miércoles, 19 de junio de 2013

De ladrones de guante blanco


Todavía no sé por qué les sorprende lo de Bárcenas, ese personaje la mar de repeinado que se pasea de juzgado en juzgado dando sopas con ondas a todo el que se tercie, incluido los acólitos de su propio partido (¡qué grande es este tío!). Lo mejor de todo es que, como buen ladrón de guante blanco, se la suda todo, y no es de extrañar dada su afición por todo territorio que venga a llamarse paraíso fiscal.
Sí, sí… Discúlpenme las carcajadas… Es inevitable que me de la risa con tanta desfachatez y caradura… Aunque…, bien pensado: ¿acaso algún español es totalmente honrado? Dense golpes de pecho, conmisérense de sí mismos y reduzcan sus pensamientos al examen de conciencia: aún no he visto trabajador en este país que deje sus manos quietas ante una ganga cuya propiedad ostenta su empresa… Los albañiles, ladrillos, los maestros, lápices, los dependientes, ropa, los informáticos, pendrives…Un sinfín de hurtos en pequeña escala que, aunque pensemos que no hacen daño a la empresa de nuestros amores, la diezman y esquilman hasta la bancarrota, una realidad en ultramarinos, tintorerías o bares de toda clase.


Es por ello que Robert Louis Stevenson dedicó gran parte de su vida a criticar con ironía a todos aquellos que esquilman y roban a los demás, sin pararse a pensar en ciertos códigos de honor que hasta los mismísimos piratas de aguas bravas abanderan como consigna. Y dejándoles con parte de uno de sus poemas, convertido en libro por la editorial Libros del Zorro Rojo (me recuerda a Espronceda), me despido hasta un nuevo cañonazo.

Guerra y terror, muerte y dolor,
en mar y tierra y a babor,
los tiburones asesinos,
los enemigos viperinos,
la muerte horrible, el sol fatal,
el trueno del cañón mortal,
los bucaneros sanguinarios,
y el más atroz de los corsarios,
todo eso puedo soportar.
En cambio a ti… ¡te voy a dar!.

Robert Louis Stevenson.
En: El pirata y el boticario.
Ilustraciones de Henning Wagenbreth
2013. Madrid: Libros del Zorro Rojo.

lunes, 17 de junio de 2013

Niños que dejan de ser niños


Esto de España no tiene nombre. Y es que en este país, hay más tontería que la que tiene el rabo de una vaca. Eso de que la tontería es gratis y que cada uno coge la que le viene en gana, lo sabemos todos, desde padres hasta abuelos, o seres del celuloide. Una idiosincrasia que no sólo se deja entrever en los peinados rubios de las enfermeras, los yates de algunos médicos, la ecografías en tres dimensiones, seguros médicos de quiero-y-no-puedo, los perros de pura raza que comen mejor que sus amos, las toneladas y toneladas de ropa sin estrenar que se guardan en los armarios, pubis depilados a golpe de láser (luego dicen que el cáncer abunda…), preadolescentes tatuados hasta el cóccix, bicicletas que valen millonadas y que viven cubriéndose de polvo en los trasteros, y juguetes de última generación que sólo se utilizan el día de reyes, sino en lo decadente de una sociedad que se supone avanzada y con autoridad moral superior.
Lo digo a sabiendas, no sólo cuando veo los cuartos de baño que los pobres se gastan para parecer ricos, ni de esos votantes socialistas que se decantan por la escuela concertada y católica (manda huevos que luego se coloquen la camiseta verde para cubrir el expediente…), sino al contemplar ese crute-lux que, a golpe de exclusividad y primeras marcas, cubre de un sobrio celofán  los colores ácidos y naïf del pensar nacional, tan hortera como pueblerino.
Y claro, con tanto aspirantón, tanta Anatomía de Grey, tanto Masterchef, tanto coche de alta gama, tanta celebración y tanto beso de Judas, nuestros hijos, esos de los que dependeremos en unos años, crecen en un ambiente de abundancia, hipocresía y ficción, para dejar de ser niños a edades tempranas y pasar a ser engendros que no saben distinguir un reproche de una caricia. Chantajistas, consentidos, descarados y perversos, los niños de hoy día son todo menos niños, algo que La roca, esa a la que Jorge Luján (texto) y Chiara Carrer (Ilustraciones) han dado vida de la mano de la editorial Kókinos, y que, con una sola pregunta, sabe discernir entre la mente infantil y un alma corrompida por los excesos y este cretino mundo… O al menos, eso es lo que creo haber leído…

viernes, 14 de junio de 2013

Cambiando de pantuflas


¡Habrá que hacer un trasvase de indumentaria entre los armarios y proveerlos de mangas cortas, tirantes y sandalias que nos alivien y aligeren la pesada calima que supone el esperado verano! Nos quejábamos amargamente del frío invierno y el calor ha asomado con extrema virulencia, tanta, que nos ha pillado de improviso vistiendo bata, calcetines y pantuflas, en las que, a veces, se cobijan los perros…

Chiquilín es negro, ocre y amarillo.
Cuando llegó era tan pequeño
que cabía en mis pantuflas de perrito.

Ya no recuerda
que lo atropelló una camioneta
ni que lo pusimos en una caja
con abrigo y leche fresca.

Ahora es tan grande
que no cabe siquiera en su nombre
¡y cómo aúlla cuando pasan los bomberos
Soltando su sirena en la noche!

Jorge Luján.
En: Pantuflas de perrito.
Ilustraciones de Isol.

2013. Buenos Aires: Pequeño Editor.

jueves, 13 de junio de 2013

"XXII Maratón de los Cuentos" de Guadalajara (España)


Otro año más la ciudad de Guadalajara (España), celebra la XXII edición de su "Maratón de los Cuentos” una cita ineludible para todo narrador y cuentacuentos. Durante los días 15, 16 y 17 de junio, los lugares emblemáticos de esta ciudad (desde el Palacio del Infantado hasta la Iglesia de San Francisco o el Convento de la Piedad), sus calles y jardines se llenarán de unas historias que, este año, vienen abanderadas por la narración oral procedente de Sudáfrica, algo a lo que alude el cartel anunciador, un tanto rupestre y elaborado por Juan Carlos Fuentes. Les animo a participar en esta fiesta de la palabra que durante cuarenta y ocho horas consecutivas reúne a cientos de personas contando, escuchando y sintiendo ese hilo invisible  que une el alma y las cuerdas vocales: los cuentos.

miércoles, 12 de junio de 2013

Ofuscados consigo mismos



Ofuscados, es la palabra que nos define últimamente. Nos comportamos como si todo lo que nos rodea es gris y oscuro, cubriéndonos de un halo ceniciento que imprime sobre nuestros gestos diarios la más triste de las muecas. Quizá esa superficie que enseñamos en clase, en la pescadería o en las reuniones familiares nos acarrea más de una desavenencia, algo innecesario y que, no sólo afea el rostro, sino que exuda unos vapores más nocivos que los clorofluorocarbonados que han hecho trizas la necesaria capa de ozono.
Como si de una carretilla de estiércol se tratase, arrastramos la vida por parques y avenidas sin ser conscientes de que la mugre que nos nubla la visión no es más que un espejismo al que la mente insufla vida, y a veces, hasta carne. Cabreados hasta el tuétano y sin saber a quién le asestamos el golpe, vivimos auto-convencidos de que lo que algunos afortunados llaman “existencia”, nosotros denominamos “mierda”, craso error que suele traer más problemas que alivios, y que, sinceramente, ejemplifica la estupidez de esa especie maltrecha y depresiva llamada Homo sapiens.
Y así pasa… Que se habla más de resiliencia (capacidad de los sistemas para hacerle frente a los cambios) que de las preferentes, de los rescates económicos o de la vertiginosa tasa de paro. No es de extrañar ya que muchos predicadores, charlatanes y psicólogos han hecho un hueco a este vocablo en su limitado vocabulario para darnos el tostón desde cadenas autonómicas (cada vez que veo alguna me echo a llorar… ¡qué pena de impuestos!), fórmulas radiofónicas o reuniones de vecinos.

Resumiendo: déjense de rollos y disfruten de la vida. De que están aquí. De que pueden comprarse una bolsa de pipas y pasarse la tarde de los domingos charlando en un parque. De que pueden caminar y escuchar los pájaros. De que pueden levantarse cada mañana y acudir al trabajo para aguantar a los cabrones de sus compañeros. De que pueden tomarse un café con una pandilla de tontarras y, aun encima, pasarlo bien. De que hay gente que todavía les regala un beso… Disfruten de todo lo que les rodea y disipen La nube, esa a la que se refiere Hannah Cumming (editado en castellano por Thule) cuando nos relata las desavenencias que tiene una niña consigo misma y que no le dejan ser feliz. Pónganse manos a la obra: destruyan esa nube negra y caprichosa. Hay muchas cosas por las que sonreír.

lunes, 10 de junio de 2013

Celebrando a Maurice Sendak


Aunque para hoy tenía preparada una suculenta reseña, la actualidad manda y los blogueros debemos hacernos eco de los acontecimientos diarios que merece la pena destacar. De entre estos, el que más interesa hoy a “lijeros” de todo el globo es el doodle con el que Google celebra el ochenta y cinco cumpleaños (in memoriam) de Maurice Sendak, cosa que, personalmente, me ha punzado el corazón.
Son varias las cuestiones que me han llamado la atención de este engendro animado de las efemérides cibernéticas. En primer lugar decir que es sencillamente exquisito, ya que incluye tres obras del autor en un mismo recorrido rodante. Por un lado las peripecias de Max en Donde viven los monstruos, por otro el mundo subversivo de La cocina de noche y, para finalizar, la fiesta de cumpleaños de Bumble-Ardy (inédito en castellano). Es por ello que animo a todos los que desconozcan a este autor a internarse en una biblioteca/librería y embeberse en sus historias.
En segundo lugar y tras leer varios diarios nacionales “on-line” he constatado de que, excepto blogs y páginas especializadas en la materia, todos ellos se limitan a parafrasear lo que recoge Wikipedia, sancta sanctorum de la información, pero en ningún caso se dedican a profundizar en el tema. Prueba de ello es que ninguno de estos hacen referencia a La cocina de noche (un álbum ilustrado censurado en muchos países por sus connotaciones ¿eróticas?), ni a Bumble-Ardy (uno de los más recientes libros de Sendak en el que celebra su propio cumpleaños utilizando un cerdo como alter ego). Ni puta idea, ni ganas de investigar, lo que denota que la visibilidad de la LIJ en los medios de comunicación de masas es NU-LA. Una pena…




Por último me gustaría decir que con cierta frecuencia los creativos de Google, ese buscador sin el que la red no sería absolutamente nada (quien no lo tenga como página de inicio que levante la mano), echan mano de autores y obras de la literatura infantil para dinamizar su página de inicio, lo que deja entrever un aire desenfadado y juvenil que envuelve las actividades, no sólo de cara al público, sino en las tripas de una empresa con fama de elástica e imaginativa. Por ello me pregunto: ¿Leen libros para niños sus empleados o es puro marketing en pro del “frikismo”?

viernes, 7 de junio de 2013

De vacaciones por Venecia


Seguro que algún pobre incauto está planeando de cara al inminente verano (¿llegará?), pasear por la mítica Plaza de San Marcos o atravesar el puente Rialto, dos de las cosas que todo turista debe hacer una vez visita Venecia, ese lugar que tanto ha inspirado a literatos y poetas… ¡Lástima que con el calor del verano, el sofocante hedor transfigure una de las ciudades más bellas!

Hola Violeta.
Si estuvieras en Venecia…
¡Los helados son tan grandes!
Jugaríamos con las nubes
peinándose en los canales.
Esta tarde he visto una jirafa
en el patio de un palacio.
Que sí, que llevaba las gafas.
Los pozos no tienen agua.
Los gatos comen sardinas de lata.
Venecia es bonita.
No hay niños.
Te echo de menos,
Amaranta.

P.S. En italiano postal se dice cartolina


Javier Izcue Argandoña.
En: Amaranta en Venecia.
Ilustraciones de Dinah Salama.
2013. Granada: Diputación de Granada.
VI Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”.

jueves, 6 de junio de 2013

Imaginación para evadirse de la crisis



A raíz de los acontecimientos, hace un par de meses decidí disfrutar de mi propia vida y prescindir de todo el asco que me rodea. No crean que es hacer oídos sordos a ese estruendo crítico que está alterando más de un sistema límbico, sino ser consciente de lo que hacen con nosotros los que, desde bambalinas, se llaman titiriteros de todo lo mundano.
Hasta las mismísimas narices de que me vendan la moto de un sistema justo y equitativo  basado en la socialdemocracia europea, esa misma donde los pobres roban a otros pobres, creo más oportuno liarme la manta a la cabeza y tomar las riendas de mi propia vida, esa que algo tiene que ver con consumo desorbitado, engordadas multinacionales que gestionan nuestra hipotecada existencia y aumentan el tejido graso de la cintura, y guerras globales a golpe de prima de riesgo y deuda nacional. A pesar de estas declaraciones anti-sistema sin ánimo bélico, dejo a un lado las manipulaciones que nos bombardean desde los más recónditos lugares y prefiero dedicarme a escribir en este lugar, decir lo que me apetezca, hacer un bizcocho de manzana y canela, dibujar con lápices de colores, comentar una película en agradable compañía, aprender a coser un botón o intentar hornear pan para acompañarlo rica miel… Bien podría escribir un libro, cuidar de los hijos que no tengo, moldear con las manos la arcilla que brota del campo, o ir de mercadillo en mercadillo vendiendo apio de mi cosecha o los guantes que he tejido durante las largas noches de invierno… Son esas pequeñas cosas las que nos hacen libres, las pequeñas ideas que eclipsan a las grandes superficies, al voraz capitalismo que exprime la última peseta del monedero (¿Regresará alguna vez a nuestros bolsillos? ¿Quién tendrá cojones para hacerla volver?).

Es por ello que hoy, mi cántico (un tanto “hipster”, que no comunista, ni izquierdista), se apoya en un álbum ilustrado de antiguo cuño y contemporánea re-edición. La nave que viajó a Marte, del sudafricano William M. Timlin (Ediciones Obelisco), un libro que nació como un proyecto personal para el hijo del autor, regresa muchos años después para abanderarse, no sólo como ejemplo de fantasía ilustrada, liberalismo, utopía y creatividad, sino como un acto de rebeldía contra este mundo gris en el que la imaginación y uno mismo tienen mucho que decir.

miércoles, 5 de junio de 2013

IX Encuentro de Animadores a la Lectura


Un año más, la asociación cultural “Pizpirigaña” celebra en IX Encuentro de Animadores de la Lectura durante los días 6 (mañana), 7, 8 y 9 (este fin de semana) de Junio en el bosque de Riocantos, un pinar-robledal perteneciente a la localidad de Arenas de San Pedro, un pueblecito de Ávila colindante a la Comunidad de Madrid. Durante estos días (y  sus noches), muchos serán los que participarán en charlas, experiencias y actividades organizadas para todos los públicos, con un único eje vertebrador: la lectura.

Aunque un servidor tenga otros compromisos que le impidan acudir, les animo a que visiten este hermoso pueblo (puedo decir que lo visité durante mis años de universitario) para disfrutar de relatos y cuentos que, a la luz de la luna, se hilan, devanan y cortan para sembrar la pasión por los libros, esa patria común tan necesitada hoy día.

lunes, 3 de junio de 2013

De lobos buenos y malos


Mi presencia en Facebook© no sólo me ha traído numerosos seguidores y otras alegrías, sino que me ha revelado el insidioso partidismo que muchos de ellos denotan al hacer públicas sus manifestaciones sobre temas de actualidad, hablando de unos y de otros como si fuesen el mismísimo lobo de Caperucita.
Uno de los temas que el “candelabro” nos ha traído a noticiarios y debates nocturnos los últimos días, es la aprobación de la nueva ley de educación que empezará a implantarse en el estado español el curso 2014-2015 (si no la derogan otros… cosa frecuente), también conocida como “ley Wert” en honor a nuestro actual ministro en la materia.
El señor Wert, aparte de agitador y querer pasar a la historia con sus obras faraónicas, no difiere mucho de sus antecesores en el puesto, léase Solana, Rubalcaba o Rajoy (no incluyo a la Aguirre porque ésta hizo un comedido intento por dignificar las materias humanísticas). El caso es que, en vez de preguntar a los expertos en males académicos (puede leerse padres, alumnos y profesores, responsables todos ellos -no hablo de gandules, desentendidos y otras aberraciones-), se dedican a apostar por las ideas que les surgen en momentos de lucidez (no sé dónde las tendrán, pero imaginen los más variopintos lugares), o a sus cientos de asesores (¿titulados en E.S.O. o en E.G.B.?) que, basadas/copiadas en/de otros sistemas educativos, también fracasados, de la vieja Europa intentan complicar más el asunto.
Si no me creen, piensen en la herencia de anteriores gobiernos, que sigue respetando el de hoy día… Nada se ha hablado de regular el ingreso al P.C.P.I. -un programa europeo para que vagos y maleantes obtengan la titulación obligatoria sin pegar un palo al agua y de paso hincharse a marihuana a costa de una suculenta cantidad monetaria con la que todos los contribuyentes incentivan su asistencia a clase- o, simplemente, eliminarlo del firmamento educativo (cosa imposible ya que engordar el presupuesto educativo a costa de otros y en época de escasez, viene de perlas). Nada se ha hablado de los requisitos de acceso y las condiciones para la concesión de becas y otras ayudas, una vergüenza nacional de la que viven familias cuyos hijos obtienen calificaciones paupérrimas o, sencillamente, no acuden a clase. Nada se ha hablado de la normativa que regula la repetición de cursos escolares. Nada se ha hablado de la amonestación para aquellos profesores y/o personal de atención y servicios que falten a su deber. Nada se ha hablado de una verdadera autoridad del profesorado y el respaldo administrativo y jurídico para los docentes (paños calientes, nada más). Y nada se ha hablado de esas dichosas competencias educativas y sus evaluaciones de diagnóstico que enriquecen a empresas del color imperante y que nos complican esta vida de burócratas de tiza y pizarra.
Decir con todo ello que la nueva ley no empeorará nada, porque no mejora nada, sólo complica todo: itinerarios educativos en la niñez, asignaturas para emprendedores (a ver si algún político se da de alta como autónomo…), abolición de la enseñanza clásica (Grecia y Roma, inventoras de absolutamente todo, han de estar la mar de contentas), y una formación profesional a lo escandinavo que poco tiene que ver con nuestra “soleada y frugal” naturaleza… En fin: un cero patatero.

Así que, sean críticos, reflexionen y lleguen a la conclusión de que, ni todos los lobos malos son tan malos, ni todos los lobos buenos son tan buenos. Que como bien nos dice Nadia Shireen en El Buen Lobito (Editorial Bruño, colección Cubilete): líbreme el Señor de los lobos malos…, pero también de los buenos que me llevan a su terreno.

viernes, 31 de mayo de 2013

Paseando entre libros



Durante ese mes de junio que comienza mañana, un mes que no se espera demasiado caluroso pero que nos permitirá disfrutar del aire libre, tenemos una serie de citas con la lectura que empieza con la Feria del Libro de Madrid, cuyo pistoletazo de salida será hoy, 31 de mayo, durando hasta el 16 de junio, en el Parque del Buen Retiro. Un gran escaparate comercial donde editoriales y autores dan a conocer sus éxitos de ventas y las novedades de la temporada, no deja de ser una buena excusa para perderse entre actividades lúdicas, curiosidades y casetas, animarse a comprar un libro firmado por el autor, sentarnos a la orilla del estanque o del Palacio de Cristal y disfrutar de uno mismo con su sola compañía. Regálense ese momento. Lean.

Quisiera que mi libro
fuese, como es el cielo por la noche,
todo verdad presente, sin historia.

Que, como él, se diera en cada instante,
todo, con todas sus estrellas; sin
que, niñez, juventud, vejez, quitaran
ni pusieran encanto a su hermosura inmensa.

¡Temblor, relumbre, música
presentes y totales!
¡Temblor, relumbre, música en la frente
-cielo del corazón- del libro puro!

Juan Ramón Jiménez.
Quisiera que mi libro.
En: Piedra y cielo.

1981. Madrid: Taurus. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Albumes ilustrados para adultos / Picture books for adults


Si el pasado lunes hablábamos de novelas adultas con trasfondo infantil, hoy le llega el turno a los álbumes ilustrados para adultos, otra realidad que ha originado más de una discusión en este apasionado mundo lijero virtual.
Son muchos los autores e ilustradores hoy consagrados que otrora alcanzaron la fama y las superventas con libro-álbumes de cierta complejidad, un  pelaje este que llama la atención no de los pequeños lectores, sino de sus acaudalados progenitores. Quizá este hecho tiene relación con las estudiadas campañas de publicidad y otras estrategias de compra-venta de las firmas editoriales, una primera razón que hace elegir al padre en vez de al niño.


El segundo motivo para que álbumes como El árbol rojo, de Shaun Tan, El hilo de la vida, de Davide Cali y Serge Bloch, o Noche de tormenta, de Michèle Lemieux, tengan un éxito arrollador, se debe al tratamiento de emociones complejas. Si no me creen sólo tienen que abrir uno de estos libros e interiorizar todas las propuestas sentimentales que nos ofrecen, dando así buena cuenta de que son un viaje iniciático, de mayor o menor recorrido, a través del cual pueden descubrir unas sensaciones que, por mucho que algunos estudiosos de este tipo de literatura se quieran empeñar, un niño difícilmente puede experimentar sin haberlas descubierto previamente, una cosa que, sin lugar a dudas, necesita tiempo y madurez.
No hay dos sin tres y, a mi juicio, la tercera de las razones es la infantilización del mundo adulto. Por todos es sabido que en los países occidentales, la llamada adolescencia, ese tramo de la vida en el que convergen la niñez y la vida adulta, está viéndose prolongada por diversos factores que no voy a entrar a enumerar. Los hombres y mujeres del primer mundo crecen más despacio que el resto, sufren con más facilidad y se resisten a hacerle frente al quehacer diario, un hecho que necesita de ansiolíticos, psicólogos y álbumes ilustrados terapeúticos que armonicen anhelos personales y realidad tangible.
Por último y sin menoscabo de las anteriores, hay que destacar el valor de la imagen. Este mundo nuestro se está volviendo muy perezoso, un lento caminar que aúpa a este tipo de libros donde las ilustraciones hablan en un solo vistazo, añaden valor al texto y agradan al subconsciente, premisas que erigen a la televisión e internet como las vías de comunicación del tercer milenio.
Seguramente muchos de ustedes podrán añadir otros motivos que den explicación a este fenómeno y que pueden añadir en sus comentarios a esta entrada. Mientras lo hacen les dejo con Libros de un extraño árbol, una nueva editorial que partiendo de una idea como la que he desglosado aquí hoy, publica libros ilustrados para adultos, siendo el primero de sus títulos Por qué y para qué llueve, una propuesta de Miguel Cerro, editor jefe e ilustrador.

On Monday, I talked about adult novels with childhood background, today it is the turn of picture books for adults, another reality that has caused more than a discussion in this passionate Children’s literature virtual world.
Many today authors and illustrators that once achieved fame with book-selling picture books of some complexity, a feature for wealthy parents, not for young readers. Perhaps this fact is related to the studied advertising and other sales strategies of publishing firms, a first reason for choosing parent instead of children.


The second reason why albums like The Red Tree, by Shaun Tan, I Cant’t Wait of Life, by Davide Cali and Serge Bloch, or Stormy Night, by Michèle Lemieux, have an overwhelming success is due to the treatment of complex emotions. If you do not believe me, just have to open one of these books and internalize all sentimental proposals that they provide, giving a good account of that are some initiatory trips, of varying route, through which you can discover feelings that a child may experience difficulty without having previously discovered something, no doubt, that takes time and maturity.


Never two without three, in my opinion, the third reason is the infantilization of the adult world. Everyone knows that in first world countries, adolescence, this stage of life in which converge childhood and adult life, is being viewed long by various factors. The men and women of the first world grow more slowly than the rest, suffer more easily and cannot resist daily work, a fact that needs of anxiolytics, psychologists and therapeutic picture books that harmonize personal desires and tangible reality.
Finally, and without prejudice to the above, we must highlight the value of the image. Our world is getting very lazy, slow walk to extol these books where illustrations speak at a glance, add value to the text and please the subconscious, premises that erected to television and the Internet as third millennium mass media.

Many of you may add comments and other reasons to give explanation to this phenomenon.Meanwhile I leave you with Libros de un extraño árbol, a new editorial that is based on today ideas: publishing picture books for adults. The first of its titles, Por qué y para qué llueve, a Miguel Cerro proposal.

lunes, 27 de mayo de 2013

Niños protagonistas en un mundo de adultos / Children in Adult Literature



Estarán de acuerdo conmigo en que no es lo mismo escribir para niños que escribir sobre niños, una dicotomía que amalgama un polémico debate en este mundo de la literatura infantojuvenil pero que, una vez más, confunde al lector de ciertas novelas de gran éxito aproximándolo a nuestro terreno, el de los libros para niños.
¿Por qué tendrán tanto éxito las historias con protagonistas de corta edad?... Desde el contemporáneo El niño del pijama de rayas, de John Boyne, hasta clásicos como  Oliver Twist, de Charles Dickens, son muchos los títulos que se adentran en el complejo mundo de la niñez para conectar con el lector adulto. Seguramente expertos en literatura y semiótica han desarrollado las más variopintas teorías académicas para dar explicación a un fenómeno como este, pero como un servidor no tiene acceso a publicaciones especializadas (soy un mero maestro al que no ha fichado ninguna universidad de postín), me conformo con exponer las elaboradas por riesgo y cuenta propia…
- La niñez, aunque extremadamente enrevesada, es cercana (simple y llanamente) porque cualquiera que alcance la madurez está obligado a ser niño, al menos, un día en su vida.
- Los niños suelen ser inocentes (digo “suelen” porque últimamente comienzan a escasear), lo que permite al autor contar la historia, su historia, desde un punto de vista neutral.
- El tercero de mis motivos conjuga los dos anteriores: el niño protagonista es capaz de interiorizar en el lector lo propio desde una posición ajena. Esto que se traduce en el mejor relato: transformar la tercera persona en primera.
- En la infancia, los sentimientos carecen de ciertos matices que rebujan el sentido primario, es por ello que la narración llega de una forma más clara al lector y lo traslada emotivamente.
- La última de mis razones es la misma por la que he incluido Intemperie de Jesús Carrasco (Editorial Seix Barral) en un espacio como este (supongo que no le importará, ya que tendrá mejores reseñas que atender dado el éxito de su opera prima)… La indefensión ante la que se topa un niño en el día a día es la misma con la que se enfrentan los castillos de arena ante las batientes del mar. Esa fragilidad, extremadamente fácil de ensuciar y mancillar, nos conmueve tanto que, aquel el adulto que, por puro placer, le roba el alma a un niño y deja lo que queda de él a la intemperie, merece el peor de los castigos.

You will agree with me that is not the same writing for children to write about children, a dichotomy that creates a controversial discussion in the world of children’s literature, but once again it confuses readers of some very successful novels and make them closer to our field, that of children's books.
Why have such success stories with young main characters? ... From contemporary The boy in the striped pyjamas by John Boyle, to classics like Oliver Twist, by Charles Dickens, there are many titles that delve into the complex world of childhood to connect with the adult reader. Surely, experts in Literature or Semiotics have developed the most diverse academic theories to give an explanation for such a phenomenon, but as a server does not have access to specialized publications (I'm just a teacher who has not signed any posh college), I am going to expose my own reasons ...
- Children, though extremely complicated, is close (plain and simple) because anyone who reaches maturity, needs to be a child a day in his life, at least.
- Children are often innocent (I say "usually" because lately become scarce), innocence which allows the author to tell the story, his/her story, from a neutral point of view.
- The third of my motives combines the previous two: the child protagonist is able to internalize the reader from a position outside him/herself. This provide the best story: transform the third person to first.
- In childhood, feelings lack certain nuances that eclipse the primary sense. These primary emotions make the narrative more clear and moves the reader emotionally.
- The last of my reason is the same reason that I have included Intemperie of Jesús Carrasco (Seix Barral) in a space like this (I guess he will not mind, because he will have better reviews to pay attention after the success of his debut) ... The helplessness that faces a child day by day is the same one faced by sandcastles to the swing of the sea. This fragility, extremely easy to get dirty and defiling, moves us so much. The adult who, for pleasure, steals a child's soul and leaves what's left of it in the open, deserves the worst punishment in the world.

viernes, 24 de mayo de 2013

Adivinando el mar



¿Habremos dejado atrás los últimos coletazos del largo invierno? No sé si apostaría por la afirmación… Más nos valdría esperar al cuarenta de mayo para desterrar mantas y nórdicos al altillo, no sea que la naturaleza nos propine otra lección de frío poderío como la de la semana pasada. Aguardemos al riguroso verano para aventurarnos en la playa y, si no podemos, aquí les traigo unos acertijos marinos que, entre rima y rima, bien pueden ser un consuelo.

Lleva años en medio del mar
y todavía no sabe nadar.

¿Qué es algo y nada a la vez?
Si cambias V por P, ya lo ves.

Está en una cala del mar
y de pronto se pone a tintar.

Bote que no flota,
ella no lo nota,
un ojito que llora,
adivíneme señora.

No tiene cara
ni tiene cola
y se llama…

Angels Navarro.
En: Adivina adivinanza, tengo un cero en la panza.
Ilustraciones de Mariona Cabassa
2012. Madrid: Anaya.

miércoles, 22 de mayo de 2013

De errores y colores



Criticar puede ser la mar de peligroso, sobre todo cuando no te das cuenta de que ciertas palabras pueden herir los sentimientos, no sólo de autores, sino que puede usarse como un arma arrojadiza en contra de editoriales y otros negociantes que pretenden sobrevivir  en este mundo de la tapa dura (difícilmente… es lo que hay…). Por ello, antes de lanzar mis observaciones, pido perdón por las consecuencias que esto pueda acarrear…
Andaba el otro día deambulando entre estantes cuando me topé con una de esas suculentas novedades que nos trae la primavera. Tropecista, de Jorge Gonzalvo –texto- y Elena Odriozola –ilustraciones-, editado por Barbara Fiore (no todas las casas editoriales hacen doblete la misma semana… por algo será…). Una bella historia de amor, que no terminó de gustarme. Y preguntarán: “¿Por qué, so enterao?”… Aunque creo que es una gran candidata a recibir varios galardones del entorno LIJ por su innovación en el campo de la ilustración y la edición (hay que llamar la atención sobre una apuesta arriesgada, cosa que gusta mucho a todos los lameculos del sector), a mi juicio, es esa, la edición, lo que destroza esta pequeña obra de arte (llevo muchos libros leídos y sé lo que vale y lo que no).
Entiendo que focalizar todo el libro en el blanco, un color que es la propia luz, es muy “cool” y minimalista (sobre todo para esos espacios que llenan las revistas de decoración), pero impide, hasta cotas insospechadas, definir las formas de las ilustraciones e interpretar el mensaje de estas (reconozco que me costó leer muchísimo las imágenes de esta historia hermosa y sutil).
Seguramente la editorial y sus autores se defenderán, aduciendo que no tengo ni puta idea, que el uso del troquelado a la hora de realizar las imágenes produce una serie de luces y sombras que dibujan en sí mismas los contornos y volúmenes, que tienen un trabajo desproporcionado (hay que vaciar muchas cartulinas para dar con el resultado óptimo), artesanal y casi de enanos, y que el resultado es magnífico (y que por cierto, me recuerda a cierta arte decorativa que impera últimamente en los mercadillos londinenses…).


No dudo de nada de esto, pero leer, lo que se dice leer (imágenes), no he leído ni un pijo.
Si yo lo hubiera hecho probablemente hubiera utilizado dos colores (complementarios quizá) y de tono bajo ya que la historia requiere una atmósfera algo envolvente y tenue, para aupar el contraste y facilitar el visionado, algo que hubiese ido en detrimento de la estética, pero que hubiera ayudado al lector, que al fin y al cabo es de lo que se trata construir un libro.
Y es una pena, porque tenía unas expectativas bien altas… pero, en fin, un error lo tiene cualquiera y que quizá también yo haya cometido escribiendo estas palabras.

lunes, 20 de mayo de 2013

Caer en brazos de Morfeo



Con los elevados niveles de antihistamínicos que acarrea mi sangre, el trasnochar de este fin de semana y una agenda excesivamente apretada (¿quién me iba a decir que la vida en un pueblo tan alejado de toda civilización iba a terminar siendo tan activa?... Al final y como siempre, todo depende de la actitud de uno mismo…), mi agotamiento ha llegado a cotas desconocidas… Supongo que la vejez también será un detonante de la lenta recuperación que sufro tras una buena farra -los años no pasan en balde… Seguida de una tarde de manta y película, y una plácida noche de ronquidos y profundo descanso, ha llegado la mañana, una en la que el sueño ha sido la tónica. Y no he debido ser el único que se ha dejado la energía en estos días de ¿descanso?, a juzgar por las ojeras y cara hinchadas de mis alumnos, esos jóvenes que invierten las más de cuarenta y ocho horas que forman el fin de semana, en un tiempo de ocio y locura descomunal.
Lo mejor de todo viene cuando, como una orquesta sinfónica, empezamos una melodía algo asonante de bostezos y legañas. Cuando uno abre la boca, otro se despereza, cuando aquel se retuerce en la silla, aquel otro deja caer el cansancio sobre el pupitre. Dos bostezos más y alguna lágrima soñolienta. Un panorama no muy alentador que se repite cada lunes… Lo peor de todo es que, en vez de ánimo, esa retroalimentación nos hace sentirnos con más y más pereza, hasta el punto de caer rendidos sobre alguna superficie horizontal.
Para ser conscientes de la gran tarea que supone hacer frente a no sucumbir al sueño cuando los demás te regalan un bostezo tras otro no hay mejor ejercicio que leer Te desafío a no bostezar, con texto de Hélène Boudreau e ilustraciones de Serge Bloch (Barbara Fiore Editora), un álbum ilustrado algo humorístico y sencillito, que recoge nuestra debilidad para caer en los brazos de Morfeo, ese dios de la noche que nos renueva, nos llena de vitalidad y da recogimiento.

viernes, 17 de mayo de 2013

Plantando semillas en cualquier lugar




Aunque los libros para niños son una de mis pasiones, tengo muchas otras… De entre ellas y como biólogo que soy, la de cultivar clorofila es una de mis favoritas. Si quieren hacerme feliz, nada mejor que un buen libro o una planta rara. Sé que las flores cortadas son más bonitas, pero prefiero que sean más duraderas, es por ello que me gusta verlas crecer poco a poco, descubrir como el botón se torna capullo y florece llegado el día. No es necesario que las compren, me conformo con un pequeño esqueje para prenderlo en una lata vieja, en una tetera desconchada…

Mi abuela ponía semillas en tazas, potes vacíos de yogurt
y ollas viejas
que al llegar la primavera florecían.
Y era una primavera en la que no había horario ni había escuela.

Mi abuela hacía pequeñas camas de tierra para alojar la luz.
Tazas, potes vacíos de yogurt, ollas viejas y dedales,
de los que brotaban todo tipo de plantas.

Recuerdo especialmente la menta
porque de ella colgaban los pequeños fantasmas de la familia.
También la manzanilla.
El cedrón.

María José Ferrada
En: El idioma secreto.
Ilustraciones de Zuzanna Celej.
2013. Pontevedra: Faktoría K de Libros.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Una visita inesperada



Por el momento, la muerte no ha llegado a mi casa. Ni quiero que nos visite. Ni avisando, ni de forma inesperada. Es cierto que cuando la muerte hace su aparición, todo cambia. Todo se vuelve gris, ceniciento. Es difícil tragar la saliva y más difícil todavía encontrar palabras de consuelo.
Todos pensamos en ella. Los niños piensan muy poco en la muerte, algunas veces lo hacen los padres, y casi todos los días los viejos. Todos tenemos miedo de la muerte.
La muerte es algo que no se ve, que no se puede tocar, que no se oye, ni se saborea. Tampoco se huele. La muerte es algo que se siente. La muerte chirría en nuestros oídos. La muerte es temblorosa como el viento. La muerte deja un extraño sabor y nubla nuestra visión. La muerte huele mal.
Cuando la muerte llega a un lugar, pide cobijo unos días y luego se va. Aunque nadie quiere darle posada, ella se queda, para luego marcharse. Nadie quiere que la muerte se quede a vivir. Nadie. Y si lo hace, el silencio se queda con ella.
No todo es muerte. También hay vida. Sin vida, no hay muerte. Por eso la vida es tan necesaria. Para caminar. Para reír. Para besarte. La vida es todo eso. Y más. Algo que no entenderíamos si la muerte no nos visitase de vez en cuando. Es por ello que la muerte, aunque triste, es necesaria.

Jürg Schubiger y Rotraut Susanne Berner. 2013. Cuando la muerte vino a nuestra casa. Salamanca: Lóguez.

lunes, 13 de mayo de 2013

Eclipsados por el progresismo



Las convulsiones de esta época tan agitada son dignas de estudio. Entre marea verde y marea blanca, una lechuga bien espigada (con estos calores no es para menos…). No es de extrañar que la gente se apunte a un bombardeo: es preferible asentir a pies juntillas y bailar al son que nos marcan unos u otros, que leer el Boletín Oficial del Estado, ese documento bíblico que últimamente parece un panegírico más que una tabla de salvación…
Hace un tiempo, el de mi inocencia, creía que ese papel de regalo que envuelve todas las propuestas de corte social se sustentaban en el bien común y la necesidad de que los servicios básicos fueran universales, una conclusión que ha ido cambiando mientras veía como votantes de ¿izquierdas? inscribían a sus hijos en escuelas concertadas o los amenazaban con internados religiosos (laicos, claro está), como preñadas de clase baja se pirraban por parir en clínicas privadas o como progres de toda índole hacían gasto en seguros médicos para hacer realidad el quiero y no puedo sanitario, tres realidades tras las que se parapetan los electos salvadores para privatizar hasta el último resquicio de esa España solidaria…  ¿Quiénes son los culpables? Quede la respuesta a su libre albedrío.
Lo del progresismo tiene mucho que ver con esa falsa democracia que se vende en cualquier esquina. Una doble moral que insulta, no sólo a sudamericanos, homosexuales, prostitutas, tullidos, mujeres maltratadas y drogadictos, sino que se usa de bandera para caer en el más soez de los discursos y darse bombo, no sólo mesiánico, sino auspiciado por los Hare Krisna de “Todo a cien” . Y así nos va, pasando página y en la cola del paro en busca de alguna subvención…
El sumun de ese discurso bicéfalo llega cuando, tras sufrir a hordas de padres lamentándose sobre el aborto, la píldora del día después o el sexo explícito de algunos programas de televisión, veo en las librerías  Montañas en la cama, un álbum ilustrado de Maricuela y Sonja Wimmer (editorial OQO)… Siendo consciente del interés que suscita el que aquí se mencione este libro y no otro (¡viva la publicidad!), he de decir que, aunque la idea sea buena y las ilustraciones alcancen cierto nivel de exquisitez (aprovecho para felicitar a Sonja Wimmer por su maravilloso trabajo), no creo que el tratamiento del texto sea el adecuado. Se defenderán diciendo que soy puritano, arcaico y trasnochado, que si pertenezco a alguna secta religiosa, o, incluso, me tacharán de fascista (¡qué originales!), pero confieso que, aunque se obvien las escenas de cama (no así en los diálogos), el resultado deja cierto regusto amargo que oscurece la inocencia de la niñez, trasladándola a los suburbios de la libertaria (que no liberal) vida adulta.

viernes, 10 de mayo de 2013

De cuadros...



Todos los que hacemos nuestros pinitos en el desconocido mundo de la pintura, esa afición de niños y viejos (¿será por ello que los ilustradores siguen siendo pequeños siendo grandes?), acabamos hartos de que todo amigo o conocido necesite de nuestro “arte” para decorar su hogar. Y así pasa, que todas andan llenas de formas contrastadas y pinceladas de mal gusto… ¡¿Todavía no habéis entendido que la mirada a un cuadro, como si fuera la lectura de libro, pertenece a la parcela de lo íntimo y exclusivo?!

I
El cuadro torcido
termina pensando:
“¿no será el mundo
el que está ladeado?”

II
Hay cuadros
de museo o exposición
que envidian a esos otros
que ven la televisión

III
Dicen que hay cuadros
tan tan vergonzosos
que cuando los miras
todos sus colores
se les ponen rojos.

Cuadros
Fran Nuño
En: Poebromario
Ilustraciones de Laura Chicote
2013. Barcelona: Hermes-Almadraba.