domingo, 14 de enero de 2024

Esas pequeñas cosas


Empezamos el año y toca plantearse lo que viene. Sin retos ni propósitos, mejor, que al final se disuelven en agua de borrajas. Yo prefiero cejar en el empeño y mirar hacia delante, que no hay nada mejor que ir soltando lastre. Detenerme en las pequeñeces de la vida que te hablan sin decir nada. 
Un beso, una burbuja, un garbanzo, una hormiga o un grano de arena pueden ser el interruptor de momentos entrañables o ideas suculentas. Será por eso que Pep Molist y Alicia Varela han construido su personal catálogo de historias mínimas. Treinta y cinco poemas clasificados en cinco categorías. Bestiales, naturales, cotidianas, cercanas y fantásticas. Un buen puñado de insignificancias ilustradas a base de rojo, amarillo y azul, tres colores básicos que nos recuerdan el trabajo de Miró.
Y para que se aventuren en la poesía, aquí les dejo dos rimas con mucho mensaje para animarles en este enero tan empinado.

PELDAÑO –para leer de abajo arriba-

                                                                                                                                    ARRIBA
                                                                                                                           Verso a verso
                                                                                                                   Ris ras
                                                                                                          Tranquilamente
                                                                                                  Tris tras
                                                                                         Poco a poco
                                                                                Palmo a palmo
                                                                       Trozo a trozo
                                                              Paso a paso
                                                    Peldaño a peldaño.
                                            ABAJO



AGUJA

Encontrar una aguja en un pajar perdido
es como buscar setas en un bosque marchito,
como pedir a un ratón que haga el nido
bajo la cola peluda de un gato con apetito.

Pep Molist.
Peldaño y Aguja.
En: Pequequeñeces.
Ilustraciones de Alicia Varela.
2023. Barcelona: Babulinka Books.


sábado, 13 de enero de 2024

Inmortales


Últimamente vivo la vejez de cerca. Y no en mis carnes precisamente, que a pesar de la calvicie, me considero bastante lozano todavía. Más bien me rodeo de gente que padece el deterioro propio de la edad. Falta de movilidad, achaques de todo tipo, enfermedades degenerativas, desgaste orgánico y mental… Los años no pasan en balde y el cuerpo lo sabe. Teniendo en cuenta que nuestra maquinaria llega a su punto álgido con treinta años (lo que oyen), que la media en España ronde los ochenta años no está nada mal. Y si además llegamos en el mejor de los estados, podemos celebrarlo por todo lo alto.


Y ahora les pregunto: ¿Les gustaría vivir eternamente? Sí, todos nos lo hemos planteado. Eso de habitar el mundo por los siglos de los siglos, amén, sería toda una suerte, pues podríamos hacer lo que nos viniese en gana, disfrutar de todas nuestras aficiones, tener todo el tiempo del mundo para comer, bailar, amar, dormir, reír y leer. Sobre todo si no envejeciéramos, y cumpliésemos un año tras otro los treinta y cinco, mejor que mejor.


Pero también habría desventajas. ¿Qué pasaría si fuésemos los únicos que sobreviviéramos? ¿No sentiríamos solos, vacíos, aburridos, sin propósitos vitales? ¿Acabaría devastado nuestro planeta a causa de la superpoblación? ¿Flotarías en el vacío una vez que el universo se desvaneciera? Si nos ponemos así, quizá no esté tan mal eso de morirse, que a fin de cuentas, es para lo que hemos venido al mundo


Todo esto y mucho más debió pensar el protagonista de Gilgamesh. Más allá del confín del mundo, el álbum de Annamaria Gozzi y Andrea Antinori que ha publicado Siruela en nuestro país. Basado en la epopeya de Gilgamesh, el poema épico que fue recuperado en 1870 gracias al hallazgo de unas tablillas de arcilla de origen sumerio sobre las que había sido escrita hace cuatro mil años.


En esta adaptación se relata la parte final de la historia, el viaje que emprendió Gilgamesh, el rey de la ciudad de Uruk, en busca del hombre y la mujer que nunca morían, para poder recuperar a Enkida, su gran amigo recién fallecido. Enfrentándose a monstruos mitad hombres mitad escorpiones, recorriendo las entrañas de una montaña, y atravesando un océano mortífero, logrará dar con ellos, pero ¿podrá salvar a su amigo?
Con un lenguaje sencillo, la escritora italiana recupera para la literatura gráfica una historia llena de elementos líricos y sugerentes que invitan a una inmersión completa en la edición integral.


Por su parte, Antinori vuelve a sacar músculo con sus rotuladores de colores y una pizca de grafito para componer una secuencia de imágenes que cuecen y enriquecen. Detalles contemporáneos (¿Quién se espera que dos seres inmortales esperen al protagonista en una tumbona o que este se desplace en camioneta, patinete o a lomos de un bisonte en plena Edad Antigua?), inspiraciones arqueológicas y composiciones con mucha fuerza son el acicate necesario para acercar esta leyenda al gran público.

miércoles, 10 de enero de 2024

Plásticos marinos


Microplásticos. Una nueva amenaza se cierne sobre las costas españolas. La televisión y las redes sociales ponen en marcha su engranaje y tenemos servida una nueva polémica como antesala a las elecciones gallegas, que es lo que verdaderamente interesa a unos políticos que solo salen a la palestra cuando se juegan el pesebre.
Y digo esto porque, si todavía no se han enterado el vertido de los llamados pellets ocurrió el pasado 8 de diciembre, es decir, hace un mes, y las primeras bolitas de plástico llegaron a las playas gallegas el 13 de diciembre. ¿Qué han estado haciendo todo este tiempo las autoproclamadas autoridades? Nada. O mejor dicho, hincharse de percebes.


Pero ahora que han pasado las fiestas, hay que ponerse manos a la obra. Xunta, gobierno central y Unión Europea aventan la mierda, y el tonto de a pie se desriñona para mondar los granos de arena. Otra paradoja. Pero nada se habla del carguero que transportaba los diminutos plásticos, ni de su responsabilidad civil, ni de las leyes del transporte, ni de que los dichosos plásticos todavía no han sido incorporados en el catálogo de la Organización Marítima Internacional como materiales peligrosos.


Es paradójico que, como en otras ocasiones en las que quedan en entredicho nuestro respeto hacia el medio ambiente, sean los ciudadanos quienes se mojan el culo, mientras los políticos de cualquier bandera se lavan las manos y siguen alternando con las multinacionales y permitiendo atrocidades de la industria y derivados. Me tienen hasta el pepe con tanto púlpito y tanto pecado. Que se metan la sostenibilidad por el orto, o en su defecto, los microplásticos.


Yo sé de sobra que todos nos bañamos en el mismo mar. Si ellos no lo saben, les invito a que se acerquen a una librería (si es que saben leer) y se hagan con Al otro lado del mar, un álbum de Yukiko Noritake que ha publicado este otoño CocoBooks y que se lo explica de una forma soberbia.


Aunque no lo parezca, este es un libro de ida y vuelta, un libro con dos portadas, un libro con dos extremos que confluyen, un libro con la misma historia. Lo habrás por delante o por detrás. Por un lado comienzas a leer la historia de Léo. Por el otro la historia de Phara. Léo vive en una ciudad. Phara en una isla en mitad del océano. En la ciudad de Léo hay una playa y un puerto por el que circulan montones de barcos. La isla de Phara se encuentra rodeada de aguas cristalinas llenas de montones de peces. Pero la ciudad de Léo y la isla de Phara están unidas por el mismo océano.


Como ya hizo en El bosque de los hermanos, la autora japonesa se interna en una nueva denuncia ambiental apostando por esos formatos diferentes que tanto le gustan. A todo color y con un ritmo muy elegante, nos invita también a descubrir el sinfín de detalles que incluye en unas ilustraciones donde el contraste entre la vida urbanita y la rural es otro acicate para descubrir un mundo maravilloso que tanta atención merece.

martes, 9 de enero de 2024

Cambiar de opinión


Una de las cosas que caracteriza la vejez, mi vejez, es la capacidad para para cambiar de opinión. La juventud es osada, pero sobre todo terca. Cuando somos críos, adolescentes, nos cuesta bajarnos de la burra. Un pena o una alegría. Elija cada uno su prenda.
"Como no soy río, me vuelvo cuando quiero" decía la puñetera de mi abuela, que a pilla no le ganaba nadie, a pesar de ser analfabeta. Con el paso de los años, empiezo a darle la razón, pues no hay mucho de sabio en eso de empeñarse, sino más bien lo contrario. Adaptarse a los cambios, darle la vuelta a la tortilla, lo que en biología llamamos homeostasis.


Trae más cuenta no ser categórico y retroceder un paso, que mantenerse inamovible y recibir ostias como panes. Ahora soy mucho más silencioso y evito hacer públicas mis decisiones más firmes, por si alguna vez los planes se van al traste, que no tenga que desdecirme y dar buena cuenta de mi torpeza. Últimamente, callo y hago, que el silencio siempre es buen compañero y ayuda con prudencia a tomar la senda correcta.


El último safari, álbum ganador del último Premio Apila Primera Impresión, es una historia mínima en la que Hadi Baghdadi pone sobre la mesa los cambios de opinión fundamentados. Todo empieza con un cazador que acude con su furgoneta, su rifle y su perro en busca y captura de un guepardo. Sigue sus huellas, lo encuentra en mitad del bosque y se lanza a la carrera. Las aves siguen el espectáculo de cerca, un precipicio se abre ante ellos. ¿Logrará alcanzarlo?


En esta narración gráfica donde el texto se limita a las tres palabras del título y queda a merced del lector, el ilustrador iraní hace un elegante ejercicio expositivo que mantiene la tensión y el suspense hasta casi el final de la acción. Recordando a otros álbumes silentes de excelente factura como Los pájaros de Zullo y Albertine, el autor utiliza el factor sorpresa como antesala a su discurso animalista.


Elementos como las guardas a modo de prólogo y epílogo, el uso del acrílico como medio expresivo, recursos secuenciales muy bien elegidos y una óptica muy cinematográfica en la que se alternan diferentes tipos de planos, elevan una historia muy sencilla pero efectiva.

lunes, 8 de enero de 2024

Bendito invierno


Las carrascas están repletas de fruto y en mi memoria reverbera el refranero con eso que dice “Año de bellotas, nieve hasta las pelotas”. No sé yo si será para tanto, pues los meteorólogos cada vez andan más despistados, el frío no orea el embutido y el verano se extiende hasta meses insospechados.


- ¡La culpa de todo la tienen los rusos! ¡Están intentando descongelar el círculo polar ártico y hacerse con el tránsito de mercancías!
- Que no, que no…, que son las bases de la ONU, capaces de modificar las precipitaciones a base de aviones y productos químicos.
- ¡Qué exagerados sois! Esto lo estamos haciendo todos con nuestro consumo desmedido y el uso incontrolado de los carburantes…
- Eso nos quieren hacer creer con la religión 20-30, pero ¿acaso los gobernantes ponen cortapisas a Blackrock, Vanguard y sus imperios industriales?
- Pues esperaos a que empiece la Niña, que nos vamos a cagar…


Sea quien sea, cada vez hay menos invierno y más estiaje. Tendremos que confiar en las leyes de la termodinámica y esperar a que el sistema Tierra autoregule su entropía de una manera u otra, manque la especie humana muera en el intento y sean los pingüinos o los camellos los que dominen el reino animal.


Mientras tanto, nosotros seguiremos con la incertidumbre, esa constante tan humana que nos llena de optimismo o pesimismo dependiendo de la hora del día. Pero no se preocupen que, para amenizar la espera, aquí les traigo cuatro títulos a baja temperatura con los que disfrutar estos días de supuesto invierno y seguir con la estela que ya marqué con esta selección de álbumes nevados.


El primero es Oso de invierno, un álbum de Irène Schoch editado por Thule que nos cuenta la historia de un oso al que el otoño pilla desprevenido y, cuando se dirige a hibernar en su madriguera, se encuentra un aparcamiento en su lugar. Es así como este oso comienza a vagar por una ciudad. Primero por la biblioteca, después por el metro y por último en la calle. Es ahí donde irá encontrándose con mucha gente que le proporcionará algo de calor con el que pasar el crudo invierno.


Con un estilo potente y colorista, la autora nos arroja a una ficción muy real que, a pesar de ser protagonizada por animales, encuentra su camino en la denuncia social. El tema de los sintecho subyace a una supuesta historia basada en un fenómeno de la naturaleza. Del mismo modo, teje hilos invisibles que, como tentáculos nos atrapan en la amistad, la familia, el sentimiento de pertenencia o la superación personal.


También nos detenemos en El palacio de Silke, un libro de Uxue Juárez y Araiz Mesanza, publicado por A buen paso. Silke es una niña diferente a los demás y en la escuela nadie la entiende porque habla como las grullas. Esa es la razón por la que siempre decide perseguir a las ardillas y tomar el almuerzo con el zorro rojo o los gansos. Un día, la nieve empieza a caer y el resto de compañeros empiezan a lanzarle bolas de nieve y ella urde un plan para protegerse de sus ataques: construir un palacio muy especial.


Silke se erige como una heroína que, apartándose de sus propios miedos, logra crear una comunidad en torno a ella. Se arroja con valentía hacia sus propósitos y anima al resto a un esfuerzo conjunto que ayudará a romper estereotipos y prejuicios desde un prisma muy elegante donde los tonos medios y las aguadas construyen un ambiente lleno de calidez humana.


El tercer libro de esta pequeña lista es Cuando estés preocupado, una pequeña comedia de Sang-Keun Kim que acaba de publicar Pastel de Luna. El topo no tiene amigos, una realidad muy dura, sobre todo en invierno. Anda tan absorto en sus cosas, que no se percata del montón de nieve que ha cubierto su cabeza. Recordando las palabras de su abuela decide echar a rodar una bola de nieve y pronunciar en voz alta sus preocupaciones para que estas desaparezcan. ¿Lo conseguirá?


Con ilustraciones de tonos sutiles y delicados, y una narración con estructura de sketch, el autor logra una fábula muy simpática sobre la amistad donde los personajes utilizan como metáfora vinculante una bola de nieve que crece y crece. Sencillo pero encantador.


Terminamos con Un invierno equivocado, la fábula de Ida Vitale convertida en álbum gracias a las ilustraciones de María Fló y el buen hacer de la editorial Vegueta. Nodar es un pequeño territorio perdido en los mapas. Sus habitantes viven en armonía con lo que les rodea. Las montañas los protegen de los vientos, el río caudaloso riega sus árboles y los animales se comunican con ellos con trato recíproco. Pero un día el invierno, confundido por los artefactos humanos, aparece de repente en el lugar en forma de una gran nube negra. ¿Qué pasará? ¿Cómo sobrevivirán sus habitantes al frío repentino?


A caballo entre lo real y lo onírico, esta narración mágica y sutil, se adentra en la relación del hombre y su entorno desde un prisma conservacionista en el que los humanos comprenden la importancia del equilibrio con los ecosistemas. Cálidas y descriptivas, las ilustraciones ayudan a ese tono sosegado en el que se desarrollan los cuentos tradicionales, proveyendo al lector de un escenario por el que caminan las palabras.

viernes, 5 de enero de 2024

Narrativa infantil y juvenil para inspirar a los Reyes Magos


La Navidad llena las librerías de novedades y los Reyes Magos se las ven negras para dar con buenos títulos de narrativa con los que hacer felices a los críos de hoy en día. Por eso traigo una pequeña selección de novelas infantiles y juveniles con las que salvarles el culo en esta época del año tan colmada de regalos insulsos e inertes.
Como en otras ocasiones, solo he decidido reseñar solamente aquellos que he leído y prescindir de adaptaciones y otros productos comerciales y paraliterarios que, aunque tienen excelente factura y mucho éxito entre niños y jóvenes, me dicen más bien poco.
Están ordenados por orden alfabético tomando como referencia el apellido de los autores, se incluye un breve comentario y añado tres estrellas a mis favoritos. Si quieren conocer más libros como estos hagan click en ESTE ENLACE.
Échenle un ojo y no se olviden pedir sus favoritos cuanto antes, pues esta noche se acercan los magos de Oriente y no quiero que mañana tengan que arrepentirse de no haberme hecho caso. Disfruten de lo que queda de las fiestas y lean como bellacos.



María Teresa Andruetto y Ana Luisa Stok. El vestido. Diego Pun. La única escritora de habla hispana que ha recibido el premio Andersen nos cuenta la historia de un vestido que esconde entre sus pliegues un juego muy peligroso entre el amor y el desamor. Acompañado de las inquietantes acuarelas de Ana Luisa Stok, Andruetto dispone al lector en esa encrucijada que envuelve cualquier relación tormentosa y lo empuja hacia sus propias preguntas y le ofrece posibles respuestas ante situaciones violentas. Un libro para lectores maduros que buscan en el verbo nuevas perspectivas.



Katya Balen. Octubre, octubre. Ilustrado por Angela Harding. Errata Naturae. Octubre vive con su padre en una sencilla cabaña en mitad de un bosque que conoce como la palma de su mano. Un día encuentra una cría de lechuza y, en vez de abandonarla a su suerte para que el ciclo de la naturaleza siga su curso, decide rescatarla y alimentarla. El día que cumple once años, la mujer que dice ser su madre aparece en la puerta y, tras una discusión, su padre sufre un terrible accidente cayendo desde lo alto de un árbol. Mientras este se recupera en el hospital, Octubre deberá permanecer en la gran ciudad y descubrir secretos familiares entre los que no solo encuentre una parte de sí misma, sino apreciar las diferencias entre el medio natural y el medio urbano.



Arthur Conan Doyle. Un estudio en escarlata. Ilustraciones de Vincent Mallié. Anaya. (***) Nueva edición del primer caso de Sherlock, esta vez iluminado con las acuarelas del afamado ilustrador francés (si les gusta también les recomiendo la edición de Arsène Lupin esta misma colección). Con la ayuda del doctor John Watson, el excéntrico detective intenta esclarecer la causa de la muerte de Enoch Drebber, hallado en extrañas circunstancias en una casa deshabitada. Como los agentes de Scotland Yard siempre investigan en la dirección equivocada y otro asesinato complica las cosas, nuestro protagonista entra en acción y tomará como referencia los asesinatos ocurridos hace tres décadas en la ciudad mormona de Salt Lake City. Un clásico bien necesario donde los haya.



Oswaldo Felipe e Inma Grau. Cuentos de las cinco menos cuatro. Diego Pun. El cuarto libro de esta tanda es bastante curioso. En él se reúnen cinco historias, cada una de ellas dedicadas a una vocal y en la que faltan las otras cuatro. Palabras con la a, con la e, con la i, con la o y con la u enhebran cinco narraciones muy disparatadas sobre una rana cantarina, un cliente muy demente, un amor con sabor a picnic, una pelea entre dos pollos y un ñu algo extraño. Todas ellas se complementan con un glosario final y un colofón panvocálico.



Fabian Göranson. Abracadabra la brujita. Galimatazo. Aunque esta segunda propuesta bien podría haber formado parte de la selección de cómic infantil y juvenil, he creído conveniente incluirla en este espacio por la importancia que adquiere el texto en la misma. Ida es creativa e inquieta pero nadie la comprende y se siente como un bicho raro. Si esto no fuera poco, durante las vacaciones encuentra un viejo sombrero entre unos matorrales que parece haber sido hecho a la medida de su cabeza. Lo que ella no sabe es que es un sombrero mágico capaz de hacer realidad cualquier cosa que imagine. Y eso, claro está, hará el comienzo de curso más difícil (y divertido).



Jandall Jarrell. La familia animal. Ilustraciones de Maurice Sendak. Ekaré. (***) La editorial Ekaré recupera un relato extraño e inspirador de Jarrell en esta cuidada edición que se acompaña de siete paisajes a plumilla de Sendak, ilustrador con el que trabajó en otras ocasiones como Volar de noche o El murciélago poeta, títulos hoy día descatalogados. Una oda a la familia desde una visión quimérica en la que un cazador, una sirena, un huérfano, un oso y un lince constituyen los pilares sobre los que se construye una narración llena de metáforas y elementos poéticos que ensalzan una institución siempre necesaria.



Juan Kruz Igerabide. Con el ojo del cogote. Ilustraciones de Elena Odriozola. Ediciones Modernas El Embudo. (***) Hacemos una parada en un libro con una prosa estupenda que seguramente pase desapercibido. Con la siempre perspicaz mirada de su ojo trasero (ese que nos persigue en casi todas las páginas), Juan Kruz, nos invita a recorrer esa infancia agreste y lejana que vivieron los niños de nuestro país y cuya prosa recuerda a las narrativas de Juan Farias o Miguel Delibes. Un libro estructurado en pequeños episodios que puede disfrutar cualquier miembro de la familia sin necesidad de cambiar de ubicación. Niños, padres y abuelos encuentran sus propios reflejos en un volumen repleto de detalles como unas guardas convertidas en álbum de fotos, un mapa sobre el que se desarrolla la acción o esos dos epílogos que apelan a lo emotivo y el valor de la memoria.



Agnes Mathieu-Daudé y Olivier Tallec. Dagfrid y compañía. Flamboyant. En esta nueva entrega, la pequeña Dagfrid piensa en hacerse con una mascota. Odín, uno de los dioses vikingos, siempre anda acompañado de dos lobos, dos cuervos y un ciervo de ocho patas. Tras sopesar los pros y contras de estos animales, Dagfrid piensa que lo mejor es un gato, pero tras conocer la suerte de los gatos familiares, se decanta por otro animal. ¿Sabéis cuál? Solo os doy una pista: se mueve lentamente y cabe en la palma de la mano.



Antonia Murgo. Miss Diciembre y el clan de luna. Nórdica. (***) Miss Diciembre anda en busca y captura de un empleo que la saque de una mala racha de fracasos laborales. Un día lee un anuncio de niñera y acude a una entrevista con el mismísimo Hombre el Saco, un tipo que está hasta las narices de su hijo Corvin, un niño que es capaz de convertirse en humo y esconderse entre las cenizas. Ella acepta encantada y empieza su tarea, cuando, de repente una noche aparecen tres desconocidos y ella descubre un secreto familiar… Una novela muy agradable llena de suspense y con muchas notas de color que recuerdan a la Inglaterra victoriana y el universo burtoniano.



Ulf Nilsson y Lena Ellermann. Corazón. Dolor. Lóguez. (***) Se llama Britta y es el amor platónico de nuestro protagonista, un chaval que vive sin vivir en él por culpa de la incertidumbre. Mientras deshoja la margarita, se sume en un sinfín de pensamientos contradictorios, discute con su mejor amigo Bengt y se queda sin corazón y lleno de dolor. Y así, con su testimonio, nos sumergimos en una historia de primeros amores llena de dulzura y poesía. Encantadora y muy recomendable para cualquier tipo de lector.



Florence Parry Heide. Cuentos para niños perfectos. Ilustraciones de Sergio Ruzzier. Blackie Books. (***) Llegamos a una de las joyas de esta pequeña colección de historias sobre unos niños que, a pesar del título, no son nada perfectos (¿o sí). Un clásico de la literatura infantil anglosajona que, iluminada por el genio y figura de Sergio Ruzzier, nos cuenta las peripecias de nueve críos. Ruby cuida a su hermano ¿estupendamente?, Arthur es muy ¿elegante? a la hora de vestir, y Arthur se lo come ¿todo? Ocho historias que nos sacan una sonrisa y al tiempo hacen gala del universo subversivo que es la infancia.



Mónica Rodríguez y Daniel Piqueras Fisk. Umiko. Diego Pun. (***) Escritora e ilustrador nos sumergen en el universo de las amas, mujeres buceadoras que se dedican a la pesca y la recolección de perlas en ciertas zonas de Japón. Umiko no quiere ser una de ellas a pesar de que su madre y sus abuelas han tenido este oficio. No quiere pasar el día sumergida en el océano por una tradición estúpida. Pero todo cambiará con Sasuke, el hijo del farero, con quien descubrirá el amor y un secreto familiar. Una historia evocadora que crece a cada página con una edición impecable donde se introducen recursos del cómic que le imprimen dinamismo y carácter.



VV. AA. Así me lo contaron, así te lo cuento. Ilustraciones de Elena Odriozola. Ediciones Modernas El Embudo. Si bien es cierto que este librito debería haber ocupado un lugar destacado en la semana de los cuentos, por motivos postales debe ser presentada aquí. Caperucita Roja, El gato con botas, Barba Azul, Las hadas, Cenicienta, La bella y la bestia y Blancanieves son los siete cuentos que nos presenta esta pequeña colección de versiones originales de Charles Perrault, los hermanos Grimm y Leprince de Beaumont que, acompañados por la mirada perspicaz de Odriozola que a con dos colores superpuestos (rojo y azul) y el recurso del visor de colores, nos presenta el lado oscuro de unas narraciones cuya lectura nunca deja indiferente.



Jo Witek. Tengo 14 años, y no es una buena noticia. Ilustraciones de Jimena Estíbaliz. Kalandraka. (***) Terminamos con una novelita juvenil de denuncia social, esta vez sobre una de las realidades que más arraigadas se encuentran en ciertas sociedades: el matrimonio infantil. Efi vive en la ciudad, pero regresa a su aldea cuando termina el curso. Ya ha cumplido los catorce años y aunque las vacaciones y el reencuentro con su familia y amigos la hacen muy feliz, un jarro de agua fría cae sobre ella ese varano: sus padres la han prometido en matrimonio. Todo su universo se rompe en mil pedazos, sus expectativas se desvanecen y tendrá que enfrentarse a las tradiciones familiares para luchar por sus sueños. Un canto libertario y esperanzador.

jueves, 4 de enero de 2024

Nuevos propósitos


Un nuevo año se abre ante nosotros y montones de propósitos llenan las redes sociales. Que si las dietas, el gimnasio, coleccionar discos de vinilo, dejar de fumar, ir al cine todas las semanas, o leer un buen puñado de libros a lo largo de los próximos 365 días. Todo el mundo se plantea objetivos que muy pocos logran hacer realidad, más todavía si somos españoles y nos encanta procrastinar.
Y no es que yo tenga mucho en contra de esta cultura tan nacional, pero si nos comparamos con otros países, sobre todo los de tradición protestante, no tenemos nada que hacer. Primero porque son especialistas en carreras de fondo, y segundo porque tienen menos distracciones callejeras (clima y horas de sol son cruciales en eso de rascarse la barriga).


Lo peor de todo viene cuando alguien logra su meta contra viento y marea, y tiene que aguantar las mofas de algún cuñao, jeta o retrasado. El colmo del cainismo patrio y la envidia hispana que tanto mal hace a nuestro progreso como sociedad. Una faceta que todas las aves de rapiña que nos gobiernan promueven y utilizan en su propio favor.
Desde aquí les pido que respeten a sus iguales en sus retos, que los apoyen e incluso se unan a ellos u otros diferentes. Cuando alguien invierte sus esfuerzos en mejorar, cambiar o simplemente disfrutar de una faceta de su vida se acerca más a su propia realidad, identifica mejor sus fortalezas y potencialidades, explora espacios desconocidos y contribuye a un enriquecimiento personal y colectivo.


Así, con una perorata más propia de Mister Wonderful® que de un monstruo como yo (que tantas New Year's resolutions ha dejado por el camino) empiezo el 2024 con un librito muy agradable.
El libro del año, escrito por Joanne Ruelos Díaz, ilustrado por Annelies Draws y publicado por la editorial Tutifruti, recién fundada por Irene Álvarez Lata, una experta en esto de traernos a los estantes libros con mucho swing, nos presenta sus 365 ideas inolvidables para disfrutar durante todos los días del año sin necesidad de coger un avión, convertirse en astronauta o correr una maratón.


Un libro muy ilustrado lleno de actividades sencillas y cercanas que invitan al conocimiento de nuestro entorno, curiosidades para todos los público (¿Saben quiénes inventaron la pegatina, cuál es el día de los carteros, el del paraguas o el de los gaiteros? Entonces necesitas este libro) o aprender cosas nuevas, como por ejemplo adoptar un gato negro, perderse en un maizal, empaparse de cómo funcionan los molinos de viento, crear una lista de canciones o memorizar un poema.
Si has empezado el nuevo año con mucho aburrimiento, no lo dudes, este calendario ilustrado con forma de libro transforma cuestiones mínimas en toda una aventura, una forma muy saludable de darle un vuelco a tu vida diaria y sacarle el jugo a los días con una perspectiva muy amable y llena de buen rollico.