lunes, 25 de septiembre de 2017

España, un país de colores


Eran las 10:53, una hora hermosa para premiarse con un descanso. Es lo que tiene la vida doméstica: trabajo y disgustos.
Apoyé el palo de la fregona en el quicio de la puerta y me dejé caer sobre el sillón. El sol de septiembre se abría camino entre los visillos. Sobre la mesa, montones de libros, sobre los libros, toneladas de polvo, y sobre el polvo, las huellas de mis dedos. Me incorporé e intenté poner algo de orden apilando uno sobre otro. ¿Aquello se llamaba “descansar”...? La pajarera de oro..., Espera..., El soldadito de plomo... Coroné aquel rascacielos de papel con Barrios de colores de Ana González Menéndez y Kike Ibáñez (Milrazones), el flamante ganador del último Premio Lazarillo. Lo cogí, dibuje su contorno con mi mano y me dispuse a leerlo.



Pasaba las páginas. Buscaba con la yema de mis dedos cada una de las formas que dibujaban los colores sobre la cuadrícula. Era la historia de un barrio, como el tuyo y como el mío. De un barrio dónde la gente convive, dónde las flores crecen en las ventanas y los niños juegan a la pelota. De un barrio, de una ciudad como la tuya y la mía, en la que pueden pasar muchas cosas. En la que, de repente, se va perdiendo la alegría, todo se vuelve gris y los vecinos empiezan a mirarse de soslayo. Todo por el empeño de unos hombres cenicientos que ensombrecen el ánimo, empercuden la realidad y roban uno a uno los gestos amables. Menos mal que, como en todos los barrios, como en todas las ciudades, como en todos los países, nadie es capaz de detener la primavera, esa que hace crecer las semillas que inundarán de verdes, rojos, amarillos y añiles, avenidas y ensanches, plazas y campanarios.


Cerré el libro y con una media sonrisa llegué a la conclusión de que unas veces son los libros quienes nos acercan al mundo y otras, es la propia vida la que nos lleva hasta ellos. Aquella era la historia de un barrio como el tuyo y como el mío, de una ciudad como la tuya y la mía, de un país como el tuyo y el mío. De un “País de colores”.


Y de fondo, en la emisora de turno, le cantaba Pablo Alborán a toda España una de amor y desamor... “No vaya a ser que te quiera y te vuelvas a ir, no vaya a ser que me enamore aún más de ti. No vaya a ser que me equivoque y te vuelva a perder, no vaya a ser que me caiga otra vez...”


viernes, 22 de septiembre de 2017

Los viernes...


La falta de costumbre, esa que traen consigo las vacaciones, es mala compañera cuando se trata de lidiar con astado adolescente. Ríanse a sus anchas, pero quien no trabaja en esto de la secundaria no sabe lo que es. Energía a raudales (para volver a poner en marcha Garoña), griterío incesante (les aseguro que más de uno/a me ha confesado que les resulta incomprensible cómo no lo oímos), carreras, riñas y amores recién forjados. Y en mitad de esta algarabía, un servidor, como otros tantos, a punto de desmoronarse. Menos mal que es viernes y mañana será otro día... ¡Hale! ¡Feliz descanso!

Los viernes llegan cansados,
sin ganas de jugar,
ni ganas.

Se suben al sofá
y se quitan los zapatos,
que se quedan patos en la alfombra,
con sus lenguas,
y sus cordones,
con sus calcetines desnudos
de ver películas.

Los viernes tienen sopas y un ojalá
colgados en la solapa de estar,
y se tienden sobre la cena,
llenos de cuadros y servilletas de papel.

Hay días en que los viernes se arreglan,
se ponen guapos,
salen,
amanecen,
y se les pone cara de sábado.

Clara López.
Los viernes.
En: Los días liebre.
Ilustraciones de Marcos Viso.
2017. Pontevedra: Faktoría K de Libros.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Aprendiendo de LIJ. Obras de referencia y consulta. 2ª Parte.


Empieza un nuevo curso escolar y todos los engranajes, aunque a duras penas, se ponen a trabajar. Bajamos el interruptor y padres, maestros, bibliotecarios, editores, libreros y demás animadores,  echamos combustible a la caldera, no sea que deje de moverse esa máquina llamada lectura.
Es por ello que he creído conveniente ampliar la selección bibliográfica que titulé Aprendiendo de LIJ. Obras de referencia y consulta. Una segunda entrega que incluye otros títulos que complementan en gran medida a los de la primera y de paso hacen justicia con aquellos que olvidé en ese acercamiento inicial.
Seguramente esta pequeña selección de libros académicos y/o especializados en diversas facetas de los libros para niños no nos conviertan en eruditos sobre el tema, pero sí creo que nos pueden ser útiles, sobre todo a la hora de mirar y valorar este tipo de libros en el contexto actual, una época un tanto convulsa para la LIJ en lo que a cantidad, calidad, tipología y utilitarismo se refiere (revolución lo llaman algunos, crisis otros).
También decir que, tanto los que hoy presento, como los anteriores, han pasado por mis manos y las considero pequeñas parcelas del saber dentro del mundo lij-ero. Quizá unas les sean más útiles que otras, pero todas ellas configuran una pequeña biblioteca sobre lo que esconde este mundillo.
Y sin más, continuo desgranando, que a fin de cuentas, es lo mío.


El primero de los títulos que forman esta segunda entrega es la Introducción a la Literatura Infantil y Juvenil actual de Teresa Colomer (2010, Síntesis). Aunque en principio pudiera ser un libro concebido como manual universitario, ayuda a sentar las bases sobre lo que es la LIJ, presta atención a sus géneros y formas, y plantea los nuevos caminos que se abren hoy día en este tipo de literatura. Si a esta obra unimos la que ya citamos de esta misma autora en la primera entrega y el de Pedro Cerrillo que lleva por título El lector literario (2016, Fondo de Cultura Económica), tenemos una inmejorable triada para todos aquellos estudiantes de los grados de magisterio que deseen introducirse en estas lides.



En relación al género del álbum ilustrado y considerando que cuando elaboré la primera parte de esta selección todavía no lo había leído, he de llamar la atención sobre How picturebooks work de Maria Nikolajeva y Carole Scott (2001, Routledge), seguramente sea el texto más concienzudo y exhaustivo del análisis del libro-álbum que conozco (A ver si pillo alguno de Perry Nodelman y amplío la oferta...). Muy académica, esta obra sigue vigente y abre puertas a pesar de la revolución que ha sufrido este género en los últimos tiempos. (Aviso para navegantes: Sólo existe la edición inglesa).


Sobre los géneros de la poesía y el teatro infantiles, unos que, a pesar de la gran aceptación que tienen por parte del público no reciben mucha atención desde mundo adulto, quiero citar dos pequeños estudios. En materia de poesía infantil hablar de Tomar la palabra: la poesía en la escuela de Mercedes Calvo (2015, Fondo de Cultura Económica), un libro delicioso en el que lo poético toma las aulas. Su autora defiende a ultranza actividades con los niños, las traslada y sugiere diferentes visiones sobre lo que debería ser y la mayor parte de las veces no es. La poesía se integra en el camino educativo de manera integral y seduce al lector-creador. ¡Te dan ganas de recitar!


En cuanto al teatro destacar la Guía de teatro infantil y juvenil (2002) que Julia Butiña, Berta Muñoz Cáliz y Ana Llorente Javaloyes realizaron con el patrocinio de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, la ASSITEJ y la UNED y en la que incluyeron las obras de teatro infantil en castellano más conocidas y representadas por parte del público. Necesitaría una revisión (ya han pasado 15 años y se podrían incluir algunas otras) pero a falta de pan buenas son tortas...

Son muchas las personas que me escriben para pedirme listados de libros imprescindibles y títulos que no pueden faltar en una buena biblioteca. Yo siempre les contesto que hay bastantes de estas selecciones publicadas ya y que deberían echarles un ojo. De entre estas, voy a citar cinco.


Cien libros para un siglo: una historia de la Literatura Infantil y Juvenil del siglo XX a través de cien libros es un volumen escrito por los integrantes del Equipo Peonza y publicado por Anaya en el año 2004. En él se selecciona un título por cada año del pasado siglo y se comenta. Aunque tiene limitaciones (¿Son suficientes cien libros? ¿Incorporan todos los géneros?) sí nos da una visión de conjunto de las obras canónicas que pueden resultar interesantes para gestionar el catálogo/depósito de una biblioteca infantil.


Más completo y profuso es el Tesoros para la memoria: una visión de conjunto y una selección de obras de literatura infantil y juvenil de Luis Daniel González (2002, CIE Dossat), en el que álbum ilustrado y cómic infantil y juvenil tienen una presencia destacable, así como incluye consejos y criterios de selección para los mediadores de lectura. De mis favoritos.


Dentro de este apartado y por hacer referencia a dos de estas guías de libros infantiles que tanto han proliferado durante los últimos tiempos les apunto 150 libros infantiles para leer y releer, editado por A Mano Cultura (2011) que incluye un interesante corpus de libros seleccionado por el Club Kirico (grupo de librerías CEGAL) junto a Ana Garralón, y 1001 libros que hay que leer antes de crecer de Quentin Blake y Julia Eccleshare (2010, Grijalbo) que aporta una selección desde un punto de vista más anglosajón. 


Por último decir que muy sencillito e interesante me resulta el listado incluido en los Cuadernos Blitz, Ratón de Biblioteca una serie de documentos casi imprescindibles editada por el Gobierno de Navarra y dirigida a centros educativos y bibliotecas escolares que pueden descargar en ESTE ENLACE.


Aunque considero que las obras especializadas en creación dirigidas a escritores, ilustradores o editores no deberían tener cabida en una selección como esta, no he podido obviar un título que a día de hoy es el gran abanderado del mundo fantástico que envuelve a las historias infantiles. La Gramática de la fantasía de Gianni Rodari (varias ediciones, la más barata en Booket) es una lectura obligada, no sólo por contener multitud de recetas de las que se servía el genio italiano para acercar la lectura a los niños y que ustedes mismos pueden poner en práctica, sino por defender una literatura preñada de sinsentido, símbolos, humor y juego.


En penúltimo lugar y en el apartado de curiosidades no quería dejar escapar la oportunidad de hablar del Psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bettelheim, una obra especializada que con cierta dualidad (buena o mala, depende de quien la mire) ha contribuido a entender los cuentos tradicionales desde una perspectiva freudiana y para mi gusto, un tanto utilitarista. Las narraciones que han acompañado al hombre desde sus inicios contienen figuras y símbolos que la mente humana puede traducir y procesar de un modo distinto al meramente literal. Quizá a estas alturas de la vida puede sonar anecdótico y trasnochado, pero siempre interesante. 
Si quieren algo más actual aunque no tan concienzudo les recomiendo a Lisa Cron y su Enganchados a los cuentos, una especie de manual para crear historias y editado por Milrazones, que trata algo de este tema desde perspectivas más actuales como la neurociencia o la psicología cognitiva. Un libro a caballo entre los dos anteriores que nunca está de más leer.


Para despedirme, les dejo el nombre de dos estudiosos que reflexionan sobre la lectura y sus formas poliédricas, Michèle Petit y Aidan Chambers (casi cualquier cosa que encuentren de ellos seguramente les parecerá interesante y les incite a hacerse preguntas sobre esto de los libros para críos)...



... y una escritora, Ana María Machado, de quien recomiendo su inspirador Entre gansos y vacas incluido en el libro cuya portada da fin a esta pequeña pero intensa bibliografía.


martes, 19 de septiembre de 2017

De monos juguetones


Comienza el curso y me pongo a hablar de alumnos con algún conocido, cosa que hago poco, todo hay que decirlo (eso de tenerlos presentes a todas horas no puede ser bueno para el tracto intestinal), y siempre salen a colación mis preferencias. “¿Los de primero de la E.S.O. o los de segundo de Bachillerato? ¿Los de tercero o los de cuarto? ¿Los del A o los del C?” Yo tuerzo el morro y contesto con cara de duda “Todos porque cada uno tiene sus cosas buenas y malas...” “¡Venga, ¡mójate!...” increpan, “Todo el mundo dice que prefiere a los mayores, que no dan tanto la lata...” “Sí, dan menos la lata en el día a día, pero también es cierto que tienen más ambiciones y por tanto son más pesados con las calificaciones. Son más retorcidos y están más contaminados por el mundo adulto. La mayor parte de los problemas que he tenido en esta profesión siempre han estado relacionados con los alumnos de cursos superiores.” Zanjo.


En el trayecto a casa me pongo a cavilar sobre el tema del favoritismo. Se me vienen a la cabeza mis alumnos de primero. Sus caras de ratoncicos asustados el primer día de curso. Sus mil y una preguntas sobre temas que parecen obviedades. Vergüenzas y miedos... Conforme pasa el tiempo, las aulas se caldean y las maneras van despuntando. Risitas por allí, codazos por allá. Que si me ha dicho, que si me esconde el estuche. Tu quieres a este y yo a aquella.... Siguen los meses y lo que era una balsa de aceite ahora es una madriguera. Seguirán pasando y las aulas se tornarán cuadras, y finalmente, selvas. Y como en todas las selvas abundan los primates, Gorilas, chimpancés, titís y orangutanes, también babuinos, macacos y gibones... Giro la llave, abro la puerta y me topo con un libro en la mesa. Tres pequeños monos, uno de esos pocos libros escritos por Quentin Blake, el ilustrador de cabecera de Roald Dahl, que en este ocasión viene acompañado de las imágenes de Emma Chichester Clark.


Editada en castellano por Siruela, esta divertida historia que tiene como protagonistas a tres pequeños simios y su madre adoptiva, además de hacer uso de la repetitividad de situaciones cotidianas que a modo de retahíla ingresan al lector en la narración de situaciones cotidianas, destaca dos formas narrativas más. Por un lado está la dualidad de lo esperado-inesperado, esa de lo predecible-impredecible, una que desemboca en juego cuando el lector expectante pasa las páginas aguardando con una mezcla de sorpresa y antelación qué nueva travesura se traerán entre manos unos pequeños protagonistas con los que seguramente se sentirá identificado. Por otro lado me ha encantado la in-expresividad (autómata diría yo) de estos monos incansables que, con ojos abiertos como platos e inmutables, se enfrentan a la desesperación de la señora Hilda, lo que imprime ironía y parodia a cada situación, algo que seguramente es un guiño al “Yo no he sido” que frecuentemente apelan los niños cuando alguna de sus correrías no tiene un final feliz.
Pues eso, que mañana me tocan unas cuantas horas con los chavales de primero..., y me persigno.


viernes, 30 de junio de 2017

¡¡Feliz y perfecto verano!!


Aunque este curso ha sido de lo más simpático y productivo, ansío las vacaciones. Es necesario desconectar del ruido cotidiano para internarse en otros menos burocráticos... Sí, lo que más odio de mi trabajo es corregir exámenes (¡Ups!, veo muchas manos levantadas por ahí...), pero me toca más la fibra pasarme el día rellenando formularios y encuestas, documentos administrativos, hojas de seguimiento del alumnado y partes disciplinarios (todos ellos la mayor parte de las veces inútiles). Unidos a las faltas de asistencia del alumnado, las reuniones de trabajo o las juntas de evaluación, son un verdadero martirio para este servidor, al que, además, le gusta dar clase. Según la administración, muy sabia ella, todo debe estar atado y bien atado para que, en caso de fallo por intervencionistas, no nos metan mano (N.B.: En el momento del nombramiento como funcionarios deberían obligarnos a tatuarnos en la gobanilla -habrá quien prefiera que lo marquen a hierro- esa de “Watching the watchmen”). Dando fe de esto y de lo otro, psicoanalizando a padres, soportando a esos compañeros que andan sobre las aguas, se pasa el tiempo volando y aquí estamos, a 30 de junio, libres y liados en la manta (¡Que el otoño a llegado!).


Muchos dirán que somos unos desvergonzados, que sólo pensamos en las vacaciones, que pobrecicos sus hijos, no aprenden nada, una pena... Yo la verdad es que les devuelvo la cortesía y sólo les deseo que disfruten de sus hijos, tanto o más de lo que yo lo hago (sin ironías, que son muy suspicaces...).


No se crean, que también me quedo con lo bueno... El viaje a Londres con mis chicos de Bachillerato, mis lobas de cuarto, la poca elegancia del Juanfran y el Nacho, Sanabria y los primerillos, las camisetas de Francis, las risas en el coche... ¡Pero basta! Es momento de renovar fuerzas. Se han quedado por el camino y el curso que viene necesito muchas más.


Sobre el blog, ¿qué decirles? Pues que estoy la mar de contento. He conocido a nuevos monstruos que me han apoyado y dado aliento, como Eva Vélez, Begoña Oro, Silvia Cartañá y Noemí Mata de Los Cuentos de Bastian, las anónimas MrsNorris, Senyo Punk y La Rana Encantada, dos grandes profesionales como Belén Juan y Belén Santiago, la incansable AidaBeatriz Sánchez, el elegantísimo y preciso Rafael Muñoz o mis compañeros del grupo La biblioteca de los peques. Mi reconocimiento a ellos y a todas las personas, plataformas culturales, instituciones, librerías y editoriales que me siguen asiduamente desde hace años, por inspirarme y aguantarme. También me ha hecho muy feliz que una revista maravillosa como Babar, hayan compartido mis pensamientos y apuntes, así como que los responsables del Plan de Lectura del Ministerio de Educación y Cultura me hayan incluido entre su selección de enlaces en red. ¡Mil gracias a ambos! Decirles igualmente que me he divertido mucho dándole forma al espacio de Instagram, un reto necesario, más creativo y diferente que espero que se animen a seguir.


Y así, esperando que el nuevo curso traiga nuevas palabras e ideas que desarrollar, otros aires que me envuelvan y mucha gente fresca, sólo me queda recomendarles el último libro del año que en este caso es Un día perfecto de Freya Blackwood (ilustraciones) y Danny Parker (texto), un libro editado en castellano por Patio que me ha parecido uno de los más hermosos en lo que va de año. Sólo les deseo que, como sus protagonistas, sepan sacarle el jugo a los días que vienen, disfruten de ellos, háganlos únicos, perfectos.

¡Feliz Verano!

miércoles, 21 de junio de 2017

La cosa va de... osos y libros infantiles. Una selección.


Se acerca el final del curso escolar y voy encontrando hueco para dar forma a ideas que me han ido surgiendo a lo largo de estos meses y en las que seguramente ustedes, monstruos lectores, también habrán caído. 
La de hoy me lleva a los álbumes ilustrados protagonizados por osos, esos plantígrados cuyos zarpazos pueden ser bastante peligrosos pero que desprenden una imagen bastante tierna y familiar que los ha erigido como personajes imprescindibles dentro de la literatura infantil.
Aunque no he podido reunir a todos los que son, esta selección de hoy cuenta con las obras principales sobre osos que pululan por librerías y bibliotecas, en mayor medida las que se encuadran dentro del género del libro-álbum.
Si bien es cierto que he intentado reunirlos por categorías añadiendo algunas indicaciones temáticas en cada uno de los títulos, he de advertirles que muchos de ellos pueden tener varios niveles de lectura, pueden encontrar conexiones en variopintos contextos y nos pueden acompañar en las noches de verano que hoy empiezan.
Espero que disfruten de una selección que me ha llevado tiempo reunir, que apuesta por lo diverso del objeto libro, y que intenta ir en una dirección opuesta a todas esas que prefieren temáticas pedagógicas y buenistas que llenan últimamente las estanterías. Aquí caben osos de peluche, tiernos, canallas, pensantes, diferentes, surrealistas, ñoños y estúpidos. Cada uno que elija los que quiera, ¡yo ya he elegido los míos!

Mis favoritos


Michael Rosen y Helen Oxenbury. ¡Vamos a cazar un oso! Ekaré. (Osos y niños)


Benjamin Chaud. La canción del oso / Osito y un rayo de sol. Edelvives. (Osos familiares)


Else Holmenud Minarik y Maurice Sendak. Colección Osito (incluye varios títulos: Osito / Un beso para Osito / La visita de Osito / Osito y sus amigos / Papa Oso vuelve a casa / La amiga de Osito). Kalandraka. (Una vida de oso)



Gabrielle Vincent. Colección Ernesto y Celestina. En varias editoriales. El título más reciente es el publicado por Kalandraka (imagen).


Janosch. Colección Oso y Tigre, incluye ¡Qué bonito es Panamá! / Vamos a buscar un tesoro, Correo para el tigre / Yo te curaré, dijo el pequeño oso / Mousse de manzana para las penas de amor. Kalandraka / Loqueleo- Santillana / Kókinos. (Osos y cía.)


Frank Tashlin. El oso que no lo era. Loqueleo – Santillana. (Osos que hacen pensar)



Philip Waechter. Yo. Lóguez.


Guillaume Guèraud y Beatrice Alemagna. Omega la osa. Kókinos. (Osos y niños / El ciclo de la vida)


Komiko Sakaï y Kazumi Yumoto. El oso y el gato salvaje. Corimbo. (Osos que hacen pensar)


Tomi Ungerer. Otto. Autobiografía de un oso de peluche. Phaidon. (Osos de juguete / Osos que hacen pensar)


Oliver Jeffers. El misterioso caso del oso. Fondo de Cultura Económica. (Cosas de osos)


Jon Klassen. Yo quiero mi gorro. Milrazones. (Osos canallas)


Anthony Browne. El  libro de Osito / Un cuento de oso. Fondo de Cultura Económica. (Cosas de osos)


Julio Cortázar y Emilio Urberuaga. El discurso del oso. Libros del Zorro Rojo. (Osos que hacen pensar)


Michael Bond. Un oso llamado Paddington. Ilustraciones de Peggy Fortnum. Noguer. (Osos y niños / Una vida de oso)

Otros libros de osos


Robert Southey / Popular. Ricitos de oro y los tres ositos. Varias ediciones. Esta ilustración es de Arthur Rackham (Osos de cuento)


Popular. Juan el oso. Varias ediciones aunque la mejor para mi gusto es la de A. R. Almodóvar en sus Cuentos al amor de la lumbre, Anaya (Osos de cuento)


Gustavo Roldán. Cuentos de osos. A Buen Paso. (Osos familiares / Osos canallas)



Chris Haughton. Buenas noche a todos. Milrazones. (Osos familiares / Osos y cía.)


Sean Taylor y Emily Hughes. Osos. Libros del Zorro Rojo. (Osos familiares)


Sam McBratney y Anita Jeram. Todos sois mis favoritos. Kókinos. (Osos familiares)


Ursula Dubosarski y Ron Brooks. Las aventuras de Oso y Plumas. Corimbo. (Osos y cía.)


Emily Gravett. Colección Oso y Liebre. Picarona. (Osos y cía.)


Ole Könnecke. Las aventuras de Lester y Bob. La Casita Roja. (Osos y cía.)



Susanne StraBer. El pastel está tan arriba. Juventud.


David Litchfield. El oso y el piano. Blume. (Osos que hacen pensar)


McCloskey. Arándanos para Sal. Ekaré. (Osos y niños)


Christiane Pieper. Sin rumbo por el mundo. Catalina y el oso. Kalandraka. (Osos y niños)


John Jory. ¡Vale, buenas noches! Andana. (Osos y cía.)


Nicola Grosse. ¡Ojo, Oso! Thule. (Osos para jugar)


Tupera Tupera. Los calzoncillos del oso blanco. Andana. (Cosas de osos)


Katie Cleminson. Otto, el oso del libro. Juventud. (Osos y libros)


Adam Relf. El oso más grande del mundo. Juventud. (Osos familiares)


José Ramón Alonso y Lucía Cobo. Osa. Narval. (Ciclo de la vida)


Susanna Isern y Marjorie Pourchet. Oso Cazamariposas. OQO. (Osos y cía.)


Stephàne Servant y Laetitia Le-Saux. Ricitos de oso. Juventud (Osos familiares / Osos que hacen pensar)


Rob Biddulph. Grrrrr! Andana. (Cosas de osos)


Jonathan Bentley. ¿Dónde está oso? Patio. (Osos y niños / Osos para jugar)


Sam Hay. ¡No lavar ese oso! Miau-Jaguar. (Osos de juguete)


Sophy Henn. ¿Dónde, oso? Corimbo. (Osos y niños / Osos para jugar)


Bill Martin y Eric Carle. Oso pardo, oso pardo ¿qué ves ahí? Kókinos. (Osos y cía. / Osos para jugar)


Álvaro Magalhaes y Catia Vidinhas. Haciendo el oso. La Fragatina. (Ciclo de la vida / Osos familiares)


Helen Cooper. Hay un oso en el cuarto oscuro. Editorial Juventud. (Osos y niños / Osos metafóricos)


Philip C. Stead y Erin E. Stead. Oso quiere contar una historia. Océano Travesía. (Oso y cía.)


Kate Banks y Georg Hallensleben. El libro del oso. Juventud. (Osos y niños / Osos y libros / El ciclo de la vida)


Neil Reed. El oso del abuelo. Juventud. (Osos de juguete)


Jürg Schubiger y Eva Muggentaler. Oso blanco. Oso negro. Los cuatro azules. (Osos que hacen pensar / Osos metafóricos)


Cecilia Eudave y Jacobo Muñiz. Papa Oso. A Buen Paso. (Osos familiares / Osos metafóricos)


Haseley Lamarche. El oso que amaba los libros. Juventud. (Osos y niños / Osos y libros)


Quint Buchholz. Duerme bien pequeño oso. Lóguez. (Osos de juguete)


Oren Lavie y Wolf Erlbruch. El oso que no estaba. Barbara Fiore Editora. (Osos que hacen pensar)


Wolf Erlbruch. El milagro del oso. Lóguez. (Ciclo de la vida)


Monika Spang y Magali Le Huche. Un día curioso con el Sr. Oso. La Fragatina. (Cosas de osos)


Davide Cali y Gianluca Foli. El oso con la espada. Barbara Fiore. (Cosas de osos / Osos que hacen pensar)


Heinz Janisch. Un hambre de oso. Edelvives. (Cosas de osos)


Cliff Wright. Tres osos. Juventud. (Osos y cía.)


Cliff Wright. Oso y Caja / Oso y Pelota / Oso y Barca. Juventud. (Osos y cía. / Cosas de osos)


Martin Waddell y Barbara Firth. ¿No duermes, osito? / Tú y yo, osito / Muy bien, osito. Kókinos. (Osos familiares)


Lane Smith. Un día perfecto. Océano Travesía. (Una vida de oso)

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