jueves, 24 de octubre de 2013

Día de la Biblioteca

¿Quién dijo que fueran aburridas, feas y polvorientas?

Who said libraries were boring, ugly and dusty?


 Pueden ser curvas, ... /They could be curved, ...


... hechas en Estados Unidos, ... / ... Made in U.S.A, ...


... estar en los parques, ... /... park, ...


... amuralladas, ... / ... wall, ...


... increíbles, ... / ... gorgeous, ...


... arenosas, ... /... sandy, ...


... homogéneas, ... / ... homogeneous, ...


... divertidas, ... / ... funny, ...


... londinenses, ... / ... Londoner, ...


... campestres, ... /... country, ...


... de bienvenida, ... / ... welcoming, ...


... infinitas, ... /... infinite, ...


... asimétricas, ... /asymmetric, ...


... de arriba hacia abajo, ... / ... up and down, ...


... ¡Y hermosas! / ... and beautiful libraries!

miércoles, 23 de octubre de 2013

Modas japonesas


Que lo oriental está de moda en la parcela editorial, más que un hecho, es una rotundidad.
Los jóvenes occidentales devoran manga a manos llenas (¿será fruto de la castración emocional que sufren en los últimos tiempos?); uno cree perderse entre el intrincado laberinto que representan las series anime; decenas de ñoños culebrones coreanos  seguidos por hordas de quinceañeras; sushi, nori, wasabi y sashimi en todas las esquinas; el retorno del origami al mundo de las manualidades de alto “standing”… Son razones varias que se me ocurren -a bote pronto- para argumentar esta fiebre amarilla recién horneada (tranquilos, el año que viene cambiará de color).
Sin kimono y con asombro, veo desfilar gran cantidad de autores e ilustradores del lejano oriente, una cultura que empieza a invadirnos en aras de su originalidad y exotismo. Aunque con otra manera de narrar (más surrealista, sin lugar a dudas) y menos concluyente (esos finales en el aire a veces me ponen muy nervioso), japoneses, chinos y otros autores de pliegue palpebral acusado, están copando poco a poco el mercado de los libros para niños con sutiles ilustraciones de aguadas dinámicas y figuras estáticas. Si bien es cierto que la llamada globalización está aportando variedad y mezcolanza (gastronómica y LIJera), también se echa de menos cierta selección a la hora de comprar derechos de autor y publicación, para no errar en el intento y ganar un dinerillo... Con esto hay que decir que es imposible comparar el trabajo de Mitsumasa Anno o Satoshi Kitamura con los bodrios (llenos de friquismo en muchas ocasiones, todo hay que decirlo…) que últimamente se editan procedentes del país de la seda y el crisantemo… Tener los ojos rasgados es una cosa y hacer buenos libros para niños es otra.


No se alteren. Es una mera opinión. Si quieren mi recomendación, aquí la traigo… Si me dieran a elegir entre todos los libros nipones editados en castellano esta temporada otoñal, elegiría Karl y la torre misteriosa, del japonés Junzo Terada (Bárbara Fiore Editora), una de esas joyas literarias que, con mimada puesta en escena (me recuerda a esas series de dibujos japonesas de los ochenta, como Banner y Flappy, El bosque de Tallac o La aldea del arce), se presenta al lector como un  cuento de aventuras de nuevo cuño pero con sabor añejo.

lunes, 21 de octubre de 2013

Amores de mentira


Como si de un instrumento demoníaco se tratase, Internet está cambiando nuestras vidas a pasos agigantados. Desde la compra en establecimientos extranjeros, la adquisición de billetes de tren a bajo coste, la información inmediata, pasando por la conciliación de la vida laboral y familiar, o la tele-formación, la Red nos ofrece una gran cantidad de facilidades que mejoran el día a día… aunque, lamentablemente, también lo empeoren…
Fraudes cibernéticos, desfalcos bancarios, publicidad engañosa, casinos virtuales o pornografía a espuertas, son algunas de las malas prácticas que más abundan en ese espacio de la banda ancha y que están modificando muchos hábitos y comportamientos de esta especie humana tan estúpida a la que pertenecemos.
De entre todos ellos y uno de máxima actualidad, es el hecho de que nuestras relaciones amorosas y sexuales están cambiando descontroladamente. La mayor parte de los jóvenes (y no tan jóvenes) de nuestro país indican que, el consumo masivo de pornografía, las redes sociales, y la ingente cantidad de chats y páginas para establecer contacto con otros iguales, hacen disminuir la edad a la que se tienen las primeras relaciones sexuales, disparan la promiscuidad, potencian el contagio de enfermedades de transmisión sexual y producen trastornos psicológicos basados en el déficit de la autoestima, la incompetencia emocional y sexual, y, tristemente, el vacío interior. En una frase: hemos profanado el amor.
Como ha ocurrido a lo largo de nuestra historia y debido probablemente a nuestra naturaleza pecadora, nos sentimos atraídos hacia la parte más instintiva y animal, dejando a un lado la faceta social que tanto necesitamos en el mundo estructurado a golpe de siglos. Es por ello que ambas entran en conflicto y sufrimos el desorden que nos lleva a no distinguir entre A y B, una realidad que, gracias a los adelantos tecnológicos, se apodera de nuestro yo adolescente y nos guía por otros caminos.


El amor, cuando es amor, es algo intenso, en ningún caso desbocado. El amor, cuando es amor, es algo mutuo, nunca egoísta. El amor, cuando es amor, es sincero, no corrupto. El amor, cuando es amor, es algo real, jamás virtual. Si todas estas premisas quedan extrapoladas al sexo, tenemos que amor y sexo, aunque distintos, se sostienen por pilares idénticos que debemos conocer y valorar por nosotros mismos, dejando a un lado fantasías y mundos irreales.
Y como buen ejemplo de estas sensaciones, en vez de pantallas, teclados y ratones, lean Los indomables pensamientos del señor O, con texto de Amalia Boselli e ilustraciones de Vero Gatti (editorial Adriana Hidalgo – Pípala), un libro que habla de la locura que acarrean los amores de verdad.

viernes, 18 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (V): Rimas... Poesías...



Desde los exitosos Josef Guggenmos o James Krüss, pasando por Peter Hacks, Fredrick Vahle, Edmund Jacoby o los mísmisimos Friedrich Schiller (Der Handschuh) o Goethe, la poesía (Gedichte) en alemán (no tan prolífica como la castellana), es bastante consciente de que los niños, además de canciones, retahílas y leyendas (bastante comunes por aquellos lares desde que el tiempo es tiempo), se sirven del lenguaje para comprender el mundo próximo, palpable, y a veces, demasiado actual. Con una poesía moderna y críptica en ocasiones (no nos olvidemos del doble sentido), el poeta germano rompe una lanza en los nuevos tiempos y se deja llevar por su afán de instruir, algo muy evidente en la desunión que las dos Alemanias (oriental y occidental) también extrapolaron a su cultura y forma de educar a los lectores de uno y otro bando, bien fuera con rimas, imágenes o cuentos de hadas.
Esperando que hayan disfrutado de una semana de letras (y música) germanas y con sendos poemas de la RFA y la RDA que me regalé este verano durante mi estancia en la Baja Sajonia, me despido hasta la semana que viene. Auf Wiederlesen!

Hier ist zu sehen und zu lesen,
was Zirkusclowns wohl sind für Wesen.

Wenn sie in die Manege latschen,
muβ jedes Kind vor Freude klatschen.

Sie könne die Trompete blasen
und bohrn zum Spaβ in ihren Nasen.

Wilfried Blecher y Wilfried Schröder.
Kunterbunter Schabernack.
1968. Berlin DFR: Georg Bitter Verlag.

Sie teilen sich beim Lesen
daβ mirs im Kopfe schwirrt:
in eins, das immer dicker
und eins, das dünner wird.

Wenn ich die letzte Seite
mit flinker Hand umwende
vereinen sie sich beide
zu einem Buch am Ende.

Walther Petri.
Bucher sind Zauberwesen.
En: Tohuwabohu.
Ilustraciones de Gisela Neumann.
1986. Berlin DDR: Der Kinderbuchverlag Berlin.

jueves, 17 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (IV): Lectores... Instituciones... Editoriales...


Aunque desde Europa y basándose en informes educativos, pedagógicos, e incluso veterinarios (que aviso, me paso por el forro…), quieran vender una imagen de la boyante, avanzada e instruida Alemania, poco tienen que hacer con un país que copa el 20º lugar de PISA 2012 en la materia que aquí nos ocupa, la lectura. Un puesto que, frente al 33º de la lúdica y despreocupada España, esa que muchos tachan de ignorante y analfabeta,  no se traduce en éxito rotundo, sino en una evidencia más de que algo preocupa en el viejo continente.
A pesar de lo poco que brilla el sol, los centímetros de nieve que cubren sus calles y los grados bajo cero que sufre Germania, sus habitantes no invierten las horas de este encierro invernal en leer a Von Chamiso o Hegel, algo que cabría esperar de un país que tanto alardea de sus mínimas tasas de paro juvenil, un sistema educativo altamente instructivo y una tradición humanística más que palpable.
Es una evidencia que el mercado editorial infantil germano lleva en alza unos cuantos años a tenor del incremento en las ventas (representan el 15% del total) y de la venta de licencias internacionales de títulos infantiles (un aumento del 24% y siendo las editoriales españolas el mayor comprador de éstas), pero no se engañen... Endiosada por las nuevas tecnologías y la ingeniería de última generación, la Alemanía rural e industrial sufre de manera tardía el colapso cultural que germinó en una España abonada por la explosión inmobiliaria (eso que llevamos de adelanto), ya que, a excepción de los grandes núcleos de población como Hamburgo, Frankfurt o Berlín, donde se concentra una juventud culturalmente inquieta y ávida de saber, así como instituciones como el Arbeitgemeinschaft Jugendliteratur und Medien (AJuM), la sección del IBBY en este país, el colectivo de editoriales de LIJ alemana, la Biblioteca JuvenilInternacional de Munich o el Museo de Libros Ilustrados de Troisdorf, la lectura es la misma y aburrida castaña pilonga que en cualquier otra parte.


Lo que sí estoy dispuesto a reconocer es que,  aunque no sea oro todo lo que reluce, el protestantismo, esa religión práctica y utilitaria, juega un gran papel en el desarrollo centroeuropeo y nórdico de estos días, y haciendo mella en la sociedad premia el esfuerzo en vez de la penitencia semanasantera, algo que denota el alto número de usuarios (sobre todo aquellos de hasta doce años de edad) y préstamos que realizan las bibliotecas alemanas durante todo el año (por un lado, los alemanes utilizan el gasto social que suponen sus impuestos y por otro amplían su oferta de ocio más allá de bares y restaurantes). En definitiva, un trabajo que, aparte de en la ciudadanía y las instituciones, muchas de las veces recae sobre la intrincada red editorial que ayuda a autores nóveles, apuesta por nuevos productos y recupera otros que han caído en el olvido. De entre la enorme cantidad de empresas que engordan el suculento bocado LIJero, son Beltz & Gelberg, Ravensburger, Carslen, Cecilie Dressler, Kinderbuchverlag Wolff, Nord-Süd o Peter Hammer, las más conocidas del sector, uno que, a día de hoy, supone una gran baza para los pequeños lectores que desafían los smart-phones y demás distracciones que impiden ojear un libro y, de paso, disfrutar.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (III): Autores... Ilustradores...

Si ayer hablábamos de escritores, hoy toca un análisis sintético de la ilustración alemana. Un análisis que comienza con artistas de los siglos XVII al XIX, como son Albrecht Durer (para mí, el primer ilustrador) o Adrian Ludwuig Richter (grabador que imaginó los cuentos de los hermanos Grimm) y obras como el Pedro Melenas de Heinrich Hoffmann (todo un clásico), la ilustración alemana sufre un gran punto de inflexión en el siglo XX que comienza con las líneas adultas de George Grosz o Heinrich Kley y las más suaves y aniñadas del austriaco Ludwig Bemelmans (Madeline). 



Al contrario de lo que sucede con las letras, las imágenes que acompañan los textos literarios para niños no beben en exceso de las tradiciones nórdica e inglesa como cabría esperar, sino que sus influencias se encasillan en un apartado de ruptura, simbolismo y abstracción que procede de la Francia impresionista y expresionista.
En cuanto a las técnicas y materiales podemos decir que, a pesar de la influencia que la ilustración anglosajona de preciosismo y acuarela ha tenido en toda Europa, las escuelas germanas (excepto la austríaca Lisbeth Zwerger) han preferido técnicas más sencillas que abandonan el realismo (a veces también el figurativismo) y se decantan por la sencillez de las formas y los mensajes encriptados. También hay que señalar que los artistas eligen técnicas más próximas al público infantil como son los lápices de color, las ceras, el collage y los acrílicos y témperas, algo que podemos constatar en la obra de grandes ilustradores alemanes como Wolf Erlbruch, Susanne Rotraut Berner o Jacky Gleich.
Por otro lado, la estética del tebeo, la historieta y la caricatura es un valor seguro para muchos ilustradores que, como Jutta Bauer, Norman Junge, Nadia Budde, Helme Heine, Manfred Bofinger, Ali Mitgutsch o Janosch, dan mucha importancia a un vínculo entre lector y autor que parte de la risa y del humor.




A pesar de que la ilustración de libros para niños germana tenga una estrecha relación con la ilustración europea, también hay romper una lanza por ella y por figuras como Quint Buchholz, Nikolaus Heidelbach, Binette Schroeder, Klaus Ensikat o Jörg Müller que, desde la vanguardia y la modernidad, constatan la influencia que los movimientos culturales y artísticos que tanto influjo ejercieron en la Alemania dividida, también han aportado su grano de arena a una pequeña revolución en el campo de la imagen literaria.



Si bien es cierto que los anteriores son valores a resaltar, también hay que decir que muchos de estos trabajos (sobre todos los de la segunda mitad del siglo XX) carecen de movimiento y dinamismo, plasman imágenes que no ofrecen continuidad al ritmo narrativo, algo que supongo puede estar relacionado con la relación que otrora parte del territorio alemán mantuvo con los movimientos artísticos de la ex U.R.S.S., pero que poco a poco se repone con artistas como Peter Schössow, Anke Khul, Susanne Janssen o Friedrich Karl Waechter.



martes, 15 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (II): Autores... Escritores...

Como en cualquier familia, la LIJ alemana, mantiene un nexo común con la del resto de países de la vieja Europa, a la vez que posee una serie de rasgos que la caracterizan y se basan en ciertos aspectos que esbocé ayer.


El punto de inicio de este tipo de literatura es, inevitablemente, la tradición oral que en este caso mucho se ve moldeada por las leyendas nórdicas y una cierta influencia de una Centroeuropa medieval. No es hasta el trabajo recopilatorio de Wilhem y Jakob Grimm que la literatura para niños da un paso de gigante en la cultura germana, dueña y señora de un territorio más vasto que hoy día, empezando a mirar hacia el mediterráneo dadas sus relaciones con Italia y España. Es sobre esa tradición cuentera de corte fantástico y moral sobre la que se cimentan las bases de una narrativa para niños que, complementada por la cercanía del danés Andersen, se mantiene estática hasta el siglo XX en el que sufre una revolución marcada por dos grandes eventos: las Guerras Mundiales y la división de las dos Alemanias.


Es por todos sabido el gran impacto que supone en la cultura occidental el triunfo de Adolf Hitler en las elecciones de 1933, así como en todos los eventos posteriores que se suceden en la Segunda Guerra Mundial y que sirven de base para los relatos de Judith Kerr o todos los autores polacos adoptados por el mundo editorial germano, víctimas del holocausto judío que sirven a la memoria literaria y colectiva de estas masacres.



Así, una Alemania derruida, odiada y dividida, debe reconstruir una nueva forma de pensar, algo a lo que contribuyen las nuevas corrientes que, entre socialismo y liberalismo, ven germinar autores que, como Eric Kästner o Paul Maar, dan a luz personajes como Emil o Sams, que suponen una revolución en el campo de los libros para niños alemanes (y que bebe de la sueca Pippi Langstrumpf de Astrid Lindgren). Así emergen historias libertarias y rebeldes que encandilan al pequeño público. Así mismo, Ursula Wölfel, Gudrun Pausewang y Michael Ende, empiezan a abonar el terreno para hablar de una verdadera LIJ en alemán fantástica y surreal que llena las librerías durante los años setenta y ochenta.
Si a ello unimos las grandes corrientes migratorias que, desde ex territorios coloniales y los países mediterráneos, sobre todo los limítrofes con Oriente Próximo, repueblan la Alemania de las oportunidades de postguerra, estas historias infantiles se llenan de exotismo y problemas sociales derivados de una multiculturalidad (“Migrantenliteratur”) que bulle en las grandes ciudades a ambas orillas del Rhin. Es así como el africano Hermann Schulz, el turco Rafik Schami o la finesa Marjaleena Lembcke abanderan este tipo de literatura social.




Durante la década de los noventa y principios del siglo XXI, el álbum ilustrado hace su aparición de la mano de nuevos autores como Heinz Janisch, Axel Schleffer, Werner Holzwarth o el holandés Martin Baltscheit que, abandonando una imagen acomplejada y conciliadora, se sirven del humor (más propio del Benelux), para captar nuevos y libres lectores que, con Cornelia Funke, Andreas Steinhöfel, Jürg Schubiger o Daniel Napp, aúpan la nueva literatura infantil alemana, más laxa y divertida.

B.S.O.: Annett Louisan. (2007). Kleine Zwischenfälle.

lunes, 14 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (I): Ideas... Pinceladas...


A Marifé.
A los españoles en Alemania.

Teniendo en cuenta que la historia es de naturaleza repetitiva, que el españolito tiene que emigrar a otros lares para ganarse una vida que en su patria se le niega a tenor de las circunstancias, y que uno de esos destinos laborales es Alemania, no podía dejar pasar la oportunidad de dedicarle unas cuantas entradas a la literatura infantil que se mama en dicho país, tan querido, y a la vez tan odiado.
Como cualquier otra faceta de la vida, como parte de la cultura, la Literatura es otra mera extensión de la idiosincrasia de los pueblos, una que se cimienta sobre la historia, el carácter y las perspectivas de sus habitantes. Mientras que en España, el panorama literario se construye sobre las leyendas medievales, la omnipresente Guerra Civil, su transición, y los conflictos entre sociedad y religión, los libros para niños germanos tratan temas que van desde la cultura nórdica y centroeuropea, unas I y II Guerras Mundiales que pasan por el vergonzante nazismo y el recordado holocausto judío, las diferencias, similitudes y conflictos entre los regímenes de las antiguas RDA y RFA, unas ideas de multiculturalidad y tolerancia basadas en la inmigración que trajo la segunda mitad del siglo XX, y los principios morales de orden, resignación y sacrificio que aúpan al protestantismo, piedra angular de esta nación.
Aunque son muchos los refritos de literatura clásica (desde Goethe a Heine) que se pueden encontrar en la librerías alemanas (en eso no hay mucha diferencia con las editoriales españolas), la literatura para niños, alejándose del sentido crítico, opta por demonizar el pasado más reciente de su historia y construir en los jóvenes lectores un nuevo acervo casi imaginario de respeto y aceptación global, repleto de dogma “buenista” que, intentando escapar de un pasado no muy boyante en el que mucho tuvieron que ver los eternos conflictos centroeuropeos, redimen del pecado y eximen de culpa a las generaciones ¿lectoras? de ese futuro esplendor automovilístico y tecnocrático (a juzgar por las ventas desorbitadas del e-book) que desde el viejo continente se prodiga por todas las televisiones.



Alemania mira al futuro gracias a Angela, los mini-jobs y el apoyo de los países colindantes, mientras que los demás le vamos a la zaga para picotear entre las sobras de una Europa paupérrima, pero ¿hasta cuándo esta hegemonía?... El paro aumenta, la educación crepita, el P.I.B desciende paulatinamente y los libros infantiles, ese indicador de pequeñas ideas y grandes intenciones, mueren con lentitud. Vox populi que anuncia una cura de humildad que, a pesar de desmoronar esa fuerza que exhalan los pueblos germanos, imprima una pizca del corazón que nos sobra a los mediterráneos.


viernes, 11 de octubre de 2013

Ausencia


Hoy toca cruzar caminos, puentes y carreteras. Y, tras la pereza del viaje, asomado a la ventanilla, veo pasar el monte, los ríos y los rebaños de ovejas. Discurren las ruinas de aldeas, de cortijos y hogares abandonados. Esos que antaño guardaban risas y llantos, hablaban de otra vida no muy lejana y todavía hoy nos recuerdan lo que fuimos y hemos olvidado.

Espliegos y zarzales.
Sabinas y cerezos.
Olivos y amapolas.
Senaras y barbechos.

Nadie queda ya
entre los adobes.
Ni los viejos
que amaban
las solanas
ni los niños
menudos
del invierno.
Nadie queda ya
entre los adobes.

Jarales y tomillos.
Barrancos y romeros.
Encinas y trigales.
Carrascos y recuerdos.

Ramón García Mateos.
Ausencia.
En: De los álamos al viento.
Ilustraciones de Fernando Vicente.
2013. Pontevedra: Faktoría K de Libros.


jueves, 10 de octubre de 2013

Otoño de LIJ

Esto otoño “lijero”, se presenta muy animado, algo que se agradece después de un verano en el que lo más candente han sido las playas de bajo coste, La sureña© y los botellones ilegales.
De entre los lugares donde la literatura infantil y juvenil se erigirá protagonista en las próximas semanas, les recomiendo:
-Los llamados Diálogos de Otoño de la Casa del Lector que reúne tres interesantes propuestas de información que llevan por título De la cuna a la nube. El itinerario lector que involucra a la familia (25 y 26 de octubre), Álbumes ilustrados. Educar la mirada (15 y 16 de noviembre, y… ¡la mar de prometedor!), y La biblioteca escolar de calidad, ¿utopía o ilusión? (12, 13 y 14 de diciembre), cuyas preinscripciones se pueden realizar aquí.


-La exposición en la Biblioteca “Jaume Fuster” (Barcelona) con la que la editorial La Galera, pionera en el fomento de la LIJ en catalán, celebra su cincuenta aniversario acompañada de escritores, ilustradores y, por supuesto, lectores. Más información, aquí.



-Uno de los mayores expositores de ese oscuro objeto de deseo llamado “libro”, la Feria del Libro de Frankfurt, por donde desfilarán del 9 al 13 de octubre toda suerte de autores de decenas de países que llevarán consigo obras de nueva hornada y las últimas propuestas editoriales a un lugar como este.


miércoles, 9 de octubre de 2013

De mascotas exóticas


A tenor de libros para niños repletos de mascotas y seres de compañía, regreso, aparcando esta vez a canes y felinos, con uno de mis temas favoritos, ese que lleva por título “el zoológico casero”… Y antes de despotricar, y aunque les extrañe, les recuerdo que el aquí firmante es biólogo de formación…, bastante irónico y recalcitrante, eso sí, pero también serio y academicista, algo que juega a mi favor cuando de animales trata el juego.
Bajo esa estúpida costumbre que ha quedado instaurada en los países del primer mundo, de coleccionar bajo un mismo techo los seres animados de la más dispar procedencia, queda también reflejada la consabida omnipotencia humana, esa que jode a todo bicho viviente, a excepción de ratas, moscas y cucarachas (ya nos podría haber dado por comérnoslas..).
Fuente de enriquecimiento para muchos veterinarios (después de pasarse la vida estudiando, es lógico que quieran echarse algo a la boca), los mamíferos exóticos, los reptiles ojipláticos, las sierpes kilométricas, los arácnidos descontrolados o los psitácidos deslenguados, son una carga ligera para muchos conciudadanos, esos que, criados entre bocinazos y asfalto, añoran la peligrosa (y extinta) jungla, donde más de uno moriría de un zarpazo. A todo esto y siendo conscientes de que destetan y arrancan de brazos y picos maternos a estos indefensos entes, sus “dueños” se purgan la culpa adquiriendo toneladas de Royal Canin® para estas hermosas criaturas, mientras ellos pasan las noches a base de sopa de sobre… ¡Menos mal que yo prefiero las gallináceas -desplumadas y en pepitoria-¡
En fin, que a la fuerza, ahorcan, no es ninguna novedad, sobre todo si se trata de huskies siberianos en pleno Écija, monos encadenados o camaleones burgaleses. La cuestión es matarlos, aunque sean los mejores amigos del hombre. Otra de nuestras impertinencias (como si no tuviéramos bastantes…) que me dejan temblando.



Y para sacarles una nota de humor ante tanta crueldad manifiesta, les traigo Mi boa Bob, de Randy Siegel y Serge Bloch (editorial Juventud), una agradable historia de un ofidio muy leído que, además de vocabulario, regala a su joven y cariñoso dueño una gran lección: no hay animales tontos, sino humanos poco inteligentes.

lunes, 7 de octubre de 2013

De monos a hombres... o ¿de hombres a monos?


Mientras unos se quejan de sus patéticas vidas, otros derrochan glamour por los cuatro costados, un ejercicio que, alimentándose de las envidias y aspiraciones del resto, resulta la mar de rentable, sobre todo en las crisis, sean estas monetarias, o de pensamiento (todavía no sé cuál empobrece más el espíritu…). Como el personal necesita equipararse a las estrellas del celuloide, los ricachones de turno y las putas de lujo, se encabrita más y lo paga con el vecino, que, harto de comprar en los establecimientos más cutres del barrio y sufrir al extinguido  INEM en los riñones, vive jodido a costa de la suerte de otro tercer  vecino, más desgraciado que este.
¿A cuántos de sus compañeros de trabajo les chirrían los dientes cuando se enteran de que se ha ido de paseo por El Retiro con su mujer? ¿A cuántos les molesta sobremanera que sus hijos tengan un trabajo a turnos en una fábrica de bolígrafos? ¿A cuántos les quita el sueño que se tome un soberano cocido en “Malacatín”?… Lo dicho: “Si un cuasiquiera tiene un bancalico, a otro cuasiquiera le da eco”.
Tener en el punto de mira a los demás ennegrece el alma, agria el carácter, y, lo peor de todo, no nos deja mirar hacia delante. Con total seguridad, pensar en nosotros puede ser el ejercicio más provechoso en estos momentos. Saber quiénes somos, adónde vamos y qué queremos puede contrarrestar este efecto dominó que mina una sociedad enrarecida y abyecta, que nos empieza a cansar a muchos, sobre todo a los que vamos a lo nuestro, hacemos lo posible por mejorar lo que no nos gusta y evitamos bajezas de cualquier signo y condición. Algo a lo que, posiblemente, muchos títulos de LIJ dedicados a la confianza, la autoestima y la reafirmación, nos pueden ayudar a conseguir…



De entre todos, la novedad del momento, Mono sapiens, obra de Davide Cali y Gianluca Folí y editada por Bárbara Fiore, un título que, aunque hable de la personalidad, el amor propio, la idiosincrasia, de cómo se forjan los valores personales y nuestra identidad, bien valdría como lección para esos que, vencidos por la cochina envidia y el libre albedrío, pasan de personas a monos, en un efímero abrir y cerrar de ojos.

viernes, 4 de octubre de 2013

Ser libre...


Ser libre, hacer lo que uno quiera, pasa por la billetera, ese oscuro lugar donde los hombres guardamos nuestros preceptos morales y, en caso de necesidad, dar rienda suelta a la compra-venta de principios y necesidades. Aunque bien pensado, peor sería disponer de monedas y no poder disfrutar de lo que uno quiera, cosa que suele pasar a avaros e hipócritas que, saciados de bienes y riquezas, no saben aquello de “la libertad tiene un precio”.

Deja un gran vacío el rey al salir
y la princesita se pone a escribir:

“No quiero casarme, ni tener palacios,
ni ricos brillantes, ni hermosos topacios.”

“Lo que yo deseo no puedo comprar,
nunca estuvo en venta, es la libertad.”

“Ser libre al leer, libre al escribir,
combinar palabras que yo quiera unir.”


 Beatriz Berrocal Pérez.
En: La princesa que quería escribir.
Ilustraciones de Daniel Montero Galán.
2013. Villaobispo de las Regueras (León): Amigos de Papel. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

La montaña de la LIJ


Hace unos días se conocía el dato de que el mercado editorial ha sufrido un retroceso que lo sitúa doce años atrás (¡y yo que creía que durante los años de bonanza nadie leía ni las etiquetas de Anís del Mono®…!). En definitiva, un disgusto para todas las empresas que subsisten a la hecatombe económica y que nos arroja perspectivas poco halagüeñas a los que gustamos de encontrar libros de calidad y en cantidad… Así pasa, que llevo dos meses visitando librerías y bibliotecas, y, como nunca antes me había sucedido, siento unas repentinas ganas de salir corriendo ante este fantasmagórico declive. Más por el exceso que por la desolación, las baldas donde otrora reposaban las novedades, se resienten de tanta morralla. Montañas y montañas de libros infantiles (y no tanto…) que harían un buen papel a la hora de asar castañas, se agolpan en pro de editoriales de nuevo cuño y devoradoras multinacionales que, a mordiscos, intentan arañar algo del lector, ese superhéroe cultural que, en vez de ahorrar para las cañas del fin de semana, opta por abandonarse a su suerte, entre el ingente sinapismo de la letra impresa.
Se lo confieso. Me las veo negras para dar con algún título digno de reseñar… Los mismos argumentos de siempre, el mismo estilo narrativo, moralinas invariables, y las ilustraciones de toda la vida. Y así pasa, que ando, más que aburrido, harto. Harto de andar de aquí para allá, de revisar los catálogos de novedades de todas las editoriales conocidas, de volverme loco buscando otras desconocidas, de pedir ejemplares que nunca llegan (ni a las librerías, ni a mi casa), de recurrir a los clásicos, de pedir consejo a los sabios y entendidos… ¡Es más difícil dar con un libro bueno que subir a la cima del Teide!... Espero no morir sepultado por esas inestables pirámides de papel satinado, cuando, exhausto de tanto hurgar entre los cimientos del álbum ilustrado, haga que se tambaleen los títulos, derrumbándose por el mismo peso que hace unos años hizo renacer de sus cenizas a los libros para niños, y destruir a su paso, como si de un alud se tratase, los pequeños ladrillos que entre todos hemos cementado para, sostener en lo alto, nuestra cumbre particular.



Y para recordarles que esta escalada no ha llegado a su fin, les traigo un pequeño cerro, La montaña de Antonio Zurera (editorial Kokoro), para que hagan un alto en el camino, recuperen el aliento, se llenen de fuerzas renovadoras y retomen ese reto que todos llamamos en su día LIJ.