano.



A pesar de todo, el cansancio nos va minando y hay que tomar un respiro, no sólo para coger aliento (que ya llevo la lengua fuera), sino para desconectar del cartoné, de los viajes, de ponencias, de lecturas especializadas, de librerías y bibliotecas, de los envíos editoriales, de las redes sociales, de los ataques, las caricias y la indiferencia de otros monstruos, de las verdades y mentiras del sector, y de que todo sea tan maravilloso y a la par tan dantesco (N.B.: ¡Pero qué pijo! ¡Hasta la Literatura Infantil tiene su cara y su cruz!.. No les voy a negar que a veces me resulta cansino todo este tinglao... Tánto postureo literario que empobrece y aburre a partes iguales, tánta pasión enlatada por los libros, tánta cultura y cultureta, tánto tole-tole me provoca tal sopor que, unido al estío, me deja medio molido en pro del encefalograma plano).



Así que, este verano, por solidarizarme con mis alumnos, esos que también se hallan hartos de tanta sabiduría, me dejaré caer por la playa para jugar a las palas, mojarme el culo en mitad de las olas, cantar con las sirenas, hacer un bonito castillo de arena y recoger alguna que otra Caracola, como las que recoge Pema (¡Me trae tantos recuerdos este apelativo!) en el libro desplegable que Alex Nogués Otero y Silvia Cabestany han ideado junto a la editorial Tres Tistres Tigres.
Espero que entre la brisa del mar y las gafas de buceo, no me olvide de todo lo bonito que conlleva la escuela, esa que a veces es una tortura. Es por ello que he metido entre la toalla el especial Cuaderno de vacaciones de Grassa Toro e Isidro Ferrer (editado por Libros del Zorro Rojo en España), un genial propósito para poner en solfa que las vacaciones son para disfrutarlas.



Sin más que apuntillar, les deseo unos meses chispeantes (a los de este hemisferio) o un dulce invierno (a los del otro), y si son con un libro bajo el brazo (el que ustedes quieran, sin críticas ni especialistas de por medio: déjense llevar), MEJOR.

¡Hasta septiembre!


miércoles, 29 de junio de 2016

De paseo por uno mismo


A pesar de la democratización del deporte (ya saben ustedes que hace unos años, la hípica o el esquí no estaban al alcance del populacho) y los hábitos de vida sana y saludable a los que nos abocan los medios de comunicación, la actividad física que más me convence es el paseo. No porque los traumatólogos estén llenos de atunes treintañeros que destrozan sus articulaciones a base de carrera de fondo y bicicleta (tengo en alta estima tendones y ligamentos..., necesito que duren el mayor tiempo posible,,,), sino porque el paseo, nos ayuda a disfrutar de lo que nos rodea a una cadencia ideal, a una velocidad que es la nuestra; sin ese ritmo vertiginoso que últimamente nos llena el cerebro de necesidades innecesarias y que nos permite pensar dejando a un lado la gravedad a la que nos acostumbran agoreros y trágicos.


Aunque me gustan los paseos en grata compañía, también son necesarios los caminos solitarios, esos en los que te evades de lo personal y te empapas de lo cotidiano. Por un lado miras el mundo pasar y por otro lo contemplas desde otra perspectiva más lúdica. Sonríes ante lo repetitivo del tiempo, por los resultados electorales, por la seriedad con la que algunos pasan, por la ligereza con la que otros pisan la tierra. También sonrío ante la estupidez humana, por nuestros miedos y complejos, de las sorpresas luminosas que te dan los amigos, del aprecio correspondido por los alumnos, de los regalos que nos hacen los desconocidos y de los besos que mendigamos.


No olviden que también es necesario hacer un alto en el camino, sentarse en un banco bajo la sombra de los tilos, y escuchar a los pájaros, las risas de los chavales, las conversaciones ajenas, o, absorto, ver gente, mucha gente pasar. Me entretiene ver a los demás, observarlos y jugar a las adivinanzas. Quizá muchos lo vean como una sandez, pero si les soy sincero, los parques y las calles me han abierto más la mente que cualquier otra cosa, no sólo por las sobredosis de realidad que te propinan (siempre superan a la ficción), sino porque avivan tu imaginación y te proporcionan argumentos y personajes con los que acompañarte.


Algo similar ha debido pasarle a Nono Granero cuando le dio forma a su ¿Un paseo?, un simpático libro editado por La Guarida Ediciones en el que René y Botón se pierden entre los muchos muchos recovecos que forma, no sólo la ciudad, sino el mundo.


jueves, 23 de junio de 2016

El poder y la política en los libros infantiles


Se ve que el domingo hay que votar. Otra vez, y yo de limpieza general. ¡Qué vida esta tan sufrida! Mientras algunos se hinchan a tertulias televisivas y sufren un síncope cerebral (no es para menos...), otros nos dedicamos al amoniaco y la lejía, dos desinfectantes muy socorridos (el salfuman es para mugre más jevi). No sé si compadecerme de ellos o admirarlos (¡Menudo gilipollas estoy hecho!), pero el caso es que, entre escoba y fregona me ha dado por pensar en la política y sus mieles...
Aunque nos pasemos el día maldiciendo sobre los políticos, esos representantes de nuestra especie que se pirran por un poquito de poder, he de avisarles que todo nuestro mundo -presente, pasado y futuro- está empapado de ideologías y política. Nos puede parecer bastante impropio, pero no obvien esas comidas de empresa, los lameculos del jefe, los jetas, los amigos bienquedas, las manos derechas, las acérrimas oposiciones, los grupúsculos a la hora del café. Colegios, hospitales, asesorías, facultades, diputaciones, pequeños comercios, entidades deportivas... Todos los lugares en los que haya algo de manteca que repartir están a rebosar de políticos. Incluso la LIJ...
Nos puede parecer una incongruencia que la literatura infantil, una extensión cultural que, se supone, no debería estar al servicio de ese insano (a mi juicio) vicio de la política, pero lo cierto es que en muchos libros infantiles encontramos multitud de referencias, muestras, ideas, pensamientos críticas, ejemplos y vaticinios sobre el juego del poder, su reparto y sus consecuencias. Es lógico pensar que la Literatura, como fiel reflejo del mundo, no podía vendarse los ojos ante ella, y que por otro lado, los lectores, tengan la edad que tengan, deben ser partícipes del pan nuestro de cada dia, es por ello que se me ha ocurrido hacer un recorrido (poco ortodoxo, es cierto, hay poco tiempo en estos días de evaluaciones y entregas de notas) por albumes ilustrados, libros de conocimientos y obras narrativas y poéticas infantiles que se hacen eco de la Política.
Empezando por el principio nos debemos fijar en la narración oral. Aunque los cuentos tradicionales dirigidos al público infantil tienen un corte eminentemente moral, no debemos olvidar que en el pasado, éstas se veían muy influenciadas por las narraciones mitológicas griegas y romanas (dioses moviendo sus hilos con complejas estrategias) o las leyendas nórdicas (en las que el belicismo y el miedo son las mejores armas para alzarse con el triunfo) que están dirigidas al escuchante adulto (sus orígenes se confunden) y contienen elementos y referencias al poder.
Reyes, reinas, príncipes, princesas, caballeros, sabios y consejeros, cortesanos, súbditos y pueblo llano, además de constituir las clases o estamentos sociales de una Europa feudal, establecen relaciones políticas sutiles que dan fe de que el poder y sus tretas (sabios ancianos que se ganan los favores de los reyes, princesas que no pueden reinar o príncipes hermanos que compiten por un mismo reino) están presentes en la humanidad desde tiempos inmemoriales.


Mención aparte y sin desviarnos del tema, cabe señalar aquellas obras literarias (las leyendas artúricas, Beowulf, El rey Lear o el Macbeth de Shakespeare) que han inspirado obras con gran aceptación entre el público juvenil como El señor de los anillos y títulos afines (se me ocurre citar la mediática saga Juego de Tronos), en los que la política aparece de manera evidente y muy intrincada.
Una vez tratado el hecho histórico (¿Quién no ha querido casarse con un príncipe o una princesa para hacer gala de ordeno y mando, para medrar en la escala social?), llegamos al álbum ilustrado contemporáneo, género con diferentes perspectivas sobre el tema que hoy nos ocupa.
En primer lugar tenemos los libros ilustrados que, de un modo crítico y desde una perspectiva moral, ponen en evidencia las artimañas para alcanzar el poder. En ellos, los discursos de los protagonistas y de manera sencilla se exponen problemas diarios en los que influye la visión política (aunque sea poética) de los actores y los receptores. A continuación les incluyo ejemplos que, aparte de desembocar en un problema ético (la filosofía también está muy presente en los libros para niños), evidencian lo que es el poder.


Gregoíre Solotareff. Tú grande y yo pequeño. Corimbo.


Olivier Tallec. Felicio, rey del rebaño. Algar.



Mario Ramos. El pequeño Cuchi Cuchi. Océano Travesía.


Miguel Tanco. El rey de los animales. La Fragatina.

Aunque no abundan títulos de este tipo (son los que más me gustan porque la perspectiva, aparte de ser universal, está abierta a múltiples y variadas interpretaciones por parte de los lectores), debemos pensar que, la política, el poder, está presente en mayor o menor medida dentro de la literatura para niños, generalmente cuando ésta se refiere a la Política como la causa de diferentes situaciones.
En este grupo no puedo dejar de pensar en el Max desafiante de Sendak. Donde viven los monstruos es una oda a la adquisición del poder, a la ruptura con el orden establecido y sus reglas (el hogar familiar) para construir uno nuevo en el que poder gobernar a sus anchas (el lugar en el que vive lo salvaje), para finalmente constatar que la libertad o la ausencia de normas puede no ser lo satisfactoria que se esperaba (¿Acaso no ocurre esto con los populismos o las dictaduras?


Maurice Sendak. Donde viven los monstruos. Kalandraka.

La situación más utilizada dentro de la literatura infantil para hablar sobre los intereses creados es la guerra, la consecuencia más devastadora y triste a la que el pueblo se ve volcada en aras del ego y los deseos de sus gobernantes. En este grupo destacan multitud de obras en las que, de una forma u otra, se abren puertas y reflexiones en torno a un tema que, desde muchos púlpitos progresistas y buenistas de la LIJ se execra (¿Por qué no van a querer los niños la guerra? ¡Se pasan el día riñendo!), algo con lo que no termino de comulgar al cien por cien, ya que a veces y desde un prisma histórico, el belicismo es necesario (nunca loable), llamándose revueltas populares o guerras preventivas, una perspectiva que abunda poco en obras literarias infantiles de calidad pero de las que sí encontramos ejemplos en las obras adultas como el 300 de Frank Miller y Lynn Barley, o la clásica Rebelión en la granja de George Orwell, dos obras controvertidas que ofrecen puntos de vista diferentes a los habituales en los que la guerra ejemplifica un servicio político a pesar de sufrir bastantes tachaduras.


Eric Battut. Los niños no quieren la guerra. Juventud.


Frank Miller y Lynn Barley. 300. Norma Editorial

Eso sí, he de admitir que soy muy partidario de aquellas obras infantiles que incluyen en su menú cierto espíritu de concordia, una actitud política nada menospreciable, ya que, en la mayoría los conflictos armados la Política y sus mediadores son detonantes en el alto el fuego (no seamos malpensados y dejemos un rincón para el humanismo). Se me ocurren tres títulos de excelente factura que, bien sea por la propia naturaleza de los pueblos enfrentados, bien a través de un actor, la paz llega a buen término.


David McKee. Los conquistadores. Kókinos.


Ricki Blanco. El deshielo. A buen paso.


Anais Vaugelade. De cómo Fabián acabó con la guerra. Corimbo.


Janet Charters y Michael Foreman. The general.Templar.

Por último, y dejando a un lado el tema de los refugiados, los problemas económicos, las envidias, la memoria histórica, la expropiación de territorios estratégicos, etc., me gustaría llamar la atención sobre la antítesis del poder. ¿Es el poder suficiente? ¿Sómos felices con él? Esta es la reflexión que, a mi juicio, reside en el discurso de muchos libros para niños. El amor, la amistad o la familia son vehículos que nos pueden ayudar en el camino para alcanzar otras metas, que, si bien es cierto que nos hinchan menos el ego y el bolsillo, son capaces de aportarnos otras sensaciones igualmente satisfactorias.


Kveta Pakovska. El pequeño rey de las flores. Kókinos.

Lllega el turno de centrarnos en los libros informativos, un género infantil en pleno auge y del que, llegados a este punto, hay bastante que hablar... Aunque la Literatura, queramos o no, está cargada de intencionalidad, hemos de tener en cuenta que, bajo mi visión, un buen libro de conocimientos como otro cualquiera debe ser capaz de formar pero nunca de encorsetar las lecturas, de obligar al lector a pensar en una única dirección, algo suele ocurrir con los libros narrativos, en los que el autor se siente más libre a la hora de expresar sus ideas (el eterno pero/dilema de la literatura infantil). Es muy difícil engendrar un buen libro informativo sobre aspectos de política (no tanto sobre matemáticas o ciencia, ya que los conceptos y procesos están bastante definidos) porque pueden ser fácilmente sesgados y tener como consecuencia meros panfletos que se inclinan hacia unos ideales u otros. Les animo a que brujuleen por internet y se hagan acopio de multitud de ejemplos que partidos políticos, instituciones públicas y casas editoriales publican en Estados Unidos para inculcar en los niños la necesidad del voto, discursos demagógicos o programas electorales. No se sorprendan, en breve veremos transformada la propaganda electoral en estas lavativas cerebrales. ¿Qué partido será el primero? Demencial, triste y útil...


Equipo Plantel y Marta Pina. ¿Cómo puede ser la democracia? Media Vaca.


Equipo Plantel y Mikel Casal. Así es la dictadura. Media Vaca.



Paul Czajak y Wendy Grieb. Monster needs yout vote. Mighty Media.


Doreen Cronin y Betsy Lewin. Duck for president. Simon & Schuster.

Para terminar con algo de belleza (es lo que tiene la poesía), pero sin olvidarnos de poner en evidencia que en Literatura cualquier política es posible, en vez de ensalzar a los de siempre (que si Federico, que si Miguel... ¿acaso no hay otros?), me decanto por el mío propio, Antonio Machado, que decía

Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España

Y mientras sueño despierto con el jabón y el agua, me despido con un libro de buitres, que con cualquier político, tarde o temprano, es lo que nos toca...


Pepín Bello. Un cuento putrefacto. Ilustraciones de Manuel Flores. Sd Edicions.


miércoles, 22 de junio de 2016

Explorando lo (des)conocido


Ayer entró el verano en el juego de las estaciones. Con él, muchos se prometen descansar de los avatares de los meses anteriores, mientras que otros seguiremos explorando derroteros distintos a la educación o la LIJ (no sé ustedes, pero hay que desconectar...). Aunque se podría definir como una locura, algunos necesitamos embarcarnos en otros viajes, otros rumbos, para seguir con la aventura, no sé si del vivir o del morir (que todo nos puede acontecer), pero al fin y al cabo, hurgar en ese saco que habíamos apartado, abrir nuevas cajas donde encontrarnos sorpresas.


Sí, sí, la curiosidad mató al gato, pero hay felinos que también mueren de inanición cuando prefieren mantenerse al margen, decantarse por la comida granulada y echarle poco arrojo a eso de cazar ratones. Mi opción es la de salir de la madriguera y exponerme al mundo, a sus bondades y maldades, quizá no de cualquier manera (los hay muy suicidas), pero sí de una, la mía.
Pasar página, prestar atención a lo vivido -llámenlo compañeros de trabajo, jefes inútiles, ex-parejas, enemigos torpes, hijos desairados, amores no correspondidos, muertes inesperadas, guerras estúpidas y una ristra de circunstancias más-, limpiar el polvo sucio y gris que se acumula en la superficie y lanzarse al vacío, es una buena forma de resetear cuerpo y alma para dejar el suficiente hueco a nuevas pilas de apuntes que generen pensamientos, sentires o pesares, si no diametralmente opuestos a los ya experimentados, quizá sí parecidos.


No hay que frustrarse ni empeñarse en nada: lo que viene, conviene. Si los demás se mantienen obcecados, inamovibles o desilusionados, el aquí firmante prefiere algo de cambio y adrenalina, al menos por el tiempo que me reste para vivir deprisa (que luego uno va cumpliendo años y todo se mueve lento y pesado), en vez de llorar como un pusilánime, ahogarse en un vaso de agua o amasar las cuitas del pasado.


No se engañen: no es necesario poner tropecientos kilómetros entre el pasado y el futuro para encontrar lo nuevo. La única distancia que no nos deja ver el brillo de las estrellas está en nuestro cerebro. Así que, imiten a los protagonistas de Explora, la segunda entrega de la trilogía (el primer libro Imagina) de Aaron Becker (editorial Kokoro), y dibujen otro devenir en el que pasarlo bien con el tiempo que vendrá.
Eso sí, también piensen en lo que todavía pueden disfrutar: nunca es tarde si la dicha es buena. No sean resignados, es el vicio que mata a la esperanza.


viernes, 17 de junio de 2016

Peligros rayando el alba


No sé si agradecer al otoño que irrumpa en pleno junio, con sus vientos corriendo, con el fresco de sus alas. 
Cuando la noche se hace liviana y su peso se alza, el vello se eriza ante los miedos del mañana. 
Nos acurrucamos tras las sábanas y deseamos, como los niños, que el sol ciegue los peligros del alba.

El sol se está asomando por el mar.
Apenas ilumina el horizonte.
Es un astro apagado.
La bandada de aves aprovecha
para dormir un poco.
Más allá de la isla, sin embargo,
las ciudades despiertas, y amanecen
los peligros que esconden.
En cuanto el sol se ponga, las rapaces
los irán descubriendo
por la vía rápida.

Ariadna G. García.
Albada.
En: Las noches de Ugglebo.
Ilustraciones de Susana Román.
VIII Premio de poesía para niños El príncipe preguntón.
2016. Granada: Ediciones de la Diputación de Granada.


jueves, 16 de junio de 2016

De niños impertinentes e impacientes


Cuando pongo los desconocidos se enteran que me dedico a la enseñanza, aparte de quedarse un poco boquiabiertos (¿creerán que me dedico al yoga o a la cría de crustáceos?), generalmente se compadecen de un servidor. Tras el “mire usté”, el “¡Qué mal está la docencia!”, el “¿Los niños de ahora? ¡In-su-fri-bles!”, y unas cuántas exclamaciones más, yo sonrío, le quito hierro al asunto y digo que no es para tanto (tengo un callo en el cerebro que me permite trabajar con adolescentes desde una cercanía prudente que no me afecta durante el resto del día).
Luego están los que me conocen de verdad, esos que se ríen a sabiendas de que a los jóvenes y a un servidor nos separa el canto de un duro, y que un encontronazo entre ambas facciones puede ser fatídico, capaz de desatar una guerra nuclear... Así que, mejor llevarnos bien. Piano. Pero, ¿cómo hacerlo?...


Tras más de una década en esto, he llegado a la conclusión de que mis alumnos quieren que se les trate como a personas (lo que son), con problemas reales (que otra diva te haga sombra o que te deje de hablar tu mejor amigo, es de vital importancia para cualquiera, independientemente de la fecha de nacimiento que ostente en el D.N.I.) y desde la sinceridad (no soy partidario de hablarles como a los animales de compañía). Hay que entenderlos y ponerse en su lugar, sobre todo por la repercusión que eso tiene a la hora de clase. Y si no lo haces: agárrate los machos.


Aparte de las faltas de respeto -todos las llevamos mal, sobre todo si denotan mal gusto- y la ausencia de filtro (Denoten que no es algo exclusivo de la juventud... En el mundo de los adultos también hay mucho gilipollas y nadie dice na'...), la única cosa que me saca de quicio a la hora de interaccionar con mis alumnos es la impertinencia... Cuando un alumno toma como modus operandi el repetir tu nombre unas sesenta y dos veces a lo largo de los cincuenta minutos que dura una clase, interrumpirte para hacer comentarios estúpidos, contestar de manera insolente y poco acertada, dar buena cuenta de lo sabio e instruido que es y un largo etcétera de comportamientos más, me dan ganas de darle en la cepa de la oreja como a los conejos y despabilarlos de una.


Si no me entienden, les ilustro: es como cuando un padre quiere leerle un cuento a sus hijos y, sin saber por qué extraña razón, es imposible hacerlo. Ponen pegas, se adelantan, no escuchan, están inquietos por conocer el final... Vamos, como la protagonista de ¡No imterrumpas, Kika!, un libro de David Ezra Stein (editorial Juventud) muy simpático, que tiene sus años y muy conocido en el mundillo paterno, que nos habla de chicos nerviosos, impacientes y lectores. Si le echan un vistazo, quizá encuentren cierto parecido con alguno de sus hijos (o alumnos, como en mi caso), o quizá también hallen la fórmula para paliar tanta ansia viva. Luego me cuentan...


lunes, 13 de junio de 2016

Homosexualidad, ¿visibilidad o no en los libros infantiles?


Seguramente, muchos de ustedes se hicieron eco de la selección sobre libros y libertad sexual que se incluyó en este espacio hace cosa de un año, una entrada que ha recibido unas cuantas mil visitas (y me parecen pocas) desde muchas geografías. De entre todos los comentarios que a tenor de ella se hicieron en el patio de las redes sociales, fueron las vertidas por un especialista de LIJ las que más me llamaron la atención y me hicieron pensar en los criterios que utilizo para elaborar estos listados.


Según él, en la citada selección se incluían algunos “meros panfletos”. Por un lado supuse que se refería a que muchos de los libros habían sido concebidos como producto editorial, se abusaba de la trivialización, lo moralizante y estaban dirigidos a un tipo de público en particular, es decir, habían nacido encorsetados y por ello no eran lo suficientemente literarios, no merecían estar en una selección como aquella sobre Literatura infantil. Lo veo pero, si lo pensamos bien, ¿qué libro carece de intencionalidad? Cualquier artefacto humano, bien sea sanitario, industrial o cultural, como es el caso, se produce con una finalidad, que en unos casos tiene mayor calidad, y en otros, una más mediocre, pero quizá nos sirva igualmente (no todo sirve, no he querido decir eso). También hemos de tener en cuenta que muchas editoriales (independientes o no, algo de lo que hablaré en unos días) nacen con objetivos claros, se deben a una lucha y no es de extrañar que se dirijan al lector desde una postura clara, es ahí donde la intencionalidad es causa de la responsabilidad social, argumento igualmente válido que el de un autor que trata de forma explícita la bisexualidad o la transexualidad en una obra por meras razones personales.


Además de apuntar a la calidad, esta persona añadió que él era “mucho más partidario de enfoques como ¡Qué bonito es Pánama! que plantea directamente una relación homosexual tan normalizada que ni forma parte del tema”. Rápidamente, eche mano de la obra maestra de Janosch, en la que sus dos personajes protagonistas, Tigre y Oso, ambos masculinos, tienen una relación afectiva que pudiera traducirse como homosexual. Seguramente el autor concibió a sus protagonistas como abiertamente homosexuales (habría que preguntárselo, pero dado su carácter libertario e irónico, no me extraña nada), aunque no debemos olvidar que, como bien he dicho antes, también esa decisión estuviera aupada por la revolución pedagógica que se sucedió en la Alemania de los 70 en varias editoriales de corte progresista como Beltz & Gelberg cuando se propuso “dibujar la mayor cursilería del mundo”, según sus propias palabras.


No obstante me interrogo: ¿Por qué debemos obviar los besos, los gestos explícitos de cariño en una obra literaria? ¿Acaso les restan altura poética? ¿Las denigran? ¿Son censurables? Estoy seguro que, tanto los animales de Janosch, como el Sapo y Sepo de Arnold Lobel, un autor que utilizó sus libros como especie de exorcismo para expresar sus propias tendencias sexuales y como un vehículo para salir del armario, se hubieran dado un beso si hubieran sido creados hoy día y que ese carácter críptico que hoy parece normalización, se debe más a los procesos anacrónicos de la Historia que a los deseos de los propios creadores.
Por último me gustaría diferenciar conceptos como visibilidad y normalización. Probablemente, en sociedades en las que la libertad sexual es casi un hecho, sea mucho más idóneo apostar por libros como los anteriores, en los que la literatura es reflejo de la realidad y la libertad carece de recetas y poses, pero en otras, lastradas por la religión o los prejuicios, quizá sean más necesarios libros que, a pesar del cliché, la discriminación positiva y el buenismo, aporten visibilidad a ciertos tabúes, para poder, finalmente, abordar la normalización con Tigre y Oso, o Sapo y Sepo.


Por todo ello y sin menospreciar la opinión que algunos tienen sobre la visibilidad o no de los comportamientos homosexuales en los libros para niños, decir que, a pesar de la intención o la ignorancia con la que se oriente la lectura, muchos pueden ser válidos. No creo que la buena literatura deba ser críptica o sutil a la hora de referirse a temas que a muchos les hieren las córneas, pero sí comparto que la buena literatura es un reflejo del mundo, ese sitio por el que pululamos gentes diferentes y variopintas.


A pesar de que muy pocas veces pido que dejen volando mis pensamientos, hoy y como homenaje a las víctimas de la matanza de Orlando, haré una excepción y les pediré encarecidamente que compartan, tanto este post, como el de esta selección sobre libros y libertad sexual, para poder, si no hacer un mundo mejor, al menos, desearlo.