jueves, 17 de enero de 2013

En la luna...



Aunque la mayor parte de mis alumnos viven en la luna, todavía no saben que nuestro satélite sólo nos muestra una cara noche tras noche… Todavía no se han enterado de que la fuerza de la gravedad es despreciable comparándola con la de la Tierra, e incluso tengo una alumna que desconocía que el ser humano había deambulado sobre el polvo que la cubre (verídico, créanme…). Lo mejor de todo es que, pese a los esfuerzos de sus profesores en la Educación Primaria y de los actuales en la Educación Secundaria, son incapaces de reconocer que es la luz del sol la que la ilumina en mayor o menor medida originando así sus distintas fases… Por lo que, a pique de sufrir un colapso nervioso ante tanta dejadez (a cada cosa por su nombre), me rendí en la butaca y esperé, con cara de hastiado, al hombre que vive en la luna para compartir una botella de whisky que me permitiera olvidar las realidades educativas…
Mientras la vaciábamos, no pude controlar mis temores… “¿Será capaz el mundo de sobrevivir a esta raza de ignorantes?...” “¿Alguien es consciente de que jamás saldremos de la crisis?...” “Mucho darwinismo pero, ¿y la involución de las especies?...” Este hombre, rebosante de una luz clara y tranquilizadora, me sonreía al tiempo que rellenaba mi copa. Brindábamos una y otra vez, por todos los cuerpos celestiales, por Newton y Copérnico, por Galileo y el telescopio, por los licántropos y por todos esos hombres de ciencia que jamás utilizaron el Whatsapp®… Y cuando la noche se cerró sobre nosotros y la última gota espiritosa cruzó mi garganchón, aquel hombre bañado en plata, se elevó en lo alto, yo cerré el libro que sostenía en mi regazo y me eché a dormir, esperando que, tras este baile etílico a la luz de la luna, se abriese un nuevo día en el que la inteligencia  se derramase por el mundo.

Ungerer, Tomi. 2012. Hombre Luna. Ilustraciones del autor. Barcelona: Libros del Zorro Rojo.

miércoles, 16 de enero de 2013

Imaginación, diseño y esperanza





El diseño, como cualquier otra parcela creativa, es bastante subjetiva… No teniendo bastante con pintores, escultores y literatos, entran en juego los profesionales de la imagen, bien sea esta bi o tridimensional, una actividad que ha proliferado estos últimos años gracias al amparo de escuelas de arte, editoriales, internet y un boyante mercado del mueble y otros enseres caseros como la Wii® o las cocinas italianas. Una realidad que hoy día se desvanece, no sólo con las rebajas de Ikea (hasta ahora desconocidas), sino con la generalizada inapetencia por lo vanguardista y rompedor que se respira dentro de nuestras fronteras. La vuelta de lo sórdido y añejo acapara nuestras calles y comercios… ¡Pasen y vean! Como si de una reacción ante el futuro se tratase, nos hemos encerrado en lo tradicional y no dejamos que fluyan las nuevas ideas, algo nunca visto hasta ahora en una crisis económica… Así pasa, que cada año me las veo más negras para hacer una selección anual de lo más florido en LIJ (se lo digo con gesto serio)…
Refugiarse en el pasado para rememorar la bonanza imaginaria que vivíamos, es propio de cobardes y acomplejados, más que de realistas y bravíos. Derrochar nuestra creatividad no  conlleva malgastar nuestros ahorros, ni castigarnos como penitentes y pecadores. Hay más valentía en admitir un error y tratar de enmendarlo dando un paso al frente, que sumirse en las tinieblas de un caparazón y esperar que amaine el temporal. ¡Despierten y creen! Llevo más de un año intentando que levanten ese culo del sillón, que pongan en funcionamiento su testa, que busquen alternativas y tracen líneas, paralelas, oblicuas, llenas de color, con sentido, e imaginar así para el mundo, libros como Henri viaja a París (editorial Gustavo Gili), uno de los títulos que más me gustó el pasado año (aunque se editara en 2011) y que he tenido que esperar a este para reseñar. Sin duda, sus autores, Saul Bass y Leonore Klein, nos escupen una lección de esfuerzo y superación gráfica que ha parido un álbum ilustrado bien hecho y cautivador. Así que, tomen ejemplo, desperécense y engendren sus propios tesoros.

lunes, 14 de enero de 2013

Grandes figuras de la ilustración LIJ (XIV): Daniel U. Vierge







Los expertos en ilustración y artes gráficas se refieren a menudo a Daniel Vierge  como "el padre de la ilustración moderna", pero, ¿qué querrá decir eso?
El español Daniel Vierge Urrabieta, hijo del también ilustrador Vicente Urrabieta y Juana Vierge, nació en Getafe -aunque fue bautizado en Madrid- en 1851 (dos años antes que Howard Pyle). Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Madrid con Federico de Madrazo y Carlos de Haes como maestros y, cuando contaba 16 años comenzó a trabajar en el periódico local Madrid La Nuit. En 1869 se traslada a París para convertirse en pintor, su más profundo deseo, lo que se vio frustrado por la guerra franco-prusiana, un hecho que hace a muchos regresar a España pero obliga a Vierge a permanecer en Francia y llenar varios cuadernos de notas con apuntes de todos los aspectos del conflicto, lo que le serviría para crear imágenes que aparecerían, a partir del 17 de septiembre de 1870, en Le Monde Illustre, véase la Escena de la Guerra Franco-Alemana, y otras revistas (La Vie Moderne), al tiempo que ilustra una Historia de Francia de Michelet, otra de Chateaubriand, y una serie de títulos de Víctor Hugo -Los años terribles, El hombre que se rió, o la tan de actualidad, Los miserables, a partir de 1875- junto con otros artistas, cuyas imágenes destacaban por su virtuosismo y técnica depurada. Todo ello se convierte en la antesala de la lección magistral que Vierge imparte al mundo de las técnicas de impresión y reproducción de imágenes, en la que se combinan dos circunstancias:
-          Hasta la década de 1870, revistas y libros reproducen dibujos lineales que son grabados previamente en planchas madera, que por muy densa que sea, es un material que pierde su precisión por los múltiples impactos que recibe en la prensa, y lo que, inicialmente era una línea delgada, termina por desaparecer y  da a la última impresión un aspecto burdo, obligando al artista a retocar con lápiz o pincel las imágenes definitivas.
-          Vierge está harto de las interpretaciones que de sus dibujos hacen grabadores e impresores bajo su supervisión.
Por todo ello, Vierge se pregunta “¿Por qué no podría utilizar la misma técnica fotográfica para reproducir el dibujo original sobre la plancha de impresión de metal en lugar de en el bloque de madera del grabador?”
Con la ayuda del talentoso fotograbador francés Gillot, consigue su propósito y, con los surcos grabados sobre el metal casi impermeable que sostiene la tinta, no hay restricciones sobre el peso de línea, y Vierge puede crear patrones y texturas antes imposibles. Nada se interpone entre él y la imagen final, excepto sus propias capacidades.
Siendo un hombre bastante solitario, con una vida social adscrita al ámbito laboral, no se dio a conocer al público mayoritario hasta 1882 con la primera edición de La vida del Buscón llamado Don Pablos, de Francisco de Quevedo, una edición que contó con sólo 90 imágenes de las 110 que incluyó la edición de 1892, debido al derrame cerebral que sufrió seis meses antes de concluirla. Su lado derecho quedó paralizado, perdió el habla y parte de su memoria. Tenía 30 años, estaba casado y era padre de dos hijos
Tras dos años, el movimiento vuelve a todo su cuerpo, con la excepción de su mano derecha, por lo que decide aprender a dibujar y pintar con la izquierda, lo que le permite completar las restantes 20 ilustraciones para El Buscón, crear sesenta dibujos para una edición de La Taberna de las Tres Virtudes e ilustrar un libro de viajes quijotescos de Auguste F. Jaccaci (Au pays de Don Quichotte. Souvenirs, rapportés par… Auguste F. Jaccaci, 1901), gracias al que volvería a España, inspirándose así junto al pintos Carlos Vázquez Úbeda, para su mayor logro, las 257 ilustraciones de su Quijote.
Fue nombrado caballero de la Legión de Honor en Francia en 1889, y con la imagen El viático de Madrid realizada para El buscón, ganó la medalla de oro en la Exposición de París de ese mismo año. Vierge murió en Bologne sur Seine, el 12 de mayo de 1904 cuando contaba 53 años, viudo y tras haber perdido a su segundo hijo.
Cuando en 1906, Scribner’s Sons y con una tirada de 1.150 ejemplares, publicó La Historia del valeroso e ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, nació una obra maestra del príncipe de la ilustración moderna.

viernes, 11 de enero de 2013

Excusas escolares



Seguro que más de un alumno, ha decidido inventarse alguna excusa que otra para no acudir a la escuela tras las dilatadas vacaciones… Ley de vida intentar escabullirse de las clases, los deberes y otras torturas escolares...

Iba de camino a la escuela
con los zapatos brillantes,
el uniforme almidonado
y los calcetines radiantes.

Y de repente vi gente
rodeando a un elefantes,
que había parado el tráfico,
asustado y vacilante.

Pitaban los coches,
un policía tocaba el silbato.
La gente gritaba: “¡Eh!
¡Pasa! ¡Tira! ¡ALTO!”

Pero supe bien qué hacer
para calmar sus temores.
Trepé por la trompa y puse
calcetines en sus orejones.

Anushka Ravishankar
En: Excusas, excusas.
Ilustraciones de Gabrielle Manglou.
2012. Madrid: Takatuka.

miércoles, 9 de enero de 2013

¿Diseñando o escribiendo?



De regreso a las responsabilidades laborales y continuando con mi tarea de recién estrenado “bibliotecario”, he creído apropiado hablar hoy de uno de los libros con más éxito entre los estudiantes de mi centro, Campos de fresas (SM), de Jordi Sierra i Fabra… ¡A destripar se ha dicho!
Sorprendido por la acogida de este libro entre los lectores adolescentes, me topé con él durante la puesta a punto de la biblioteca escolar, y lo llevé conmigo a casa para leerlo (o al menos intentarlo… con un libro nunca se sabe: hay que arriesgarse).
Sacando ratos de la apretada agenda navideña, fui consumiéndolo hasta el final y, sinceramente, me ha parecido un bodrio de siete pares de narices. Siento ser tan agreste en mis aseveraciones, pero me sentí, no sólo decepcionado, sino un poco estafado… Era la primera novela que leía de este autor (lo que no quiere decir que deseche todas sus creaciones… seguiré leyendo…, el de Kafka y la muñeca viajera me llama la atención) y más que literatura, me pareció paraliteratura: un argumento muy recurrente (ya sabemos que drogas, sexo y música tecno, son los pilares de la cultura juvenil de hoy día, pero un poquito de imaginación no nos vendría mal a la hora de hacerles leer), un desarrollo la mar de lacrimógeno (esos monólogos entre la vida y la muerte tan ñoños y con excesiva moralina, esa tensión dulzona de telefilme vespertino, me hacían sufrir hasta cotas insospechadas) y el cantadísimo final (tengo que confesar que ciertas vueltas de tuerca, ciertas estrategias literarias, me animaban a continuar, pero rápidamente volvía a un estado anímico soporífero), me han llevado a pensar que es una novela, más que narrada, diseñada. Me parece otro producto más dirigido a lectores muy poco formados que, aunque entretiene y tira de competencia lingüística, pone en evidencia las mañas de un prolífico autor, más de nueve millones de libros vendidos y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, si mal no recuerdo. Por hacer un símil sencillo, diría que Campos de fresas es a la literatura juvenil española, lo que Rihanna a la música pop actual, a lo que yo pregunto: si lo uno se lee y lo otro se baila, ¿tendrán alguna cultura los hombres del mañana? Si no es así, al menos sabrán de los efectos de las drogas de diseño, que bien vale una vida…

lunes, 7 de enero de 2013

Grandes figuras de la ilustración LIJ (XIII): Kay Nielsen










Continuamos en este 2013 con el espacio dedicado a las grandes figuras de la ilustración de Literatura Infantil y Juvenil, ese “arte menor” que hoy día es imprescindible en cualquier libro para niños.
Prestamos este lunes atención a un gran artista, Kay Nielsen. Danés de nacimiento (Copenhague, 12 de marzo de 1886), Nielsen, hijo de Martinus Nielsen, actor y director del Teatro Real, destacó en la pintura desde muy joven, sintiéndose influenciado en sus inicios por el trabajo de John Bauer –lo que se deja entrever en sus escenarios boscosos-, el “art noveau” y la Escuela de Birmingham, sobre todo por las pinturas de Jessie M. King.
Kay Nielsen se desplaza a París para estudiar arte -Académie Julian y Acedémie Colarossi- entre 1904 y 1911, periodo tras el cual se muda a Inglaterra, donde reside desde 1911 hasta 1916, constituyéndose como un ilustrador maduro. Las ilustraciones de este periodo descansan sobre tres pilares básicos: el arte japonés tradicional, el estilo moderno de  Beardsley y los trabajos de Burne-Jones. Una tríada de influencias que se puede contemplar en su primer trabajo, 24 acuarelas y 15 grabados para In Powder and Crinoline (1913), editado por Hodder & Stoughton y titulado en América, Twelve dancing princesses. A ésta obra y durante el mismo año, le siguen otras cuatro ilustraciones que se publicarán en la edición navideña de The Illustrated London News acompañando a otros tantos cuentos de Perrault.
El tercero de sus trabajos fue la serie de imágenes que realizó para la obra de Gudrun Thorne-Thomsen, East of the Sun and West of the Moon: Old Tales from the North (1914), una serie de veinticinco acuarelas y veintiún grabados que captan la esencia de los cuentos nórdicos y la que muchos especialistas consideran su obra maestra, no sólo por el preciosismo de éstas, sino por la técnica empleada (cuatro colores), diferente a la hasta entonces empleada (tres colores). Este hecho unido a las nuevas destrezas adquiridas al contactar con la Sociedad de Pintores a Témpera, aportan mayor solidez a su dedicación. También es en esta época, cuando Nielsen elabora cuatro ilustraciones destinadas a ilustrar escenas de Joan de Arc, que no serán publicadas hasta la década de 1920.
Como a muchos de sus contemporáneos, es la Segunda Guerra Mundial la que paraliza su dedicación como ilustrador, dedicándose a pintar escenarios para obras del Teatro Real danés -Aladino o La tempestad- junto a Johannes Pulsen, e intentando abrirse camino en los complicados mercados inglés y francés.
1924 no sólo constituye su reincorporación al campo de la ilustración, sino el año en el que continúa trabajando en la ilustración de una serie de cuentos de H. C. Andersen, una obligación para cualquier artista danés, que comenzó en 1912. A esta selección le sigue otra de los hermanos Wilhem y Jakob Grimm (1925). Entre ambas sumarán 24 ilustraciones a color y alrededor de 60 estampas.
Red Magic aparece en 1930, siendo el último título que Nielsen ilustrará íntegramente con 58 imágenes.
En 1939, Kay Nielsen abandona el viejo continente y desembarca en California junto con su mujer, Ulla, de la mano de Max Reindhart para trabajar en Hollywood, donde entrará a formar parte de “The Walt Disney Company” a través de la recomendación de Joe Grant. En la archiconocida compañía de animación, intervendrá en dos secuencias de Fantasía –Ave María y Night on Bald Mountain-, a partir de las cuales se hizo imprescindible para estos estudios a los que posteriormente propuso algunos proyectos que no cuajaron en un principio, léase La sirenita.
Nielsen abandona Disney© en 1941 y dedica sus últimos años a pintar murales para escuelas e iglesias de Los Ángeles (Central Junior High School o First Congregational Church), ciudad donde, sumido en la pobreza, morirá a causa de una enfermedad respiratoria crónica, el 21 de junio de 1957, a la edad de 71 años.
Si tuviéramos que definir el estilo de este artista con tres palabras, un servidor escogería: evocadoras, mágicas y sutiles. ¿Cuáles utilizarían ustedes?

viernes, 4 de enero de 2013

De reyes magos y canguros



Aunque las tempranas rebajas nos hayan obligado a echarnos a la calle para ahorrarnos unas pesetas (¡Ojalá nunca hubiésemos abandonado una divisa de la que se calcula hay todavía mil millones pululando por ahí! ¡Quién los pillara!) y no exprimir a los Reyes Magos, las caras que veo, no sólo están jodidas de frío, sino que irradian menos alegría que la Virgen de las Angustias… Normal… Con la que cae…
Dicen que el paro ha descendido, otra milonga más de los turbios tiempos que vivimos (¿y la industria?, ¿dónde está la que nos prometieron?), a la que hay que añadir la reforma de la ley de régimen local (¿sólo hay que bajar los sueldos de cuatro alcaldes?, ¿y los demás?, ¿acaso no están aquí para servir al ciudadano? ¡Que cojan el toro por los cuernos!), las medidas de austeridad con las que amenaza Alemania -coartada para exprimirnos más a los países mediterráneos-, ¡Y porque no hablo de la que se va a liar en EE.UU!... Que si muchas autonomías no han cumplido con el control del déficit (era de esperar, dada la poca imaginación de los recortes…), la privatización de hospitales, servicios educativos, asistencia básica (¿va a quedar algo público en este país…?)… Sinceramente, ya no sé a qué país emigrar…
Y pregunto: ¿alguien se dignará a devolvernos la paga extra a los funcionarios? A lo que respondo: me alegro de que las ventas navideñas no hayan sido lo suficientemente boyantes… Y entre tanto volandero pensamiento, sólo me queda escribir la carta a los magos de oriente…

“Queridos Reyes Magos:
Este año necesito algo que me distraiga de tanta monotonía, tanta queja, tanto pesimismo y tanto desastre personal y colectivo. Quiero algo con lo que pueda botar de alegría, saltar de un lado a otro y disfrutar de la poca vitalidad de estos días. A veces es necesario soltar una carcajada al aire y luchar con optimismo, con la felicidad de los niños cuando empiezan a caminar. Sentirme ágil, ligero y volar… ¿Por qué no un canguro? ¿Uno gigante capaz de todo? ¿De dar un brinco y cambiar el mundo? ¡Quiero un canguro por navidad!”

Flora, James. 2012. Un canguro por navidad. Ilustraciones del autor. Madrid: Lata de Sal.

jueves, 3 de enero de 2013

Jueves Ilustrados: Delibes Ilustrado





Esperando que se hayan recuperado de los estragos del fin de año -yo todavía ando algo aquejado de la espalda y he de admitir que, menos cargar sacos de pienso, hice de todo…- y que no gasten innecesariamente sus ahorros en las malogradas rebajas -basura y más basura…-, les recomiendo visitar Patria común, Delibes ilustrado, una exposición vallisoletana (que conste que no trabajo en la planta de la que tanto alardea Nestlé en su spot publicitario) que la Fundación Miguel Delibes junto a la Junta de Castilla y León, el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, y el Instituto Cervantes,  ha desarrollado durante los tres últimos meses y que termina el 27 de este enero, para exhibirse posteriormente en el Museo ABC de Dibujo e Ilustración de Madrid, desde el 5 de febrero hasta el 21 de marzo, y que constituye una de las actividades más interesantes del arte ilustrado de la actualidad española. Esta muestra de dibujos, acuarelas, grabados y otras manifestaciones artísticas basadas en los libros de Miguel Delibes, unos relatos en los que abundan  personajes infantiles que hacen del conjunto de su obra un ejemplo de una LIJ que, aunque menos ortodoxa, es igualmente eficaz.
Así, me despido hasta mañana, esperando que acudan a la sala cero del Museo Patio Herreriano y se sumerjan en los paisajes castellanos, pongan cara a los protagonistas de El camino, Las ratas o El príncipe destronado y disfruten de la mano de Ajubel, Pablo Auladell, Violeta Lópiz, Raquel Marín o Claudia Ranucci, de la infancia, eso que según Delibes es la patria común de todos los mortales.

Imágenes: (1) Pablo Auladell, (2) Elena Odriozola, y (3) Mónica Gutiérrez Serna.

miércoles, 2 de enero de 2013

Deseos de escribir...








Olvidándonos del 2012 -¿qué es eso de mirar hacia atrás?-, hemos de cumplir con los propósitos para este 2013 y construir un mundo, si no mejor, un poco menos canalla.
Aunque usted no lo crea, puede hacer mucho por los demás, no sólo echando una mano a Cáritas o la Cruz Roja, sino proponiéndose metas alcanzables que todavía no han sido imaginadas, y hacerlas realidad de un plumazo… Yo ya tengo las mías entintadas en el cuaderno de apuntes… ¿y las suyas?...
¿Qué no se cree capaz de tanto?... ¿Por qué? Veamos… ¿Qué le gustaría hacer?... ¿Plantar un árbol?... ¿Tener un hijo?... ¿O escribir un libro?... ¡Ajá! ¡Le pillé! Usted quiere contar una historia, su historia… ¡Pues manos a la obra!... Pero le aviso: hágalo porque quiere, nunca para hacerse millonario, ni para recibir el memorial Astrid Lindgren, ni tan siquiera para que lo lean sus amigos… Si es consciente de esa realidad, siéntese frente al papel, comience con su relato, y nárrelo lo mejor posible. Una vez finalizado piense qué hacer con él… No todo son grandes editoriales, contratos millonarios y entrar en los más vendidos del 2013. No. También hay editoriales independientes, editoriales on-line, la autoedición, el crowdfounding, los circuitos locales y/o regionales, las publicaciones institucionales, los libros solidarios, o el boca a boca escolar. Y si no me cree, fíjese en Miguel Ángel Sánchez y su Don Clemente, un trabajo diferente, en Víctor Martínez López y su Saturno Luna, desinventor, en Fátima Avilés Cadena y Miguel Ángel Sáez con El mejor regalo de Navidad, Berta Delgado y Eva Aladro y sus Historias de Turrón, el Para Miguel de Mª Dolores Roca Cases y Juliana Javaloy, la Feliche Smiles, hacedora de sonrisas de María Fuentes o los libros de Gema Badajoz, todos ellos ejemplos de buen hacer que, aunque no tengan cabida dentro de campañas publicitarias, presupuestos de altos vuelos o selecciones de prensa especializada, son igual de eficaces cumpliendo su cometido: llegar a los lectores… Lectores como yo.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Realidades navideñas (2): Fin de año



-          Manolo, ¿sabes donde vamos a cenar el sábado?
-          Creo que al “Bar Pepe”…
-          ¿A cuánto nos sale por barba?
-          Treinta y cinco lereles.
-          Odo… Me lo tendré que pensar…
-          ¡Macho, que un día es un día…!
-          Un día con vosotros, un día con la parienta, otro con los primos de Barcelona… Parado y con un chiquillo por llegar… Enero me lo veo en casa de la suegra… ¡Ya podríais haber buscado algo más económico!, que la Nochevieja ha llegado y si me descuido, tengo que empeñar el anillo de Camarón para pagar el cotillón…
-          Eso te pasa por irte de cotillón… Nosotros vamos de botellón a casa de López, María está hasta el pepe de garrafón, aglomeraciones y beodos…
-          ¡Na’! A poco que te descuides y entre pitos y flautas, te gastas treinta pavos, así que yo, por diez euros más, me sirven, me friegan y no tengo que comprometer a nadie, que eso también tiene su precio.
-          ¡Qué va! ¡El López lo hace encantado!
-          Ya se desencantará… Vecinos, discusiones y gente acoplada… ¡Que de fiestas, sé un rato!... Nosotros teníamos ganas de algo privado, que no lo habíamos catado nunca.
-          Si al final, el resultado será el mismo: pasar el primer día del año vegetando como animales de bellota y Gelocatil®… ¡Y sin ver el concierto de año nuevo!
-          Es lo que hay…, así que, si no te veo por ahí esta noche… ¡Feliz año nuevo!

jueves, 27 de diciembre de 2012

Los mejores álbumes ilustrados del 2012



Siempre que se acaba el año, proliferan como hongos esas subjetivas selecciones que suelen llevar por título “Los mejores títulos del 2012”, “2012, un año cargado de libros” o “Cosecha del 2012, libros con solera”. Aunque muy útiles para cribar los cientos de títulos que se publican anualmente, considero que es un despropósito no dar una oportunidad a otros muchos títulos que, si bien no son del agrado de nenas ñoñas (harto estoy de Rebecca Dautremer y Benjamin Lacombe), tienen un público que también lee y consume. A todo ello hay que añadir la salvedad de que los “enteraos” (que no entendidos, ni expertos…) realizamos esa selección durante todo el año para que los lectores disfruten paulatinamente de estos títulos, y no sólo sea la excusa que libreros y editoriales abanderen para hincharse así a manos llenas (con la que está cayendo… ¡ojalá!). Diretes a un lado, hago pública la votación que realicé para La mejor literatura infantil y juvenil del 2012 de El País, en las categorías de “álbum ilustrado” y “libros para nuevos lectores” (no he quedado muy contento con el resultado, peros siempre se agradece un poco de visibilidad “lijera”…), a la que añado otros igualmente interesantes.
Diciendo que un servidor sólo recomienda lo que lee él mismo, paliando las necesidades de todos aquellos que me escriben para pedirme consejo u ojo clínico a la hora realizar sus compras navideñas, dando las gracias a Elisa Silió por su trabajo y haber posado sus ojos sobre este lugar, y esperando que resuelvan todas esas rencillas y enemistades (me lo he pasado fenomenal leyendo los comentarios… denotan "calidez" navideña, ja, ja, ja), aquí les traigo mi personal criba –sólo incluyo títulos editados por primera vez en castellano- a la que adjunto un adjetivo para cada título. ¡Los nominados son…!

Primeros lectores


- Los pájaros, de Germano Zullo y Albertine (Libros del Zorro Rojo): OPTIMISTA.


- El arenque rojo de Gonzalo Moure y Alicia Varela (SM): CORAL.


- Donde está mi gorro de Jon Klassen (Milrazones): MACARRA.


- Tres cuentos infinitos de Cintia Martín y Consuelo Digón (Ediciones Tralarí): JUGUETÓN.


- Harold y el circo de Crockett Johnson (Miau): VISUAL.


- La merienda de Kveta Pakovska (Kókinos): COLORISTA.


- Henri viaja a París de Saul Bass (Gustavo Gili): DIFERENTE.

 Album ilustrado


- Excusas, excusas de Anushka Ravishankar y Gabrielle Manglou (Takatuka): REFINADO.


- Palabras para armar tu canto de Ramón Suárez y Cecilia Rébora (Kalandraka): HERMOSO.


- Nublado con probabilidades de albóndigas de Judi Barrett y Jon Barrett (Corimbo): EXTRAVAGANTE.


- La mejor bellota de Pep Bruno y Lucie Müllerová (Almadraba): CLÁSICO.


- El aniversario de Miquel Martí i Pol y Carme Solé Vendrell (El jinete azul): COMPLEJO.


-¡Shrek! de William Steig (Libros del Zorro Rojo): MODERNO.


- La ciudad de Armin Greder (Oceáno Travesía): ADULTO.

Imagen: Alessandra Vitelli.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Navidad económicamente responsable



Dado que ando muy entretenido con otros menesteres, deduzco que, durante estas fechas y para variar, en la parrilla televisiva se amontonan todo tipo de cortes publicitarios sobre juguetes, perfumes, ropa y demás objetos susceptibles de ser regalados a parientes y otros seres animados. Si a ello sumamos las ansias adquisitivas que nos consumen estos días de capitalismo, he creído oportuno hacer un llamamiento por una navidad económicamente responsable, que a mi juicio se basa en muchas consideraciones, de las que entresaco seis de ellas:
1.      Consuma productos nacionales. Desde el mejillón gallego hasta la endivia navarra, desde el queso manchego hasta el jamón extremeño, desde el dulce guinda malagueño hasta el turrón de Jijona. Nuestros productos son los mejores del mundo y, aunque a veces vacíen un poco más el bolsillo, debe tener en cuenta que lo que gaste, queda aquí (cosa que bien merecería una desgravación en la renta).
2.      Consuma productos elaborados a mano. La pequeña industria esta repuntando en nuestro país, el trabajo bien hecho y la originalidad son valores que deben ser reconocidos mediante un precio equilibrado. Artesanía, buenos materiales y creatividad son grandes bazas para regalar estas navidades.
3.      Evite los excesos. Las compras desorbitadas e inútiles que tanto ansían las grandes superficies provocan un excesivo número de importaciones (lo que se opone a la consideración 1), no reparten equitativamente la riqueza y crean un afán innecesario de inconformismo.
4.      Apueste por los detalles mínimos, las necesidades básicas, la salud, la educación y la cultura. Ingentes cantidades de colonia, armarios atiborrados de ropa sin estrenar, juguetes arrinconados y otra serie de estupideces no aportan calidad de vida. Invierta su dinero en el futuro de los demás.
5.      Confórmese y enseñe a los demás a conformarse. Si su familia está atravesando un duro bache económico, no se empeñe en regalar aunque ello le cueste ahondar en las esquilmadas finanzas personales. Todos deben ser conscientes de la realidad y arrimar el hombro, no sólo ahorrando, sino resignándose.
6.      No hay mejor regalo que el que se comparte con los demás. La compañía de familiares, amigos y conocidos no tiene precio.

Van Bilsen, Rita & Wilkeshuis, Cornelis. 1984. El mejor regalo. Madrid: SM.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Realidades navideñas (1)



Dejando atrás el inicio navideño (espero que, al menos, la pedrea se haya apiadado de sus bolsillos… ¡qué vicio tan inútil el de la lotería!), me dedico hoy a desbaratar ese ambiente navideño que, aunque con buen fondo, enciende la mecha de muchos problemas que quedan ocultos por la rutina mundana.
Si hay una época en la que florecen los problemas humanos, esa es la Navidad (también apuntan psiquiatras y psicólogos hacia las vacaciones veraniegas), unos días en los que nos rodeamos de nuestros seres queridos y demás familia putativa, y a la par que algunas penas se ahogan en alcohol, otras reflotan con más virulencia, sembrando el rencor entre los que comparten sangre, suegra, herencia, hipoteca o cuenta bancaria. Tanto, que muchos desearían apuntarse al hinduismo y mandar a la mierda tanta hipocresía… Para muchos se figura el adviento un suplicio sin parangón, una tortura inquisitiva en la que, atiborrándose de cordiales y turrones, marquesas y mazapanes, mantecados y rollos de vino blanco, se intenta olvidar esa rencilla o aquella otra que tanto nos retorció la fibra años atrás.
Por todo ello, como monarca soberano de este lugar en el que viven los monstruos, les invito a destripar lo menos posible a su insufrible suegra, a ignorar al odiado cuñado de turno, a discutir mínimamente con su hermana, a consensuar el menú navideño con su terco padre y a desentenderse de la algarabía de hijos, primos y sobrinos, para encontrar esa felicidad interior a la que nos guía una estrella fugaz, la misma que siguió el pastorcillo de Max Bolliger y Štěpán Zavřel, para tejer esa canción ante el pesebre que recogió toda la Navidad.
Disfruten de la Nochebuena.

Bolliger, Max. 1986. La canción del pastorcillo. Ilustraciones de Štěpán Zavřel. Madrid: SM.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Comenzando el invierno



Y como hoy se inicia el invierno, ¡qué mejor animal que la foca para ambientarse en el frío, el hielo y la ventisca…!

Sobre el hielo duerme la foca,
allí pasa el rato, perezosa.
Mueve sus cortas y lisas aletas
como si fueran robustas paletas.
Se calientan bajo su piel gruesa,
un aislante de grasa espesa.
No precisan lámpara en el Polo Norte,
donde el sol brilla incluso de noche.
Hacia el astro luminoso salta un pez
y la foca agradece esa exquisitez,
para comerse ese bocado no es vaga
y alegre se lo zampa, a dentelladas.
A lo lejos contempla la bahía
y la carne sosa del pez mastica.

No es difícil hacer de foca,
sólo hay que enrollarse en una colcha,
te deslizas con valentía por el suelo
y, a pescar con la pata, en mar revuelto.

Aleksander Ródchenko
La foca.
En: Animales animados.
Ilustraciones de Serguéi Tretiakov.
2012. Madrid: Editorial Gustavo Gili.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Infiernos personales



Esta semana está siendo un infierno... Figurado, por supuesto, y nada comparable con el suplicio diario que viven muchos como consecuencia de la carestía de vida, la crisis económica o la inexistencia de los derechos básicos… por no hablar de enfermedades y otras tinieblas que nublan la leve subsistencia.
Cuando hablo de mi averno particular, me refiero a las montañas de papeleo que he de sortear evaluación tras evaluación, correcciones de exámenes interminables y decisiones propias que repercuten a otros. Si a todo ello añadimos una agenda repleta de actividades entre las que incluyo clases de inglés, pintura, una casa que limpiar, platos que fregar, menús que cocinar, recados que solucionar y un sinfín de tontunas más, obtenemos como resultado que no me puedo rascar el cogote, un lugar que también es necesario atender de vez en cuando para así descansar de agobios y multitudes navideñas (¿por qué me encantará la navidad?).
Siempre he pensado que martirios y suplicios son personales e intransferibles, es decir, el Altísimo –si es que nos ve- nos construye una morada infernal echa a nuestra talla y medida, que no sólo nos achicharra a miedos y fuego fatuo, sino a vicios inconfesables y pecados sufribles, de tal manera que podamos sopesar nuestro paso por el paraíso terrenal desde un prisma de redención y objetividad, cosa que no sirve de mucho a menos que tengamos una segunda oportunidad volviendo a esa vida que poco valoramos.
Para que mediten sobre su propio báratro, les recomiendo una historia que Jutta Bauer y Lóguez han editado en nuestro país bajo el título de Yo pasé por el infierno, cuarenta viñetas de mínimo tamaño (esta autora se ha especializado en el pequeño formato… ¡y no le va nada mal!) que, con buen humor, nos cuentan la historia de otro como nosotros, mortales, que “disfrutó” un tiempo de su particular infierno…